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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-11-2016

Presentacin del libro Todo tanto (Ediciones Tigres de Papel, Madrid, 2016)
El oficio de sobrevivir: un acercamiento a Todo tanto, de Arturo Borra

Viviana Paletta
Rebelin


Quisiera compartir con vosotros las reflexiones que me han surgido a partir de este libro que presentamos hoy, un poemario arriesgado y que anima a la indagacin en la palabra y en el papel de la memoria, entre otras mltiples cuestiones.

todo tanto est conformado por un trptico, cuya primera seccin se titula todo , la segunda tanto y la tercera y ltima todo tanto , como el libro en s, y es la derivacin natural de la unin de las otras dos precedentes. Intentar explicitar esta idea. Y para no excederme, dejar de lado la coda que cierra el libro, un manojo de luminosos aforismos que cuestionan la tarea del poeta especialmente focalizada en la bsqueda del estilo, para animar al trabajo crtico radical del lenguaje, pulverizando la diferencia entre lenguaje y vida, pero que nos llevaran por otro derrotero.

Si de un cuadro se tratara, la primera parte del trptico, todo , lleva un subttulo entre corchetes que apunta una definicin ambigua, [fallido]. Esta sera la zona de oscuridad, fantasmal, que mira detrs, a las nieblas del pasado. Por qu? Porque fallido significa tanto aquello que no result como se esperaba, que algo no alcanz la finalidad que se propona, como tambin alude a la idea de acto fallido, el lapsus verbal que revela lo que habita en el inconsciente y que la censura del yo no consigue evitar que escape (y tratndose de la escritura de un poeta, y de un poeta con el dominio de Arturo Borra, no hay palabra inocente).

Esta seccin se define por el peso pertinaz de lo que ha pasado antes del destierro. Porque la voz que nos convoca aqu es la que pertenece al desterrado, en el tiempo y en el espacio, de la Historia y especialmente del lenguaje, al que solo le pertenece la afona del pasado, lo que no se puede transmitir ni verbalizar, los escombros de la experiencia. Que, no obstante, retornan sin dar sosiego. El yo se debate en un atolladero de la experiencia; del pasado del que sabemos que es el altar de las fbulas solo queda lo que no pudo ser, lo que resta, el barro y la asfixia. Tanta experiencia desborda y no se puede asimilar, verbalizar. Interroga as el poeta: Qu cauce tiene lo propio en un ro de desapariciones... Ha de aprenderse a ser en lo que se escapa, en lo perdido.

Esta nocin lleva a la identificacin con los dems desplazados, moribundos; la materia famlica del ser es la que hermana, da una identidad en la persecucin, en el extravo, en lo muerto y desaparecido. Esta semilla que se siembra aqu germinar en el final del poemario. Bajo el desastre planificado que acosa a las vctimas, de cualquier ndole, la huida puede ser un blsamo: no hay alambre que detenga el salto, aunque no se pueda articular, pronunciar la herida que inflige el mundo.

Si el cuadro que abre el trptico evidencia la oscuridad, la prdida, el ahogo, al alcanzar el segundo y ms breve apartado del libro, tanto , sealando lo [inadvertido] com subttulo entre corchetes, nos encontramos con una zona de penumbra donde se hace visible una grieta, que permite la entrada de una mnima luz. Aunque persisten los desrdenes de la soledad es posible detener esa procesin de espectros. Es decir, es factible tramar una estrategia para sobrevivir, poder abrigar la ausencia y urdir/urdirse en esos fragmentos, rehacerse a partir de los escombros, lo inadvertido, que puede llegar a convertirse en nuestro puntal. No todo est anquilosado y resulta irrespirable, impronunciable. Hay que robarle al duelo y buscar, conjugar verbos nuevos, nuevas palabras. Y si no es posible dar con la expresin necesaria, s lo es escuchar tu silencio, porque la escritura debe volver a atravesar el silencio ilegible, dar un sentido a lo que resulta imposible expresar salvo mediante aullidos.

El oficio de sobrevivir radica en gran parte en reanimar las palabras, quitarlas de la asfixia, devolver el calor al lenguaje. Entonces la cada se convierte en paso para salir de la patria pulverizada. Y aunque no haya ms suelo que el trnsito, es preciso reencontrar la pertinencia del lenguaje, aunque ms no sea a travs de sus ventanas rotas, a la intemperie.

Y alcanzamos el apartado tercero, todo tanto que aclara tambin entre corchetes que se trata de los [resquicios]. Cules? Resquicios de la vida, del lenguaje, de la memoria, de la poltica? Aqu lo primero con que nos encontramos es con la metamorfosis de ciertas presencias del pasado, se trata de imgenes benefactoras que le pertenecen, un riachuelo donde baar la infancia. Lo que lleva a remover lo enterrado. El pasado se presenta y nos interpela: lo lejano est prximo.

La voz potica afirma que el refugio slo existe como fuga. Pero hallamos otra definicin clarividente: un pozo es adems cantera.

En esta zona de todo tanto, el destierro inicial (de un lugar, de una poca, de un momento histrico) que encontrbamos en la apertura del libro, se transforma en dispora. Qu quiero decir con esto? Que la experiencia lo atraviesa y lo fusiona con los dems, en el tiempo y en el espacio. La dispora da un sentido colectivo al destierro: supone la contingencia de los hechos y la genealoga, que emparenta con los antepasados, con los coetneos y especialmente con los descendientes. As aparecen poemas cuajados de verbos que tienen que ver con los brotes, la siembra, la germinacin, el presagio de una simiente (para que alguien crezca) y explcitamente la referencia a la infancia, tanto del Yo potico (aqu se recupera el sentido etimolgico del verbo re-cordar, que significa volver a pasar por el corazn) como de su descendencia.

Se adivinan entonces cules puedan ser los resquicios para sobrevivir: el cuerpo con su respiracin, la capacidad de soar, la relacin con los hijos (volver a ver a travs de sus ojos), los asedios que declinan, la asfixia que se aligera...: lo que fue afona ser obertura.

Pertenecer a una dispora abriga un poder potencial: moviliza el pasado como el presente y por consiguiente el futuro; tambin el lugar original como el de residencia, uno o mltiple. Y el sentido de esa nocin, que implica una identidad y una lucha, asimismo es asumido en todo tanto: hay que hacer madriguera: seguir cavando otros tneles [] como una guerrilla nocturna insistiendo en otra vida.

Se vislumbra as otra vida que es posible en los resquicios: se puede balbucear, imaginar, avanzar en lo no vivido an, en la ligereza y la posibilidad del espacio y del tiempo nuevo, en la respiracin de los otros .

Y marco la ligereza en oposicin a la gravedad, al peso por lo perdido, lo desaparecido, los fantasmas de la memoria. En el presente se pueden hallar el destello de lo fugaz, el florecimiento, un modo de aprender a vivir en el trnsito permanente. Y transformar el dolor en germinacin, como la primavera tarda, floreces en un rbol talado.

Entre los resquicios de este apartado del libro nos encontramos con un neologismo muy sealado, luminoso: experienza, trmino que ana experiencia y esperanza. Y estos contenidos se fusionan en la tarea de ensear los nombres de las cosas a un hijo o en urdir una manta para los que vienen llegando. Ser la calidez del afecto, la micropoltica cotidiana de la tica. As lo explicitaba Arturo Borra en una entrevista realizada por Laura Giordani cuando le preguntaba sobre la posibilidad actual de construir un contramundo, a lo que responda: se trata de vivir ah, en esa tica de lo real. No se trata de una tica ligada a mi mundo particular, sino del deseo de construir un contramundo que nos implica junto a los dems, en ese campo de batalla que es el mundo cotidiano. Es decir, a travs de los afectos y de la vinculacin con los dems, con nuestras carencias y limitaciones, hacer otro tiempo, otro mundo posible.

El calor del afecto es el que da respiro y nos permite aprender a habitarse, quererse, conocerse a travs del otro, recrearse para el tiempo venidero, porque habr tiempo todava.

Y si no hay tiempo futuro que contemplar, queda el presente: qu importa luego si ahora sostiene. Es preciso hacerse un sitio en la frontera permanente en la que hacemos equilibrio, vivir en el entretanto, en la grieta, en las rendijas de un sistema totalizador, hospedarse ah en el hueco, socavar ese momento, vivir como un desheredado, sin abundancia, reinventar el lenguaje, crear una nueva subjetividad.

Agradezco de corazn a Arturo este libro tan pertinente. Y dejarme compartir su palabra esta tarde.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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