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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-11-2016

No hay cambio sin trauma

Carolina Vsquez Araya
Rebelin

Las sociedades se debaten en luchas mltiples y simultneas


Se acaba de conmemorar por el Da de la No Violencia Contra la Mujer con el propsito de hacer conciencia sobre este profundo cisma social, cuyas consecuencias impactan en la vida de millones de seres humanos en el planeta. La igualdad de derechos, considerada uno de los temas ms conflictivos y menos aceptados por las mayoras, nos remite a la urgente necesidad de emprender una campaa intensa de educacin con el fin de romper las barreras de la incomprensin y el odio.

Cmo revertir la absurda tendencia de establecer categoras humanas incluso entre hermanos? Cmo propiciar el cambio de mentalidad necesario para transformar una inveterada costumbre de dominio e imposicin en una actitud de compromiso y consenso? El machismo y la misoginia inscritos en la mente de las generaciones por un afn derivado de una retorcida idea de la moral, constituyen la condena a la servidumbre, la frustracin, la esclavitud e incluso la muerte de millones de nias, adolescentes y mujeres incapacitadas de ejercer sus derechos, an en temas tan bsicos como su derecho a la propiedad, a la educacin o a la salud.

De su libertad, ni hablar. Cercenados sus mecanismos de defensa por obra y gracias de leyes y costumbres discriminatorias, estn sujetas a la voluntad y a los trminos de otros para sobrevivir. La discusin se centra, entonces, en cmo generar el cambio necesario desde los orgenes del problema. Es decir, desde el mensaje primario de la madre al recin nacido, los cdigos secretos durante el proceso de crianza, los gestos y acciones capaces de romper el paradigma de la inequidad entre sexos cuya potencia perdura durante la vida entera.

En sociedades de grandes desigualdades sociales y econmicas, como Guatemala, esta es una tarea de orden generacional y de una magnitud difcil de medir. Adems del trauma que representa un cambio de paradigmas en cualquier proceso transformador, uno tan radical significa una ruptura de valores anticuados y deshumanizantes derivado de doctrinas enfocadas en la sumisin espiritual de las masas como una estrategia de control poltico y, por ende, la preservacin de las estructuras de poder.

El cambio, por lo tanto, debera generarse desde las bases mismas de la sociedad, como un acto supremo de liberacin. El respeto mutuo entre sexos equivale a romper cadenas atvicas de dominacin, para hombres y mujeres por igual. La demarcacin de roles ha sido un invento humano y la ruptura tambin debe proceder de una conciencia renovada de otra forma de convivencia. Pero la sociedad actual no est preparada ni lo estar en tanto no exista un sistema de relaciones sociales, econmicas y polticas capaz de eliminar barreras entre sectores y procurar la nivelacin que conduzca a la construccin de una sociedad educada y solidaria.

Lo que hoy rige la vida de nuestras sociedades deviene de formas de pensamiento opuestas a toda forma de democracia. La violencia de gnero, la cual por definicin afecta a las mujeres de cualquier edad y condicin, es una de las muchas patologas de una sociedad cvicamente enferma desde el punto de vista de la incapacidad de grandes sectores para ejercitar sus derechos bsicos.

La conmemoracin del 25 de noviembre no es ms que un recordatorio de nuestra incapacidad de establecer relaciones humanas saludables. Nos indica cun alejados estamos de proveer a nuestros hijos y nietos de un mnimo nivel de certeza en un cambio positivo. Nos recuerda que miles de nias, adolescentes y mujeres, hoy son vctimas inocentes de una absurda forma de pensamiento.

Blog de la autora: http://www.carolinavasquezaraya.com

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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