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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-12-2016

El encuentro Solimed repasa en Valencia la situacin de los refugiados y las fronteras durante la peor crisis de la Unin Europea desde su creacin
Fogonazos de informacin sobre una guerra hecha de guerras en Solimed

Pablo Elorduy
Diagonal


65 aos antes, en Ginebra, se firm la Convencin sobre el Estatuto de los Refugiados. Se trataba de un acuerdo que obedeca al mandato de su tiempo: la lucha por la liberacin de los pueblos colonizados, la intencin de los pases del bloque capitalista de socavar el comunismo y su necesidad de adoptar para ello principios antifascistas. A la propaganda la acompaaron derechos efectivos para las personas en trnsito. Pero el mundo cambi de base. En 2016 apenas se habla de valores antifascistas, de descolonizacin o de liberacin.

25 de noviembre, Valencia. Un centenar de personas participan en Solimed, un encuentro de solidaridad con las personas refugiadas. Las cifras del desastre humanitario son desperdigadas en las ms de cien ponencias e intervenciones que dan cuerpo al encuentro. Ms de 65 millones de personas el equivalente de toda la poblacin de Reino Unido se encuentran en trnsito. Entre cuatro y cinco millones desplazadas en 2015.

Ocho millones de refugiados en Turqua desde el inicio de la guerra de Afganistn. Un milln en Lbano. 600.000 en Jordania. Millones de desplazados internos en Iraq y Siria. Dos campos de batalla, Mosul y Alepo, un milln en peregrinaje alrededor de las dos ciudades. 4.600 personas muertas en el Mediterrneo en 2016, el ao con ms muertes desde que se contabilizan. Violaciones y abusos a mujeres y nias en todo el recorrido migratorio, tambin en Europa. Expansin de la trata. Menores obligadas a conseguir el permiso diciendo que tienen 20 aos para poder ejercer la prostitucin al llegar a Europa. Cifras de una guerra de guerras que est en curso.

Controversias

Desde la exposicin de Sami Nair exeurodiputado socialista y experto en movimientos migratorios un debate recorre el encuentro: hay que establecer diferencias entre refugiados y migrantes, a menudo calificados como migrantes econmicos? Las dos posiciones aportan su lgica. Se discute si la distincin echa al pie de los caballos a las personas que no pueden acreditar su procedencia de pases en conflicto. No son refugiados; por tanto, la maquinaria de control de fronteras cae sobre ellas. Frontex, redadas, CIE, exclusin. Negocios, como siempre.

Pero la equiparacin, apunta Nair, es un golpe de Estado conceptual, al tratar el desplazamiento de miles de personas como un problema de fronteras y no de derechos humanos. Lo dice el periodista de MSur Ilya U. Topper: No categorizar pone a ambos grupos [refugiados y migrantes] en el mismo nivel por abajo. Refugiada es la persona que huye, no slo la que es perseguida. El hambre, la pobreza o el cambio climtico matan tanto o ms que bombas y balas, dice la declaracin final.

El mundo ha cambiado y Europa ha movido sus principios hasta consumar la muerte de la convencin de 1951. En 1991 se firmaba el Tratado de Maastricht, un cambio sustancial en las relaciones dentro de la Unin Europea, que un ao despus se trasladaba a las fronteras. El acuerdo de Schengen, tres meses despus de la cada del muro de Berln, se adaptaba al bautizado como Nuevo Orden Mundial.

Con el Tratado de Lisboa de 2005 que dice que la UE no tiene como objetivo la proteccin de refugiados, con el Tratado de Gobernanza europea de 2012, se organizaba la expulsin de todos los contingentes de personas que el mercado no precise. Despus, la crisis. Despus, las guerras en Libia, Siria, Yemen, los millones de desplazados y la austeridad. Conflictos sin el marchamo de guerra como el de Nigeria, que han duplicado el nmero de nigerianos llegados a Italia en un ao.

El magistrado territorial de Jueces por la Democracia, Joaquim Bosch, lo corrobora: Tengo la impresin de que la UE de hoy no hubiera firmado las declaraciones de 1948 y 1951. El sistema de asilo, explica Ins Dez, responsable del rea jurdica de Red Acoge, no funciona porque la UE no quiere. Del horror de la guerra y la descolonizacin a la situacin de guerra en las fronteras. La profesora de Relaciones Internacionales Itziar Ruiz-Gimnez resume este nuevo contrato social: no hay derechos, hay soldados. En Europa se preparan nuevos acuerdos con Afganistn (inminente), Libia, Nigeria y Egipto. Un sistema de coercin toma la fachada de un sistema de proteccin, dice la especialista en Derecho Internacional Violeta Moreno-Lax.

La respuesta ha sido organizada en la insolidaridad y la asimetra. Los Estados de la UE, que conservan su soberana en cuestiones de acogida, culpan a Europa. La Unin Europea impone su perfil ms duro. En 2015 se crea la nueva Guardia Europea de Fronteras y Costas, una agencia de deportacin, dice la eurodiputada Marina Albiol. Una guardia, como el Frontex, sin mandato humanitario. En contra de las convenciones de Ginebra de 1948 y 1951. En marzo de este ao, Donald Tusk, presidente del Consejo Europeo, lanzaba un mensaje duro: Seas de donde seas, no vengas a Europa. La austeridad crea una subjetividad de la escasez, una lepenizacin de los espritus, dice en Solimed el eurodiputado Miguel Urbn. Ante esto, se necesita antifascismo democrtico, exclama Urbn.

Xenofobia. Los discursos del miedo y de la seguridad contra la libertad y los derechos humanos. El derrumbe de la socialdemocracia lastra la posibilidad de una salida basada en el respeto a los derechos. Los socialdemcratas con poder Hollande, Martin Schulz, Mateo Renzi participan de la demolicin del concepto de refugiado. En Dinamarca, el partido socialdemcrata vot a favor de confiscar objetos de valor como pago por el reconocimiento del estatus de refugiados. La austeridad catapulta los movimientos de extrema derecha en gran parte del continente. La batalla del penltimo contra el ltimo, dice alguien.

Solidaridad en precario

Ante esto, la organizacin de la sociedad civil organizada ha tomado la delantera. Solidaridad, derechos, justicia. Palabras que no se desgastan en el encuentro Solimed. Cierto escepticismo de algunas redes ciudadanas de acogida ante la accin en determinados ayuntamientos del cambio, en especial Madrid. Se presentan datos, ms de 133 ciudades se han integrado en la red de municipios acogedores. Los gobiernos locales dice el teniente de alcalde de Barcelona Jaume Asens tienen que ejercer de contrapoder. Barcelona, msterdam y Atenas se han puesto de acuerdo para realizar su propio corredor seguro para la acogida de refugiados. Pero el campo de batalla est en el Estado, confirma Asens.

El Estado ha optado por ponerse de perfil. Oficialmente no hay de qu preocuparse porque a Espaa apenas le corresponden 4.900 refugiados en el reparto de la UE de los 160.000 para los prximos dos aos en toda la Unin. Y, adems, el compromiso no se est cumpliendo. El exministro Jos Manuel Garca Margallo afirm que el acuerdo de la UE para la externalizacin era una chapuza. La Unin Europea reconoce que, en materia de externalizacin de fronteras, Espaa ha sido pionera con sus acuerdos con Marruecos o Senegal. La Espaa de Rajoy es una pieza til en el complejo equilibrio que intentan sostener las lites europeas.

Es el mismo gobierno que neg a la Generalitat Valenciana la autorizacin para una Operacin Esperanza que estableciera un corredor a disposicin de 1.400 personas de campamentos de Grecia e Italia, recuerda la vicepresidenta valenciana Mnica Oltra. La periodista Helena Maleno aporta otro recuerdo: no ha habido condena alguna en los tribunales espaoles por los abusos en las fronteras. Ni por el caso del Tarajal, archivado hace un ao, ni por el pinchazo del salvavidas por parte de la Guardia Civil que conden a Lauding Sonko a morir ahogado, pronto har diez aos.

Entre los medios de comunicacin cunde la perplejidad. Nunca hubo tanta informacin, pero el resultado es la apata, comenta Nico Castellanos, periodista de la Cadena Ser especializado en movimientos migratorios. La excorresponsal de RTVE Rosa Mara Calaf pide contexto: si los espectadores se quedan en la emocin, no se hacen preguntas. Si no se hacen preguntas, no se buscan responsabilidades. Explicar las causas, buscar responsables entre quienes eluden la responsabilidad de la mayor catstrofe humanitaria de la Unin Europea en su historia.

Se naturaliza la idea de que es de sentido comn que hay personas sin derecho a tener derecho, protesta Ruiz-Gimnez. El fantasma de la intolerancia cabalga en Europa, comenta Asens. El periodista Javier de Lucas ahonda: El discurso del efecto llamada es una apologa del delito. La guerra en las fronteras y las recetas de austeridad estn costando miles de vidas humanas cada ao, se insiste en Solimed.

Fuente: http://www.diagonalperiodico.net/panorama/32477-fogonazos-informacion-sobre-guerra-hecha-guerras-solimed.html


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