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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-12-2016

La etica del capital y el desarrollo en el progresismo: el Frente Amplio de Uruguay

Eduardo Gudynas
Rebelin


El Frente Amplio de Uruguay es una de las coaliciones progresistas ms viejas y estables en el continente, y adems es exitosa. Actualmente est en su tercer perodo con el gobierno nacional, con las sucesivas presidencias de Tabar Vzquez, Jos Pepe Mujica, y nuevamente Vzquez.

Es un agrupamiento bastante formalizado, que en su interior cuenta con partidos de muy larga historia, como el Partido Comunista o el Partido Socialista. La coalicin no est afectada por una crisis como la que vive el Partido de los Trabajadores de Brasil, ni ha desandado los mecanismos de decisin participativa, como le ha ocurrido por ejemplo a la Alianza Pais de Ecuador. Tampoco ha cado en forzar reelecciones indefinidas ni ha sido atrapada por grandes redes de corrupcin.

En estos das esa coalicin se ha puesto a discutir el documento Principios y valores compartidos del Frente Amplio (1). Es un texto de enorme importancia ya que all se presenta la base tica de la coalicin, como uno de los insumos para el congreso del Frente Amplio (FA), que acaba de realizarse (26-27 de noviembre).

Ms que un listado programtico, el texto brinda los principios y valores compartidos o comunes a todos los frenteamplistas. Por lo tanto, estamos ante la base tica desde la cual se construira el programa. Sin duda que es una iniciativa muy bienvenida, y marca un ejemplo que deberan seguir otros progresismos. No es nada frecuente que en estos tiempos una coalicin progresista discuta abiertamente su base tica y valores compartidos, y es justamente ese tipo de debates los que deberan encararse. Por esas razones vale la pena analizar con detenimiento el texto del FA de Uruguay (2).

Puntos de partida

El documento se inicia enumerando ideas tales como libertad, igualdad, justicia o trabajo, las que son todas compartibles en su esencia. Una y otra vez se apunta a conceptos como libertad e igualdad, y se calificar de indispensable la pluralidad de los partidos y los canales de participacin popular para un control permanente de la ciudadana, ampliando instituciones como el plebiscito, el referndum y la iniciativa popular, y otros mecanismos de democracia directa.

Sin embargo, los aspectos ms llamativos se encuentran en el captulo 3, dedicado al desarrollo. All se admite que hay versiones del desarrollo que son cuestionables por consumistas, imperialistas o coloniales, y por ello se presenta su propia versin: desarrollo humano. Pero una y otra vez se dice que el desarrollo slo es posible si hay crecimiento econmico, si se acumula riqueza (3). Es ms, afirma que sin crecimiento econmico no hay cambios; por lo tanto estamos ante una versin economicista del desarrollo.

Consecuentemente, el documento sostiene que el desarrollo se basa en un conjunto de valores referenciales, que son cuatro formas de capital: el capital natural, uno que podra llamarse artificial, y los capitales humano y social. Como consecuencia, el desarrollo sera un crecimiento equilibrado entre esas formas de capital.

Una tica del capital

Es impactante que en un documento poltico sobre las bases ticas jerarquice distintas versiones del capital como sostn del desarrollo, y a la vez, entenderlo como crecimiento. Es una tica con todo tipo de tensiones y contradicciones.

Los problemas ms evidentes se deben a esa reduccin de la vida social a los capitales social y humano, y a concebir a la naturaleza como capital natural. Una categora econmica se expande hasta cubrir lo que son y hacen las personas, sus relaciones y sus manifestaciones culturales, o su estado de salud o nivel de educacin. De la misma manera, la naturaleza, desde los ciclos del agua a la belleza de un paisaje, son engullidos por otro tipo de capital.

El eje de estas expresiones del capital es la valoracin econmica. Y con ello, la sociedad y el ambiente tienen precios, pueden ser objeto de propiedad, y por lo tanto se vuelven mercancas. No importa la intencin de quienes prepararon toda esa seccin; lo que si queda en claro es que hay un consenso en una valoracin economicista cuya consecuencia es la mercantilizacin social y ambiental.

Se anulan o minimizan otras valoraciones. En efecto, las personas no slo valoran por medio del precio, sino que tambin expresan valores culturales, religiosos, histricos o estticos. La naturaleza no slo vale por las toneladas de soja que dar el suelo, sino tambin como sitios que nos brindan agua, son bellos o feos, o albergan el patrimonio de nuestra flora y fauna. Buena parte de eso desaparece bajo la idea de capital.

El documento del FA adems sostiene que se lograra un buen desarrollo por medio de un balance entre esas distintas formas de capital. Ese es otro reduccionismo, en este caso basado en asumir que son posibles las substituciones perfectas entre esos distintos capitales; otro legado de la economa clsica. Es entender, por ejemplo, que se puede pasar de los rboles como capital natural, a mesas como capital artificial, y de all a la educacin como capital social, todo ello mediado por el capital en dinero. Pero la substitucin perfecta es imposible, ya que por ms dinero que se tenga no se puede recuperar siempre al capital humano o natural. La salud perdida de un trabajador, o un bosque destruido, no se recuperan automticamente por el dinero.

El crecimiento del capital impone una tica que se difunde a otros sectores. Para lograr ese crecimiento se busca todo tipo de inversin extranjera, ya que segn ese modelo, todo eso alimentara al capital, y eso mejorara los capitales humano, social y ambiental. All est el origen de programas de desarrollo que ha promovido el gobierno del FA en Uruguay, especialmente bajo la presidencia Mujica. Son los casos de la promocin de la megaminera de hierro a cielo abierto, la instalacin de un buque de regasificacin de gas natural para luego intentar exportar energa a Argentina, o bajo la actual administracin Vzquez, el apoyo a una nueva planta de celulosa.

El papel del Estado tambin es afectado. Por ejemplo, el documento del FA postula que el Estado producira bienes, lo que es casi una descripcin empresarial, donde la poltica es algo as como gerenciar procesos econmicos. El Estado es reducido a un proveedor de bienes, y a su vez, sin darse cuenta, procesos de alta complejidad como la educacin o la salud, son reconvertidos en bienes y servicios. Desde aqu se nutren otras deformaciones, como reducir la justicia social a una redistribucin econmica, y especialmente a ciertas formas de asistencia o consumo.

La expansin del mercado

El documento de valores compartidos del FA de Uruguay defiende un desarrollismo economicista convencional, y expone la centralidad de los capitales con toda sinceridad. Nada se oculta, y son ideas directamente vinculadas a estrategias que todos vemos, tales como los convenios de inversin, los contratos que no se quieren mostrar, la falta de consulta ciudadana, y hacer la vista gorda con los impactos ecolgicos. Si bien hay poltico con una retrica muy respetable sobre la pobreza, al final del da el poder est en alguna de esas formas de capital.

La expansin del capital como valor privilegiado no es una idea propia de la izquierda. En realidad fue un elemento tpico de corrientes conservadoras, especialmente en la dcada de 1980. La categora de capital fue muy usada por instituciones financieras internacionales (como el Banco Mundial), ya que eran funcionales a las reformas de mercado, y servan para justificar instrumentos de gestin pblica como los anlisis costo / beneficio.

Las izquierdas plurales y democrticas de fines de 1990 e inicios del 2000, se opusieron claramente a esos extremos, tanto en Uruguay como en pases vecinos. Es ms, en aquel tiempo el valor compartido en sus plataformas era casi el opuesto al que ahora se lee en el documento del FA, ya que buscaban desandar esa obsesin con el capital y el mercado.

Una vez en el gobierno, aquella izquierda plural y abierta, poco a poco se convirti en progresismo. Uno de los elementos clave de ese cambio es el apego progresista al capital, al economicismo, y con ello a la mercantilizacin del entorno. Dicho de otro modo, la hiptesis de una divergencia entre izquierda y progresismo se confirma aqu en uno de sus aspectos: la adhesin a la centralidad del capital como principio de explicacin y necesidad del desarrollo (4).

La explicacin y la instrumentalizacin que hace el progresismo es distinta a la de los gobiernos conservadores, pero de todos modos cae en reforzar la mercantilizacin de la sociedad y la Naturaleza. Es justamente por esto que el manejo de la categora del capital y el papel asignado al mercado es uno de los aspectos claves para distinguir entre izquierda y progresismo. A su vez, esa adhesin al capital y el mercado origina que slo se puedan ensayar unos tipos de polticas pblicas y no se acepten distintas alternativas que se promueven desde la sociedad civil.

Una tica de izquierda, en cambio, requiere recuperar la pluralidad de valores. No es negar el capital, sino que es ubicarlo en su justo lugar, ya que hay otras valoraciones tanto o ms importantes, y la gente y su ambiente, es ms que el mercado.

Notas

(1) Principios y valores compartidos del Frente Amplio. VI Congreso Rodney Arismendi, 26 y 27 de noviembre 2016. Montevideo. Disponible en: http://www.frenteamplio.org.uy//index.php?Q=download&ID=1549

(2) Resumen de algunos puntos presentados en la mesa redonda Modelos de desarrollo: sostenibilidad y derechos de las nuevas generaciones, organizada por IR, el 14 de noviembre. Tambin participaron Judith Sutz (Udelar), el diputado Oscar de los Santos y la ministra de industria Carolina Cosse. Una primera versin se public en el semanario Voces, 24 noviembre 2016.

(3) La cita textual dice: En forma reciente, pero de manera cada vez ms consolidada, se comprende al desarrollo desde diferentes ngulos o aspectos integrados al concepto. Estos ngulos de anlisis comprenden a las cuatro formas bsicas del capital: los recursos naturales disponibles en una sociedad; el capital desarrollado por la sociedad, en sus ms diversas formas (infraestructura, productivo, comercial, etc.); los recursos humanos, determinados por la calidad de su nutricin, salud, educacin, etc.; y el capital social, referido al tejido social creado colectivamente, su capacidad de analizar, comprenderse, adoptar decisiones, crear e impulsar todas las capacidades humanas y fsicas disponibles en la sociedad. No puede imaginarse ningn proceso de desarrollo desagregando o estimulando alguno de estos cuatro campos del desarrollo en forma parcial. El desarrollo es comprensivo e integrador de los cuatros mbitos o ngulos del concepto, y su potenciacin y mayor alcance se logra en un equilibrio balanceado e inter actuante de las cuatro dimensiones; pg. 11.

(4) La hiptesis de esta distincin en: Izquierda y progresismo: la gran divergencia; Rebelin, 1 febrero 2014, http://www.rebelion.org/noticia.php?id=178651 Adems: Sopesando las herencias progresistas y la renovacin de las izquierdas; Rebelin, 15 diciembre 2015, http://www.rebelion.org/noticia.php?id=206757

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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