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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-12-2016

Feminismo & Violencias Machistas
La violencia machista 364 das

Lidia Falcn
Pblico

La autora nos da claves de cmo los legisladores espaoles deberan orientar el futuro pacto de Estado en Espaa contra las violencias machistas para que sea eficaz y no se quede en papel mojado.


Ante las declaraciones formales de la Ministra de Sanidad, Dolors Montserrat, que los partidos polticos crearn un subcomisin para elaborar un Pacto de Estado sobre la violencia machista, creo imprescindible que se tengan en cuenta las deficiencias que padece la actual Ley de Violencia de Gnero y plantearse seriamente de qu forma se va a modificar sta. Despus de la celebracin del da Internacional de No Ms Violencia contra la Mujer, que se ha convertido, por fin, en referencia de la sociedad civil, de los medios de comunicacin y de las instituciones polticas para repudiar los feminicidios y el maltrato a las mujeres, hemos de plantearnos que poltica habr que poner en prctica para que no se repitan anualmente las horribles cifras de feminicidios y maltrato a la mujeres.

Para lograr la concienciacin social, todava muy dbil, de esta terrible lacra, hemos trabajado incesantemente las asociaciones de mujeres y el Partido Feminista, durante dcadas, para denunciar el machismo de una cultura insensible al sufrimiento de los ms dbiles. Pero, desdichadamente, lo que ha conseguido que se celebren manifestaciones, concentraciones, asambleas y denuncias de esta infame situacin, ha sido la montaa de asesinadas que acumulamos en los ltimos decenios.

Como no existen estadsticas anteriores no podemos comparar con las cifras del siglo pasado, pero s tenemos constancia, tristemente, de que desde la aprobacin de la Ley de Violencia de Gnero, el 28 de diciembre de 2004, en estos doce aos, se ha asesinado a 1.400 mujeres, aparte de los malos tratos fsicos continuados que ms de 2.500.000 padecen, y las humillaciones, las violaciones y los abusos sexuales. Con una tolerancia social y una enorme indiferencia, cuando no hostilidad contra las vctimas, por parte de la polica y de la Administracin de Justicia. Por ello, es inadmisible que tanto por los dirigentes polticos del PSOE como del PP se utilicen argumentos que pretenden eludir la responsabilidad de quienes han gobernado largos periodos de tiempo, y han sido los artfices de la aprobacin de la Ley.

Las declaraciones que ltimamente han realizado diversas representantes de ambos partidos suscitan la desconfianza de cual ser el contenido final de ese que llaman pomposamente Pacto de Estado. La primera argumentacin que utilizaba una parlamentaria del PSOE es que las mujeres no denuncian el maltrato, y sin que conste la denuncia es imposible que las instituciones se pongan en marcha para protegerlas.

Pero eludi explicar por qu el 28% de las asesinadas haban denunciado y en algunos casos hasta tenan orden de alejamiento o de proteccin, y cmo tanto las fuerzas del orden como los juzgados las abandonaron a su suerte. Y tampoco se investiga la causa de que ese 72% de vctimas no hubiera acudido a la polica o a la judicatura para pedir proteccin. Si realmente, tal como nos cuentan algunas diputadas feministas, en la denuncia estriba la solucin, cmo es posible que la mayora de mujeres que estn sufriendo el infierno de los malos tratos habituales no corran a cobijarse bajo el poder omnmodo de policas, fiscales y jueces.

Excepto que se remitan al masoquismo femenino que sirve a psicoanalistas y psiclogos para despreciar a las mujeres. Estas se encuentran en un estado de angustia y depresin extremo bajo la tortura de los malos tratos, pero no dejan de saber que esa supuesta proteccin institucional, que tanto proclaman polticos y medios de comunicacin no es tal. Todas conocen el calvario de la amiga, la pariente o la vecina que acudieron a la Guardia Civil a explicar que su marido la amenazaba de muerte, para que les respondieran que fueran al juzgado civil a presentar una demanda de divorcio, y ser asesinada horas ms tarde por su verdugo, como sucedi en Pollensa (Mallorca) el pasado 15 de agosto.

Todas han vivido en su propia experiencia las horribles dilaciones de los procesos judiciales, y todas saben que despus de una leve condena su maltratador estar en la calle persiguindola, acosndola y amenazndola nuevamente. Todas temen, con razn, que a raz de la denuncia y del proceso consiguiente, el acusado sea ms agresivo y peligroso porque seguir en libertad con total autonoma para perseguirlas. Y todas saben que ms del 60% por ciento de las rdenes de alejamiento que se reclaman no se conceden.

Hay ciudades, que estn catalogadas ya, en donde ningn juez concede ninguna orden de proteccin. Pero esta situacin no se produce casualmente por la falta de conciencia feminista de los jueces y policas, a los que hay que aadir los psiclogos, psiquiatras y asistentes y trabajadores sociales. La propia legislacin est pensada, y as se aprob, para hacer recaer en la vctima la carga de la prueba, para mantener la presuncin de inocencia del maltratador ms all de toda duda razonable, para dar absoluta autonoma a los jueces en eludir su responsabilidad en la proteccin de las vctimas, para no pedir responsabilidades a los funcionarios de la administracin que han abandonado a la mujer a su destino.

Entender por parte de los legisladores, ahora que se habla de un supuesto Pacto de Estado contra la violencia machista, que la primera medida que se ha de adoptar es modificar la Ley vigente para que obligue a jueces, fiscales y policas a detener a los denunciados, a obligarles a probar su inocencia, a dictar rdenes de alejamiento y proteccin en la mayora de los casos, a prohibir el contacto de los menores con el padre maltratador o abusador, es imprescindible para avanzar mnimamente en la prevencin y la punicin del delito.

Es imprescindible tambin subvencionar a las vctimas y a sus hijos cuando no puedan mantenerse por s mismos. Hay que dotar de medios econmicos y humanos a los cuerpos y fuerzas de la seguridad del Estado, a la judicatura, a la fiscala, a las unidades forenses, proporcionndoles no solamente espacios para trabajar y locales para celebrar juicios, con secretarias y ordenadores, sino fundamentalmente una educacin basada en el respeto de los derechos humanos.

Suponiendo que crean que las mujeres son seres humanos. Y por supuesto, considerar que la vctima lo es solo por serlo, no por haberse casado o ajuntado con el maltratador como hace ahora la ley, discriminando a las que son gnero de las que slo son mujeres. De otro modo ese tan publicitado Pacto de Estado no tendr ninguna eficacia y cada 25 de noviembre conmemoraremos las asesinadas con manifestaciones y pomposas declaraciones de los responsables institucionales, y los otros 364 das del ao las enterraremos.

Fuente:http://blogs.publico.es/lidia-falcon/2016/11/29/la-violencia-machista-364-dias/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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