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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-12-2016

La genealoga del ISIS (Daesh)

Yassin Al-Haj Saleh
Al-Jumhuriya English

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez.


A pesar de que el autoproclamado Estado Islmico de Iraq y Siria (ISIS o Daesh) apareci en Siria en 2013, puede rastrearse el origen de su estructura hasta en tres capas histricas a travs de tres geografas e influencias, la ms antigua de las cuales hunde sus races en Afganistn, seguida de Iraq y, ms recientemente, de Siria.

Estas capas deberan interpretarse siguiendo la Political Anthropology de George Balandier, en funcin de la cual los acontecimientos, prcticas y condiciones ms recientes no sustituyen a los anteriores sino que ms bien crean nuevas capas adicionales. En su History of Religious Ideas, Mircea Eliade afirma que entre los elementos que comprenden la formacin de los fenmenos sociales religiosos, los ms antiguos son los ms profundos. Por tanto, el que debe observarse es el ms reciente de entre dichos elementos porque es con el que el fenmeno interacta en su entorno concurrente.

La capa afgana

De su experiencia formativa en Afganistn, el Daesh aprendi un primer mtodo de redes globalizadas. Durante la dcada de 1980, el primer ejemplo de tal globalizacin es la yihad rabe e islmica en Afganistn antes de que el concepto se extendiera por todas partes en la dcada de 1990. En aquel tiempo, Afganistn estaba bajo la ocupacin sovitica y en el ltimo ao de la presidencia de Jimmy Carter, la CIA, asesorada por el consejero de seguridad nacional de Carter, Zbigniew Brzenzinski, haba patrocinado el establecimiento de un movimiento de resistencia islamista (movimiento islmico de resistencia a los soviticos).

La yihad afgana fue financiada principalmente por los saudes mientras los estadounidenses fueron quienes proporcionaron las armas. Los servicios de inteligencia saudes, pakistanes y egipcios tambin participaron en su organizacin y facilitacin. En aquel momento, sus gobiernos consintieron en estas acciones; no hubo coercin ni conspiracin. Es fundamental tener en cuenta quines fueron los primeros patrocinadores de los yihadistas contemporneos, con EEUU a la cabeza. Aunque la yihad contra los rusos fue una campaa militar llevada a cabo por grupos emergentes, las consultas de inteligencia y la interaccin con estos grupos se produjeron a nivel de funcionarios del ejrcito y la inteligencia, no a nivel de jefes de Estado o ministros de asuntos exteriores.

El movimiento de la yihad afgana estaba integrado por afganos y un gran nmero de rabes procedentes de Arabia Saud y Egipto; por sirios que venan de la derrota final de los Hermanos Musulmanes en su lucha contra el rgimen de Hafez al-Asad durante los ltimos aos de la dcada de 1970 y comienzos de la de 1980; por argelinos, palestinos islamistas, en el contexto de la salida de la OLP de Beirut en 1982; y de muchos otros pases rabes. De este grupo de reclutas y voluntarios, surgi el fenmeno de los afganos rabes o muyajidines.

Pero el establecimiento de una red islamista para lanzar una yihad contra la Unin Sovitica, como algo opuesto a un movimiento secular de emancipacin nacional, no surgi de la nada. La posicin de la Unin Sovitica, rodeada de un arco islmico o cinturn verde, estuvo muy presente en el pensamiento estadounidense durante la Guerra Fra. EEUU ha venido utilizando, mediante el patrocinio saud, el nexo islamista desde la dcada de 1960, y el derrotero estadounidense contra el nacionalismo rabe y el comunismo tambin se inici esa misma dcada. La islamizacin de Afganistn dio a Arabia Saud y a Pakistn (este ltimo bajo el liderazgo del general Zia-ul-Haq), un papel destacado en la formacin del movimiento yihadista. Ahora es de conocimiento comn que la monarqua wahab, que controla la produccin y el precio global del petrleo, es desde hace mucho tiempo un aliado de confianza de EEUU. En aquel entonces, los estadounidenses no sentan preocupacin o temor alguno respecto a un reino saud financieramente rico, militarmente dbil y polticamente alineado. Adems, despus de la revolucin iran y la aparicin de islamistas en muchos pases rabes, qued claro que estos ltimos podran utilizarse como categricos opositores al comunismo sovitico, considerado en Afganistn como una fuerza ocupante, pero tambin en la propia esfera imperial regional de la URSS, como es el caso de las repblicas islmicas en Anatolia. La misma actitud se tena dentro del contexto interno de los liderazgos rabes, que mantenan similares puntos de vista. Por ejemplo, Anwar al-Sadat haba fomentado la aparicin del islamismo en Egipto para desafiar a la izquierda egipcia y consolidar su gobierno, caracterizado por el abandono del naserismo y sus polticas.

A nivel ideolgico, Afganistn sirvi como laboratorio para que el wahabismo saud se encontrara con el qutbismo egipcio, un encuentro que fue a la vez poltico, personal e intelectual. Polticamente, Arabia Saud y el Egipto de Sadat, as como Pakistn, eran las partes ms entusiastas en el marco del empeo estadounidense para contrarrestar a los soviticos, y las ms ansiosas de facilitar que el ocupado Afganistn se convirtiera en una base de la Yihad islmica contra la URSS. A nivel interpersonal, una proporcin importante de los muyahidines procedan de Arabia Saud y Egipto, as como de Afganistn. A nivel intelectual, los saudes se adheran a la doctrina wahabista, que en 1979, el mismo ao en que se ocup Afganistn, inspir la ocupacin del Gran Mezquita de La Meca por parte de Yuhaiman al-Utaibi y su grupo salafista. Ese ao fue tambin testigo del derrocamiento del Shah de Irn y de la victoria de la revolucin iran, as como de la masacre en la Escuela de Artillera de Alepo por parte de las vanguardias de los Hermanos Musulmanes. En Egipto, durante los ltimos aos del gobierno de Naser y durante la era de Sadat, apareci y ech races el qutbismo, con inclinaciones yihadistas entre sus filas.

Aunque es cierto que la gnesis de al-Qaida, segn la conocemos hoy da, se estableci tras la cada de la Unin Sovitica y tras su derrota en Afganistn, la yihad afgana fue su experiencia incubadora, o su prehistoria fundacional. La victoria en la batalla de Afganistn fue la victoria que otorg legitimidad a unos grupos que haban quedado a la deriva, luchando por encontrar una razn de ser tras la cada de la URSS y porque EEUU haba dado la espalda a un Afganistn que qued destrozado.

La derrota sovitica en Afganistn contribuy de forma importante al colapso de la URSS como polo global, y a su vez, para los estadounidenses, supuso la prdida de un digno adversario comunista. En aquella poca, los islamistas no emprendieron ninguna accin importante contra los intereses occidentales (la violencia rabe dirigida por rabes contra intereses occidentales entre la dcada de 1950 y los principios de los ochenta se practic bajo la bandera del nacionalismo palestino, de la izquierda, del nacionalismo rabe y, en una etapa posterior, durante los ochenta, bajo la bandera del chismo). Los estadounidenses recurrieron al terrorismo islmico como enemigo alternativo y a la narrativa de la Guerra contra el Terror como una gran narrativa en el momento del colapso de la gran narrativa, segn la formulacin expresada por Franois Lyotard. Podra tambin decirse que la objecin de Osama bin Ladin a la entrada de las tropas estadounidenses en Arabia Saud en 1990, a raz de la invasin iraqu de Kuwait, jug un papel relevante en el desarrollo de esta actitud estadounidense.

En cualquier caso, la guerra contra el terrorismo result ser un enorme favor hecho al yihadismo sunn que, a diferencia de su contrapartida chi, careca de un Estado como punto de referencia y que, a la inversa, ha establecido un Imperio de una red suplente, Al-Qaida. En este contexto, el nuevo orden mundial o el sistema internacional unipolar declaraba que el terrorismo islmico era su archienemigo, definindolo en contraste consigo mismo. En aquel tiempo, y especialmente tras el 11-S, no era raro afirmar que el mundo segua integrado por dos polos distintos, EEUU y el Terrorismo Islmico. Al-Qaida no poda haber soado con mejor publicidad/propaganda

La capa iraqu

La segunda capa, por encima la primera y ms antigua, en la aparicin de al-Qaida es la iraqu tras la ocupacin de Iraq por EEUU. Los estadounidenses, que haban creado la arcilla con la que se fue moldeando al-Qaida, justificaron la invasin diciendo que se deba a la cooperacin de Sadam Husein con al-Qaida. Si bien era una mentira explcita, pronto se convirti en una profeca autocumplida. Mediante la invasin y posterior desintegracin del Estado iraqu, y facilitando el dominio chi en un Estado que se reconstruy desde cero, los estadounidenses dieron paso a un entorno propicio para la actividad yihadista. Adems, su atolondrada empresa en Afganistn haba dispersado a los yihadistas no afganos ms all de su ncleo original, aparte de haber dado un importante paso adelante impulsando la propaganda de al-Qaida entre algunos segmentos de la juventud musulmana.

En esta ocasin, el rgimen sirio, temeroso de convertirse en el siguiente en la lnea de fuego de EEUU, que haba invadido dos pases en menos de dieciocho meses, desempe un papel destacado facilitando la entrada de yihadistas en Iraq. La primera oleada de sirios no estaba en absoluto afiliada a al-Qaida; ms bien estaban motivados por una mezcla de nacionalismo, panarabismo e inclinaciones islamistas en oposicin a la hegemona estadounidense, una actitud que era aceptable para el rgimen. Cabe destacar que durante los seis meses en que EEUU estuvo preparando la invasin de Iraq antes del comienzo de la campaa militar, varios intelectuales y artistas sirios visitaron Bagdad y manifestaron su solidaridad en contra de la entonces inminente agresin. Los sentimientos de la primera oleada de combatientes no eran muy diferentes de tal solidaridad, y la mejora en las relaciones entre los regmenes de Sadam Husein y Bashar al-Asad facilit esa situacin en aquel momento. Quienes combatieron y lucharon no se hicieron de al-Qaida hasta despus del antagonismo estadounidense y al verse excluidos por los nuevos gobernantes chies y por la posterior llegada de los herederos de la yihad afgana con sus recuerdos y experiencias.

La propia al-Qaida pas por una nueva transformacin en el laboratorio iraqu, apareciendo como Al Tawhid Wal Yihad bajo el liderazgo de Abu Musab al-Zarqawi, convirtindose en un movimiento que posteriormente jur lealtad a bin Ladin, aunque manteniendo su origen y experiencia afganos y su disciplina dentro del paradigma salafista-yihadista. En una etapa posterior, al-Zarqawi formara el Estado Islmico de Iraq, que enfrent importantes ataques por parte de EEUU, entre ellos el asesinato de su lder en 2006, as como los asedios del Sahwat al Anbar [El Despertar], un grupo iraqu sunn de mayora tribal que recibi tambin apoyo estadounidense para que combatiera a al-Qaida. Esta base sunn provoc las iras del grupo de al-Zarqawi, quien emiti pronunciamientos ofensivos contra ellos debido a su odio sectario, tildando a los shies de infieles (takfiri). Pero ante todo le interesaba combatir al enemigo cercano ms que a al-Qaida. Sahwat consigui asediar y finalmente casi erradicar la presencia de al-Qaida, pero sus integrantes se vieron pronto marginados, perseguidos y debilitados por el primer ministro Nuri al-Maliki, lo que empuj a algunos de ellos a las filas del Estado Islmico de Zarqawi. Algunos de los que haban formado parte de los servicios de inteligencia y del ejrcito de Sadam, a quienes se haba privado de sus medios de vida y que pertenecan a las comunidades locales discriminadas, tambin formaron parte o empezaron a cooperar, o disolverse en sus filas, con el Estado Islmico de Iraq.

En esta lnea, y en el laboratorio iraqu de la yihad, se desarrollaron las consideraciones, prcticas y relaciones que componen la segunda capa en la formacin de lo que llegara a ser el Daesh: un elemento sustancial de inteligencia que consolida la naturaleza discrecional de al-Qaida como imperio de una red globalizada, en la que aparecan antagonismos con los anteriores patrocinadores estatales de la yihad afgana de 1990, cuando las tropas occidentales y estadounidenses se desplegaron en Arabia Saud en ese ao a raz de la invasin de Kuwait por Sadam. Esta transformacin se produjo tambin tras el abandono de Afganistn, al desmoronarse como Estado tras la retirada sovitica, sin que recibiera ayuda sustantiva alguna para su recuperacin poltica y econmica. El antagonismo con los anteriores patrocinadores se agudiz despus del 11-S, la ocupacin estadounidense de Afganistn y la detencin y asesinato de los dirigentes de al-Qaida. Todo esto suceda en el contexto de lo que Hasan Abu Hanieh y Mohammad Abu Rumman llaman la crisis sunn, que se agrav y extendi por todo Iraq, Siria y el Lbano. (De su libro: The Islamic State: the Sunni crisis and the struggle over internacional Jihadism, 2015).

Del laboratorio iraqu surgi adems el proyecto de Estado y las ambiciones de control territorial, a diferencia de la red descentralizada y no regional que era al-Qaida. La red perteneca a la Ummah, mientras que el Estado es una aplicacin de la doctrina salafista-yihadista en un pas, lo que de alguna manera recuerda la aventura comunista del siglo XX.

En realidad, este result ser el desarrollo ms importante: la transformacin de al-Qaida, la red salaf-yihadista, en un violento Estado policial basado en esa doctrina. La gravedad del Estado y la inteligencia/polica (mujabarat) en la composicin de esta nueva entidad haban sobrepasado rpidamente la gravedad de la ideologa salafista-yihadista, reminiscencia de algn modo de la relacin entre la doctrina marxista-leninista y las instituciones y aparatos estatales que desarroll esta doctrina, al buscar la legitimidad a travs de su ideologa.

Fue dentro del laboratorio iraqu que se desarroll el elemento del odio de los chies, que no haba sido un elemento crucial en la etapa afgana. Y quiz lo ms importante, que los dirigentes del Estado Islmico de Iraq que evolucionaran ms tarde, tras su expansin por el territorio sirio, en el Daesh, el Estado Islmico de Iraq y el Levante, tenan origen iraqu.

La capa siria

El Daesh como tal slo apareci en 2013. Como antesala de este surgimiento, los yihadistas de al-Qaida haban empezado a proliferar en el interior de Siria en 2011, slo unos meses despus del inicio de la revolucin siria. En enero de 2012 se anunci la formacin de Yabhat al-Nusra. En esta ocasin, la proliferacin del yihadismo no fue consecuencia de una ocupacin externa, como en los casos sovitico en Afganistn o estadounidense en Iraq, sino ms bien una ocupacin interna, una expresin con la que quiero referirme a la respuesta militar cada vez ms brutal del rgimen dinstico de los Asad contra quienes protestaban. Esta experiencia yihadista se beneficiara ms tarde de la puesta en libertad de los detenidos salafistas por parte de Asad (quiz todos los presos salafistas) que el rgimen tena bajo vigilancia, que empez en junio de 2011. Hay una clara posibilidad de que el rgimen buscara cultivar un movimiento salafista-yihadista de la variedad experimental que con anterioridad fue capaz de controlar (los casos de Yund al-Sham y Fatah al-Islam), como medio para consolidar apoyos entre el conjunto de pueblos sirios, incluidos los de origen minoritario, as como entre diversos estratos sunnes, por no mencionar la reinvencin y comercializacin del rgimen de s mismo como socio en la guerra contra el terror.

En Siria, el proyecto de Estado del Daesh y sus ambiciones sobre el control territorial y de los recursos eran notorios incluso antes de su intento de expansin territorial en Iraq, que culmin en el asalto sobre Mosul, sobre el que declararon el Califato en junio de 2014. Jug el papel de Estado policial, oponindose celosa y salvajemente a las comunidades locales y a las manifestaciones de las revueltas incluso ms an que en su oposicin al rgimen sirio. En Afganistn, los muyahidines se haban enfrentado a la ocupacin sovitica, despus se convirtieron al yihadismo y entraron en conflicto con EEUU; en Iraq, los yihadistas se enfrentaron a los estadounidenses y a los gobernantes aliados con EEUU y con Irn; en Siria, su enfrentamiento fue, desde el principio, con la revolucin y con las formaciones rebeldes que luchaban contra el rgimen. Lo que reforz ms las tendencias fascistas del Daesh, adems del elemento de Estado policial en desarrollo, fue el hecho de que la mayora de los yihadistas que no eran sirios (los Mujayirin) se unieron al Daesh despus de que Yabhat al-Nusra desertara de la formacin en abril de 2013 (al-Nusra prometi pblicamente lealtad a al-Qaida en aquel entonces como medio de cubrirse las espaldas yihadistas). Estos mujayirin no tienen conexiones locales en la sociedad siria, que a su vez carece de mecanismos de presin sobre ellos. Son literalmente ocupantes extranjeros. Los iraques, as como estos mujayirin, ocupan los puestos de liderazgo del Daesh en Siria.

Durante ao y medio a partir del surgimiento del Daesh, entre abril de 2013 y septiembre de 2014, el rgimen sirio no hizo prcticamente nada para enfrentarse a ellos. Es decir, no hasta que la coalicin dirigida por EEUU lanz su campaa contra el Daesh en el otoo de 2014, siendo entonces el escenario de esta guerra Iraq en lugar de Siria.

Si el estrato ms antiguo y arraigado en la formacin del Daesh fue salafista-yihadista, la reunin de dos de sus ramas, la wahabista y la qutbista en el contexto afgano, y acumulada por encima la capa sunn iraqu influenciada por las prcticas del Estado polica, uno no puede distinguir un elemento fundacional sirio en la composicin del Daesh, aparte quiz del nombre despectivo con el que los sirios se refieren a la organizacin: Daesh. Por lo dems, no hay ningn elemento ideolgico distintivo sirio, ni elementos polticos o de seguridad. El puesto ms destacado ocupado por los sirios en la entidad es el del portavoz Abu Muhammad al-Adnani, que es producto del estrato iraqu, sin historial alguno en Afganistn. Le siguen varios juristas locales y funcionarios de seguridad.

Es la ausencia de elementos sirios resultado de la novedad del experimento? Quiz. Sin embargo, esto no equivale a afirmar que el Daesh no se desarroll en el contexto sirio, o que este contexto slo tuvo un efecto limitado sobre el Daesh. Muy al contrario. El Daesh se form como Estado en Siria, y como Estado ha controlado un territorio en expansin. En Siria, el Daesh ha desarrollado las caractersticas de una colonizacin basada en asentamientos, el pilar de la cual es la prctica de atraer mujayirin, a los que se instala en residencias cuyos propietarios estn en el exilio o han huido, especialmente en Raqqa. Estos yihadistas son premiados materialmente (con casas y esposas, en lugar de meros salarios) de una forma que no es comparable a los yihadistas del Iraq posterior a la ocupacin estadounidense. Y aunque puede considerarse que el Daesh es un hbrido de organizaciones terroristas nihilistas, de Estados policiales fascistas y de colonizaciones de asentamientos, puede decirse que sus atributos coloniales se han desarrollado en el laboratorio sirio, aunque las semillas del Estado fascista se plantaran en el Estado Islmico de Iraq fundado por Abu Musab al-Zarqawi, y de que los elementos terroristas se originaran en la experiencia afgana.

Una faceta econmica siria vital del Daesh como lo conocemos hoy la representa su control sobre el petrleo sirio en DeirEzzor, que genera ms de dos millones de dlares de ingresos diarios, segn un detallado y bien documentado informe de investigacin de la revista local de DeirEzzor El ojo de la ciudad, as como el control sobre propiedades privadas y tierras agrcolas en Raqqa y DeirEzzor. Durante la era de Hafez al-Asad, la Alta Mesopotamia recibi un tratamiento como si fuera una colonia interior, y lo mismo ha pasado en la era del Daesh, que ha desarrollado rpidamente sus propias colonias de asentamientos.

El informe explora tambin las relaciones petrolfero-comerciales entre el Daesh y el rgimen de Asad a travs de la compaa ANISCO, propiedad del empresario George Hasswani.

Con anterioridad, un desarrollo novedoso por el que pas al-Qaida en Siria fue el enfrentamiento entre al-Nusra y el Daesh. Nusra tiene una composicin ms siria y se ha enfrentado verdaderamente al rgimen. Sin embargo, tambin exhibi rpidamente una inclinacin a controlar la sociedad local y a desafiar a sus formaciones civiles y otros grupos militantes.

En el laboratorio sirio ha tenido lugar otro fenmeno: la transformacin del yihadismo salaf desde la red globalizada de al-Qaida en Afganistn en un paradigma interorganizacional, abarcando a grupos que en general no eran de al-Qaida, o incluso eran anti-Al Qaida, y al Daesh en particular. En el laboratorio de la yihad siria observamos que el yihadismo salaf se generaliza y prolifera de un modo que an est desarrollndose, con resultados que son difciles de predecir, especialmente debido a la intensificacin de la campaa de las fuerzas rusas de ocupacin. El Daesh representa ahora la encarnacin ms completa de este paradigma presionando a otros grupos para que sigan su ejemplo, de forma parecida a las presiones del Estado sovitico sobre la red comunista internacional dispersa en docenas de Estados. Estos grupos salafes (al-Nusra, Ahrar al-Sham, Yund al-Aqsa, Yaish al-Islam) pueden oponerse polticamente al Daesh, pero se hallan en el campo gravitatorio de la materializacin del mtodo doctrinal e intelectual, haciendo que sea ms difcil enfrentarlo. Esta realidad ayuda a explicar por qu estas organizaciones dudan a la hora de enfrentarse al Daesh, como recoge el informe de El ojo de la ciudad.

El informe menciona el tono al borde de la splica de un comunicado conjunto emitido por Yabhat al-Nusra, Ahrar al-Sham y Yaish al-Islam en DeirEzzor el 28 de noviembre de 2013, en el que abogan, con Abu Bakr al-Baghdadi, para aplicar la jurisprudencia en la solucin de la disputa sobre el control de una planta de gas natural, despreciar la sedicin y enfrentarse a los provocadores. Esto se produjo mientras Yabhat al-Nusra tena mil combatientes en DeirEzzor y un nmero mayor en las brigadas aliadas, mientras que los efectivos del Daesh no superaban los 200! Esto se repiti en Raqqa a principios de 2014, cuando la expulsin del Daesh de la ciudad todava pareca posible. Sin embargo, Ahrar al-Sham rehuy los enfrentamientos con el Daesh a fin de evitar un bao de sangre musulmana. Aunque el Daesh no dud en derramar la sangre de ms de 120 combatientes de Ahrar al-Sham, que en aquel momento estaban ya retirndose. El problema entonces no tiene que ver con el podero militar; se trata de la hegemona, as como el poder de las creencias doctrinales y la claridad del objetivo poltico, que provienen de la retencin de la autoridad para definir qu es realmente Islam. Con esta autoridad, el Daesh reprende a los oponentes que se niegan a unirse a sus fuerzas y que no logran desarrollar un modelo alternativo.

Quiz la mala suerte de Siria fue que los estadounidenses aprendieron estas dos lecciones de memoria tras su retirada de Iraq y Afganistn. De Iraq aprendieron que hay que preservar las instituciones del Estado, las mismas instituciones que haban desmantelado y disuelto en el apogeo de su fervor neoconservador, con la excepcin del Ministerio del Petrleo, cuyos cuadros fueron despedidos slo despus de la machacona insistencia de sus aliados, los partidos de oposicin chies. Respecto a Siria, la nica constante en la poltica en la poltica estadounidense durante los ltimos cinco aos parece haber sido la de frenar la cada del rgimen de Asad, que ocupa las instituciones estatales y las explota para asesinar a sus sbditos. La leccin aprendida de Afganistn fue la aversin a atacar directamente los enclaves yihadistas para evitar su dispersin y proliferacin por todos los rincones del mundo. Obama reiter personalmente esto mismo en noviembre de 2015, lo cual se ajusta al lento y deliberado enfoque estadounidense e internacional para combatir al Daesh. En estos momentos, esa estrategia parece girar en torno al asedio ms que a la disolucin de la entidad asesina. Esto significa que el Daesh va a permanecer a corto plazo, aunque sin una expansin importante.

Quedan por debatir las extensiones perifricas del Daesh en sitios alejados de su centro iraqu-sirio, en Libia, Egipto y otros lugares, pero no disponemos de informacin amplia al respecto.

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Por otra parte, este artculo no pretenda debatir la aparicin del fenmeno, que ha sido bien investigado, ni su anterior desarrollo. Sin embargo, aunque limitamos nuestra discusin a las capas histricas, parece que las capas anteriores no conservan su significado sino con el impacto de experiencias posteriores y novedosas, mezclndose con posiciones actuales, roles y contextos sociales. Si sucediera que el pasado antiguo se reviviera despus de haberlo subestimado y olvidado, se debera a quienes lo resucitan o ven la necesidad de revivirlo. La inclinacin humana a reclamar o volverse a apropiar del pasado y resucitarlo excede ciertamente nuestra inclinacin de inventiva. De ah que la historia no cese nunca de repetirse a s misma.

Esto quiere decir que el Daesh es la capa ms exterior del yihadismo salaf, y que su capa siria imperialista siria domina sobre su capa iraqu estatista-policial. Si no consigue evolucionar dentro de lo que le impone la capa ms reciente, est obligado a disolverse y perecer.

Esto tambin sugiere que la red que no evoluciona en Estado es finalmente desmantelada, y que al-Qaida ha llegado a un callejn sin salida, enfrentada a la opcin de o Daeshifarse, que es una tentacin a la que al-Nusra parece resistirse, o esperar a ser efectivamente marginada de la lucha.

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En conclusion, la capa ms interna en la gnesis del Daesh conserva una formulacin retrico-intelectual consistente, proveniente de Egipto, junto con una tendencia ultraconservadora y profundamente patriarchal, como legado de Arabia Saud, que tena abundante capital rentista emanado del auge petrolero de 1974. Desde la capa iraqu, el Daesh estuvo sometido a una nueva conmocin y a un fuerte elemento de polica-Estado, y, desde la capa siria, ha desarrollado una dimension imperialista, siendo la brecha existente entre un yihadista migrante y un mercenario cada vez ms estrecha.

Nada de esto tiene que ver con la emancipacin ni se relaciona, ni siquiera remotamente, con la identidad, autoafirmacin o con el desmantelamiento de la desposesin, y mucho menos con la lucha perseguida por la poltica, tierra y riqueza por parte de quienes son ms poderosos. El Daesh es una degeneracin que asola nuestra sociedad debido a la prolongada manipulacin religiosa y poltica por parte de agresivas potencias internacionales y de poderes regionales sin causa ni principios.

El Daesh, que naci de nuestra oppresin, no tiene un futuro sostenible. Sin embargo, slo perecer cuando nos emancipemos de esa misma opresin.


Yassin al-Haj Saleh (nacido en Raqqa en 1961) es un destacado escritor e intelectual sirio. En 1980, cuando estudiaba Medicina en Alepo fue encarcelado por sus actividades polticas permaneciendo tras las rejas hasta 1996. Escribe sobre temas polticos, sociales y culturales relacionados con Siria y el mundo rabe para varios peridicos y revistas rabes fuera de Siria, colaborando de forma regular con el peridico Al-Hayat, editado en Londres, la revista egipcia de izquierdas Al-Bosla y el peridico sirio onlineThe Republic.

Fuente: http://aljumhuriya.net/en/daesh/the-geneology-of-isis

Esta traduccin puede reproducirse libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y a Rebelin.org como fuente de la misma.



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