Portada :: Brasil :: Nuevo golpe contra la democracia: Impeachment contra Dilma
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-12-2016

Polica y poltica en el Brasil de Temer: conversacin con especialistas

Gabriel Brito
Correio da Cidadania


Hay una ideologizacin del aparato de represin del Estado? Hay un uso de la Polica Militar en favor de intereses y proyectos polticos especficos? Delante de acontecimientos recientes que ya entraron para la historia de la nacin, Correio da Cidadania hizo esas preguntas a especialistas de reas diversas. Se trata de una evaluacin de la actuacin del brazo duro del Estado y su posible uso poltico, en medio a un gobierno considerado ilegtimo por una gran parte de la poblacin.

Y, ms all de un eventual uso poltico, casi nunca debatido luego de la redemocratizacin de los aos 1980, los entrevistados ponen en jaque los procedimientos militaristas del Estado brasilero en las reas ms pobres, esto es, excluidas del mapa de polticas e inversiones pblicas. Al final, las matanzas de Mogi das Cruzes y Cidade de Deus son apenas dos de una lista casi incontable.

A continuacin, la reflexin de Pedro Serrano, Antnio Visconti, Pablo Ortellado, Christian Dunker, Guilherme Boulos, Alessandra Teixeira, Givanildo Manoel y Ana Vldia Holanda Cruz. (*)


- Cree que hay una ideologizacin del aparato de represin del Estado?

Pedro Estevam Serrano: Lo que existe en Brasil es un estado de excepcin permanente que gobierna los territorios ocupados por la pobreza. l es ejecutado por la PM (Polica Militar), ms que tropa militar una fuerza de ocupacin territorial, una fuerza autoritaria que suspende la fuerza de las personas, a ttulo de combatir el enemigo, con finalidad poltico-ideolgica. Enemigo en el caso es el bandido, a su vez, confundido en Brasil con la persona pobre. En esos territorios, toda la poblacin, por ser pobre, tiene sus derechos suspendidos. Tal estado de excepcin es gerenciado por el sistema judicial y la PM. Y buena parte de la sociedad apoya ese tipo de rgimen violento en esos ambientes. Por otro lado, existen los territorios ocupados por los segmentos incluidos, donde se vive, de hecho, bajo el estado democrtico de derecho. ltimamente, viene ocurriendo que en los territorios de este estado democrtico de derecho, que incluye lderes polticos, militantes, activistas, adems de la poblacin que tiene condiciones de consumo en general, tambin se han visto medidas de excepcin. Como dice Agamben, medidas de estado de guerra, que suspenden derechos y buscan atacar el enemigo, aplicadas en el campo interno. (1)

El impeachment fue una medida de ese tipo. Las protestas que criminalizan lderes de movimientos sociales tambin. Los procesos contra Lula son medidas de ese tipo. O sea, bajo apariencia de proceso judicial se realiza persecucin poltica. No es el ciudadano que eventualmente se equivoca y recibe un proceso que respeta la legtima defensa. Son procesos de apariencia democrtica con contenido antidemocrtico, pues todo el mundo sabe de antemano el resultado.

Antnio Visconti: No s si puedo decir que hay una ideologizacin de la Polica Militar. Indiscutiblemente si en los gobiernos militares, en especial a partir de la ampliacin de la competencia de la Justicia Militar Estadual, que pas a juzgar todos los crmenes de policas militares en servicio, hubo enorme condescendencia con la violencia, abarcando hasta el exterminio de marginales, reales o supuestos. Con el lema de bandido bueno es bandido muerto y la identificacin de la lucha por derechos humanos con proteccin a bandidos, martillada continuamente en los medios, se tiene apoyo ostensivo o velado de la poblacin a esa corriente de opinin.

Se consolid la violencia oficial, el abuso de poder y el desprecio por la vida de sospechosos, con apoyo mayoritario de jueces, fiscales e incluso de abogados. ltimamente, asistimos al lamentable recrudecimiento de la mentalidad policiaca, infelizmente por accin del propio Ministerio Pblico, con el uso u abuso de encarcelamientos, muchas veces sin fundamentacin y ahora con la moda de conduccin coercitiva, largamente utilizada para llevar a la Polica o al Ministerio Pblico a sospechosos y hasta testigos, sin la necesaria vigilancia del Poder Judicial. El juez Moro fue endiosado y el rigor de los magistrados ya rigurosos aument, pues hoy la sociedad aplaude entusiasta esos procedimientos arbitrarios. De la delacin premiada se usa y se abusa, quedando la fuerte sensacin de que la Polica, Ministerio Pblico y Judicial, va procedimientos arbitrarios, quieren arrancar de los dichos colaboradores aquello que pueda comprometer a los electos como corruptos. Se detiene, temporariamente y preventivamente, si no ven la delacin, y se condena a los acusados a penal elevadas, forzando claramente la cooperacin voluntaria.

En ese caldo de cultura, no espanta que la Polica Militar se exceda regularmente en el uso de la fuerza, para lo que tambin contribuy el comportamiento de ciertos manifestantes, fcilmente manipulables por agentes provocadores. Es un panorama triste, sobre porque nadie, Poder Pblico o sociedad, se preocupa con los abusos represivos, como lo ilustra escandalosamente un sistema penintenciario deshumano y fomentador de la criminalidad, aceptndose con naturalidad que organizaciones criminales, nacidas dentro de los presidios, asuman el control de los mismos, cobrando obviamente un alto precio por la preservacin del orden en las prisiones.

En fin, hay todo un contexto de violencia y tolerancia con la violencia, que evidentemente se reflejar en la represin a las manifestaciones. Se hace necesario buscar nuevas formas de protesta, que precisan ser obligatoriamente pacficas, de modo de inhibir la represin policial violenta. Esperar que el Poder Pblico discipline a la Polica es ya una quimera, incluso porque no hay una cadena de mando dispuesta a respetar a las personas.

- Pablo Ortellado: En lo tocante a la accin en protestas, en el estado de San Pablo por lo menos, no tengo ninguna duda de que la accin es polticamente dirigida. Eso ya era claro en el padrn de incumplimiento de los protocolos internacionales e incluso de los protocolos internos de la Polica Militar en las acciones en manifestaciones. Pero desde que comenzaron las manifestaciones pro-impeachment, que eran alineadas con los intereses del gobierno del estado, el doble padrn evidenci de forma definitiva el cariz poltico.

- Cristian Dunker: Precisamos de una Polica sin Partido. La polica paulista todava no aprendi a hablar, y el habla es la primera y el mejor sustituto simblico de la violencia. Cuando interpretamos la violencia como ilegtima, se genera prdida y no aumento de autoridad. Es lo que viene ocurriendo con nuestra polica: ella est perdiendo autoridad, por eso tiene que reaccionar con ms y mayores manifestaciones de poder. Tal violencia es peligrosa, pues es practicada por quien siente que est perdiendo poder. Es la violencia de los cobardes y de los impotentes. Es la violencia que tranca puertas del metro para crear confusin y justificar violencia. Que detiene manifestantes usando golpes como pretexto. Que dispara para intimidar.

Es como el marido que llega borracho a la casa, no consigue mantener su potencia sexual y agrede a la mujer porque cree que ella lo est haciendo perder autoridad, ella que se re de l, ella que lo traiciona. Una polica que practica el desorden que aparentemente quiere combatir. Nuestra polica precisa dejar de ser la expresin viva de nuestro resentimiento social. El vehculo y el camino por el cual aquellos que un da fueron oprimidos tornndose opresores.

- Guilherme Boulos: En verdad siempre existi. No es de hoy que el aparato represivo del Estado sirve a las finalidades polticas e ideolgicas y ms propiamente a finalidades de clase. La polica histricamente acta de forma selectiva, dependiendo de la clase social y, sobre todo, para defender la propiedad. Lo que viene aconteciendo en el ltimo perodo de una escalada represiva de las policas, es nada ms que la intensificacin de algo que siempre existi y est en la naturaleza de este modelo de seguridad.

- Alessandra Teixeira: La Polica Militar fue creada en el perodo de mayor represin de la dictadura militar, en 1969, como una institucin ambivalente para actuar en la entonces llamada seguridad nacional, o sea, en la represin poltica generalizada, y al mismo tiempo en la seguridad pblica, en la represin al delito comn. Ella sirvi de modo explcito desde su creacin al proyecto de la dictadura, como el brazo armado, violento y necesario a un rgimen autoritario. Con la redemocratizacin, el hecho de su no extincin y su incorporacin al texto constitucional y reconocimiento como institucin policial autnoma, trajo contradicciones profundas a la nocin de seguridad pblica en un orden democrtico, cuyo padrn de violencia exacerbada, falta de transparencia y, lo ms serio, la alta letalidad de civiles que ella promueve son las expresiones ms dramticas de esas contradicciones.

La cuestin es preguntar si una institucin que ya naci para garantir un proyecto autoritario, como la PM, en algn momento estuvo exenta de esta ideologizacin, o sea, si en algn momento dej de servir a fines polticos. Yo creo que la respuesta es no, sin embargo, esto es lo ms serio y problemtico, en la medida que tal proyecto poltico se distancie cada vez ms de un Estado democrtico.

De ese modo, el momento actual ha sido emblemtico. Asistimos a la violacin clara de las reglas democrticas a travs de una especie de golpe parlamentario. El gobierno que se estableci, carente de legitimidad, recurre al aparato represor, en una concatenacin entre el Ministerio de Justicia (gobierno federal) y las policas militares de los estados, para reprimir violentamente las manifestaciones populares de protesta. Esa represin atiende claramente a una nueva orientacin de uso descontrolado e ilegal de la fuerza, adems de tcnicas tambin ilegales y bastante caras al rgimen militar, como el uso del espionaje y de las detenciones en averiguacin, prctica esa, adems, que jams encontr respaldo legal en nuestra historia jurdica.

- Givanildo Manoel: La PM desde su fundacin y configuracin jurdica tuvo el claro propsito de imponer la ideologa de la burguesa. Fruto de la Doctrina de la Seguridad Nacional, instituida como brazo auxiliar del ejrcito y receptora de la Doctrina del Enemigo Interno originaria de la Alemania nazista, la PM se constituy como rgano poltico de control de la clase trabajadora, presente en los momentos que el rgimen burgus necesita del uso de la fuerza, para amenazar, criminalizar y matar. As, impone su hegemona y garante que sus intereses no sean afectados.

No fue en vano que es su constitucin jurdica (1969), la PM fue autorizada a matar, a travs del subterfugio jurdico del auto de resistencia, justificativa utilizada desde entonces, hasta convertirse en la que ms mata en el mundo. La violencia de la PM tambin fue encubierta por el manto de los intereses de la propia corporacin, que pas a ser responsable por los juzgamientos de los casos de violencia de sus miembros, lo que posibilit el no responsabilizar los actos violentos practicados por los policas militares.

En los llamados aos democrticos, no hubo reforma de la PM para remover de raz tal doctrina y estructura, manteniendo toda la estructura autoritaria y, evidentemente, indicando que su accin violenta continuara, a fin de impedir que la seguridad pblica no se sometiese a los intereses de la mayora y, s, de una pequea minora. El hecho es que luego del proceso de redemocratizacin, la violencia practicada por a PM no se redujo ni finaliz, al contrario, aument de forma vertiginosa, asusta al mundo por su profundidad, lo que ha preocupado hasta la ONU, a punto de recomendar a Brasil la desmilitarizacin de la PM, considerada motivo de agravamiento de la violencia policial.

- Ana Vldia Holanda Cruz: Si. La insistencia del Estado en responder con violencia a los diversos desdoblamientos de las contradicciones econmico-sociales no es un hecho nuevo. De la condenacin anticipada en la periferias, con record mundial de letalidad, la represin reduce las posibilidades de participacin poltica, sobre todo por medio de la criminalizacin de las protestas; el uso de las fuerzas de seguridad ha sido una constante desde que las Policas Militares salieron de sus cuarteles y fueron lanzadas a las calles con el objetivo de hacer patrullaje ostensivo y mantener el orden pblico. Habra que preguntarse: qu significa la garanta de la ley y el orden en una sociedad extremamente desigual?.

La funcin conservadora o de control social, que se suma a las funciones formalizadas en la Constitucin de 1988 para los rganos de seguridad, corresponde a la produccin y utilizacin de conocimientos, tcticas y estrategias para la construccin de la hegemona y para la sumisin forzada de aquellos que no se integran a la ideologa y a los proyectos polticos dominantes.


- Considera que hay un uso de la Polica Militar en favor de intereses y proyectos polticos especficos?

- Pedro Estevam Serrano: Creo que existe accin en favor del inters dominante de Brasil, que puede o no identificarse con partidos, lo que en este caso no interesa. Hablo del inters de una elite que directa o indirectamente vive del rentismo y, para mantener sus privilegios de elite (mucho mayores de que cualquier elite europea o norteamericana), precisa mantener a la poblacin pobre bajo control. Y el control ms brutal y medieval posible: fsico.

Se mantiene a la poblacin incluida bajo control simblico, de modo que aquel que se rebela contra el estado de cosas por un sentimiento de solidaridad o causa de gnero tiene la imagen destruida; en cuanto a la poblacin pobre es fsicamente destruida se contesta o se rebela. La PM es la encargada del control fsico, cuya finalidad es obviamente poltica e ideolgica, de mantenimiento del status quo, en el caso la dominacin del capital financiero sobre la sociedad, inclusive sobre el capital productivo.

- Antnio Visconti: No tengo elementos para afirmar que hay una manipulacin de la Polica Militar por ocupantes del poder, no obstante, ah est la articulacin del impeachment de la ex presidenta para mostrar una conjugacin de poder poltico, econmico y meditico, con decisiva cooperacin de gente del Ministerio Pblico y del Poder Judicial. Por tanto, todo es posible. Lo peor es la fuente de corrupcin de un Legislativo desmoralizado y productor de una mentalidad peligrosamente desligada de la actividad poltica, vista como ejercicio de corrupcin, lo que promueva la abstencin electoral y el consiguiente agravamiento de la psima calidad de la representacin, en la medida que deja el campo abierto para aventureros y oportunistas.

En fin, tenemos una larga y ardua batalla por delante y la reforma poltica que al menos disminuya esos problemas es una necesidad permanente. Hay que encontrar caminos para restablecer de alguna manera la representacin, sobre todo en el Legislativo, porque los representantes son elegidos sin ningn criterio por los electores, que no le perciben la importancia.

- Pablo Ortellado: En las manifestaciones, que contraran el inters del Estado, la accin de la polica siempre oscila entre tres comportamientos: una accin represiva muy violenta, cuando el gobierno juzga que es necesario asustar o simplemente castigar un determinado movimiento de protesta; una accin muy republicana, siguiendo todos los protocolos, con la vigilancia a distancia o con policas desarmados, normalmente despus que una accin violenta tuvo mala repercusin pblica; y, desde las protestas secundaristas, otra forma de accin, que es la vigilancia sin represin violencia inmediata, pero con una presencia agresiva y ostensiva durante todo el trayecto, para generar tensin, cansancio y desestimular la continuidad del movimiento.

Esos tres padrones obviamente contrastan con la accin en manifestaciones alineadas con el gobierno, donde el padrn es una vigilancia discreta y a distancia.

- Christian Dunker: La accin de la polica, desde el conteo de participantes en manifestaciones hasta las muertes de negros, adolescentes de periferia, ha sido parcial y tendenciosa. La formacin de los policas precisa ser revisada. El maleficio heredado por su militarizacin histrica, nunca fue realmente modificada para los nuevos tiempos. Hoy ella se reduce a obedecer silenciosamente el poder jerrquico de los superiores, que ejercen con tirana y gusto por la humillacin. Qu otra prctica podra esperarse sino una desautorizacin de s misma?

- Guilherme Boulos: Claro que hay. Si pensamos en la coyuntura del pas, y se precisa ver a largo plazo, basta con mirar la forma como la PM, particularmente aqu en San Pablo, trat las manifestaciones por el impeachment de Dilma y la forma en como trata las manifestaciones de los sectores populares y de los movimientos sociales. Hay un abismo. En una de ellas el espectculo de la democracia, el show, y la tropa de choque tomndose fotos con los manifestantes; en la otra los tiros, la bombas lacrimgena, los golpes.

Eso tiene que ver, evidentemente, con quien gobierna, quien comanda, en el caso del gobierno estadual y las preferencias polticas del gobernador. En el ltimo perodo, eso se agrav todava ms con la llegada de Alexandre de Moraes al Ministerio de Justicia. Desde all l comanda a la polica del estado San Pablo.

- Alessandra Teixeira: En el caso de la violencia policial en las protestas, es clara la actuacin de la PM segn una orientacin poltica precisa. A partir del 31 de agosto, cuando el impeachment se confirm, la PM cambia su estrategia de actuacin en las protestas, pasando a la accin de modo activo (y no reactivo) contra los manifestantes, recurriendo a las armas y tcnicas de investida blica contra la poblacin civil. Su accionar en San Pablo, sobre todo en los das 31 de agosto a 4 de setiembre, comprueban las afirmaciones, y fueron ampliamente documentadas por ciudadanos y divulgadas en redes y medios sociales, que estn, con todo, al margen de los grandes medios que cubren tales violaciones.

En esas grabaciones se muestra la investida de diferentes PMs contra manifestantes que caminan pacficamente, sin armas o piedras, y esa investida ocurre no apenas por el uso de armas llamadas no letales, que venan siendo utilizadas comnmente en esas ocasiones (bala de goma, gas pimienta, bastones, gas lacrimgeno), sino de granadas que al explotar disparan fragmentos cortantes, promoviendo un gran nmero de heridos gravsimos (como la universitaria que perdi la visin) y graves, y todos ellos con cortes en el rostro (como la jueza Kenarik Boujikan, herida en el superciliar por fragmentos de una granada lanzada a ms de 200 metros) o miembros superiores e inferiores. Los atropellamientos con autos y motos de la PM a individuos que corran desarmados tambin fueron registrados.

El Ministerio Pblico, rgano encargado de realizar el control externo de las policas por la Constitucin de 1988, adems de ser el nico competente para proponer accin penal, jams asumi ese papel, como bien se ha demostrado, ha tenido una completa condescendencia con la violencia policial. Esa condescendencia equivale, a mi entender, a los actos institucionales de suspensin de derechos y garantas constitucionales emitidos por el rgimen militar (sobre todo el Acta Institucional-5), comprometiendo el ejercicio de derecho y garantas fundamentales como la libertad, la libre manifestacin y hasta la vida de los ciudadanos, estrategia bastante cara y necesaria en regmenes dictatoriales.

La novedad, en tanto, es que no precisan recurrir a instrumentos que suspenden o interrumpen de modo expreso el orden democrtico.

- Givanildo Manoel: Pienso que no es solo la actuacin de la PM. Desde el fin de los aos 90, tal proceso est asociado a la estructuracin de la violencia de Estado, frente a la posibilidad de que la clase trabajadora se organice contra la ofensiva que le quita derechos, prevista en el recetario neoliberal, lo que va desde el ataque a los derechos laborales y previsionales hasta el proceso de privatizacin y precarizacin de las polticas sociales, como educacin, salud y asistencia social.

La primera accin del Estado fue en 1999, con la reorganizacin del aparato de informacin, a travs de la institucin del Sisbin (Sistema Brasilero de Inteligencia), que articula 37 rganos del gobierno federal, unifica las informaciones, trae elementos de la Garanta de la Ley y del Orden y la asimilacin de las doctrinas de seguridad pblica estadunidense de guerra al terror. De all se originan la poltica de seguridad de tolerancia cero, la creacin de la Fuerza de Seguridad Nacional y, por fin, la ley antiterrorista, que en su subjetividad posibilita que haga una libre interpretacin del terrorismo.

Tales acciones del Estado convirtieron imprescindible el operador cotidiano, que es la PM, que ya domina lo cotidiano, estructur una red que facilita su actuacin. Su red va desde actores que no hacen parte del Estado hasta la utilizacin de personas infiltradas, en movimientos y manifestaciones, espiando la libre asociacin y el derecho a la manifestacin.

Ha sido as, no existe el debate democrtico, ya que a un sector expresivo de la poblacin le fue impedido expresar la totalidad de la dimensin de su contrariedad con lo que viene ocurriendo en los ltimos aos, pues ha sido espiado, criminalizado y ha sufrido la violencia del Estado. Adems de saber las acciones de los movimientos, lo que legalmente no debera saber, pues viola el derecho a la manifestacin poltica, el Estado tambin ha sido el agente provocador de la violencia.

Lo que podemos concluir es que es Estado no atiende los intereses de la mayora de la poblacin y para eso ha creado leyes que estimulan la accin cada vez ms violenta de los aparatos de represin, como la PM. Por tanto, podemos afirmar que, s, la PM tiene en su estructura la jerarquizacin y el adoctrinamiento militar y es un instrumento de afirmacin de un proyecto una clase en el capitalismo.

- Ana Vldia Holanda Cruz: El entrenamiento de las PMs no est enfocado en la garanta de derechos. Muy por el contrario, la cultura institucional es guidada por una lgica de guerra que transforma las calles en campos de batalla, criminaliza la condicin de pobreza y los movimientos sociales y transforma cuestiones de salud, como el consumo y la dependencia de drogas, en asunto militar.

En una perspectiva macro-sociolgica, se puede afirmar que el intenso proceso de militarizacin de la seguridad (sentida en el recrudecimiento de los mecanismos de represin, hiperencarcelamiento, ampliacin de las penas, llamados a la reduccin de mayoridad penal y el armamento de las guardias municipales, para citar algunos ejemplos) compone la lgica de gestin penal de la desigualdad, en sintona con otros rganos de la poltica criminal (incluido el sistema judicial).

Preocupante, todava, el crecimiento de la llamada bancada de la bala (2), con sus discursos de odio que disputan el imaginario social por medio de la apelacin punitiva, que cuentan con fuerte y peligrosa contribucin de los programas policacos en horas pico de la TV abierta, una narrativa racista e higienista para lidiar con la conflictividad social.


Los especialistas consultados:

Pedro Serrano, abogado, masters y doctor en Derecho del Estado;

Antonio Visconti, procurador del Estado jubilado;

Pablo Ortellado, filsofo y profesor de la USP (Universidad de San Pablo), autor del libro 20 centavos: la lucha contra el aumento;

Christian Dunker, sicoanalista es autor de Mal-estar, sufrimiento y sntoma: la sicopatologa de Brasil entre muros;

Guilherme Boulos, coordinador del Movimiento de los Trabajadores Sin Techo (MTST);

Alessandra Teixeira, abogada y sociloga.

Givanildo Manoel, activista de derechos humanos y miembro del Tribunal Popular-el Estado en el banquillo de reos, es editor del libro Desmilitarizacin de la Polica y de la Poltica-Una Respuesta que Vendr de las calles;

Ana Vldia Holanda Cruz, doctora y masters en Sicologa Social, actuando en Derechos Humanos y Sicologa en la Interface con la Justicia.


Notas de Correspondencia de Prensa

1) Giorgio Agamben, Estado de excepcin (Ada Hidalgo editora, Buenos Aires, 2004)

2) Conformada por ex militares, torturadores, comisarios policiales y parlamentarios ultraderechistas. Promueve el derecho natural a la autodefensa individual como forma de preservar la vida propia y ejercer el derecho constitucional en defensa del hogar y la familia. El diputado Jair Messias Bolsonaro (Partido Progresista), electo por Ro de Janeiro, es el principal exponente de esta bancada de la bala.

Traduccin: Ernesto Herrera

Fuente: http://www.correiocidadania.com.br/index.php?option=com_content&view=article&id=12206:2016-11-25-21-04-17&catid=72:imagens-rolantes




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