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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-10-2005

Iraq hacia la encrucijada

Gabirel Ezkurdia
Gara


La exacerbada y no casual cobertura de la expansion de la gripe aviar al orondo Occidente, ha mitigado, mas aun si cabe, la tendencia a tratar el drama iraqui como un nuevo conflicto cronico que ha derivado en mera rutina informativa. Pero si bien es cierto que durante meses ha habido acontecimientos de primer orden en el Irak ocupado, no es menos razonable pensar que por primera vez desde la invasion se esta gestando un momento clave en el devenir del conflicto.

Tras el fracaso prctico, que no publicitario, de los comicios que organiz la ocupacin en enero de este mismo ao, de hecho no ha habido desarrollo institucional que pudiera invertir la situacin de caos generalizada, el referndum constitucional era por imperativo ocupante un paso ineludible que haba de abordarse con xito. Pblicamente as ha sido. Al margen de la inhomologable democrticamente constitucin de los censos, algo que ya de por s deslegitima toda consulta, la alta participacin era el argumento base que afianzaba el xito del referndum. Los resultados finales, publicados bastante ms tarde que en el tiempo pronosticado, han dejado a las claras que la ratificacin constitucional, en funcin de los parmetros que los mismos constituyentes haban sancionado, ha salido por los pelos. Es ms, son bastante contundentes las denuncias que hablan de un solemne pucherazo en la provincia de Nneve, en la que a pesar de ganar el no ha sido la nica de las tres de mayora sun en la que casualmente el rechazo no ha superado la barrera de los dos tercios.

Pero al margen de la ingeniera electoral colaboracionista y ocupante, lo cierto es que la heterognea comunidad sun ha demostrado ser un bloque compacto de rechazo al ilegal statu quo, por lo que la consulta ha sancionado una constante que la ocupacin ha sido incapaz o no ha deseado nunca superar, el de la ruptura definitiva intercomunitaria, que hoy es un hecho consolidado.

CHECHENIZACION

El agravio comparativo entre sunies y chiies o kurdos es en estos momentos uno de los elementos que mejor alimentan la desvertebracin del estado iraqu. Tanto kurdos como chiies han estructurado, en sus zonas de control, sus propios paraestados. Teniendo en cuenta que el estado iraqu no existe ni por definicin ni en la prctica, el Kurdistn y el sur chi y todas las zonas donde estos son mayoritarios, Ciudad Sadr en Bagdad etc, estn bajo control de los pesmergas del UPK y el PDK, las milicias Bader del CSRII o AII u otras milicias chiies menores, y son estos partidos y organizaciones los que vertebran en la prctica los paraestados.

Por el contrario, en las tres provincias mayoritariamente sunes, Nnive, Saladino y Al Anbar (la ms extensa de Irak), as como en Bagdad, Diyala o Tamn de fuerte presencia sun , o sea en ms de la mitad del pas, el estado no existe como tal, el enfrentamiento a la ocupacin es abierto y la represin indiscriminada tanto de tropas ocupantes como de tropas colaboracionistas es brutal y desconocida. La activacin creciente de los escuadrones de la muerte y paramilitares colaboracionistas, proclamada como vital por el experto en el tema Negroponte en su llegada a Irak hace menos de un ao, es una de las apuestas de la ocupacin, si bien es bastante desconocida en Occidente, por el tratamiento de totum revolutum de la violencia en Irak que nos llega. Son centenares las ejecuciones diarias y las desapariciones en todas las zonas mencionadas. Junto a la falta de perspectivas polticas de los sunes, el castigo econmico que sufren y la represin en forma de ataques militares en toda regla, lo cierto es que en estos momentos el agravio comparativo intercomunitario es extremo. La chechenizacin de las condiciones generales de vida de la comunidad sun es un hecho indiscutible.

No podemos obviar en este contexto de callejn sin salida al que han abocado a la comunidad chi el juicio a los dirigentes del BAAZ, con Sadam Hussein a la cabeza, como proceso poltico a toda la comunidad. La falta absoluta de legitimidad del Tribunal y las oscuras intenciones ocupantes son tan ntidas para cualquier observador que el debate sobre las condiciones jurdicas de los reos y su defensa en el proceso pasan a ser meramente anecdticas. Pero no es menos cierto que este juicio parcial, con el que se intenta evitar un proceso global que agrupe todos los cargos, lo cual permitira a las defensas implicar a altos cargos ocupantes con cargos de la acusacin (Rumsfeld, por ejemplo, est involucrado en el gaseamiento de poblaciones kurdas en 1988, de hecho tras el ataque a la ciudad de Halabja, EE.UU acus formalmente a Irn ), puede acabar siendo el catalizador definitivo que adelante acontecimientos. En el caso de que el falaz proceso a la direccin del estado bazzista se dilate en exceso y se convierta en un escaparate de las esencias patriticas y de dignidad resistente de Sadam Hussein y sus compaeros, tanto su ejecucin como otra condena menor sern un verdadero dilema para los ocupantes.

Entre las falacias acusatorias, la estrategia de identificar al regimen del BAAZ exclusivamente con la comunidad sun, y estrictamente con el clan tikriti, simplifica en exceso las posibles proyecciones pblicas del proceso. De hecho si observamos la procedencia de un importante nmero de altos cargos bazzistas, muchos de ellos son chiies, incluso durante los aos 70-80 el primer ministro de Irak fue chi. Pero no importa, la imagen del proceso es que los sunes en su conjunto son los que van a ser juzgados y condenados por haberse beneficiado durante dcadas de la accin de gobierno baazista.

Por otra parte, la capacidad operativa de las insurgencias (los ltimos atentados tras la mtica lnea verde demuestran, adems del poder destructivo, un importante nivel de infiltracin), es un elemento determinante en el escenario descrito. La superacin de la barrera psicolgica de las 2.000 bajas norteamericanas as como los esfuerzos operativos que dos aos y medio despus deben de hacer an los ocupantes demuestra que la iniciativa es en estos momentos de la insurgencia, y que la guerra, en estos parmetros, va para largo.

Es por ello que la encrucijada se acerca y, o se adelanta una retirada e inicia un nuevo proceso de reconstruccin y normalizacin soberano que iguale a las comunidades en cuanto a posibilidades, o se precipita el enfrentamiento intercomunitario abierto, que, por cierto, puede ser el escenario tctico que busca al final el ocupante para poder retirarse, dejando Irak convertido en un Afganistn fratricida. Si no, qu otra explicacin tienen las decenas de atentados indiscriminados cometidos por los servicios de inteligencia ocupantes? -

(*) Gabirel Ezkurdia es analista intenacional.

 



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