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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-12-2016

La economa como arma de guerra

Marco Teruggi
telesurtv.net


Da a da el dlar sube, y el anuncio de una hiperinflacin inducida est rondando. Los comerciantes remarcan precios en permanencia, el poder del Estado no se siente en fiscalizaciones, clausuras, sino que la impunidad de la especulacin y la hper-ganancia es la realidad para millones.

Como si se tratara de una piedra que intenta desgastar, la derecha golpea y golpea sin pausa. Si un ataque no da los resultados esperados, entonces intenta otro. Nunca se sabe exactamente por dnde vendr el nuevo cross, si golpear en el estmago, la cara, por la espalda o en el tobillo. Que llegar es seguro, lo ha demostrado la dinmica poltica de los ltimos aos.

Estamos en medio de uno de esos momentos donde el impacto est en pleno desarrollo. El epicentro es el ataque sobre la moneda: el dlar ilegal paralelo pas de 1.400 bolvares a 4.500 en un mes -500 puntos el da mircoles. Aumenta da tras da, hora tras hora, como una carrera criminal que tiene a millones atentos sobre los nuevos nmeros -es conversacin de supermercado- y las implicancias que eso tendr en la vida de todos, en particular de los ms humildes. Ese dlar, odiado por la mayora, es el marcador en los hechos de los precios de los bienes y servicios.

La implicancia del ataque es mltiple, como un efecto domin: disminuye el poder adquisitivo de la gente -de los ricos no, ellos viven en dlares- y las compras se hacen sobre los productos ms necesarios, al bajar el consumo baja la produccin en aquellos rubros que nos son prioritarios, las pequeas y medianas empresas tienen dificultad para cubrir los costos fijos, y cuando eso pasa, se sabe, vienen los despidos. Atacar la moneda en esa escala es desencadenar una inundacin. Y atacar la moneda nacional, quitarle la comida, los medicamentos y los productos de higiene a la gente, es lo que ms sabe hacer la derecha en esta guerra no convencional: su mtodo de desgaste revela la clase de enemigo al cual se enfrenta el proceso revolucionario.

Porque en las oleadas de ataques, la derecha suele equivocarse de tal manera cuando expone sus intenciones, que el chavismo se fortalece. As pas con el reciente intento de Golpe de Estado: el balance final fue un cerrar de filas al interior del movimiento bolivariano y una pelea a disparo pblico entre los dirigentes opositores. La fuerza de la contrarrevolucin se encuentra en la cobarda, el anonimato, la batalla desde las sombras, sin nombre, sin rostro, sin hacerse cargo de los muertos, los precios y el odio. Ese es su mejor golpe para erosionar la piedra.

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Cmo se hace para inflar artificialmente un dlar ilegal de esa manera? El sistema es el siguiente: el Banco de la Repblica de Colombia permite que existan dos cambios de peso/bolvar en el pas, el que dicta el ente como tal, y el que marcan las casas de cambio en la frontera. En otras palabras, desde la frontera establecen el precio de la moneda venezolana en Colombia. Ese es el origen del asunto, el nudo nmero uno, desde donde se le da ficcin comercial sobre la cual se calcula el dlar ilegal. El segundo paso es: en base a la tasacin de esas casas de frontera, una pgina web -Dlar Today- calcula cul es el precio del bolvar respecto al dlar. Es decir que la cotizacin no depende de la oferta y demanda de dlares en Venezuela, sino de una fijacin arbitraria, organizada dentro del plan de desestabilizacin internacional.

Quin est detrs de las casas de cambio y la pgina? En el primer caso, mafias vinculadas al expresidente de Colombia lvaro Uribe, sus antiguos paramilitares reconvertidos en contrabandistas de alimentos, gasolina, medicamentos, y tenedores de las casas, y en el segundo caso, la operacin es controlada desde los Estados Unidos por venezolanos golpistas y redes imperialistas.

El precio que marca Dlar Today es el que es utilizado por los comerciantes venezolanos, y eso, tambin es un engao. Porque el mercado del dlar ilegal paralelo solo representa el 10% de las divisas circulante, los dems dlares son aportados por el Estado -centralmente del petrleo- y en su mayora, el 90% a 10 bolvares por cada dlar. Es falso que los importadores tengan que comprar los dlares en el mercado paralelo -a 4.500 bolvares- para traer las mercancas e insumos para producir lo poco que producen. Es verdad en cambio que el negocio es comprar dlares del Estado a 10 bolvares, sobrefacturar desde el origen, e introducir en el mercado a dlar ilegal, obligar a los pequeos y medianos empresarios a seguir el ritmo, generar un aumento de precios en casi todos los rubros. Un negocio que da resultados dando en moneda nacional como extranjera.

No se trata de economa sino de estricta poltica. Es la forma bajo la cual logran desgastar la piedra, quebrar los nimos, desgranar al chavismo desde abajo. El problema es que la experiencia histrica indica que el dlar y sus consecuencias irn en ascenso: en cada escenario electoral se ha intentado disparar el dlar -lo que demuestra que es planificado. Y lo que viene en Venezuela son justamente elecciones.

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Hay un problema de impotencia, de no poder hacer. Porque la manera de combatir esta escalada es a travs de polticas de Estado, medidas de la direccin poltica de la revolucin. El amplio tejido de organizacin popular y movimientos sociales puede acompaar, radicalizar, proponer y etc., pero no tiene la capacidad de tomar decisiones macroeconmicas. Su capacidad de influencia, de poder, es limitada. Dependemos de medidas de la alta esfera.

Cules? La principal, planteada en varios anlisis, es la de cortar una de las races principales. Ya que, por lo visto, el Gobierno de Colombia no derogar la resolucin que habilita legalmente las casas de cambio de frontera, el Banco Central de Venezuela puede eliminar el convenio con el Banco de la Repblica de Colombia que permite la libre convertibilidad del bolvar y el peso en la frontera: sera necesario, para cambiar moneda venezolana por colombiana y viceversa, pasar por una tercera moneda, en este caso el dlar. Eso quitara la posibilidad de destruir el bolvar desde la frontera, base de la arquitectura del dlar criminal. Tal vez el monstruo de mil cabezas que es la guerra econmica lograra emerger por otro lado, pero pelearamos con todas las armas que tenemos. Hoy la dirigencia denuncia la criminalidad del ataque, no parece disparar sobre la raz.

La situacin preocupa. Da a da el dlar sube, y el anuncio de una hiperinflacin inducida est rondando. Los comerciantes remarcan precios en permanencia, el poder del Estado no se siente en fiscalizaciones, clausuras, sino que la impunidad de la especulacin y la hper-ganancia es la realidad para millones. Esa es la mejor arma de la derecha para las elecciones. Cuntos ms rounds podremos aguantar contra las cuerdas? Como deca el cantor Al Primera: hay que espantar al perro antes de que eche la meada.

 

@Marco_Teruggi

Hastaelnocau.wordpress.com

Fuente: http://www.telesurtv.net/opinion/Venezuela-la-economia-como-arma-de-guerra-20161202-0046.html



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