Portada :: Cultura
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-12-2016

El mito de Rimbaud y el tiempo de la obra

Miguel Casado
El Norte de Castilla


Un entendido me dijo / que los escritores tienen un plazo de quince aos se lee en un poema de la norteamericana Linda Pastan: / luego llega la repeticin, / incluso la locura. Ella se aplicar la cuenta: Solo quedan cinco aos; pero antes deja una descripcin de lo que ocurre dentro del periodo de gracia y fuera, luego, de l: Como Midas, supongo que / todo lo que tocamos se convierte / en un poema / cuando el hechizo existe. / Pero piensa en el poeta despus de ese plazo / tocando los rboles que / siempre ha tocado, / y esta vez no ocurre nada. / Imagnatelo yendo de un tronco / a otro, magullndose / las manos con la spera corteza.

Claro que se puede objetar, poner ejemplos de lo contrario, largas vidas tocadas por la poesa; sin embargo, estos versos no dejan de generar inquietud: qu hay implcito en ellos?, solo el desgastado problema de la inspiracin, el hechizo?, el genio que el pensamiento romntico anhel? Pero el poeta de Linda Pastan no es quien se arrebata con el poder de las imgenes, es solo quien encuentra la maravilla en una realidad inmediata que sigue siendo real. Y doy con frases de las Iluminaciones, donde Rimbaud formula una hiptesis que l no lleg a cumplir: es posible que [...] un final acomodado repare los tiempos de indigencia, que un da de xito nos adormezca sobre la vergenza de nuestra torpeza fatal. A su luz, leo los versos de Pastan como un momento de aguda conciencia acerca del conflicto entre arte y cultura: continuar ms all de cierto lmite supone repeticin, el intento de hacer pasar lo que ya no es nada por lo que antes fue una lengua viva y un mundo. Puede el arte pervivir entre honores y estudios crticos, sometido a tantas formas de desactivacin, en el curso de un quiz inevitable destino de codificarse?, sigue el arte sindolo cuando se hace cultura, cuando ya no extraa, sino que difunde, tal vez educa?

 Bartleby y compaa, el libro de Vila-Matas, analiza con notable lucidez y voluntad de reflexin, no de conclusin los motivos de los artistas que interrumpen de pronto su obra; tantos, de Duchamp a Rulfo y Salinger yo aadira la continua labor de zapa que realiz Lorenzo Garca Vega en torno a la figura del escritor-no escritor. Es decir y Vila-Matas sugiere tambin esa lectura que el arte moderno se constituye en la conciencia de su imposibilidad, y que la renuncia y el silencio son algunas de las formas que asume su conflicto interior. Rimbaud es fundador de esta conciencia y su leyenda le ha conferido una singularidad que quiz en este punto no sea tal.

El mito biogrfico de Rimbaud suma bsicamente tres elementos: la extraordinaria precocidad y rapidez fulminante (escribe su obra, como se sabe, entre los 16 y los 19 aos de edad), la turbulencia de su vida social (sus provocaciones inasumibles aun para la bohemia, la historia amorosa con Verlaine y su final a tiros, el vagabundeo, la miseria libremente adoptada) y el abandono de Europa, su inmersin en el incipiente comercio colonial de Abisinia y adems la temprana muerte, el trfico de armas, la pierna serrada. Siendo apasionante esta peripecia e inagotables sus preguntas, su radical olvido de la poesa (al menos desde los 21 aos, en 1875, cuando le dio a Verlaine en un ltimo y fugaz encuentro el manuscrito de las Iluminaciones, hasta su muerte en 1891) no impidi que dejara una obra completa y poderosa, viva enteramente todava. Esto parece lo fundamental visto desde hoy y diluye lo tal vez dramtico de su desercin.

La precocidad no produjo una obra desarticulada y adolescente, sino la de un autor culto, de amplias lecturas, que conoca al dedillo el panorama potico en que iba a insertarse e hizo con absoluto conocimiento cada una de sus opciones de escritura. Dos libros plenos, articulados, rotundos Una temporada en el infierno e Iluminaciones, que contrastan curiosamente con el legado de un Mallarm, poeta de presunta vida convencional (aunque esto sea tan relativo y dudoso), que recibi la admiracin de sus colegas, y que se vio siempre acuciado por la impotencia, por una angustia permanente ante la dificultad de escribir; su obra ofrece hoy un amplio porcentaje de textos inacabados y, verdaderamente, ningn libro. Salv la radicalidad a Rimbaud?, construyeron a medias en l la velocidad y el silencio?

Lo cierto es que esa obra suya, as acabada, es tambin abierta; somos muchos quienes pensamos que, en buena medida, est todava por leer; lo piensan tambin algunos poetas franceses Bonnefoy, Gleize... que se han movido entre los rimeros de bibliografa que la aplastan. Est abierta por su singular forma de unirse a la vida, y no de un modo temtico ni, aun menos, biogrfico. Por la nueva lengua que propone, de imgenes y realidades sin figuras, cada vez ms cerca a nuestros ojos de la literalidad. Por la consistencia con que resisten sus textos sin forma, capaces de abrir la difcil va de la forma libre. Por eso no puedo decir que lamente, como lector, su abandono de la poesa; lo veo como uno de los gestos ms intensos y eficaces de su obra.


Lecturas.

Arthur Rimbaud, Obra potica completa. Traduccin de Miguel Casado y Eduardo Moga. Barcelona, DVD, 2007.

Siete poetas norteamericanas actuales. Edicin de Rosa Lentini y Susan Schreibman. Pamplona, Pamiela, 1991.

Enrique Vila-Matas, Bartleby y compaa. Barcelona, Anagrama, 2000.

Lorenzo Garca Vega, El oficio de perder. Sevilla, Espuela de Plata, 2005.

Yves Bonnefoy, Notre besoin de Rimbaud. Pars, Seuil, 2009.

Jean-Marie Gleize, A noir. Posie et littralit . Pars, Seuil , 1992.


Fuente: Este texto ha sido publicado en La sombra del ciprs, suplemento del diario El Norte de Castilla.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter