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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-12-2016

Machismo & Normalidad Social
371 C: Machismo

Miguel Lorente Acosta
TribunaFeminista

Cuando el machismo se naturaliza y se normaliza en la vida cotidiana hace que tambin la desigualdad se entienda como algo accidental en el tiempo y no como una construccin de poder.


A partir de 37 C es fiebre, por lo tanto 371 C ya es fiebre y 40 C mucha fiebre. Esas referencias que se entienden muy bien cuando hablamos de salud o de otros temas, en cambio no se tienen nada claras cuando nos referimos al machismo, y no es casualidad. Todo forma parte de las trampas que el propio machismo ha creado y colocado sobre su territorio hostil para que no sea fcil salir de l. Una de las ms utilizadas es la trampa de lo excesivo, que permite realizar la crtica sobre aquello que se considera demasiado intenso, dejando el resto como parte de la normalidad y sin cuestionar. Es lo que da lugar a que muchas mujeres digan ante el maltrato lo de mi marido me pega lo normal, pero hoy se ha pasado, criticando la cantidad de violencia empleada, pero no la violencia en s misma que queda como parte de lo normal.

Una normalidad que lleva a que sean las mujeres quienes dejen el trabajo o reduzcan la jornada para dedicar su tiempo al cuidado de sus hijos, hijas o familiares, o a que cobren menos por el mismo trabajo, o a que si les tocan el culo en clase o en el autobs, o las piropean por la calle, se entienda que no es exagerado y que forma parte de lo normal. El cuestionamiento slo se har cuando cualquiera de esas situaciones sobrepase el lmite puesto, e interpretado con sus machomticas, por el propio machismo que lleva a cabo las conductas.


El machismo ha jugado con la normalidad situando el umbral en una posicin ms alta o ms baja segn el nivel de crtica social


Y es que el machismo ha jugado con la normalidad situando el umbral en una posicin ms alta o ms baja segn el nivel de crtica social. De manera que si las circunstancias sociales se vuelven crticas con el machismo, pues baja el umbral para reducir el espacio de la normalidad y para que lo excesivo comience antes, pero sin renunciar a todo el machismo que queda bajo l. Y si logra recuperar terreno o cuestionar algunas de las medidas de Igualdad, pues vuelve a subir el listn para que lo excesivo comience ms tarde y slo se cuestionen las manifestaciones especialmente graves.

Esa ha sido su estrategia histrica, la adaptacin a las nuevas circunstancias, pero sin transformar el sentido ni el significado que l daba a la realidad, y sin renunciar a la posicin de poder que permita hacerlo. Slo con mirar la evolucin histrica de las sociedades se comprueba que nada tiene que ver la Espaa de hace 50 aos con la de ahora, pero en las dos permanece el machismo como referencia y moviendo los hilos de la realidad.

La desigualdad es una construccin de poder, no un accidente ni una deriva incontrolada del tiempo, sino el diseo interesado para obtener esas ventajas desde la normalidad

Bajo esa construccin, al hablar de la desigualdad que existe en la sociedad y del patriarcado que la ha creado parece que estamos hablando de una abstraccin, de algo terico y distinto a la realidad y, lo ms importante, se presenta como ajena a todo lo que sucede en la sociedad y sin nada que ver con el machismo, pues como hemos explicado, ste queda reducido a lo excesivo, a todo aquello que supera el umbral del momento cuando en verdad es la propia desigualdad, es decir, la construccin de una cultura sobre las referencias de los hombres que ha permitido situar lo masculino en una posicin de referencia, para otorgarse una serie de privilegios sobre los que obtener ventajas y beneficios respecto a las mujeres, que han sido situadas en una posicin de inferioridad y bajo su control y supervisin.

Y como se puede apreciar, la desigualdad es una construccin de poder, no un accidente ni una deriva incontrolada del tiempo, sino el diseo interesado para obtener esas ventajas desde la normalidad que da ser dueo de todos los mecanismos de influencia y poder, unidos a la capacidad de dar significado y a la posibilidad de utilizar mecanismos de coaccin y violencia para conseguir sus objetivos, entre ellos mantener el orden dado sin que haya ninguna consecuencia negativa a pesar del abuso y la injustica, puesto que se hace desde la normalidad. Es ms, si se llega a superar el umbral del momento y se produce un resultado grave, tambin tiene la capacidad de minimizar lo sucedido por medio del argumento de la justificacin (alcohol, drogas, celos, trastorno mental).

Este es el contexto que permite decir al presidente de la CEOE que las mujeres son un problema para el trabajo, que el 80% de las 700.000 mujeres que sufren maltrato no denuncie, que el 44% de las que no denuncian no lo hagan porque la violencia que sufren no es lo suficiente grave, o que el 21% manifieste no denunciar por vergenza (Macroencuesta, 2015). Todo ello forma parte de lo normal, no porque sea aceptable, adecuado o consecuente, sino porque est por debajo del umbral que el machismo, o sea la desigualdad, ha situado. Intentar gestionar el umbral para situar el listn ms alto o ms bajo siempre conducir al fracaso, puesto que significa mantener el machismo con sus manos y puos invisibles bajo l.

Hay que quitar el machismo de la realidad, no bajar el umbral, pues el machismo es la desigualdad, no su representacin excesiva. Es como la fiebre en salud. Si a partir de los 37 C se considera como tal, 371 C ya es fiebre, 40 C es mucha fiebre, y 42 C es muchsima fiebre; y si una persona ha tenido 40C y al da siguiente tiene 371C sigue teniendo fiebre, menos, pero fiebre; en ningn caso significa que ha desaparecido.

La desigualdad es el machismo, son los 371C que nos indican que la normalidad social est por encima de la referencia saludable para la convivencia y que, por tanto, estamos ante una patologa social inaceptable.


Con el machismo ocurre lo mismo. La desigualdad es el machismo, son los 371C que nos indican que la normalidad social est por encima de la referencia saludable para la convivencia y que, por tanto, estamos ante una patologa social inaceptable. A partir de ah la discriminacin, el abuso, la violencia van sumando grados y aumentando la intensidad del problema, pero eso no significa que slo atendamos y nos preocupemos de los grados ms altos y graves para separarlos y cuestionarlos como si fueran problemas ajenos al machismo de la desigualdad, y como si para llegar hasta ellos no se hubiera pasado dcima a dcima, grado a grado, por todos los anteriores. Y es lo que sucede ahora cuando se rechaza el homicidio sin rechazar lo suficiente la violencia, y cuando se critica la violencia sin hacerlo lo bastante sobre el machismo que la genera.

No entenderlo as es caer una y otra vez en la trampa del machismo, o lo que es lo peor, no salir de ella. El machismo s es consciente de toda esta situacin y por ello ha desarrollado su estrategia del posmachismo como forma de generar confusin, duda y pasividad en la sociedad y, de ese modo, mantenerla distante al problema de la desigualdad y su significado para as poder mover el umbral hacia arriba, y hacer la normalidad ms machista y a los machistas ms normales. Es lo que ocurre cuando al hablar de violencia de gnero salen con el argumento de las denuncias falsas, de que todas las violencias son importantes, de que las mujeres tambin maltratan

Nunca han dicho nada de otras violencias hasta que se ha hablado de violencia contra las mujeres, y por eso tampoco piden nada contra la violencia que ejercen los hombres contra otros hombres, que supone el 95% de los homicidios de hombres. Eso no importa, lo importante es que no se hable de violencia de gnero, porque eso implica hablar de desigualdad, y hablar de desigualdad supone hacerlo de machismo, y hablar de machismo conlleva desmontar la estructura que sita lo de los hombres como referencia para obtener ventajas y beneficios a costa de las mujeres.

El machismo s es consciente de toda esta situacin y por ello ha desarrollado su estrategia del posmachismo como forma de generar confusin, duda y pasividad en la sociedad

No caigamos en las trampas del machismo, la desigualdad es el machismo, no slo las expresiones graves y excesivas que se producen como parte de l. Por lo tanto, lo que debemos erradicar es el machismo, no slo la violencia de gnero.

Fuente:http://tribunafeminista.org/2016/11/371o-c-machismo/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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