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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-12-2016

Congreso del Frente Amplio uruguayo
La fantasa realizable de la elaboracin colectiva

Emilio Cafassi
La Repblica


Tal como muchos preveamos, aunque no menos dudaran, el Frente Amplio uruguayo (FA) recre el pasado fin de semana su pasin por los debates, la elaboracin colectiva y las precisiones de sus fundamentos y perspectivas de intervencin e iniciativa polticas. Al punto que concluy llamando a un cuarto intermedio de su congreso hasta marzo o abril para poder tratar con detenimiento las varias decenas de pargrafos del documento de valores y principios que no llegaron siquiera a discutirse. Lo que supone a la vez la posibilidad de reelaborarlos en el interregno. Probablemente sea una de las iniciativas ms audaces e inditas en la historia congresal del FA. De los cinco captulos que contiene, slo pudo aprobarse el primero, aunque a travs de una discutible metodologa aceleradora de ltimo momento consistente en la inclusin de muchos puntos en un paquete integrador que, a pesar de la atenta concentracin de los delegados para evitar malos entendidos, ha dejado cierta confusin y no pocas dudas. Por ejemplo, con el inslito pargrafo 41 que liga mecnicamente derechos con obligaciones y -si la atencin e inexperiencia no me han jugado una mala pasada- habra quedado en la versin definitiva.

Sin embargo, a pesar de algunos pasajes endebles provenientes del original, el captulo aprobado se vio realzado por una extensa sucesin de enmiendas (y algunas supresiones de pargrafos ambiguos o directamente retrgrados) que lo enriquecieron y modificaron sustancialmente. Por tal razn hay quienes han llamado al texto actualizacin ideolgica. No le sienta mal el mote si consideramos por ejemplo que el congreso decidi aadir a la histrica definicin del FA como antioligrquico y antiimperialista, la de antipatriarcal y antirracista, aunque esta indispensable sumatoria no surgi del insumo original sino del encuentro de mujeres en La Paloma al que me refer en un artculo previo, para ser luego acogido casi unnimemente. Si a principios de los 70 no era suficientemente problematizada la opresin de gnero y racial, hoy resulta ineludible para una fuerza que se comprometa con la lucha por la igualdad y la emancipacin humana. Hasta la propia presentacin de los captulos qued ahora slidamente enlazada con el espritu rebelde y crtico de los documentos fundacionales de los 70 y 80 que trazaron el norte de la fuerza poltica. Muy sintticamente el texto dota de mayor precisin al concepto de igualdad abarcando esferas generacionales, tnicas, de orientacin sexual, de gnero y hasta educativas con un nivel de detalle que excede largamente la mera pretensin de justicia social a travs de la exclusiva redistribucin del ingreso y la riqueza. Vuelve adems a recordar la centralidad de la batalla por las ideas y la disputa contrahegemnica, ampliando la agenda de derechos y el alcance de la proteccin social. Ratifica la lucha contra la impunidad an vigente por los crmenes del Estado terrorista y la transparencia y conducta tica para la funcin pblica. El debate del otro documento, directamente enfocado en la reforma constitucional de manera mucho ms sinttica, fue aprobado con algunas modificaciones dejando la resolucin del mtodo para su impulso en manos del Plenario Nacional del FA. El llamado a cuarto intermedio intenta evitar que el documento de valores y principios corra la misma suerte.

Pero adems de valorar las sustantivas modificaciones del primer captulo del documento cuya versin final acometer el congreso a su vuelta del cuarto intermedio, creo indispensable sealar los particulares cuidados que el reglamento de funcionamiento hizo posibles acompaado de una rigurosa prctica, sin dejar por ello de apuntar algunas limitaciones, obviamente comunes al tratamiento de ambos documentos.

En primer lugar, la adopcin de exigencia de una mayora calificada de dos tercios para aprobar modificaciones de los documentos en sesin plenaria, que tiene el mrito de acercarse al criterio de consenso, sin llegar a instaurarlo, ya que -como sostuve el domingo pasado-, creo que una de las razones de la vaguedad del texto original y del tiempo transcurrido de casi dos aos para tan pobre resultado se debe a la bsqueda del consenso absoluto, que suele producir efectos indeseados de entorpecimiento y paralizacin. Inversamente, una decisin colectiva que fuera adoptada por simple mayora casi pareja, es decir compartida por la mitad de los congresales mientras la otra mitad la desaprueba, revela ausencia de convencimiento colectivo y la necesidad de continuar la discusin y el trabajo. Pero tan importante como este principio lo es que en las comisiones pueda introducirse una propuesta de enmienda con slo el 20% de los votos, lo que permite que llegue al plenario para ser debatida previamente al requerimiento aludido de mayora calificada.

En segundo lugar, la prctica de la ms plena igualdad en el uso de la palabra y de los tiempos concedidos, quienquiera sea el congresal, junto a la rotacin en las funciones de coordinacin y ordenamiento de la mesa, ya que toda rotacin es siempre til para erosionar el caudillismo, y la reproduccin de jerarquas. A la vez, la igualacin de condiciones de intervencin no uniforma personalidades y talentos, ni logra disimular la eventual mayor capacidad oratoria, de sntesis o persuasin, pero morigera el peso de los liderazgos socialmente construidos atenuando la desigualdad de poder.

No obstante estas prcticas democratizadoras del poder decisional, encuentran su lmite en la orfandad organizativa e inclusive informativa en la que se encuentran los comits de base y probablemente tambin los sectores ms pequeos. Los vasos comunicantes entre ellos se encuentran obturados al carecer de una publicacin y hasta de una pgina web que vaya difundiendo y socializando sus discusiones, elaboraciones y propuestas. Lo que debiera ser una estructura en red con ciertos nodos concentradores, termina convirtindose en un archipilago de iniciativas aisladas en el mar de la incomunicacin. Slo el muy particular talento de unos cuantos militantes y una voluntad sostenida de transformar un lnguido compromiso textual en un verdadero compromiso poltico transformador, pudo hacer converger muchas propuestas heterogneas en el texto del primer captulo. Pero no deja de ser una virtud asociada a la improvisacin y a la tensin de la prisa. Los militantes slo pueden elaborar con tiempo sus posiciones e incluso influir por escrito sobre las de otros si cuentan con informacin previa distribuida y tienen tiempo de reflexin y discusin. Se evitara con ello, adems, la conocida manipulacin de mociones imprevistas o los llamados manijazos cuyo riesgo se acrecienta con el cansancio y la oralidad. Si cada militante conoce previamente los aportes de otros, podr luego converger en sntesis o bien elaborar con tiempo alternativas sin que sus intervenciones escritas u orales se encuentren condicionadas por el apuro y las capacidades personales de redaccin u oratoria.

La epopeya del cuarto intermedio comenz a gestarse la noche del sbado en improvisados corrillos mediante tmidas iniciativas, escasas de confianza en su xito y casi como nica salida ante el escurrimiento del poder decisional colectivo hacia instancias ms estrechas y acotadas como el Plenario Nacional del FA. Haberlo evitado no se explica sino desde la multicausalidad. Esbozo un primer intento. 1) Contribuy la endeblez del documento a discutir. 2) Su extensin. 3) El escaso tiempo que los comits tuvieron para trabajarlo y elaborar sus propuestas. 4) La orfandad organizativa de los comits de base y particularmente el bloqueo comunicacional en la que se encuentran. 5) La voluntad protagnica tanto de las bases, cuanto de sectores disconformes con el documento y militantes sectorizados deseosos de mayor protagonismo e incidencia en la discusin 6) La complejidad de la tarea colectiva que no slo exige mayor tiempo sino tambin perfeccionar la arquitectura organizativa de adopcin de decisiones colectivas tanto como fundar una poltica comunicacional que reduzca el abismo entre dirigentes y dirigidos. Intentar en sucesivos artculos detenerme en este punto.

Resulta simplista la lectura del resultado como de oposicin entre bases y sectores polticos como por ejemplo reflej el diario El Pas en su edicin del lunes. No se habran alcanzado 511 votos exclusivamente con los comits de base, muchos de los cuales ya carecan de delegados del interior con sus pasajes de vuelta marcados. Algunos sectores, tal vez minoritarios, acompaaron la iniciativa continuista. Otros tal vez dejaron librado a sus militantes la decisin o no lograron persuadir a su militancia. El mito del monolitismo de los sectores polticos y de las frreas disciplinas volvi a sufrir una herida y tal vez est cerca de su derrumbe definitivo.

Todo el FA celebrar finalmente esta oportunidad de recrear convocatoria, discusin y protagonismo en uno de sus pilares fundamentales, los comits de base, afectados por el herrumbre al que lo condena la intemperie organizativa. La oposicin entre bases y sectores, entre dirigentes y dirigidos no parece tan clara, o al menos no ha llegado a acercarse al abismo.

De all el canto espontneo con el que se fueron retirando las tribunas: el Frente unido, jams ser vencido.

Emilio Cafassi. Profesor titular e investigador de la Universidad de Buenos Aires

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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