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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-12-2016

Elementos para una crtica
Movimientos sociales, post-poltica e hiptesis populista

Ibn Daz Parra
Rebelin


La idea de este texto es criticar algunas de las propuestas de Laclau y Mouffe, que se han convertido en las principales referencias tericas de Podemos. Para ello vamos a situarlos en el marco de la filosofa poltica francesa y vamos a utilizar otro autor de moda para ver algunos de sus puntos dbiles: Slavoj Zizek.

Lo poltico y lo post-poltico

La filosofa poltica francesa alcanza una cierta relevancia poltica en la dcada de los ochenta. La izquierda tradicional, ms afin a la economa poltica, habra desdeado a la filosofa poltica, que tenda a interpretarse como invariablemente liberal. Frente a esto, diversos autores proponen una aproximacin crtica a esta disciplina. Ranciere, Badiou o Laclau coinciden en ser discpulos de Althusser, post-althusserianos, educados en el marxismo estructuralista pero derivando a una crtica post-estructuralista o post-moderna. Otro autor que vamos a mencionar, Bolivar Echeverra, procede de una tradicin diferente pero entra a su manera en la misma discusin.

Uno de los elementos que primero llama la atencin de este debate es el la propia concepcin de la poltica. En trminos muy generales todos estos autores tienden al menos a distinguir la poltica de lo poltico. La poltica sera la poltica institucional, de los partidos y los polticos profesionales, mientras lo poltico referira un contenido bsico de la sociedad que es interpretado como el contenido ineludible, conflictivo y antagonista de la misma (Mouffe, Zizek). Esto es importante, porque a partir de lo noventa, y tras la cada del muro, estos autores empiezan a hablar de una situacin post-poltica. Esta sera una en que lo poltico desaparece y solo queda la poltica como gestin de los aparatos del estado. El conflicto, la disputa poltica quedan reprimidas o escondidas por la gestin tecnocrtica de la poltica y cualquier horizonte de cambio social desaparece.

Otra forma de plantear esta diferencia es la divisin del acto poltico entre dos momentos (Echeverra, Badiou). Por un lado, un momento extraordinario, de fundacin y refundacin de la sociedad, que puede ser fruto de una guerra, guerra civil, revolucin, crisis poltica, etctera, que sera lo poltico por excelencia. El acto poltico no sera algo que funciona en un determinado marco de relaciones sociales, sino algo que cambia este el propio marco que condiciona como funcionan las cosas. Por otro lado, la poltica en la vida cotidiana, como prolongacin del momento extraordinario, que completa la accin transformativa o que funciona como un trabajo a-poltico que sirve a los eventos del momento extraordinario.

Nuevos movimientos sociales, autonoma y populismo en una situacin post-poltica

Las trasnformaciones internas del sistema capitalista y los cambios geopolticos despus de los aos setenta condujeron a un progresivo declive del movimiento obrero y anti-capitalista. La creciente hegemona del capitalismo neoliberal desde entonces, hasta llegara una situacin virtualmente post-poltica en los noventa, ha intentado ser revertida desde distintos poyectos polticos. Mouffe y Laclau proponan en los ochenta la democracia radical y pluralista basada en los nuevos movimientos sociales y, ms recientemente, Laclau lanzara su conocida hiptesis populista.

Una de las manifestaciones del giro poltico de los aos setenta fue la emergencia de los llamados Nuevos Movimientos Sociales (NMS). Frente a los viejos movimientos sociales anti-sistemicos, como el nacionalismo y el movimiento obrero, los NMS adquiriran un caracter post-materialista y perderan inters en la toma del estado. La accin de estos NMS favoreci el auge de una Nueva Izquierda, la cual incluyo gran parte de sus propuestas en materia de ecologa, derechos sexuales o igualdad de gnero, desplazando los temas relacionados con el sindicalismo y la desigualdad social. Esto coincide a su vez con el auge de lo que podramos denominar una perspectiva autonomista, que se expande desde el movimiento okupa alemn de principios de lo ochenta al alzamiento zapatista en el Mxico de lo noventa. La idea de autonoma refiera aqu un modelo organizativo y de principios basado en los la accin poltica de base y las estructuras horizontales (asambleas, consejos, soviets), rechazando o al menos independizndose de instituciones mediadoras como los partidos polticos y los sindicatos jerarquizados.

En el contexto de la emergencia de los nuevos movimientos sociales, Laclau y Mouffe desarrollan una crtica al supuesto esencialismo marxista y al rol primordial asignado a la lucha de clases (en su libro Hegemona y estrategia socialista). Proponen una redefinicin del proyecto socialista en trminos de una radicalizacin de la democracia liberal. La democracia debera trabajar en este proyecto articulando la irreductible multiplicidad de luchas contra diferentes tipos de subordinacin: de clase, sexual, racial, ecolgica, etctera. La lgica de la representacin de la clase por el partido dara paso a una lgica de equivalencia entre luchas particulares y autnomas. No obstante Laclau y Mouffe privilegian la lucha poltica por la democracia, de tal forma que todas las otras luchas son en ltimas instancia la aplicacin del principio de democracia a otros dominios: raza, sexo, religin, economa, etctera. As que la nueva misin de la izquierda no sera luchar contra la ideologa liberal-democrtica sino lo contrario, profundizarla y expandirla en la direccin de una democracia plural y radicalizada. Valga decir que el trmino socialista queda en esta obra vaciado de cualquier contenido socio-econmico y de clase y difcilmente est justificado su uso en el ttulo.

Ms tarde, Laclau se desplazara desde la democracia radical hacia su particular definicin de populismo. Para Laclau, populismo no es un movimiento poltico especfico, sino lo poltico en su forma ms pura, una matriz neutral, un campo de lucha abierto cuyos contenidos estn definidos por la lucha contingente por la hegemona. El populismo ocurre cuando una serie de demandas democrticas particulares son encadenadas en una serie de equivalencias y este encadenamiento produce el pueblo como el sujeto poltico universal. Lo que caracterizad el populismo es la emergencia de la gente como sujeto poltico, y todas las diferentes luchas y antagonismos particulares aparecen como parte de la lucha entre el pueblo y el Otro. En un contexto donde el poder hegemnico no puede incorporar una serie de demandas particulares, una fuerza antagonista podra luchar por y abanderar ciertos significantes vacos (democracia, justicia, decencia), los cuales podran incorporar las mltiples demandas particulares insatisfechas de la poblacin. Esta tesis estara basada en gran medida en la observacin del funcionamiento del discurso peronista en Argentina y habra sido muy influyente en el planteamiento estratgico de Podemos.

La politizacin de la economa

Diversas crticas han sido lanzadas contra el proyecto de las mltiples identidades y la poltica radical, as como contra la hiptesis populista de Laclau. Aqu nos vamos a valer fundamentalmente de las crticas de Zizek, que acusa a ambas propuestas de tener un contenido post-poltico. Para empezar, para Zizek, las polticas posmodernas de la identidad, vinculadas a estilos de vida particulares, encajan muy bien con la idea de una sociedad despolitizada. La proliferacin de grupos culturales y estilos de vida alternativos es solo concebible en el contexto de la globalizacin capitalista. El nico vnculo que conecta todas estas mltiples identidades es el mercado capitalista, siempre dispuesto a satisfacer la demanda de sus clientes. Esto tambin habra implicado una determinada forma de hacer poltica desde los movimientos sociales, en la que se habran abandonado progresivamente la accin poltica colectiva y los proyectos globales de sociedad alternativos. En palabras de Jodi Dean, de tanto decir que lo personal es poltico hemos llegado a asumir lo poltico como algo intrnsecamente personal. Para Swyngedowu, la tendencia a que las protestas polticas tengan un carcter local y particularista (parroquial) implicaran una colonizacin de lo poltico por lo social. Esta colonizacin, ms que politizar flanquea la dimensin poltica, sustituida por una proliferacin de comunidades fragmentadas e identitarias.

Adems, Zizek critica la defensa de Laclau de la invencin democrtica, ya que en la propia definicin de la democracia poltica existe una tendencia a excluir lo no-poltico, la esfera liberal de la poltica como algo separado de lo cultural y de lo econmico.

El otro punto clave es el abandono de la crtica al capitalismo. El posmodernismo ha politizado aspectos previamente considerados a-polticos o privados, pero tambin ha contribuido a la despoltizacin de la economa y la naturalizacin del capitalismo. Zizek apunta que las luchas econmicas son necesariamente reprimidas en el campo de las luchas particularistas. Las polticas de izquierda que proponen cadenas de equivalencias entre diversas luchas tienen una correlacin absoluta con la aceptacin del las relaciones econmicas capitalistas como un marco incuestionado. Para Zizek, la huida del esencialismo marxista que llevan a cabo Laclau y Mouffe conduce a la aceptacin del capitalismo y a la renuncia a cualquier intento real de superar las condiciones sociales de existencia actuales. Algo similar ocurre con la necesaria externalizacin del Enemigo en un intruso o un obstculo por parte del populismo. Para el populismo la causa de todos los males es en ltima instancia no el sistema en si mismo, sino el intruso que lo corrompe (la corrupcin poltica y no el capitalismo, los especuladores financieros y no los capitalistas como tales), el problema no son las consecuencias estructurales e inevitables del sistema capitalista sino un elemento que no tiene un rol propio en la estructura. Adems, Zizek pone en duda la existencia de una polarizacin entre la administracin post-poltica y la politizacin populista. Los dos podran incluso coexistir en la misma fuerza poltica (pone el ejemplo de Berlusconi), reemplazando la tolerancia multi-culutralista como el suplemento ideolgico de la administracin post-poltica (de Hilary Clinton a Donald Trump, por poner un ejemplo reciente, lo importante es que la economa neoliberal no se pone en cuestin en ningn momento). As, tanto para Slavoj Zizek como para Jodi Dean, salir de la situacin post-poltica actual parece pasar irremediablemente por repolitizar la dimensin econmica (y de clase) que ha quedad fuera de toda discusin.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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