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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-12-2016

Matices a un manifiesto republicano de ocho puntos para el da de la Constitucin

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


El ttulo del manifiesto es: Ocho puntos para avanzar hacia la III Repblica: Manifiesto del 6 de diciembre (ni que decir tiene que se habla de una Repblica, laica, democrtica, popular y federalista para el conjunto de Espaa). Corre por la red. Se inicia con estas palabras: La vigente Constitucin, surgida hace 38 aos de las componendas polticas de los herederos del franquismo, el capital financiero, las presiones desde EEUU para salir de forma moderada de la dictadura y del sometimiento de las fuerzas polticas parlamentarias de izquierdas que renunciaron a la Ruptura Democrtica y dieron paso a la llamada Transicin, es un modelo superado por la ciudadana que reclama mayor participacin en la vida poltica y exige poner fin a un sistema poltico, corrupto y antidemocrtico impuesto por la leyes de la dictadura franquista. No s si la forma de describir la posicin que mantuvieron las fuerzas polticas de izquierda, todas ellas y sin distincin en el manifiesto, puede ser descrita en estos trminos. Admitmoslo, no es este el punto. Tampoco lo es la viabilidad poltica actual de esta consideracin del escrito: Los republicanos exigimos que en el Congreso de los Diputados, en la ciudadana y otras instituciones, se inicie un debate sobre la Repblica, acompaado de movilizaciones ciudadanas que nos lleve a un Proceso Constituyente que abra las puertas a la III Repblica. Tampoco lo es discutir la exactitud de esta afirmacin valorativa, sobre todo si pensamos en las polticas exigidas por la izquierda, y concretamente por Izquierda Unida en los aos noventa: La Constitucin de 1.978 es un texto limitado, superado por la historia. Una norma que establece los lmites de un modelo de estado y de una estructura institucional y poltica que da soporte a un rgimen hoy en da cuestionado, dominado por una minora de parsitos, grandes empresarios y financieros. La nica modificacin desde su promulgacin, el artculo 135 que limita la capacidad de endeudamiento del Estado, fue impuesto de espaldas a la mayora social hace 5 aos, en apenas diez das

E l asunto de esta nota es el siguiente. Tras un segundo punto en el que se habla del Restablecimiento de la soberana popular y se vindica la p lena garanta, hoy negada por la Constitucin, de que las grandes decisiones que afecten a la Nacin sean consultadas en referndum vinculante (nacin refiere como es obvio a l conjunto de la nacin espaola entendida probablemente en sentido gramsciano ), se afirma en el punto 3: la defensa del derecho a la autodeterminacin de los pueblos; s olo Pueblos [con mayscula innecesaria] libres que as lo decidan libremente pueden construir juntos un futuro comn. El derecho a decidir es el armazn de su unidad. El problema de las nacionalidades en el Estado espaol existe, e ignorarlo como ha hecho el poder todos estos aos, nicamente ha servido para enfrentar a los pueblos entre ellos.

Ignorar no es palabra ajustada sobre todo si se afirma todos estos aos. Sea como sea, la Comisin Gestora de la Asamblea Social de la Izquierda de Catalua (ASEC/ASIC), en fecha 3 de diciembre de 2016, ha emitido un comunicado [1] en el que tomo pie para las siguientes reflexiones:

Desconozco las razones que mueven a los redactores a hablar del Estado espaol cuando, como es evidente, se est hablando de Espaa, trmino casi prohibido en tierras catalanes donde el pas de Lorca, Antonio Machado, Alberti, Negrn, Ibrruri, Ruano y de mis abuelos, padres y to (comunistas y cenetistas muchos de ellos) se asocia sistemticamente con la reaccin y el fascismo.

La afirmacin general y defensa del derecho de autodeterminacin puede y debe compartirse. Sin duda. Pero son tambin conocidas y aceptadas las causas y situaciones que justifican la concrecin de ese derecho. Ninguna de ellas se da en el caso de las llamadas nacionalidades o naciones espaolas. Ni en Catalua ni en Euskadi; que no son, en ningn caso, comunidades humanas oprimidas y explotadas por ningn Estado opresor y esclavista (como se ha afirmado tambin en Catalua nada menos que por la segunda autoridad del pas, la presidente del Parlamento).

Los pueblos que formamos de EspNota:aa desde hace muchos aos, muchas dcadas y ms que dcadas, intentamos, debemos intentar configurar un futuro comn; futuro para el que nuestra tradicin y el conjunto de las tradiciones emancipatorias siempre ha tenido unas palabras, hoy ms necesarias que nunca, Repblica federal.

El "derecho a decidir", al que se hace referencia en el manifiesto, no existe, es un invento poltico-publicitario diseado en laboratorios de ideas secesionistas, en .Cat y en Euskadi. Usarlo es hablar en lenguaje nacionalista-secesionista que no es el nuestro. No hay ninguna legislacin en ningn pas del mundo donde se recoja. De hecho, en Catalua, en las constituciones que elaboran los colectivos independentistas, muchos de ellos netamente dependientes de la UE y de una cosmovisin fuertemente neoliberal e insolidaria, no se incluye ese "derecho torcido" (en excelente expresin del filsofo helenista gramsciano Miguel Candel).

El problema de las nacionalidades en Espaa existe. Por supuesto. No olvidamos el papel del fascismo opresor como causa desencadenante, pero, son ahora las fuerzas secesionistas, con el apoyo por reaccin del Partido Popular, fuerzas que suelen mofarse de otros pueblos espaoles (el andaluz de manera destacada, a pesar de que casi un tercio o ms de la poblacin catalana tiene vnculos familiares y de amistad con gentes trabajadoras de Andaluca), las que agitan todos los demonios, cuidan todos los huevos de serpiente a su alcance y enfrentan a pueblos de aqu y de all, porque en el fondo slo les interesa su Patria; es decir, para hablar con claridad, el poder, el dinero y la acumulacin de patrimonio. Hacerles el juego es suicida para las fuerzas republicanas espaolas. Su apuesta no tiene nada que ver con los valores republicanos ni con la fraternidad de los pueblos. Lo suyo es liarla por liarla y con la vista puesta en las ganancias colaterales. A costa de quien sea. Catalunya ber alles.

La conquista de la tercera Repblica exige generar y abonar cultura federalista. Lo contrario, precisamente lo contrario, de lo que vienen haciendo las fuerzas nacionalistas, de aqu y de all, los hunos y los hotros, que ponen en primer lugar una real-inventada identidad nacional por encima de cualquier otra consideracin de proximidad. Han llegado a afirmar que nuestros ADNs culturales son opuestos y casi contradictorios. Toda una hazaa intelectual.

Nota:

1) http://www.asec-asic.org/2016/12/03/comunicado-asecasic-3-12-2016-en-relacion-al-manifiesto-de-la-junta-estatal-republicana-jer-que-lleva-por-titulo-ocho-puntos-para-avanzar-hacia-la-iii-republica-manifiesto-del-6-de-diciembre/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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