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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-12-2016

La derrota de Renzi:
El capitalismo contra la democracia

Manolo Monereo
Cuar


Se han vuelto a equivocar y por mucho. Renzi ha perdido rotundamente. Poco han servido las tradicionales apelaciones al miedo, a unos mercados en rebelin permanente y a la inestabilidad, a los peligros -tpicamente italianos- de la ingobernabilidad. De hecho las reformas Renzi se pretendan legitimar invocando los sagrados nombres de la eficacia, de la confianza y de la necesaria e ineludible convergencia con Europa. El escenario ha sido el ya conocido en estos ltimos tiempos: una slida alianza de los grupos de poder econmicos y mediticos, con una parte nada desdeable de la clase poltica y la intervencin directa de las instituciones de la Unin Europea en favor del, hasta ahora, primer ministro italiano, a lo que habra que aadir, un toque especfico de distincin, la interesada colaboracin del presidente Obama. Se han vuelto a equivocar y no ser la ltima vez.

La derrota de Renzi ha sido clara. Con una participacin elevada para este tipo de referndum (65,6%) la diferencia ha sido, ms o menos, de 18 puntos, es decir, el s ha obtenido un 40 % y el no ha superado el 59 %; estamos hablando de 6 millones de votos. No es poca cosa. El problema es en todas partes el mismo: Cmo conseguir por vas democrticas que las poblaciones, la ciudadana, renuncien a derechos sociales histricamente conquistados, a libertades civiles consagradas en los textos constitucionales y consientan convivir el resto de sus vidas con una degradacin permanente de las condiciones de trabajo y existencia? ste es el problema real que las buenas conciencias de las izquierdas no quieren afrontar: que el capitalismo realmente existente (el capitalismo monopolista-financiero) es crecientemente incompatible con la democracia constitucional y que exige -es la clave- una redistribucin sustancial de renta, riqueza y poder en favor de las clases econmicamente dominantes, de la oligarqua. Parafraseando un viejo eslogan, es el poder estpidos, es el poder.

No se trata de conspiraciones, que las hay y en todas partes. Es ms simple: organizar la poltica, llevarla a cabo y conseguir determinados objetivos ms all y ms ac de unas instituciones puestas en crisis precisamente -no se debera olvidar- por los que mandan y no se presentan a las elecciones. No es casualidad que all por mayo de 2013 el conocido banco de inversiones JP Morgan emitiese un informe titulado El ajuste de la Zona Euro, una tarea a medio hacer donde se defenda abiertamente la derogacin de las constituciones democrticas de la Europa del Sur. La narrativa era clara y sin demasiados rodeos: nuestras Constituciones son la herencia de conquistas democrticas obtenidas despus de largas y duras dictaduras, donde la influencia de la izquierda fue muy fuerte, lo que les dio un sesgo socialista incompatible con el tipo de capitalismo dominante hoy en el mundo. Para decirlo de otra forma, los derechos sociales, laborales y sindicales, las libertades reales conquistadas en eso que se ha venido en llamar Estado Social son un obstculo a la globalizacin capitalista y a las instituciones de la Unin Europea y, por lo tanto, deben de ser superadas. Asombra la claridad, de un banco como JP Morgan, que tiene el mrito de ser uno de los culpables de la crisis financiera internacional, caracterizado -as lo puso de manifiesto el Congreso de los EEUU- por sus prcticas delictivas, irregulares, cuando no abiertamente mafiosas.

El proyecto Renzi fue algo ms sofisticado. En el centro -es el discurso dominante- la gobernabilidad y, sobre todo, la estabilidad; para conseguirla se proponan un amplio paquete de reformas constitucionales de mucho calado y un ensimo cambio en la ley electoral. La clave de ambas es conocido: centralizar el poder en el Ejecutivo, especficamente en el primer ministro y un sistema electoral que garantizara a la fuerza que obtuviera el 40% de los votos, un premio de mayora que le diese el control de la cmara, es decir, el 54% de los escaos. La ley Renzi-Boschi no entraba directamente en los aspectos dogmticos o en los grandes principios constitucionales y se centraba en los aspectos orgnicos capaces de garantizar un Ejecutivo fuerte, con mayor discrecionalidad y con mayor capacidad de eludir los controles parlamentarios. La paradoja es sta: para profundizar en el proceso de integracin europea es necesario limitar la democracia y superar los principios del constitucionalismo social.

El horror a la democracia se har cada da ms evidente. Para los grupos dirigentes la construccin de lo que ellos llaman Europa, en realidad es la UE, es demasiado importante para dejarla en manos de la ciudadana, de las mujeres y hombres comunes y corrientes. Nada es ms utpico, menos realista que pensar que se pueden mantener nuestras libertades, nuestros derechos y nuestra cualidad democrtica defendiendo un tipo de construccin europea que se basa en un gigantesco proceso de acumulacin por desposesin en favor de una minora oligrquica cada vez ms cerrada y con ms poder.


Fuente original: https://www.cuartopoder.es/cartaalamauta/2016/12/05/la-derrota-de-renzi-el-capitalismo-contra-la-democracia/539



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