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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-12-2016

Entrevista con Augusto Barrera, acadmico y ex alcalde de Quito
Hoy la urbanizacin es del Sur

Sally Burch
ALAI





Quito
Exposicin Hbitat III - foto ALAI

El contexto urbano hoy es muy distinto de lo que era hace 40 aos, o incluso hace 20, cuando se realizaron las anteriores ediciones mundiales de Hbitat. Para profundizar sobre este tema, y los nuevos desafos de esta poca, conversamos con Augusto Barrera, investigador y coordinador del Centro de Investigacin de Poltica Pblica y Territorio (CITE) de Flacso-Ecuador y ex alcalde de Quito (2009-2014). Barrera seala, como principales factores del nuevo contexto: primero, la urbanizacin a escala planetaria, que es una urbanizacin bsicamente del Sur global; y segundo, el proceso de globalizacin en clave urbana. Al respecto de este ltimo, precisa que ya no se trata solo de esta globalizacin econmica que se pintaba de transformacin tecnolgica, del post-fordismo bueno, sino que hoy esta globalizacin tiene un rostro profundamente extractivista No solo es el extractivismo de la fase industrial primaria como podan ser las minas y el petrleo, sino que ahora tenemos tambin esta lgica extractivista en el sector inmobiliario, en el sector financiero e incluso en el sector de informacin. El exalcalde desarroll ms estos puntos en los siguientes trminos:

(A.B.) Cuando se hizo Hbitat I (en 1976), el mundo era mayoritariamente rural y particularmente Amrica Latina y el Sur global eran mayoritariamente rurales. La urbanizacin ha sido un proceso extremadamente acelerado e intenso, fundamentalmente en el Sur. Hay que cambiar esta idea de que la urbanizacin es un proceso del Norte; fue un proceso del Norte en la primera mitad del siglo XX, probablemente en el siglo XIX, pero en las ltimas dcadas y, en lo que va del siglo XXI, la urbanizacin es bsicamente en el Sur. Significa que la mayor cantidad de gente que vive en ciudades ahora es del Sur: no es slo que ya estaba urbanizado el Norte, sino que cuando comparas las tasas demogrficas, las grandes ciudades a excepcin de Londres y probablemente Nueva York estn cada vez ms en el Sur. Las grandes aglomeraciones las encuentras en Asia, India, China, en algunas localidades de frica y en Amrica Latina: San Pablo, Mxico, etc. Entonces, creo que una primera caracterizacin que podramos decir es que ahora vivimos en un planeta mayoritariamente urbano; y, en segundo lugar, es una urbanizacin bsicamente del Sur.

Un segundo elemento que es clave entender es el proceso de globalizacin econmica. La urbanizacin ha sido modelada por una nueva dinmica de la economa global en la que, como todos conocemos, hay cada vez ms un flujo libre de capitales, fundamentalmente de bienes y mercancas y no necesariamente de personas. Este modelo econmico ha provocado segn todos los estudios y Piquetty en eso es probablemente un referente muy claro, procesos cada vez ms grandes de concentracin econmica y de desigualdad que se expresan fundamentalmente en las ciudades.

Me parece que otra de las caractersticas de este proceso de globalizacin econmica tiene que ver con el nfasis de lo que algunos autores llaman economas extractivistas. Lo que tenemos ahora como dinmica financiera no es lo que tenamos en el siglo XX sobre los bancos; antes el banco te prestaba y t le pagabas el costo del dinero; hoy, la financiarizacin de gran parte de la estructura material de las ciudades, de los edificios, etc., termina provocando que probablemente tengas flujos financieros que son infinitamente superiores, 7, 8, 10 veces ms que el producto material que existe en la sociedad y en la economa, y esto ocurre tambin en las ciudades. Entonces empezamos a ver paradojas enormes de grandes edificios comprados por grandes corporaciones que pasan vacos y que terminan perdiendo absolutamente lo que poda llamarse su valor de uso. Cumplen el mismo rol que los lingotes de oro en el siglo XIX, es decir son una lejana referencia material a procesos de financiarizacin de la economa. Pongo este ejemplo porque me parece clave para entender fenmenos como las crisis financieras e hipotecarias que ha vivido no solamente Europa sino tambin EE.UU. de una manera muy fuerte y a veces muy silenciosa. Se hablaba de cerca de 10 millones de hogares que han perdido sus viviendas en EE.UU., que es un fenmeno brutal.

Hay tambin un proceso extraordinario de modificacin en estas dcadas de lo que podramos llamar la espacialidad de la globalizacin, que tiene tres elementos muy fuertes. El primero es el proceso de urbanizacin brutal de China, que sin duda ha sido el ms agresivo y probablemente el de mayor desplazamiento y de generacin de desigualdad y el de mayor nivel de consumo de recursos, a tal punto que David Harvey ha dicho que este crecimiento fundamentalmente urbano de los chinos ha sido el mecanismo a travs del cual el capitalismo en esta fase ha terminado salvndose; es decir la tabla de salvacin del capitalismo en estas ltimas dcadas es fundamentalmente el crecimiento chino y particularmente la expansin urbana. Esto relocaliza estas racionalidades que tenamos de centro-periferia; es decir, ya no es tan claro en estos momentos qu son los centros y qu son las periferias. En segundo lugar, hay un modelo espacial de crecimiento urbano que es absolutamente dispendioso del ecosistema circundante: estas ciudades que crecen con suburbios ricos y todo este conjunto de categoras de las expolis, de las ciudades de frontera, etc., que configuran un nuevo arreglo espacial, un nuevo dominio del espacio. Y, evidentemente, el tercer componente tiene que ver con las grandes transformaciones de propiedad de la tierra en general a nivel mundial y de la tierra urbana en particular.

Durante estas dcadas hay claramente un proceso de compra, por qatares, saudes, norteamericanos, de buena parte de los centros de Tokio, Nueva York, de cualquier lugar del mundo. Entonces, hay actores que son los nuevos dueos de unos sectores de la ciudad y en algunos casos hay empresas que son de otras empresas, y stas a su vez son de otras empresas y que al final terminan en parasos fiscales.

Estos son algunos elementos nuevos que tienen que ser analizados desde una perspectiva liberadora, y desde la globalizacin, para poder contrastar con el hecho que, por otro lado, tenemos mil millones de seres en el planeta que no tienen agua potable y suelo seguro, que la pobreza tiene un rostro muchsimo ms urbano, (lo cual no quiere decir que no haya pobreza en el campo, pero numricamente es urbano); casi el 65% de las ciudades africanas carecen de servicios bsicos, tienes este gran desafo del modelo civilizatorio y de la igualdad. sta es la gran diferencia en la discusin con respecto a la que hubo hace 20 o 40 aos.

En qu medida Hbitat III responde efectivamente a este contexto? Qu aportes, qu avances, qu consensos salen y cules consideras las principales falencias y vacos?

A esta altura de la historia, suponer que una declaracin de Naciones Unidas resuelve el mundo no slo sera ingenuo, sino imperdonable. No obstante, tengo la firme conviccin de que un proceso mucho ms complejo, ms largo, bsicamente ms social, ms extra-institucional, de conquistas, de libertades, de derechos, de luchas por la igualdad, s tiene en cierto nivel, de reconocimiento de instrumentos, instituciones, de leyes o incluso del poder poltico ms recursos para poder desarrollarse. En ese sentido, yo respeto mucho las visiones autogestionarias y totalmente marginales respecto de la dinmica del Estado y del sistema de Naciones Unidas que muchos sectores de la izquierda tienen. Pero me parece que hay que tener la eficacia poltica suficiente para dar disputas; y pongo ejemplos: hace dos dcadas, el tema del VIH Sida era un problema casi religioso, pero se logr que sea uno de los muy fuertes objetivos planteados en los Objetivos del Milenio y permiti una comprensin de poltica pblica y de responsabilidad estatal sobre el tema. No es que est resuelto; no es que se ha resuelto el problema de la desigualdad en frica y los siglos de colonia; pero ha permitido que deje de ser un problema privado y que se convierta en un problema por lo menos pblico. El valor que en este momento pueden tener los debates de la agenda global en versin Naciones Unidas es que permiten visibilizar y colocar un conjunto de problemticas cuyo sentido debe ser disputado por los sectores populares, sociales y democrticos del mundo.

Tambin contribuye a legitimar ciertas luchas

Exactamente; hace unos aos, muchos de nosotros levantamos el derecho a la vivienda y la vida digna. Y se deca cmo as plantear el derecho a la vivienda? quin iba a reconocer? Resulta que 20 aos despus, casi 100 Estados han incorporado a nivel constitucional o a nivel legal, o incluso a nivel de programas de gobierno, el tema de la vivienda como un derecho. Hace 20 aos no exista, pero hoy sera impensable un Estado que no desarrolle por lo menos una preocupacin retrica con respecto a este tema pero de ah que esto se cumpla hay un trecho.

Yo creo que en este sentido hay que leer los avances en el contexto de la historicidad especfica de cada proceso. Y esto hay que aclarar mucho porque una discusin de la gama de Hbitats alternativos fue precisamente si tiene sentido o no participar. Yo particularmente particip de manera muy activa en la discusin de los policy units, de los papers previos y de la incidencia para tratar de que, por ejemplo, tesis como la del derecho a la ciudad consten, hagan parte de la Agenda Urbana, porque me parece que de aqu a 20 aos es mucho ms fcil que todo el movimiento popular del planeta, y los sectores sociales y los gobiernos progresistas que quieren luchar por el derecho a la ciudad tengan en eso una referencia, a que no la tengan. No digo que eso va a provocar el derecho a la ciudad. La cosa mejor que tener leyes es cumplirlas, pero para eso hay que tenerlas.

Dicho esto, dira que la declaracin tal cual est tiene algunos avances y algunos grandes lmites. Yo sealara tres o cuatro avances: uno, me parece muy importante que por lo menos hay una mencin del propio concepto del derecho a la ciudad, porque no exista ningn documento de Naciones Unidas que incorpore el derecho a la ciudad.

Y tambin incorpora varios de los componentes de ese derecho...

Eso lo hemos discutido mucho a nivel de la Plataforma Global del Derecho a la Ciudad; apenas se acab, hicimos una evaluacin y veamos que es muy interesante porque est incorporado el concepto de la funcin social y ambiental de la ciudad y la propiedad, est incorporado el tema de democracia participativa y est incorporada la necesidad de hacer una redistribucin de la renta urbana. Es decir, los componentes sustantivos del derecho estn planteados.

Un segundo avance es el reconocimiento, que no suele ser muy claro, de la necesidad de la accin pblica, la accin colectiva, en aspectos como la planificacin urbana. No olvidemos que hemos pasado, en estos 20 aos, una buena parte del neoliberalismo puro y duro que sostuvo de manera paladina que no haba que planificar las ciudades, ni regular el suelo y que el libre mercado iba a hacer una distribucin adecuada, nos iba a dar calles perfectas y espacios pblicos ideales. Y resulta que esta agenda dice claramente que eso no es as: que si no hay accin colectiva que intervenga, que recupere, que participe, que planifique, no habr manera de construir ciudades adecuadas. Eso me parece de un gran valor porque recupera la nocin de espacio pblico, la nocin de transporte pblico.

Un tercer elemento valioso, y al cual hay que sacarle ms filo a futuro, es el concepto de nuevo paradigma, que plantea que no podemos hacer ms de lo mismo y que incorpora de manera bastante fuerte la dimensin ambiental. Claramente hay ntida comprensin en el mundo de que si no modificamos el modelo energtico de las ciudades, no vamos a poder cumplir las promesas que hemos hecho, no solo en la Nueva Agenda Urbana, sino en la COP 21; si el 70% de los gases de efecto invernadero se producen en modelos de ciudades basados en el auto privado, nunca vas a bajar las emisiones. Eso significa que este nuevo paradigma, que implica otra vez la recuperacin del peatn, del viario, la ciudad a escala humana, los temas de integracin, de multiculturalidad son elementos interesantes para repensar la ciudad desde otra perspectiva civilizatoria. Son los tres elementos que yo mas valorara de la agenda urbana.

Pero tambin hay muchos vacos. Para poner nombre y apellido: cuando se discuti el derecho a la ciudad, algunos pases lo vetaron o lo recortaron muchsimo. Otros pases fueron explcitos en la no incorporacin del derecho de los grupos de GLBTI; y otros pases prcticamente desaparecieron el concepto de democracia local, no solo representativa sino participativa. Estos tres componentes son muy dbiles o ausentes. Por ejemplo, no se levanta finalmente un planteamiento robusto y claro en relacin a lo que podra ser una reforma urbana, como alguna vez se habl de reforma agraria. Y es dbil en los mecanismos de implementacin y de seguimiento. Es decir, es una agenda mucho ms de conceptos que de polticas concretas y mucho ms de formulaciones globales y de llamados a la accin que de instrumentos financieros y de metas y objetivos.

Pero tambin hay una diferencia con otras conferencias de la ONU: que si bien son los Estados que aprueban la agenda urbana, quienes implementan son ms bien los municipios.

As es, aunque las realidades de las ciudades del mundo no son exactamente iguales, porque hay estructuras ms centralistas que otras. En ese sentido, yo s echo de menos que la agenda no haya recogido un modelo de implementacin y seguimiento, que algunos sectores planteamos, que sea un modelo multi-actor. Si la NAU constata que el gobierno nacional, gobiernos locales, pero tambin universidades o sociedad civil deben participar, no puede ser que el mecanismo de seguimiento e implementacin va a seguir siendo el sistema de Naciones Unidas. Tambin debo decir que s hubo una voz importante de los gobiernos locales, pero pudo haber sido ms importante, sobre todo de la regin latinoamericana.

Para los actores sociales y tambin para los gobiernos seccionales que asuman ese derecho a la ciudad, qu desafos surgen a raz de este contexto? Por ejemplo, cmo concretar este derecho en un contexto dnde prima la lgica neoliberal del business en lo urbano? Cmo se plantea ahora la agenda?

Creo que hay que entender el derecho a la ciudad en el buen sentido de un horizonte utpico; es decir, es un llamado a la accin, es una disputa incluso de carcter civilizatorio; entonces, el esfuerzo que hay que hacer en este momento es aterrizar el concepto del derecho a la ciudad en las urgencias y condiciones concretas de cada una de las realidades. Para m, por ejemplo, es absolutamente claro que en muchos sitios, ese derecho a la ciudad es la conquista de los mnimos, es decir suelo seguro, vivienda digna, agua, alcantarillado, acceso adecuado, movilidad que permita que la gente que no se muera en el transporte y ahora tambin conectividad; o sea, los elementos bsicos que cambian la vida de la gente. Para miles de millones de personas, esto sera una transformacin absoluta en la vida y el derecho a la ciudad tiene que materializarse en eso. Hay que establecer metas anuales de disminucin de los problemas de asentamientos, de desalojos forzosos, de poblaciones sin cobertura de agua. Adems, lo podemos costear, porque sabemos cunto cuesta un sistema de agua potable, un sistema de alcantarillado, debemos financiar eso. Probablemente en el caso europeo, el tema central en relacin al derecho a la ciudad debe ser entendido como el derecho a la diversidad y refugio. Por las enormes asimetras polticas que hay en muchas ciudades de Amrica Latina, tienen que ver con democracia participativa, etc.

El concepto del derecho a la ciudad, tal vez simplificando demasiado, es un concepto que tiene tres pilares muy fuertes: lo que podran ser condiciones materiales de vida las que acabo de mencionar, ms democracia efectiva que es participar en las decisiones, ms el respeto a la diversidad y a una economa sana. El derecho a la ciudad no es o lo uno o lo otro, el derecho a la ciudad debera ser las tres cosas. Evidentemente ste, que es un gran concepto, tiene que materializarse en relacin a cules son las necesidades concretas y la constitucin de sujetos concretos en cada lugar. Me parece que este es el gran desafo que ahora tienen los movimientos sociales.

Todo este periodo hicimos mucho ms una actividad de incidencia en el debate global y probablemente eso provoc un cierto vaciamiento o debilitamiento de las conexiones con dinmicas locales, esto lo asumimos perfectamente. Ahora es un momento en que al derecho de la ciudad hay que darle contenidos concretos, y hay que hacer un esfuerzo por fortalecer lo local, es decir la lucha del barrio, el trabajo que hace un municipio, una alcalda, etc.; pero a la vez construir todo esto en el contexto de una gran narrativa global del derecho a la ciudad, porque esta es la maravilla, pero tambin es la trampa que podra tener la lucha de lo local. La lucha de lo local puede terminar sin modificar absolutamente nada, ni de las correlaciones ni de las narrativas, terminas haciendo una vida autogestionaria con tu lucha testimonial pequeita en algn lugar, que es absolutamente substantiva, pero no est incorporada a un proyecto de transformacin global. Entonces hay que hacer las dos cosas: el trabajo local y el global.

Qu esfuerzos se pueden realizar para avanzar en ese sentido y cmo articular esa relacin de lo local y lo global?

Creo que uno de los grandes desafos es poder comprender y actuar bien en esta multiescalaridad, la cual no solamente es el juego de lo pequeo con lo grande, sino es el juego de la especificidad de cada nivel. O sea, no es que la lucha de un barrio es pequea, es especfica, es concreta, tiene unas caractersticas y no es que sea pequea frente a la gran lucha global. Las dos son absolutamente importantes; de hecho, la una sin la otra y la otra sin la una pierde cierto sentido. Ahora estamos empeados en desarrollar ms y mejores instrumentos para poder mejorar la capacidad de los pueblos para que hagan de esta declaracin y del derecho a la ciudad una herramienta de su propio empoderamiento. Y esta es una fase en la que debemos entrar ahora en trminos de capacitacin, de sensibilizacin, de disputa. Es una declaracin que evidentemente se va a prestar a una disputa de narrativas y hay que entrar a esa disputa; pero al mismo tiempo, hay que construir los mecanismos de articulacin, es decir, todos los problemas que tenemos alrededor de la vivienda, todos los problemas que tenemos de desalojos, todos los problemas de empoderamiento, todos los problemas de opresin de gnero en el espacio pblico, todos los problemas de privilegio del auto privado versus el transporte pblico, cuando se gastan millones en hacer calles que se van a llenar en cuatro aos y eso est bien, y cuando haces una calle peatonalizada, o pones un bus o haces una ciclo-va eso est mal; eso es una cosa de locos. Es decir, aprobamos la agenda urbana y al siguiente da se hace exactamente lo contrario. Me parece que es un esfuerzo de articulacin social, de fortalecimiento de lo local, de una narrativa y de unos mecanismos de coordinacin global y una lucha en trminos de lo que podramos llamar opinin pblica. Yo creo que esto es vital.

Artculo publicado en la Revista Amrica Latina en Movimiento: Las agendas del Hbitat 22/11/2016
http://www.alainet.org/es/articulo/182109


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