Portada :: Cuba :: Hasta siempre Comandante!
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-12-2016

En Cuba, pues, quin vive ms que Fidel Castro?

Wilkie Delgado Correa
Rebelin


En esta hora de lo que llamar su muertevida, y de lo que significar en el futuro previsible, cabe recordar las ideas al respecto del Maestro: Morir es seguir viaje

En la historia de la humanidad han existido muchos grandes hombres que son recordados por sus hazaas, por liderar a grandes ejrcitos en la consecucin de victorias que los enaltecieron ante sus compatriotas, y como tales han alcanzado fama y gloria. Muchos de ellos, sin embargo, slo fueron, en ltima instancia, caudillos de sus ejrcitos, de sus bandos de seguidores. Han sido menos los lderes capaces de arrastrar tras de s a todo un pueblo, y lograr que ste se identificara plenamente con su manera de pensar y actuar, debido a que supieron interpretar acertadamente las aspiraciones de sus pueblos. Fidel Castro forma parte de estos lderes excepcionales. De stos que segn Jos Mart, el Hroe Nacional de Cuba, son verdaderos defensores de su patria, pues han hecho lo que deban, es decir, preparar un pueblo para defenderse, y para vivir con honor.

Por tanto, existen muchos personajes histricos que continan vivos para la humanidad mediante el recuerdo, pero pocos son a los que se rinde un culto y veneracin distinta a la de dioses, y que tienen, sin embargo, una trascendencia en el pensamiento y la accin de millones de hombres.

Cuando hablamos de esos hombres que por sus obras se han hecho carne de realidad en generaciones y generaciones de hombres, y que a pesar de los tiempos transcurridos conviven con ellos como coetneos vivos, nos referimos a seres que han alcanzado su inmortalidad por ese vnculo especial y trascendente que establecieron con sus congneres.

En los siglos XX y XXI Fidel ha sido ese convertidor de sueos en realidades para Cuba y el mundo a contrapelo de las fuerzas ms poderosas que trataron infructuosamente de poner fin a su vida y de entorpecer o impedir que sus obras fueran posibles, principalmente la construccin de una sociedad mejor y justa en Cuba, y la ayuda desinteresada y generosa en cualquier parte de la humanidad sufrida que requiriera un gesto y una accin solidarios para la liberacin y felicidad.

Por muchas razones que la historia reconoce y reconocer, Fidel es el poltico ms universal de la poca contempornea, y cuyo recuerdo quedar perpetuado en sus ideas e imgenes en los medios audiovisuales, que se guardarn celosa y fielmente en la conciencia de millones de cubanos y de personas de todo el mundo, ya que, al menos en Cuba, y por voluntad propia, no se levantarn monumentos ni efigies ni se nombrarn instituciones, avenidas, calles, etc., con su nombre.

Con ello ha sido consecuente con lo que un da expres: ya uno llega a identificarse de tal manera con lo que est haciendo, que la cuestin de orgullo personal, vanidad, todas esas cosas que de alguna u otra forma existen en todos los hombres, todos esos factores van quedando ms atrs cada da que pasa () Y pienso que en parte porque he estado en guardia contra todos esos factores, tal vez he ido desarrollando una filosofa sobre la importancia relativa de los hombres, el valor relativo de los individuos, la conviccin de que no es el individuo el que hace la historia, sino los pueblos, la idea de que nadie puede atribuirse los mritos de todo un pueblo y de que millones de gente que trabajan todos los das, que aportan su esfuerzo todos los das, que producen, que defienden la revolucin. Hay un pensamiento, una idea, una frase de Mart que produjo en m profunda e inolvidable impresin: Toda la gloria del mundo cabe en un grano de maz.

En esta hora de lo que llamar su muertevida, y de lo que significar en el futuro previsible, cabe recordar las ideas al respecto del Maestro, que calaron muy hondo y conformaron la filosofa existencial de Fidel:

La muerte no es verdad cuando se ha cumplido bien la obra de la vida. Morir es lo mismo que vivir y mejor, si se ha hecho ya lo que se debe. Morir no es nada, morir es vivir, morir es sembrar. El que muere donde debe, sirve. Vale, y vivirs. Sirve, y vivirs. Ama, y vivirs. Despdete de ti mismo y vivirs. Cae bien y te levantars.

Y a modo de consuelo y homenaje vlidos tambin en las horas presentes y futuras, estas ideas pueden reflejar un rumbo cierto.

La muerte no debe ser penosa para los que han vivido bien, ni para los que les conocan de cerca sus virtudes. Morir es seguir viaje.

Un pueblo libre y justo es el nico homenaje propio de los que mueren por l.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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