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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-12-2016

La desintegracin de la izquierda

Juan Francisco Martn Seco
Repblica de las ideas


  El Partido Socialista de Euskadi ha firmado un acuerdo con el PNV para conformar un gobierno de coalicin. Al margen de su contenido, el simple hecho de su firma ya produce cierta extraeza, puesto que la federacin del Pas Vasco ha sido una de las ms firmes seguidoras del sanchismo y defensora del no es no y de qu parte del no no se ha entendido?. Los escrpulos a la abstencin mostrados en la investidura de Rajoy han desaparecido para pactar con Urkullu no ya una abstencin ni un voto a favor, sino nada menos que un gobierno de coalicin. Parece que los reparos a pactar con los partidos de derechas pierden toda virtualidad en cuanto esas formaciones llevan adems el apelativo de nacionalistas. Lo mismo le ocurri al PSC en la investidura de Mas. Cabra preguntarse dnde quedan ahora las afinidades que tanto repeta Pedro Snchez. De quin son afines el PNV y la antigua Convergencia?, del PP o del PSOE?

El PSOE ha renunciado a influir activamente en el Gobierno central mediante la coalicin a la que le invitaba el PP. Tena sus razones. Pensaba que esta alianza devendra en abrazo del oso y que el electorado le pasara factura. Tal vez s, tal vez no, porque tambin sus seguidores podran pensar que gracias a su participacin en el Gobierno habra conseguido forzar la mano al PP, hacindole girar hacia polticas ms progresistas. En cualquier caso, lo que no se entiende bien es que se aplique distinto criterio en el Gobierno central que en los del Pas Vasco o Catalua, porque, puestos a temer el abrazo del oso, deberan ser el PSC o el Partido Socialista de Euskadi los que ms lo tuvieran en cuenta. Solo hay que ver los buenos resultados que han obtenido.

Pero, con todo, lo ms peligroso es el contenido del pacto. Se mueve en la misma ambigedad con la que en los ltimos diez aos se ha comportado el PSOE con respecto al nacionalismo, que se ha acentuado con Pedro Snchez y que ha sido la causa fundamental de la crisis en esta formacin. Es por ello por lo que el desarrollo del pacto se ha llevado con el mayor sigilo y de espaldas a la gestora, aun cuando esta haya tenido pblicamente que dar su aquiescencia al acuerdo por no ahondar la divisin. Coquetear con el trmino, nacin o derecho de autodeterminacin, acaba siendo peligroso porque inmediatamente los nacionalistas llevan el agua a su molino, y se termina por consagrar privilegios o por reclamar la independencia.

Se engaan quienes piensan que el problema nacionalista se soluciona a bases de concesiones. Desde la Transicin las concesiones han sido permanentes y constantes sin que por eso se haya alcanzado una situacin de estabilidad. Cada meta obtenida por los nacionalistas constituye tan solo un nuevo escaln para continuar con nuevas exigencias. Las cesiones no solucionan el problema sino que lo empeoran, al conceder ms armas al secesionismo. El nacionalismo, como afirm Ortega aplicndolo a Catalua, no tiene solucin, no cabe ms que sobrellevarlo.

Un sistema electoral no demasiado justo y unos partidos mayoritarios ms preocupados por sus propias conveniencias que por el bien general han concedido, cuando no se daba mayora absoluta, el papel de rbitro al nacionalismo que han ido acentuando la divergencia entre las distintas regiones de Espaa en un proceso sin fin. Con la ruptura del bipartidismo creamos que al menos se iba a detener el proceso, pero la cerrazn de la izquierda en esta materia est confirmando los peores augurios. La postura de Pedro Snchez al frente del PSOE se ha orientado a conferir ms protagonismo si cabe a los partidos nacionalistas. Bien forzando al PP a negociar con ellos bajo el pretexto de que eran sus fuerzas afines, bien intentando pactar l mismo. Es en este contexto en el que se incluyen sus declaraciones a la Sexta sobre la nacin de naciones y el acuerdo que ahora sus seguidores en el Pas Vasco firman con el PNV.

El acuerdo incluye un nuevo estatuto de autonoma, y hay que preguntarse si es que queda alguna competencia por descentralizar, como no sea la independencia. Los comentaristas polticos sealan la diferencia entre los planteamientos de Urkullu y los de Mas y Puigdemont. Es cierto, pero no es menos cierto que el Pas Vasco, al igual que Navarra, goza ya de una situacin de privilegio con el Concierto, sistema que rompe la unin fiscal del Estado. Conviene recordar que la deriva secesionista de Convergencia comenz cuando se les neg lo que denominaron el Pacto fiscal, que en el fondo era colocarse en la misma situacin fiscal que Euskadi, es decir, la total y definitiva quiebra de la equidad fiscal y presupuestaria entre regiones.

El PSOE se est adentrando por una senda en extremo peligrosa, la de dejar de ser un partido nacional para convertirse en un haz de fuerzas regionalistas. Es la misma trampa a la que ha sucumbido Izquierda Unida. En el declive de esta formacin poltica ha tenido mucho que ver su previa conversin en un reino de taifas. Iniciativa en Catalua, la Ezker Batua de Madrazo en el Pas Vasco, Esquerra Unida del Pas Valenci en esta comunidad, generaron fuerzas centrfugas dentro de la Coalicin que se fueron contagiando al resto de federaciones y que sin duda colaboraron en buena medida al debilitamiento de IU. El PSOE, si no pone remedio, lleva el mismo camino. Detrs de esta tendencia se encuentra la posicin puramente electoralista de las agrupaciones o federaciones que conviven con partidos nacionalistas y creen que asimilndose ms a ellos obtendrn mejores resultados.

Quizs en este dislate ideolgico y organizativo se lleve la palma Podemos. Desde su mismo nacimiento ha mantenido una postura harto ambigua en sus planteamientos territoriales, hasta el punto de metamorfosearse en cada regin en una naturaleza e incluso en unas siglas distintas. Esta postura camalenica le ha podido producir rditos electorales a corto plazo, especialmente en las Comunidades con fuerzas nacionalistas, pero a largo plazo les adentrar en muchas contradicciones. Es difcil no quedarse pasmado al contemplar a toda la plana mayor de una formacin poltica que pretende situarse en el extremo de las izquierdas y que ha criticado reiteradamente los aforamientos manifestndose a la puerta del Congreso porque se va a conceder el suplicatorio a un diputado de la antigua Convergencia, partido muy progresista, acusado de prevaricacin.

Las primeras vctimas de este proceso disgregador pueden ser los propios partidos que lo estn propiciando. Los electorados terminan castigando en las urnas a aquellas formaciones polticas que tienen discursos diferentes segn las regiones. Adems, la existencia de fuerzas anarquizantes en cualquier organizacin termina descomponindola y asolndola. Pero tambin el Estado puede salir gravemente perjudicado. Y se entiende mal que la causante de este proceso vaya a ser la izquierda, cuando la nica arma con la que cuenta para luchar contras las fuerzas econmicas es precisamente el propio Estado.

Blog del autor: www.martinseco.es

Fuente: http://www.republica.com/contrapunto/2016/12/01/la-desintegracion-de-la-izquierda/#

 



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