Portada :: Cuba :: Hasta siempre Comandante!
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-12-2016

Fidel puso a Cuba en el contexto mundial

Elsy Fors Garzn
Prensa Latina


Todos los cubanos, en cualquier rincn del mundo, deben sentir orgullo, de que su pequea isla sea reconocida en los cinco continentes, sea por sus campeones olmpicos, su msica, sus logros cientficos, su labor solidaria o simplemente por la defensa de los pobres, la independencia y la soberana. Esto es posible porque un hombre, Fidel Castro, termin la obra comenzada por Carlos Manuel de Cspedes, Jos Mart, Antonio Maceo -en las guerras por la Independencia- y tambin por los miles de patriotas que cayeron por esos ideales.

La primera vez que o hablar de Fidel fue cuando estudiaba en Estados Unidos; tendra unos 13 aos y fue con motivo de la entrevista realizada por el destacado periodista estadounidense del New York Times Herbert Matthews, en plena Sierra Maestra.

Ya en Cuba, en septiembre de 1960, con apenas 16 aos, empec a trabajar en la Universidad de La Habana, como secretaria de actas en la Junta Superior de Gobierno; y la vorgine de trabajo del grupo que elaboraba la reforma universitaria, sueo de Julio Antonio Mella, me hizo coincidir con las frecuentes visitas de Fidel a la Colina.

El entonces Primer Ministro llegaba a la Universidad para poner el termmetro a la realidad de la calle, a travs de las opiniones de alumnos, profesores y trabajadores del alto centro de estudios, donde l mismo aos antes fue parte de la rebelda estudiantil.

CRISIS DE LOS MISILES

Corra el turbulento otoo de 1962 y yo trabajaba entonces como secretaria del Presidente de la Federacin Estudiantil Universitaria (FEU), Jos Rebelln.

En ese difcil perodo, cuando se cerni sobre Cuba la amenaza de una conflagracin nuclear, el pequeo espacio ocupado por las oficinas de la FEU y el Saln de los Mrtires, donde se celebraban los consejos de la organizacin, se convirti prcticamente en un puesto de mando del Comandante.

Habl e intercambi con todos los que all estbamos sobre la difcil situacin creada por Estados Unidos sobre el despliegue en Cuba de misiles soviticos, ayuda aceptada por la isla, luego de ser invadida en abril de 1961 por mercenarios cubanos armados y entrenados por Washington, adems de sufrir actos de sabotaje y agresiones a objetivos en las costas cubanas.

Quizs por primera vez se conocieron all los 5 puntos planteados por Cuba al entonces Secretario General de la ONU, U Thant, para lograr la paz deseada. De all parti a las conversaciones con el canciller sovitico, AnastasMikoyan, quien viaj a La Habana debido a ese motivo.

Afortunadamente para los estudiantes y trabajadores como yo, que fuimos partcipes de esos momentos histricos, no slo para Cuba, sino para la humanidad, fotgrafos que acompaaban a Fidel nos incluyeron en sus imgenes.

JUICIO A UN TRAIDOR

En realidad, la primera vez que cruc palabras con el Comandante fue despus del juicio seguido a Marcos Armando Rodrguez (ms conocido como Marquitos), delator probado de Fructuoso Rodrguez, Juan Pedro Carb Servi, Jos Machado y Joe Westbrook, mrtires de Humboldt 7, lugar donde fueron masacrados aquellos participantes en el fallido atentado del 13 de marzo de 1957 al dictador Fulgrncio Batista en el Palacio Presidencial.

'Marquitos' era miembro de la juventud del Partido Socialista Popular (PSP), por lo que el juicio poda amenazar la estabilidad poltica del pas. El PSP formaba parte, junto al 26 de Julio y el Directorio Revolucionario 13 de marzo, de las Organizaciones Revolucionarias Integradas (ORI).

Para la primera vista del juicio, 13 de marzo de 1964, la periodista de Radio Reloj Graciela Hernndez me pidi coger versiones taquigrficas de las declaraciones, exactitud requerida por su repercusin en las esferas polticas de la nacin.

Diez das ms tarde, Marcos Rodrguez fue hallado culpable de traicin y sentenciado a muerte, dictamen que fue cumplido el 19 de abril de 1964, cuando se conmemoraron siete aos de los hechos de Humboldt 7.

A raz del juicio, Fidel visit la Universidad y cuando vio a Graciela, le pidi su opinin de lo dicho en el juicio y la sentencia del tribunal. El momento qued impreso en una foto, memorable para m, porque a pesar de no salir en la instantnea, Fidel hizo un paneo con su vista y me seal: 't tambin estabas all', a lo que asent, y Graciela explic que yo la haba ayudado tomando notas taquigrficas de las declaraciones.

Adems de su envidiable verbo, Fidel tambin ha gozado de una retentiva fotogrfica. Una vez que abra una ficha en su cerebro, difcilmente olvidaba una cara o una conversacin sostenida.

EN LA CIMA DE CUBA

La primera graduacin de mdicos de la Revolucin fue ocasin para un viaje organizado por el Comandante en Jefe al Pico Turquino en noviembre de 1965.

El trayecto fijado hasta el Turquino parti de Las Mercedes, poblado cercano a Bayamo, hoy provincia de Granma, en las estribaciones de la Sierra Maestra, al oriente de la Isla. Le sigui Alturas de Mompi, donde pernoctamos, para seguir al segundo da hasta La Plata, sede de uno de los puestos de mando de la guerrilla rebelde entre diciembre de 1956 y finales de 1958.

En La Plata esperaba Fidel, estimulando a los caminantes con la noticia de que haban llegado en helicptero helados de la flamante fbrica Coppelia. Esto nos pareci tan extraordinario como avistar un oasis en medio del desierto.

Al tercer da alcanzamos la cima del Turquino, presidido por el busto de Jos Mart. Nos agrupamos todos -Fidel, jefes, estudiantes y soldados- para retratarnos en el emblemtico lugar.

Ya en el Pico Cuba, prximo al mayor de Cuba, escuchamos largos relatos de la lucha en la Sierra Maestra, por Fidel y con acotaciones de Celia. Todos ensimismados en torno al Presidente, sentados en hamacas, fuimos sorprendidos por las sombras de la noche, y present que seran das imborrables para los presentes.

INVESTIGACIONES SOCIALES

Dos aos despus del Turquino, quejas de la poblacin llegadas a la direccin del pas desde Guantnamo y Pinar del Ro dieron lugar a que Fidel encargara a la Universidad hacer una investigacin social e indagar sobre aquel malestar.

En Guantnamo, quizs lo ms chocante para nosotros fue conocer que en esta ciudad haba personas de tendencia trotskista, sin muchos seguidores, pero a los hijos de los cuales, ya en edad laboral, no les daban trabajo.

Las investigaciones sociales que realizamos por iniciativa de Fidel, adems de la de Guantnamo, incluyeron el pueblo de San Andrs de Caiguanabo, Pinar del Ro; en Minas de Matahambre, de la misma provincia, y otra en Banao, Sancti Spritus. De todas pudimos conocer posteriormente el cambio favorable que se oper en la solucin de los problemas que se presentaban.

Aun cuando el resultado de nuestra investigacin no se public, supimos que los mtodos cambiaron radicalmente y que Banao dej de ser casi una crcel para ser una institucin que emanaba comprensin, y que sembr en aquellas mujeres nuevas esperanzas para enfrentar la vida.

EL FIDEL DE FIJI

Entre los lderes sindicales de todo el mundo invitados a los actos por el primero de Mayo de 1974, me toc atender a un dirigente sindical de las Islas Fiji en el Pacfico, de apellido Tora, primera persona de ese territorio en visitar Cuba, quien era llamado por medios de prensa de su pas como el 'Fidel del Pacfico', por haber participado en la lucha por la independencia de Malasia.

Desde su arribo, insisti una y otra vez en conocer al presidente Fidel Castro, ya que l no poda abandonar Cuba sin haber saludado al lder. Sus ms de seis pies de estatura y el exuberante peinado rizo natural, puesto de moda entre los afroamericanos, impresionaba a todos.

Lleg el da de la recepcin final en el Palacio de la Revolucin, donde estara Fidel, y mi husped rebosaba de alegra. Un oficial de protocolo me indic que nos pusiramos al final de un pasillo que seguira el Presidente, saludando a su paso a los invitados, y as lo hicimos, con la advertencia a Tora de que su entusiasmo no lo llevara a abalanzarse ni hacer ningn gesto brusco cuando se acercara la figura objeto de su admiracin.

Todo empez de maravilla, cuando l se identific y Fidel le dijo que Fiji se conoca por ser 'la azucarera del Pacfico'. El lder cubano sigui hablndole y sent una voz detrs de m diciendo, 'traduce, nia'; y Fidel, al oir la frase, repiti burln: 'nia, traduce, traduce nia', por lo que todos rieron y yo, apenada, reanud mis deberes de intrprete.

El autor uruguayo-cubano Daniel Chavarra describi muy grficamente en sus memorias ese fenmeno de magnetismo. Su obra 'Y el mundo sigue andando' (La Habana, 2008) recoge los efectos de la personalidad de Fidel sobre los que lo rodean.

Chavarra relata que, invitado a una cena en honor de una Feria del Libro de La Habana, Fidel lleg luciendo inusualmente envejecido y con evidentes seales de cansancio. Slo en la medida que pasaban las horas, creci el brillo y la locuacidad del jefe de gobierno.

Con el tiempo, Chavarra dice dar crdito a una teora que oy de boca de cientficos vietnamitas y espaoles sobre la capacidad del organismo humano para absorber la energa existente en la atmsfera. Aseguran que organismos privilegiados pueden captar con mayor eficiencia esa energa, almacenarla y transferirla a otros. Concuerdo con el escritor, quien atribuye esa facultad al magnetismo y la vitalidad movilizadora de grandes lderes como Fidel.


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