Portada :: Cuba :: Hasta siempre Comandante!
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-12-2016

Fidel

Iosu Perales
Rebelin


Seguramente lo que se espera en estos das al leer un artculo de opinin sobre Fidel Castro, son elogios encendidos a su figura o crticas implacables. Habr quien habla de su alto nivel de vida y quien de su austeridad. Es lo que predomina en un debate que planteado de esta manera poco me interesa. Antes bien, planteada la cuestin en otros trminos, tal y como Eduardo Galeano la sintetiz acertadamente, la revolucin cubana no es el sueo que algunos creen, ni la pesadilla que otros inventan. Ni paraso ni infierno. Es justamente desde esta misma premisa que me acerco a Fidel, a su obra y su legado. No me interesa la propaganda en uno u otro sentido, me mueve el deseo de entender mejor a un personaje que est en el centro de la historia del siglo XX y que en cierto modo se vio obligado a actuar de una determinada manera en el marco de una contingencia histrica.

Quiero adentrarme de inmediato en un terreno resbaladizo, la democracia representativa. Est bien conversar y discutir con honestidad sobre este aspecto de la realidad cubana. Pero lo cierto es que 1959 responde a una poca de divisin del mundo en dos bloques, no hay escapatoria para un pas que se refunda. O con uno o con otro. Es conocido que Fidel, inicialmente, centr su posicin en la cubana, en Jos Mart, en un nuevo nacionalismo. Pero nada ms tomar la primera medida consecuente con el espritu de la revolucin, la reforma agraria, encontr la respuesta del presidente Eisenhower, ms militar que poltico , que orden a la CIA: Maten a Castro. No parece que esa orden de asesinar al lder de quienes haban echado del poder al dictador Fulgencio Batista, el mismo hombre que el embajador de Estados Unidos en La Habana en un informe confidencial de enero de 1953, defini como un tirano sin piedad, fuera la respuesta ms adecuada para el entendimiento entre los dos pases.

En una espiral de reacciones los guerrilleros de Sierra Maestra giraron su mirada hacia la Unin Sovitica. Desde ese momento, incubada por la intransigencia norteamericana la democracia representativa qued castigada en un rincn. Estados Unidos respondi con el inicio del embargo econmico, comercial y financiero, en octubre de 1960. Y la conspiracin para matar a Fidel se concretaba en nuevos intentos. En un escenario as, puede alguien creer que fuera fcil decretar la libertad de partidos polticos y sindicatos, as como la libertad de prensa? El problema no era slo de voluntades polticas, era un asunto de vida o muerte. Y lo era, sin duda, porque es sabido que Estados Unidos buscaba su penetracin en la isla no ya slo por la va de invasiones (como la fracasada de Baha Cochinos) sino que tambin por la de la creacin de partidos y organizaciones obedientes y financiadas por Washington. Se pondran asimismo en marcha poderosos medios de comunicacin como fuerza de choque contra la revolucin.

Este bloqueo de la democracia representativa dura hasta nuestros das porque las docenas de intentos de matar a Fidel son tan slo la muestra un acoso incesante haciendo que la revolucin sobreviviera como pudo y no como quiso. El pueblo cubano pag las consecuencias y fue perdiendo el viento de la espontaneidad y la frescura que le haba empujado. Imaginen la situacin al hilo de los gritos de la escritora exiliada Zoe Valds, quien desde la televisin espaola peda que le metan un bombazo al dictador. Es tan slo una ancdota que refleja un escenario de virulencia histrica, sin tregua, en medio del cual, era o no difcil tomar el camino de la apertura, dejando que la diversidad se expresara polticamente y en competencia electoral?

Soy de los que piensan que no es posible hablar de la poltica interna de la revolucin cubana omitiendo el contexto de una permanente agresin en forma de embargo y de amenaza militar. El buenismo y la demagogia no pueden explicar por si solo el cierre de espacios en Cuba, porque no parece de sentido comn decir legalicen por principio a los partidos polticos y la libertad de prensa, al margen de si tal medida pueda volverse en su contra y facilite la organizacin interna de una oposicin norteamericana en la isla. Y, sin embargo, estoy de acuerdo con lo que deca Rosa Luxemburg: La libertad es siempre libertad para el que piensa diferente. Nunca he credo en la democracia del partido nico. Por eso, la contradiccin entre lo que la revolucin cubana es y lo que debe ser, debiera resolverse a favor de la apertura mediante una legislacin que reconozca el libre derecho a organizarse y tambin la prohibicin de financiacin extranjera a partidos y asociaciones, as como a medios de comunicacin. Lo contrario es seguir entregando el poder a una burocracia que decide desde arriba y prefiere que la ciudadela siga cerrada para defenderse, lo que se traduce en un Estado omnipresente nada aconsejable.

Creo que antes o despus la diversidad se expresara de esta manera, con ms libertad y, a la vez, poniendo veto a esa penetracin norteamericana que de modo perverso viene buscando Washington. En realidad a Estados Unidos, como a la derecha europea, les importa muy poco la democracia en Cuba. Quin sino ellos mantienen negocios y vnculos geopolticos con dictaduras como Araba Saud, los emiratos y teocracias rabes? El uso de la democracia no es inocente. Quin sino Estados Unidos viene alentando golpes de estado parlamentarios en Hait, Honduras, en Paraguay, en Brasil, en Ecuador? No nacimos ayer ni nos chupamos el dedo.

Del liderazgo de Fidel Castro lo primero que se me ocurre es que fue el constructor de la nacin cubana, siguiendo a Jos Mart. Antes de su entrada victoriosa en La Habana quien mandaba en la isla era Washington. Fulgencio Batista ejecutaba las rdenes de la embajada norteamericana. Lo vena haciendo desde 1934, ao en que derroc al gobierno de Grau San Martn, lo que le sirvi para ascender de sargento a general. El dictador obediente lleg a la presidencia en 1940 y enseguida entreg la soberana nacional a Estados Unidos que comenz a utilizar el espacio areo, martimo y terrestre con uso exclusivo y sin reciprocidad. Luego perdi el gobierno ante su enemigo Grau que permiti la gangrena de la corrupcin y no supo o no quiso enfrentar el hecho de que para entonces la economa dependa de Estados Unidos que manipulaba las tarifas y las cuotas del monocultivo azucarero. Batista, siempre con el apoyo de la embajada, volvi al poder mediante un golpe de estado en junio de 1952 e instaur una dictadura militar.

Cuba era un territorio dominado por mafias. La capital, La Habana, estaba repleta de casinos, la prostitucin alcanzaba a decenas de miles de jvenes, el trfico de drogas controlado por organizaciones criminales estadounidenses estaba asegurado por policas corruptos y polticos elegidos de manera fraudulenta. Batista hizo una alianza con mafiosos como Lucky Luciano y Lansky que le proporcionaban sobornos a cambio de ver protegidos sus negocios que comprendan tambin las apuestas. En un escenario de abandono y represin de las mayoras lleg Fidel. Y mand parar.

Ciertamente Fidel y sus compaeros hicieron la nacin en un pas que no llegaba ni a la categora de protectorado. Proclam la independencia de Cuba, su soberana. Y al hacerlo coloc al pueblo en el centro de la vida poltica y surgi lo nacional-popular.

Efectivamente, el pueblo sometido pas a ser protagonista. Un detalle: en la dcada de los cincuenta, de una poblacin de seis millones de habitantes, slo el 10% poda escribir y leer con normalidad. Un 30% eran analfabetos profundos y una 60% lo eran funcionales por su incapacidad de escritura, lectura y clculo, de forma eficiente en situaciones habituales. Es significativo que el 40% de los nios y nias no estaban escolarizados. La respuesta fue la campaa de alfabetizacin de 1961 que se culmin con xito y declar a Cuba como territorio libre de analfabetismo. La nacin, recurrentemente nombrada y manipulada por los de arriba, pudo ser reconocida como propia por los de abajo que, ahora, accedan a saberes bsicos dejando atrs la ignorancia. Las palabras nacin y pueblo quedaban asociadas de manera que en adelante no podan ser entendidas por separado. Lo nacional se convierte entonces en identidad colectiva.

Lo nacional-popular se comprende mejor cuando Fidel pas a ser el arquitecto del Estado social. Es entonces cuando la vocacin de la revolucin expresa su voluntad fundadora de una nueva sociedad cubana hasta entonces indita. El Estado social rompe con el Estado elitista, botn de los privilegiados y arma coercitiva contra el pueblo, y pasa a ser un Estado al servicio de las mayoras, extendiendo los derechos de acceso a la salud, el trabajo, la educacin, la vivienda, en un proceso que cubre todos los ciclos de vida de las personas hasta llegar a una jubilacin protegida por las instituciones y por la propia sociedad que llega a un consenso. De tal manera la construccin de la identidad nacional cubana es alentada por Fidel como un patriotismo de los derechos y los bienes comunes, una nueva realidad que se opone al poder de unos pocos para unos pocos. Eso s, el estado burocratizado ha sido siempre una rmora.

Un cuarto elemento que destaca en Fidel es su compromiso internacionalista. Tal vez es de los captulos ms conocidos. Su compromiso en frica, un continente lejano de cuyas luchas anticoloniales poda haberse liberado dando la espalda. Su apoyo a las luchas surafricanas contra el apartheid que Nelson Mandela siempre agradeci. Su apoyo siempre a las luchas latinoamericanas, inculcando sin cansarse la idea de la unidad popular y de las izquierdas. En los ltimos aos, la misin de mdicos cubanos en la lucha contra el bola y las misiones pos terremotos, son slo muestra de un abanico solidario que incorpora a la Operacin Milagro, a contingentes de maestras, de deportistas y a una amplia gama de profesionales al servicio de los pueblos.

Tras su fallecimiento partidos y medios espaoles se han lanzado a una competencia singular: se trata de ver quin es ms duro contra Fidel y cuanto representa. Uno de los grandes argumentos viene siendo el nmero de personas muertas por la revolucin desde 1959 hasta hoy: unos hablan de 5.600 y los ms atrevidos de hasta 7.000. Cifras que habra que comprobar, pero que si aceptamos como buenas podemos compararlas con otras: Se estima que por motivo de la pobreza energtica fallecen al ao 7.000 personas en el estado espaol. Sin palabras.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter