Portada :: Brasil :: Nuevo golpe contra la democracia: Impeachment contra Dilma
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-12-2016

Brasil, sumando al fin del ciclo latinoamericano o abriendo nuevas ventanas?

Jon Sanz Landaluze y Alba Garca Portela
Resumen Latinoamericano


El final de agosto nos dejaba la esperada destitucin de la ya expresidenta de Brasil Dilma Rousseff por parte del Senado brasileo y la traicin de quienes fueran hasta hace muy poco sus aliados polticos e incluso su vicepresidente. Esta traicin vino principalmente porque el poder econmico y poltico vio peligrar su hegemona ya que Dilma era incapaz de hacer nada ms en materia econmica y as aplicar las reformas neoliberales y de austeridad que dicho poder promova.

Pero tambin por los largos tentculos de la operacin Lava Jato, que el poder no poda controlar y que acariciaba a cargos polticos de los principales partidos que apoyaban a Dilma, como el PMDB (centro-derecha), pero tambin a cargos del Partido dos Trabalhadores, el partido de Dilma Rousseff.

Son tiempos convulsos en Brasil. Cada uno de los bandos que se han conformado dan coletazos que nos retrotraen a tiempos que algunos equiparan a los momentos anteriores al golpe de Estado de 1964. Por una parte, unos se agarran a la mitificacin de la palabra golpe poltico sin querer profundizar en las races.

Otros, pues lo de siempre: la jueza Moema Miranda Gonalvez, del juzgado de Belo Horizonte, saltndose los artculos 3 y 5 de la Constitucin brasilea, suspende una asamblea universitaria en El Centro Acadmico Afonso Pena (CAAP), asociacin estudiantil perteneciente a la Facultad de Derecho de la Universidad de Minas Gerais (UFMG) que iba a debatir sobre el proceso de destitucin de la presidenta Dilma Rousseff.

Hablar de golpe poltico, institucional o golpe a secas oculta ms de lo que explica. Al PT y Dilma puede haberles servido como estrategia de defensa poltica. Sin embargo, lo que aqu se evidencia ms claramente es la evaporacin de la coalicin poltica gubernamental, donde 367 diputados federales votaron en abril a favor del juicio poltico a la presidenta.

No queremos dejar de evidenciar que ha habido operaciones sucias y en el lmite de lo institucional, como los vnculos entre el juez de la operacin Lava Jato Sergio Moro y la omnipresente cadena de medios de comunicacin O Globo, por ejemplo, que fueron clave para hacer avanzar el proceso de impeachment (en especial, la divulgacin de Moro del audio de la conversacin entre Lula y Dilma). Sin embargo, poner toda la fuerza en caracterizar lo sucedido como golpe permite evadir una explicacin de lo que sucedi. El PT, Dilma y su coalicin cometieron, voluntaria o involuntariamente, por accin u omisin, determinados errores que llevaron a esta situacin.

Un apunte. Ojal por estas lides que nos paseamos tuviramos algo parecido al crimen de responsabilidad, la figura poltico-jurdica (Ley 1.079 de la Constitucin brasilea) que regula los crmenes de responsabilidad y que incluye en esa categora proceder de modo incompatible con la dignidad, la honra y el decoro del cargo. Otro gallo (rojo?) nos cantara.

El primero de los errores de Dilma fue nombrar a Joaquim Levy representante de la ortodoxia econmica, como ministro de Hacienda. Dilma haba sealado durante la campaa que Acio Neves, candidato del PSDB y rival en segunda vuelta de Dilma, iba a quitar la comida de la mesa de los brasileos, pero en cuanto gan la reeleccin, pas a hacer un ajuste ortodoxo que era lo que se combata. Como se dijo, se aplic el programa de los perdedores.

Otra de las cuestiones que provoc contradicciones en su alianza sociopoltica supuso nombrar a Katia Abreu como ministra de Agricultura. Criticada por el MST, el nombramiento de Abreu, representante de los intereses del agrobusiness, retrajo el apoyo de los movimientos sociales hacia Dilma.

Por otro lado, los empresarios y banqueros, que nunca haban ganado tanto como con los gobiernos del PT (al decir de Lula), retiraron el apoyo ante la baja en el crecimiento y el aumento en la polarizacin poltica. En definitiva, los actores que sustentaban la alianza policlasista del Gobierno de Dilma perdieron durante el segundo mandato los incentivos para seguir apoyando.

Cuatro son las reformas ms destacadas que promueven las lites neoliberales de Brasil, en hermanamiento y hacindole el juego a los poderes internacionales como el FMI o el BM. La primera consiste en la modificacin de la Constitucin que permita fijar un techo de gasto para los prximos diez aos.

La segunda es una reforma que atae al sistema de jubilacin que consta de dos aspectos: aumentar la edad mnima de jubilacin y separar el nivel mnimo de la jubilacin del nivel mnimo del salario.

La tercera es una mayor flexibilizacin laboral y prdida de derechos sociales que se han ganado durante muchos aos de lucha. Y por ltimo la ley que prohbe a Petrobrs tener una participacin estatal inferior al 30% en el Presal, la zona del Atlntico profundo con unas reservas de unos 300.000 millones de barriles de crudo.

Brasil vive la peor recesin econmica en un siglo, con la proyeccin de una cada del PIB del 4% para este ao, que se suma al descenso del ao anterior. La tasa de desempleo subi en todas las grandes regiones del pas, llegando a 11,3% de la poblacin econmicamente activa y entre los jvenes llega a 20%.

En el periodo entre 2014 y 2016, la cada del ingreso per cpita del brasileo va a rondar el 10% de acuerdo con proyecciones de la Fundacin Getlio Vargas.

En 2005, el endeudamiento de las familias representaba el 18,42% de la renta. Hoy, se eleva al 44,3%. Por otro lado, la violencia contra la juventud en las periferias mata a 50.000 jvenes cada ao, incluyendo a todos aquellos que han muerto tras las duras operaciones de pacificacin llevadas a cabo en las favelas antes del Mundial de 2014 y los Juegos Olmpicos de este ao. El saldo de estos megaeventos ampliamente promovidos por el PT, siendo la principal lacra la limpieza con claros tintes raciales que ha cometido la polica militar con total impunidad, constituye ya una pgina negra en la historia reciente del pas.

La respuesta de Dilma Rousseff y su partido, el PT, a esta situacin de crisis ha sido profundizar en las polticas neoliberales, cediendo ante las presiones del capital nacional e internacional, impulsando un dursimo ajuste fiscal que ha ido paulatinamente eliminando conquistas y derechos adquiridos por las y los trabajadores durante aos anteriores. Dilma empez a hacer lo contrario de lo que prometi durante la campaa y en su programa electoral.

El fracaso de dichas polticas comenz a demostrarse en 2013 con un movimiento increble de gente (manifestaciones Passe Livre o contra el Mundial de Ftbol) que mostraba que ya existan problemas graves y el PT ya estaba dentro del esquema del poder. Ya no funcionaba ms el social-liberalismo a la brasilea o liberal-desarrollismo que ha implementado el PT durante los mandatos de Lula y Dilma, que conjugaba una poltica macroeconmica neoliberal y una poltica social asistencialista centrada en la lucha contra la extrema pobreza, renegando de los ideales del PT para poner la estabilidad macroeconmica y los intereses del capital muy por encima de las reformas sociales prometidas. Este asistencialismo lo que ha hecho es desarticular muchas de las luchas tradicionales.

Lo que el PT hizo fue destruir el movimiento para quedarse en el poder junto a Temer y su partido, en la corrupcin sistmica, y ahora tenemos como consecuencia este Gobierno explcitamente de derecha, compuesto nicamente por hombres millonarios y blancos.

Y ahora?

Temer va a hacer unas reformas neoliberales que ya se estaban haciendo en el Gobierno de Dilma porque hay que recordar que el partido de Temer lleva diez aos con el PT. De hecho, Henrique Meirelles, el ministro de Economa y Hacienda, peso pesado del Gobierno de Temer, es un hombre de Lula. Fue presidente del Banco Central de Brasil durante los ochos aos de Gobierno de Lula. Adems, el presidente Temer est implicado por un confidente en la investigacin judicial del caso Lava Jato, una de las mayores tramas de corrupcin de Brasil en las ltimas dcadas, y por enriquecimiento ilcito. Y hasta siete de los nuevos ministros de su gobierno estn implicados en casos de corrupcin relacionados con enriquecimiento personal haciendo uso de sus cargos.

En los escasos tres meses de Gobierno de Temer se ha acelerado la implantacin de las mencionadas medidas neoliberales que van contra la clase trabajadora: anuncios casi diarios de reforma de las jubilaciones, de polticas de subordinacin al capital extranjero con privatizaciones y venta de tierras y la entrega de algunas subempresas de Petrobras, la joya de la corona de las riquezas nacionales, a manos privadas. De un plumazo ha desaparecido el Ministerio de Desarrollo Agrario, donde la lgica era de apoyo a los pequeos productores, responsables del 70% de los alimentos que consume el pas.

Amenaz con suprimir el Ministerio de Cultura y puso fin a la Secretara de Igualdad Racial. La partida para la Funai (Fundao Nacional do ndio) o el PAA (Programa de Aquisio de Alimentos), que ayuda a la adquisicin de alimentos a las rentas ms bajas, se ha reducido a la mitad. Adems, como ya hemos mencionado, ninguna mujer ha entrado en el gabinete. El nuevo Gobierno, como ha afirmado el ministro de Salud, Ricardo Barros, no est para sostener el nivel de derechos que la Constitucin determina. Blanco y en botella: hay que reducir el Estado, los derechos y los programas de sostenibilidad por el bien de las lites que frecuentan los mercados globalizados.

Alternativas?

De momento, despus de la destitucin de Dilma se han ido sucediendo diferentes manifestaciones en respuesta a las diferentes medidas de profundizacin neoliberal que ha tomado el Gobierno de Temer. Tambin es cierto que esta reaccin popular est cada vez ms alejada del PT y responde a dinmicas nada partidistas y ms cercanas a otros movimientos sociales. A esto hay que sumar la severa derrota que ha sufrido el PT en las elecciones municipales celebradas el pasado domingo 2 de octubre en lo que eran hasta entonces muchos de sus bastiones ms clsicos y perdiendo 2,1 millones del electorado gobernado en las grandes ciudades. La casta poltica brasilea est en la picota, y entre ella poco se distingue al PT de sus opositores conservadores.

Hay una contratendencia desde abajo marcada por un nuevo activismo social, que se manifest en 2013 con el Movimento Passe Livre, luego con las ocupaciones de los sin techo, el nuevo activismo feminista y ms recientemente con la ocupacin de cientos de colegios secundarios por los propios alumnos y alumnas. Estos movimientos ya no obedecen a la vieja lgica (correa de trasmisin de los partidos), sino a nuevas relaciones sociales, entre las que destaca la autonoma de los partidos y los sindicatos, la horizontalidad y el consenso para tomar decisiones. Con este espritu e intentando coordinar luchas ms sectoriales como las del campo, la lucha metalrgica, los trabajadores de correos o los profesores y otros funcionarios pblicos, se estn articulando movimientos como el Frente Brasil Popular o el Frente Povo Sem Medo.

Fin de ciclo

Mucho se ha escrito sobre el fin de ciclo que parece estar sufriendo Latinoamrica. Por diferentes medios y diferentes modos, el progresismo sudamericano parece estar en reflujo en los espacios de gobierno que ocupa en el continente, ya sea por elecciones, impeachments jurdico-parlamentarios o crisis interminables. Lo que parece comn en todos los casos no es la existencia o legitimidad de proyectos alternativos la derecha no tiene otra alternativa que no sea reinstaurar la plenitud institucional y reguladora de la lgica del privilegio, sino los impasses a que han llevado sus propias insuficiencias. Se auguran malos tiempos para la lrica en Amrica Latina, y es funcin del progresismo comenzar a hacer balance sobre hasta dnde llega su responsabilidad respecto a lo que actualmente sucede en la regin.

En todo caso, vuelve un ciclo de luchas, aunque, eso s, con movimientos sociales en franco debilitamiento y fuertemente divididos tras las gestin de este progresismo latinoamericano en crisis. La nica forma de que las experiencias progresistas desplazadas del Gobierno en Amrica del Sur puedan volver a las presidencias reside en una posicin crtica con respecto a las mismas. De poco sirve argumentar que Estados Unidos es muy malo, que los medios son muy malos, que la oposicin se comport de un modo destituyente. Qu otra cosa esperamos de esos actores?

Sin una evaluacin crtica de los errores cometidos, estas fuerzas tendrn dificultades para volver al gobierno, ya que los mismos errores volvern a repetirse. Ganar elecciones se volvi ms importante que promover cambios a travs de la movilizacin. Lleg, pues, la factura de los errores. Y en las calles del pas la reaccin al golpe no tuvo fuerza para evitarlo, concluye Frei Betto. Hoy son nuevamente los movimientos sociales los que conforman estos espacios ms amplios, redes de dilogo y debate, de articulacin, que, desde un balance sincero y sin sectarismo de los tres ltimos gobiernos del Partido de los Trabajadores, se rebele para impedir los retrocesos que la derecha pretende promover.

Borroka garaia da!



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