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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-12-2016

Yo soy Fidel

Vicente Batista
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El 1 de enero de 1959 el ejrcito rebelde, al mando del comandante Fidel Castro, tom Santiago de Cuba y la declar capital provisoria de la isla, ese mismo da las tropas del Segundo Frente Nacional del Escambray, comandadas por Eloy Gutirrez Menoyo, entraron a La Habana, y al da siguiente las fuerzas del Movimiento 26 de Julio, comandadas por Camilo Cienfuegos y el Che Guevara, tomaron el regimiento de Campo Columbia y la Fortaleza de San Carlos de la Cabaa: La Revolucin Cubana haba triunfado. Un ao ms tarde, el 1 de diciembre de 1960, en los cines de Buenos Aires se exhiba Espartaco, la pelcula que en base a la novela de Howard Fast haba dirigido Stanley Kubrick, con un reparto estelar, entre otros: Kirk Douglas, Laurence Olivier, Tony Curtis, Peter Ustinov, Jean Simmons y John Gavin. Si bien es cierto que haca tres aos que haba muerto Joseph McCarthy, aquel senador republicano que lider la infame caza de brujas contra escritores y artistas estadounidenses, la siniestra sombra del macartismo continuaba vigente: Kirk Douglas, en su calidad de co-productor ejecutivo, debi enfrentar a la censura estadounidense a fin de que en los crditos figurase Dalton Trumbo en su condicin de guionista. En 1947 Trumbo haba sido condenado a un ao en prisin por no abjurar de sus ideas comunistas y por no denunciar a sus compaeros; luego debi exiliarse en Mxico. A trece aos de aquella ignominia an integraba la lista negra de artistas prohibidos por el Comit de Actividades Antinorteamericanas y tena prohibido trabajar como escritor.

En el ao 73 a.C., se produjo en Capua una revuelta de gladiadores esclavos que al mando de Espartaco se desplazaron hacia el sur de Italia, en la primavera del 72 a.C. una masa de ciento cincuenta mil desventurados seguan a Espartaco. Esa cifra, adems de esclavos, inclua a pastores y arrieros vecinos de esas comarcas. Frente a este despropsito, el senado romano le encarg al patricio Marco Licino Craso que acabara con los rebeldes, para ello lo dot de seis legiones de soldados del imperio. Luego de tres aos de persecuciones y combates, ambos ejrcitos, con aproximadamente cuarenta mil hombres en cada bando, se enfrentaron en la batalla de Ro Silario. Previo al combate, Espartaco sacrific a su caballo. si venzo dijo, no me faltar otro; si soy vencido, no lo necesitar, y combatiendo a pie, como el resto de sus hombres, se dispuso a matar a Craso; no lo consigui: fue rodeado por las milicias romanas y se supone que all muri. En la pelea cuerpo a cuerpo, a campo abierto, los romanos eran ms disciplinados y estaban mejor equipados, por lo cual los rebeldes fueron definitivamente derrotados; a los que no murieron en batalla se los crucific a lo largo del tramo de la Via Apia entre Capua y Roma. El cuerpo de Espartaco nunca se encontr.

Ante esta circunstancia, a la hora de escribir el guion de la pelcula, Dalton Trumbo se concedi una licencia histrica-potica. Como se recordar, luego de la derrota, Craso les propone un trato a los esclavos vencidos: No sern crucificados promete si Espartaco se entrega a las legiones romanas y de inmediato pregunta: Quin es Espartaco? .Aqu se produce uno de los momentos ms impresionantes de la pelcula, un instante que ya es parte de la historia del cine: uno a uno de los esclavos, lentamente y sin vacilar, se ponen de pie y con orgullo proclaman: Yo soy Espartaco!.

Esta evocacin histrica-cinematogrfica se origin como consecuencia del interrogante que plante Martn Granovsky aqu mismo, en uno de sus valiosos artculos. Quera saber cul pudo haber sido el origen de la frase Yo soy Fidel! que los cubanos corearon colectivamente tanto en La Habana como en Santiago de Cuba y en cualquier otro rincn de la isla. Es un invento popular que el Partido Comunista de Cuba tom de la calle o una construccin del PCC que recogi el pueblo?, se pregunta. En Apuntes sobre el concepto de historia, Walter Benjamin seala: Si se quiere considerar la historia como un texto, vale a su propsito lo que un autor reciente dice acerca de [los textos] literarios: el pasado ha depositado en ellos imgenes que se podran comparar a las que son fijadas por una plancha fotosensible. En base a este pensamiento, bien podra afirmarse que los cubanos que despedan a su Comandante estaban repitiendo lo que Dalton Trumbo escribiera para la pelcula de Kubrick. Permtaseme un inciso: el pasado 23 de febrero, con el fin de desmentir que un meditico fiscal haba cometido suicidio, un grupo de fiscales y el titular del gremio de judiciales convocaron a una marcha del silencio en Plaza de Mayo. Miles de entusiastas acudieron a la cita; acaso sin saberlo, muchos de ellos se apoderaron de la frase acuada por el comunista Dalton Trumbo: acarreaban con orgullo el cartel Yo soy Al mes siguiente, un periodista, un filsofo y un rabino llamaron a un nuevo encuentro para honrar la memoria del fiscal, en esta oportunidad asistieron menos de cien personas, ninguna de ellas portaba el cartel Yo soy Por falsa, la identificacin haba muerto a poco de nacer.

Ciertas voces agoreras podran argumentar que los cubanos viven una revolucin triunfante, en tanto que los esclavos de la pelcula sufrieron una derrota. No obstante, queda claro que la de Marco Licino Craso fue una victoria prrica: a partir del ao 73 a.C. las revoluciones crecieron sin descanso, es innecesario numerarlas, basta con mencionar la que el 1 de diciembre de 1959 lleg para quedarse en la isla de Cuba. La comandaba un moderno Espartaco que no precis sacrificar a caballo alguno para luchar y triunfar junto a su pueblo. La Revolucin sigue en pie, fuerte como siempre, por eso no debe sorprender que tanto los cubanos que participaron de ella como los que nacieron cuando ya estaba consolidada, repitan con orgullo: Yo soy Fidel!; efectivamente lo son.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/7561-yo-soy-fidel



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