Portada :: Cuba :: Hasta siempre Comandante!
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-12-2016

Hay Fidel para rato

ngel Guerra Cabrera
La Jornada


Con humildad y honestidad afirmo que mi ttulo es definitorio de la realidad cultural, social y poltica de la Cuba de hoy. Es la lectura exacta de la ampliamente mayoritaria y espontnea manifestacin de duelo y reafirmacin revolucionaria que conmueve a la isla desde el 25 de noviembre. Fidel est en la mente, el corazn y el proyecto nacional de millones de cubanos. Pero hemos descubierto que est de un modo muy especial en los de esos jvenes de quienes eman el clamoroso Yo soy Fidel en el acto de homenaje al comandante en jefe celebrado en la Plaza de la Revolucin, extendido a millones de voces en todo el pas y rpidamente en Amrica Latina y el Caribe.

Ral Garcs, decano de la Facultad de Comunicacin de la Universidad de La Habana y testigo del hecho, razon que esos jvenes nacieron en los aos ms duros del Perodo Especial. No vivieron la etapa de relativo confort anterior a la extincin de la URSS, sino una de escasez y carencias cuando el PIB cay 34 por ciento al quedar Cuba de un da para otro sin fuentes de financiamiento, ni de tecnologa, ni mercados y recrudecerse severamente el bloqueo de Estados Unidos, que an permanece. Segn Garcs, esas muchachas y muchachos estaban en primaria o secundaria cuando el jefe de la revolucin dej todos sus cargos y no tuvieron la oportunidad de vivir la intensa relacin con el pueblo que practicaba. Lo fascinante es desentraar la fuerte conexin con Fidel y el reclamo de un sitio en la primera lnea de combate de sa y de la generacin anterior, tambin azotada por los embates de entonces

Por eso es ms despreciable el espectculo celebratorio de la calle 8 de Miami. Del aproximadamente milln y medio de cubanos que viven en la ciudad, poqusimos se dieron por enterados de la convocatoria. Pero la jaura meditica, tan celosa de la objetividad, no cesaba de mostrar imgenes de la otra realidad. Pretendan comparar el esmirriado y vulgar sainete miamense con la masiva demostracin de duelo y energa revolucionaria desencadenada en Cuba desde que el presidente Ral Castro diera a conocer el fallecimiento de Fidel la noche del 25 de noviembre, justo el da del 60 aniversario de la partida del yate Granma hacia Cuba, desde Tuxpan, Mxico.

El comandante se dio el lujo hasta de predecir los 90 aos que iba a vivir. As se los haba anunciado al presidente de Venezuela Nicols Maduro y a su homlogo boliviano Evo Morales en la fecha de su 89 cumpleaos, revel el primero, para aadirles, ahora les toca a ustedes. Quiso el azar que fuera inhumado el da de Santa Brbara (Chang, un dios principal del credo afrocubano), sagrado para una apreciable proporcin de cubanos dentro y fuera de la isla.

Lo de la calle 8 es nicamente comparable, por lo grotesco e ignorante de la historia de Cuba y del patriotismo de su pueblo, con la soez declaracin sobre el deceso de Fidel del presidente electo de Estados Unidos Donald Trump. Su tono arrogante y amenazador contribuy, sin duda, a soliviantar el orgullo nacional y el antimperialismo de los cubanos. Contrastante con la puja de pena ajena de la famlica contrarrevolucin, interna y de Miami, por exhibir su adhesin al gruido del magnate.

Las fotos y videos muestran inequvocamente el sentido duelo y la altivez de un pueblo. En la Plaza de la Revolucin, en todo el trayecto de las cenizas del comandante de La Habana a Santiago y en el pas entero. Hace un papel muy ridculo quien diga que algo tan autntico pueda lograrse mediante mecanismos de movilizacin y control social como balbuce desde Miami un comentarista estelar de CNN en espaol, lo contrario a lo mostrado por las imgenes que la misma emisora acababa de difundir del acto de homenaje a Fidel en Santiago de Cuba.

Por voluntad de Fidel, en Cuba no habr calle, plaza, estatua, ni institucin que lo evoque. Sern el alma del pueblo y la memoria histrica los que perpeten sus renovadoras ideas. La piedra de granito que guarda sus cenizas no puede parecerse ms a su austeridad personal.

Las crnicas de Rosa Miriam Elizalde sobre estos das son insuperables. En particular la de la sobria y conmovedora ceremonia de inhumacin del comandante. Tambin recogida en excelentes imgenes de la televisin cubana. Cmo podra resistir su pena Ral si no fuera por el abrazo amoroso del pueblo.

El popular do Buena Fe en su pgina de Facebook resume la poca que inicia: Gloria eterna a Fidel! Historia, abre los portones! No pudieron detenerlo cuando era de carne y hueso. Ahora es invencible. Renacer una y otra vez.

Twitter:@aguerraguerra

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/12/08/opinion/030a1mun



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