Portada :: Cuba :: Hasta siempre Comandante!
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-12-2016

Necesitamos Fideles Castros?

Luis E. Sabini Fernndez
Rebelin


La muerte de Fidel Castro ha dado pie a una extraordinaria aunque previsible oleada de psames, oraciones funerarias, emociones fuertes y doloridas por su muerte, despedidas combativas, desconocimiento militante de su muerte para que siempre siga vivo. Aunque tambin a la sarta previsible de festejos y revanchas del bando anticomunista, anticastrista y/o similares.

Ni se me haba ocurrido mezclar mi mnima voz ante lo acontecido (y menos todava porque no acepto alinearme con ninguno de tales coros)1, pero una nota de Marcelo Marchese, sensata como lo que este escribidor escribe, me ha impulsado a poner en letras que apenas sern ledas mi contacto con ese hombre, mejor dicho la nica vez que lo vi en mi vida.

En abril de 1959, la FEUU, la Federacin de Estudiantes Universitarios del Uruguay organiz la venida del flamante lder guerrillero y cubano que pocos meses antes haba puesto en fuga al titular de la hipercorrupta dictadura cubana, Fulgencio Batista. La FEUU fue la nica organizacin (gremial, poltica, institucional) que opt por brindarle tal recepcin. La FEUU haba estado librando diversas actividades contra dictaduras latinoamericanas, en el tiempo en que el Uruguay se crea libre de ellas, y entre sas, la de Cuba haba recibido la repulsa de los estudiantes universitarios organizados que reclamaban, reclambamos, que Uruguay acabara con la dictadura de Batista o al menos rompiera relaciones con ella.

El secretario general de la FEUU era entonces Alfredo Errandonea, anarquista, y los anarquistas eran, ramos muy celosos de los mtodos federalistas con el que se llevaba adelante la actividad de nuestra gremial universitaria. Aunque minoritarios, la direccin de la FEUU haba sido sostenidamente orientada por los anarcos jugando con una poltica de equilibrios y denominadores comunes que ninguna otra tendencia poda ofrecer (comunistas, socialistas, nacionalistas, catlicos, batllistas y hasta algn monrquico). Hasta entonces: desde la instauracin del nuevo gobierno revolucionario en Cuba, cambiar la correlacin de fuerzas internas en la FEUU adquiriendo poco a poco el mayor peso el campo de los unitarios; defensores incondicionales de la Nueva Cuba.)

La FEUU invita a Castro. Castro acepta. La FEUU organiza un acto en la Explanada Municipal de Montevideo. Su Consejo Federal resuelve que el orador inicial ser Alfredo Errandonea y el de fondo Fidel Castro. Cuando se va a iniciar la parte oratoria y el secretario general va a subir los dos escalones de la tarima emplazada al efecto es trabado por los brazos por dos de los guardaespaldas de Fidel. Pese a su masa corporal (AE no era menudo) queda inmovilizado y Fidel pasa a su lado, sube en dos zancadas y le sonre dicindole: Otra vez t, chico! El pase no debe haber durado ni dos segundos. Ovaciones, etctera.

Para FC habr sido apenas una ancdota, jocosa. Para los cuidadosos federalistas de la FEUU, del mandato imperativo, de las resoluciones desde las bases, del respeto a la lista de oradores, lo de Castro fue una trastada que expresa una forma de ver el mundo (y de verse a s mismo).

Tengo otro miniepisodio vinculado a FC, aunque no con l personalmente, sino ms bien con el culto a su persona.

Vuelto del exilio, con total naturalidad fui incorporado al flamante sindicato de periodistas porteos, la UTPBA, que se reclamaba sucesor de la APBA, de la que yo haba sido socio a principios de los 70.

Por eso (y slo por eso) fui invitado sin ms trmite a un encuentro reservado de la direccin o ms bien del ncleo militante de la UTPBA entonces, mediados de los 80, con el secretario del sindicato de periodistas cubano, revolucionario.

El visitante hizo su exposicin y en el intercambio de preguntas hice la inevitablemente incorrecta: Dijiste que a FC no se le discute. No hay, no puede haber alguna cuestin, algn tema en que alguien tenga algo distinto qu decir?

Silencio y consternacin. El cubano, armndose de paciencia magisterial me mir y me aclar: No. No existe tal tema, tal situacin. A Fidel no se le discute, est claro?

Acept la info. Nunca ms fui invitado a esos cnclaves reservados. Ya no estbamos en el estalinismo, as que ni siquiera me depuraron de los archivos.

No puedo menos que unir estos mnimos apuntes personales con otros datos y perlas:

Cuando en 1959 FC se apodera del gobierno de la isla (y su exesposa emprende el exilio con su nuevo hombre y dos hijas), Fidelio queda en la isla. Retenido por su padre. Aunque jams se supo que lo atendiera; el nio se fue haciendo grande junto a tos, como Ral).

La oratoria exclusiva de la Explanada Municipal, el culto absolutizado al lder, el arrebato de un hijo de pareja desavenida (aunque en ese caso, la madre le pag con la misma moneda), la identificacin con Alejandro Magno, revelan una personalidad absoluta, monoplica, avasalladora.

Juan del Sur, comentando el mismo tema agrega otra perla:

"El da que ustedes se sientan solos, el da en que ya yo no est entre ustedes, solo les pido una cosa, sean comandantes de ustedes mismos." Es una cita del Granma (3/12/2016) y completa Juan: "mientras viva l, impera l, y adems no se priva de prolongar su tutela aun despus de muerto, pues les indica a los inferiores qu cambios de conducta debern efectuar en ese caso: ni ms ni menos, ser personas que se autogobiernen.

El dilogo de Fidel Castro con otros es tan desigual, tan egocentrado, que no parece dilogo. El que lleva consigo mismo, apropindose del mundo, es tambin problemtico. Y el de sus seguidores con ese mismo mundo, todava ms.

Al respecto, podra ser todo un tema, el papel de las mujeres ante hombres as (como bien podra ser el de hombres ante mujeres de este tipo).

Y queda abierto, por cierto, qu habra pasado sin semejante liderazgo.

Nota:

1 Una nota sobre el tema es la de Ignacio Ramonet, que se queja amargamente de la prdida de 2 o 3 lugares de trabajo periodstico que se le cerraron luego de hacerle un extenso reportaje a FC. Se queja del retaceo a la libertad de expresin (suya). Su sensibilidad al respecto es llamativa porque IR tiene libertad de expresin en prcticamente todo el mundo, en una enorme cantidad de sitios donde se ejerce libertad de expresin. Me pregunto cmo reaccionara si le estuviera vedada dicha libertad en la generalidad de las tribunas periodsticas, que es lo que nos pasa a mortales ms comunes.

Blog del autor: http://revistafuturos.noblogs.org

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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