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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-12-2016

La caridad enemiga de la solidaridad

Antonio Gomez Movellan
Rebelin


La iglesia catlica suele justificar sus privilegios acudiendo a su obra social.; suele esgrimir que su obra social ahorra miles de millones al Estado. En realidad la iglesia catlica y sus rdenes religiosas y ONGs o fundaciones religiosas han fortalecido de forma impresionante el negocio de la pobreza y servicios sociales con un entramado de instituciones que ninguna otra empresa del tercer sector se pueda comparar. Incluso rivaliza con el Estado. Veamos, por ejemplo, la asistencia social a ancianos; en Espaa hay 359.000 plazas residenciales para ancianos de las cuales 97.000 estn en residencias pblicas y el resto en residencias privadas. Pues de estas 264. 000 plazas privadas ms de 150.000 estn en instituciones religiosas y, muchas de estas plazas estn subvencionadas con fondos pblicos. Otras veces las rdenes religiosas mantienen residencias como meros negocios privados.

Veamos el caso de los nios tutelados: en Espaa hay 21.000 nios tutelados que viven en residencias; pues bien cerca de 13.000 lo hacen en residencias gestionadas por rdenes o fundaciones religiosas. Y el 90% se financian con fondos pblicos. La ONU ya ha advertido de esta extraa situacin.

Pongamos otro ejemplo que afecta a los ayuntamientos y que ha aumentado mucho con la crisis econmica: albergues para los sin techo y comedores sociales para pobres; la mayora son catlicos y muchos reciben subvenciones municipales. Todo ello se hace no solo a travs de CARITAS sino a travs de un sinfn de ONGS y fundaciones y muchos ayuntamientos dan dinero para ello. Un ejemplo reciente en Espaa ha sido el Banco de alimentos: un montaje del Opus Dei vinculado a las grandes superficies que adems recibe subvenciones municipales y compras estatales de alimentos.

En el mbito de la drogodependencia la Iglesia catlica y sus hospitales tambin son una fortaleza; es el caso del famoso Proyecto Hombre, que se ha enmascarado bajo la apariencia de asociacin civil; existen tambin ONGs vinculadas a obras religiosas con gran oscuridad y nada de transparencia en su financiacin; es el caso de la muy subvencionada obra del Padre ngel: Mensajeros por la paz y satlites. Estas ONGS, muchas veces enmascaradas en una gran variedad de personalidades jurdicas, son especialistas en recibir ingentes donaciones y subvenciones pblicas. Una de las caractersticas de todo esto es la opacidad y oscuridad financiera de las ONGs , fundaciones y otras instituciones vinculadas a las iglesias e igualmente la gran capacidad que tiene para recibir subvenciones. Advirtase aqu que en uno de los principales escndalos de fraudes de chiringuitos financieros en Espaa, el famossimo caso de GESCARTERA, las principales entidades involucradas eran fundaciones y rdenes religiosas.

Es cierto que esto solo es posible por una dejacin de funciones por parte de las administraciones pblicas. Ya que en los ltimos tiempos muchsimos servicios sociales se estn externalizando en manos de empresas o en manos de ONGs e iglesias. Que en el siglo XXI ayuntamientos, como el de Madrid, paguen los comedores para los pobres de los conventos es un insulto a los ciudadanos.

La iglesia catlica u otras iglesias si quieren hacer caridad que lo hagan por su cuenta pero no con los ingresos pblicos! Algunos ayuntamientos as lo han entendido, como el Ayuntamiento de Valencia, que ha suprimido las subvenciones al Banco de Alimentos. Pero esa no es la tnica general. En el caso del Ayuntamiento de Madrid, por ejemplo, se subvencionan este tipo de proyectos e incluso se quiere dar una visin positiva de los mismos. La ciudadana del siglo XXI no puede aceptar que las iglesias, con fondos pblicos, hagan caridad. Cmo es posible que en un pas con una renta per cpita de 30.000 dlares podamos tener ms de la mitad de los nios tutelados en manos de instituciones religiosas? Cmo es posible que en pleno siglo XXI los ancianos sin recursos tengan que acabar sus das en los asilos de las hermanas de la caridad y/o de las hermanas hospitalarias?.

Desde finales de los noventa los servicios sociales de los ayuntamientos y diputaciones estn siendo jibarizados por el denominado tercer sector la mayora en manos de la iglesia catlica y las empresas privadas-. Servicios como asistencia domiciliaria, albergues para sin techo, drogodependencia, menores, inmigrantes, refugiados, etc. estn siendo externalizados a travs de contratos pblicos o bien se estn dando al tercer sector. De los servicios sociales propios y derechos sociales estamos regresando a sistemas de caridad y en todo caso a una mercantilizacin de los servicios sociales; una tendencia que pareciese sin alternativa. Pongamos un ejemplo: recientemente el ayuntamiento de Barcelona el de Ada Colau-sac a concurso el servicio de asistencia domiciliaria por valor de 114 millones de euros. Las empresas ganadoras han sido SACYR con su filiar VALORIZA y CLECE, empresa de limpieza del grupo ACS presidido por el todopoderoso Florentino Prez. Algunas empresas del Tercer sector han sido eliminadas del concurso por no poder competir con los precios ofertados por estas mega empresas. ASISPA, CLECE, VALORIZA etc. son empresas que se estn quedando con una gran parte de los servicios sociales de los ayuntamientos bajo la mirada sospechosa de las medianas empresas y organizaciones del tercer sector.

En realidad, tanto las empresas privadas mercantiles o las empresas del tercer sector, tericamente no lucrativo, cumplen la misma funcin: justifican el repliegue de las administraciones pblicas hacia el mercado en todo el mbito de los servicios sociales y la pobreza. Ni lo viejos ni los nuevos ayuntamientos parecen tener frmulas para detener esta mercantilizacin de los servicios sociales. Lo que es evidente es que se est cayendo en una nueva caridad mal organizada financiada con fondos pblicos y prestada por CARITAS por CLECE o por el Padre ngel.

La caridad es un concepto contra la Res-publica. El concepto gua para un Estado laico en la lucha contra la pobreza es el de la solidaridad social que se ejerce a travs de la ley y de los derechos y se realizan a travs de los servicios pblicos y ello acompaado por propuestas universales de garanta social como la Renta Bsica o el trabajo garantizado.

Antonio Gomez Movellan. Europa Laica

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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