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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-12-2016

Lecciones de la revolucin cubana
La hereja revolucionaria

Manuel Cabieses D.
Punto Final


En vida de los grandes revolucionarios, las clases opresoras les someten a constantes persecuciones, acogen sus doctrinas con la rabia ms salvaje, con el odio ms furioso, con la campaa ms desenfrenada de mentiras y calumnias. Despus de su muerte, se intenta convertirlos en conos inofensivos, canonizarlos, por decirlo as, rodear sus nombres de una cierta aureola de gloria para consolar y engaar a las clases oprimidas, castrando el contenido de su doctrina revolucionaria, mellando su filo revolucionario, envilecindola. LENIN (El Estado y la Revolucin, captulo I).

Una de las lecciones que nos dej Fidel fue su hereja a toda prueba, tanto en la teora como en la prctica. Su ejemplo de ms de medio siglo de lucha y pedagoga revolucionaria, es una invitacin a pensar con cabeza propia, a descubrir las vas de la revolucin antimperialista y a actuar como se piensa. Todo esto reviste sin duda un carcter hertico. Una revolucin es acto de hereja porque despedaza dogmas y manuales. Los grandes revolucionarios del siglo XX, Lenin, Mao Zedong y Fidel Castro fueron estigmatizados como herejes y aventureros. Sus peores enemigos fueron los sacerdotes de la ortodoxia amenazada por bolcheviques, maoistas o fidelistas.

Sucedi con Lenin, artfice de la primera revolucin proletaria. Una verdadera proeza en un pas atrasado como la Rusia de 1917. En respuesta al desafo bolchevique, la burguesa internacional organiz una invasin con 14 ejrcitos. Pero tambin a Lenin lo calificaron de aventurero y apstata del marxismo los seniles administradores de la ortodoxia doctrinaria. Veinte aos despus, el fenmeno se repiti con Mao Zedong, el lder de la revolucin china. El maosmo se fundamentaba en el marxismo-leninismo pero en las condiciones de China, y planteaba hacer la revolucin con los campesinos. Mao rompi con la direccin del partido comunista, dcil instrumento de Stalin. El dictador sovitico apoyaba al Kuomintang, un movimiento nacionalista dirigido por Chiang Kai-shek. Cuando el partido comunista fue aniquilado a traicin por el Kuomintang, Mao y sus seguidores emprendieron la larga marcha que culmin, en 1949, con la victoria de la primera revolucin socialista de campesinos en un pas inmenso pero atrasado y pobre.

Lo mismo -no poda ser de otro modo- ocurri con Fidel. No solo fue atacado y calumniado por las clases opresoras de todo el mundo. Tambin fue criticado con virulencia desde la izquierda que lo consider un aventurero cuyas metas eran inalcanzables. Abogado y ex dirigente estudiantil, Fidel tena 26 aos cuando se separ del Partido Ortodoxo y se dio a la tarea de organizar un movimiento clandestino para derrocar a la dictadura de Fulgencio Batista. El 26 de julio de 1953 -al frente de 131 combatientes-, Fidel asalt el Cuartel Moncada, en Santiago de Cuba. La derrota cost las vidas de muchos prisioneros asesinados por la soldadesca batistiana. Fidel libr con vida gracias a un oficial honorable. La accin, que pretenda insurreccionar al pueblo, no encontr apoyo en las organizaciones polticas. Ms bien la reprobaron por aventurera. Lo mismo hicieron numerosos partidos comunistas en el mundo. En Chile un columnista del diario El Siglo sugiri que el asalto lo haba organizado la CIA. Pero el herosmo de los combatientes del Moncada dio origen al Movimiento 26 de Julio, que menos de seis aos despus consum la victoria revolucionaria.

La historia me absolver se convirti en la piedra angular de la conciencia revolucionaria del pueblo. Fidel no solo fue comandante en jefe del Ejrcito Rebelde que derrot al ejrcito de Batista. A la vez fue mentor ideolgico del M-26-7 y educador poltico del pueblo. El rojinegro guerrillero se convirti en bandera de millones. Sin embargo el liderazgo de Fidel y del M-26-7 se vieron disputados por otras organizaciones. Las crticas del Partido Socialista Popular, comunista, subrayaban que los dirigentes del M-26-7 eran elementos radicalizados de la pequea burguesa. A su vez, el Directorio Revolucionario 13 de Marzo -de origen estudiantil- mont una guerrilla en el Escambray. Sin embargo, en 1958 el PSP modific su lnea e incorpor algunos cuadros al Ejrcito Rebelde, reconociendo la conduccin del Comandante Fidel Castro. La decisin del PSP liber tambin a sus dirigentes sociales para apoyar a las milicias urbanas del M-26-7. La corrupta Central de Trabajadores de Cuba, controlada por el mafioso de origen cataln Eusebio Mujal, permaneci leal a Batista. En julio de 1961, tres aos despus del triunfo de la revolucin, se dio un primer paso hacia la unidad de los revolucionarios. Se crearon las Organizaciones Revolucionarias Integradas (ORI), con el M-26-7, PSP y Directorio Revolucionario, que respet -de los dientes para afuera- el liderazgo de Fidel. Sin embargo, el secretario de organizacin de las ORI, Anbal Escalante, viejo cuadro del PSP, tram una maniobra para desplazar a Fidel, acusndolo de anti sovietismo.

Fidel vena criticando el sectarismo del PSP que intentaba copar la estructura orgnica de las ORI. En marzo de 1962 se fund el Partido Unido de la Revolucin Socialista de Cuba (PURSC) y en octubre de 1965 el Partido Comunista de Cuba (PCC). No obstante estos avances hacia la decantacin ideolgico-poltica de la conduccin revolucionaria, la oposicin interna a Fidel se mantena invocando los principios ms puros del marxismo-leninismo y el ejemplo de la URSS. Esa tendencia consigui hacer la vida insoportable a los cubanos en el oscuro periodo conocido como el sectarismo. Muchos revolucionarios fueron expulsados del partido. A otros se les impidi acceder a cargos de mayor responsabilidad. Se intent reproducir en Cuba una burocracia partidaria al estilo de las democracias populares europeas. Se calificaba a Fidel de aventurerismo por su poltica de confrontacin con el imperialismo y por su apoyo a la lucha revolucionaria en otros pases. Se argumentaba que esto llevara al aislamiento de Cuba del campo socialista. La crisis de los misiles que crisp las relaciones con la URSS, aviv las crticas de la ortodoxia marxista. En 1966 Ral Castro denunci las maniobras de la microfraccin, responsable del sectarismo. El grupo lo componan antiguos militantes del PSP que impugnaban las herejas ideolgicas de Fidel. La microfraccin haba hecho contactos con dirigentes de los partidos comunistas de la URSS y Checoslovaquia. En septiembre de ese ao, Fidel critic los convenios financieros de la URSS con los gobiernos de Chile y Brasil, que a su juicio ayudaban a las oligarquas latinoamericanas. El diputado Orlando Millas, miembro de la comisin poltica del PC chileno, respondi a Fidel, lo que origin una dura rplica del lider cubano.

Cuba es la primera revolucin socialista en Amrica Latina. Si se miraba esa experiencia con el catalejo del reformismo pareca una aventura. Desafiar por ms de medio siglo el bloqueo del imperio ubicado a tiro de can de esta pequea isla (su tamao es similar a la Regin de Tarapac), pareca una meta imposible. Pero Fidel y el pueblo cubano demostraron que s se poda convertir a esa nacin, cohesionada por una ideologa revolucionaria, en una potencia mundial del internacionalismo. Numerosos pases de Amrica Latina, Africa y Asia recibieron -y reciben- la ayuda cubana en mdicos y otros profesionales. Miles de soldados cubanos aseguraron la independencia de Angola y Namibia y dieron un golpe de muerte al rgimen del apartheid en Sudfrica.

La oposicin del reformismo se basaba en que Cuba impulsaba la va armada como forma principal de lucha por la independencia de Amrica Latina. Todas las otras formas, incluyendo la electoral, deban contribuir a fortalecer la va fundamental. En enero de 1966 se constituy en La Habana la Organizacin Latinoamericana de Solidaridad (OLAS) que hizo suyos esos principios. En agosto del ao siguiente tuvo lugar la conferencia de la Tricontinental, para articular la solidaridad con la lucha armada. OLAS y Tricontinental fueron creaciones polticas de Fidel. Esas experiencias dejan en claro que Fidel y el Che compartan la misma visin estratgica sobre la lucha en Amrica Latina, lo cual desmiente la trajinada hiptesis de que se haba producido una ruptura entre ambos.

Un mes antes de su cada en Bolivia, el Che anotaba en su Diario de Campaa: Un diario de Budapest critica al Che Guevara, figura pattica, y, al parecer, irresponsable y saluda la actitud marxista del partido chileno que toma actitudes positivas frente a la prctica. Cmo me gustara llegar al poder nada ms que para desenmascarar cobardes y lacayos de toda ralea y refregarles en el hocico sus cochinadas.(*)

Los tiempos han cambiado y las circunstancias tambin. Pero la consigna el deber de todo revolucionario es hacer la revolucin, sigue vigente. El desafo es el mismo que enfrent Fidel en los aos 50: descubrir el camino correcto y volcar todas las fuerzas a esa tarea aunque alborote las polillas del sectarismo. El prestigio de la revolucin cubana y de su lder, Fidel Castro, creci en Amrica Latina en los aos 60, 70 y 80 del siglo pasado. Muchas experiencias nacieron bajo su influencia. El fidelismo y su smil, el guevarismo, se convirtieron en corrientes innovadoras del pensamiento revolucionario. Punto Final, por ejemplo, es tributario poltico de la revolucin cubana. Ella fue el factor ideolgico que cohesion al grupo fundador de la revista. Provenamos de los partidos comunista, socialista y mirista, de sectores cristianos e independientes, y ramos muy crticos de la Izquierda tradicional y del reformismo. La confianza de Fidel -que siempre respet nuestra independencia, tal como hizo con todos los que recibieron la solidaridad cubana-, permiti a PF acometer su propia hereja. Por eso lloramos la muerte de Fidel como la de un hermano, sabio y siempre abierto a las nuevas ideas.

Gracias Fidel!

(*) Ver Diario del Che, en PF N 59.

Editorial de Punto Final, edicin N 866, 9 de diciembre 2016, Chile. www.puntofinal.cl


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