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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-12-2016

Feminismo & Neoliberalismo sexual
La desigualdad sexual que normaliza la pornografa: no todo tiene justificacin

Aroa Padrino
TribunaFeminista

La autora reclama que hay que reaccionar socialmente, tambin a la izquierda, ante una forma de entender la sexualidad y la ertica desde un pensamiento neoliberal del hecho sexual, fomentando la normalizacin de una pornografa mantenedora de la desigualdad y violencia de gnero.


En lo que llevamos de mes han sido publicadas diversas noticias y artculos informando de las grabaciones de porno extremo que se han realizado estos das en Barcelona. Feministas ya se han posicionado en contra de la permisividad de estas grabaciones en el espacio pblico, como el Partido Feminista de Espaa enviando una carta al Ayuntamiento de dicha ciudad, o como Purificacin Causapi, Portavoz Socialista del Ayuntamiento de Madrid, dirigindose al gobierno municipal para que acte contra otras grabaciones de porno que tambin han tenido lugar en la capital. La primera de estas instituciones ha declarado querer poner coto a estas situaciones, ha llamado a la participacin ciudadana para denunciarlas y ha expresado su preocupacin por proteger a personas externas ajenas al rodaje, y en especial a los menores de edad. Al mismo tiempo, ha manifestado su opinin acerca de que el sexo que se practica en el porno, como cualquier otro marco en el que se practique sexo entre adultos, es legtimo siempre que todas las partes estn de acuerdo y lo hayan negociado previamente al contenido de las escenas.

Esta afirmacin, compartida por gran parte de la sociedad e incluso por personas que se autodenominan progresistas y feministas, me inquieta: se trata de la concepcin neoliberal de la sexualidad por la que se entiende que mientras haya consentimiento todo vale, como si vivisemos en una sociedad de libres e iguales en la que no existen unas estructuras normativas que nos coaccionan; como si las elecciones y los consentimientos del dominador y de la dominada no estuviesen condicionadas -y sealo los gneros porque, qu curioso, en lo relacionado con violencia y sexo, dos acciones que se han unificado y que configuran la pornografa mainstream, el guin al que se ajustan unos y otras es bien distinto-.

No estoy haciendo apologa de que se impongan prohibiciones en las relaciones sexuales que cada cual decida tener con quien desee, estoy defendiendo una postura crtica feminista ante la pornografa, que en una sociedad formalmente igualitaria como la nuestra, tan comprometida con la igualdad entre los hombres y las mujeres y en la que se desarrollan polticas activas de igualdad, no debera ni cuestionarse. Lo que sucede es que esta sociedad formalmente igualitaria es solo eso -que no es poco pero no debe dejarnos completamente satisfechas-, igualitaria en su forma, no en su contenido.

Alicia Puleo diferencia entre sociedades patriarcales de consentimiento y de coercin, Espaa es una de las primeras: la igualdad sexual es un principio constitucional, de modo que para cumplir fielmente con los estereotipos de gnero no se aplican normas legales que nos obligan a ello, acta nuestra libertad para ajustarnos -casualmente- al lugar que histricamente la sociedad patriarcal nos ha asignado. Cmo puede suceder esto en sociedades desarrolladas, tan convencidas de que no es deseable que no existan relaciones igualitarias entre mujeres y hombres?

Lo que sucede es que esta sociedad formalmente igualitaria es solo eso -que no es poco pero no debe dejarnos completamente satisfechas-, igualitaria en su forma, no en su contenido


El pasado 25 de noviembre, Da Internacional de la Eliminacin de la Violencia contra las Mujeres, se celebr multitud de actos condenando las violencias machistas gracias al trabajo del feminismo por darles cada vez ms visibilidad para que se asuman como un problema social y estructural, no como problemas individuales o casuales. Me pregunto cmo podemos pretender que esas violencias se erradiquen si no vamos precisamente a la raz de los problemas: que somos sociedades formalmente igualitarias en las que el patriarcado se solapa con el mundo de la creacin y de lo simblico, ofreciendo modelos de construccin del cuerpo, de las relaciones amorosas y de la sexualidad en los que se inscribe la desigualdad sexual -siendo este frente solo uno de todos los que el patriarcado tiene abiertos-.

Es precisa una reaccin feminista y en bloque contra la violencia sexual hacia las mujeres que es la pornografa y que se ha convertido en el modelo hegemnico de sexualidad. No tiene ningn sentido encajonar las diferentes discriminaciones y violencias que experimentamos las mujeres, la mitad de la poblacin, por parte de la otra mitad, como si no estuviesen conectadas y no partiesen de la misma raz: el patriarcado, el machismo.

Es precisa una reaccin feminista y en bloque contra la violencia sexual hacia las mujeres que es la pornografa y que se ha convertido en el modelo hegemnico de sexualidad.

No posicionarse en contra de la industria pornogrfica que est generando modelos femeninos y masculinos en los que se dan unas relaciones desigualitarias, de dominacin y de humillacin en las que mujeres y hombres tienen su lugar establecido y que contribuyen a alimentar en el imaginario simblico que las mujeres somos cuerpos a los que es legtimo oprimir, entiendo que es estar a favor de todo ello. No oponerse a un negocio en el que sobre los cuerpos de las mujeres se practican estas violencias es haber cado en la concepcin neoliberal del todo vale si hay dinero y consentimiento, qu casualidad que todo vale si tiene que ver con los cuerpos de las mujeres (pornografa, prostitucin, teros de alquiler).

Por mucha ficcin que se diga que es, estamos viendo a personas de carne y hueso sobre las que se ejecutan estas violencias, las cuales adems forman parte de toda una violencia simblica contra las mujeres con la que se nos dificulta la lucha cognitiva para alcanzar nuestra autoconciencia como mujeres en un mundo patriarcal, nuestra autonoma como parte oprimida de este sistema social. No, todo no vale, no se pueden vulnerar los Derechos Humanos de las mujeres para hacer dinero ni para ninguna otra cosa, no nos debera valer que nos estn vendiendo un sexo en el que no se busca tanto el placer ertico como el placer de humillar a las mujeres.

Me pregunto cul sera la reaccin de la gente de a pie y de las instituciones si apareciese una industria audiovisual que hiciese un negocio espectacular recreando situaciones vejatorias hacia personas negras por el hecho de ser negras, judas por el hecho de ser judas, musulmanas por el hecho de ser musulmanas; por la razn de que las personas que ejercen esas violencias disfrutan con ellas porque son racistas, antisemitas, xenfobos, islamfobos; y porque adems, las personas agredidas lo estn consintiendo porque, por el motivo que sea, les satisface una barbaridad ser degradadas por esos motivos.

Hay consentimiento y se supone que disfrute por ambas partes, quines somos las dems para oponernos a ello? Y, sobre todo, quines somos para recriminar a otras que disfruten viendo violencia sobre personas negras, judas o musulmanas a las que les gusta ser humilladas por ello? Por qu nos debera parecer mal que esos vdeos se descargasen, que se pagase por ellos y que nuestras amistades y familiares formasen parte de la rueda que hace crecer a ese boyante negocio, tan lleno de disfrute y consentimiento?

Por qu la izquierda lo tiene tan claro cuando hablamos de defender a la clase trabajadora, de combatir el racismo y la xenofobia, de defender a todos los grupos oprimidos y no cuando se trata de los derechos de la mitad de la raza humana?

Por qu la izquierda lo tiene tan claro cuando hablamos de defender a la clase trabajadora, de combatir el racismo y la xenofobia, de defender a todos los grupos oprimidos y no cuando se trata de los derechos de la mitad de la raza humana? Por qu nuestros compaeros y compaeras de partido -porque en la trampa patriarcal de la normalizacin de estos modelos caen tanto hombres como mujeres- saltan de sus sillas con cada apologa de las barbaridades anteriores y permanecen impasibles ante la cosificacin y humillacin que se hace de esta manera de nuestros cuerpos?.

Tal y como Ana de Miguel reflexiona en su libro Neoliberalismo sexual: el mito de la libre eleccin, las sociedades democrticas no podemos seguir obviando la complicidad con la que consentimos que la desigualdad sexual siga presente en nuestro proyecto de ciudadana a travs de este tipo de construcciones simblicas. Y para ello es preciso que seamos crticas, que conozcamos de dnde venimos y cul es nuestra historia como mujeres para as poder entender lo que el patriarcado hace con nosotras hoy en da.


Fuente: http://tribunafeminista.org/2016/11/la-desigualdad-sexual-que-normaliza-la-pornografia-no-todo-tiene-justificacion/


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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