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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-12-2016

Expresos sociales miembros de la Coordinadora de Presos Espaoles en Lucha (COPEL) lanzan un documental para recordar la historia de este colectivo
"Queremos recordar que la lucha de la COPEL era legtima"

Ter Garca
Diagonal


Daniel Pont entr en la crcel a los 17 aos y pas tras las rejas buena parte de su vida. All se convirti en uno de los fundadores de la Coordinadora de presos espaoles en lucha (COPEL), organizacin que luch desde dentro de las crceles para conseguir cambios en el sistema penitenciario. Hoy, es una de las personas que ha impulsado el documental COPEL: una historia de rebelda y dignidad, para el que se ha lanzado una campaa de micromecenazgo.

Han pasado 40 aos desde la lucha de la ​COPEL, por qu hacer ahora un documental sobre esta organizacin?

No es precisamente ahora, llevamos como diez aos con este proyecto, superando muchsimas dificultades. Las razones para hacer este documental se basan en la necesidad de recuperar nuestra lucha, que durante tres aos tuvo en jaque al Estado, aos en los que era fundamental pacificar los conflictos sociales. Las crceles no funcionaban, el sistema punitivo no funcionaba. Y es fundamental para constituir una nueva forma de dominacin, como fue la transicin de la dictadura a la democracia, que las crceles y el sistema penal funcionasen.

Por otro lado, la necesidad de recuperar la memoria histrica, de reescribir la historia del pueblo, de las luchas sociales. Y tambin para recordar, tras 40 aos justos transcurridos, que la lucha del colectivo de presos sociales a travs de la COPEL, como tantas luchas en aquellos aos, era legtima. Confiamos en terminar con xito el crowdfunding y poder acabar este documental. Tenemos decenas de entrevistas con expresos, algunos compaeros tambin fundadores y militantes de la COPEL, abogados y abogadas de la poca, periodistas, familiares y militantes de organizaciones anarquistas que apoyaron esta lucha de COPEL. Confiamos en que salga a la luz el documental para la primavera del ao que viene.

Habis retomado la lucha. Esta vez para que el Estado espaol reconozca la deuda que tiene con tantas personas que estuvieron en prisin por la Ley de Vagos y Maleantes, cmo va esta campaa?

Desgraciadamente, en esta campaa se han unido muy pocas personas, quizs cuatro o cinco ms. Ten en cuenta que la Ley de Vagos y Maleantes se sustituy por la Ley de Peligrosidad Social en 1970, que continu hasta 1996, y que la extraccin social de la mayora de presos que sufrimos la Gandula era bastante baja. Haba un nivel muy alto de analfabetismo, una falta de conciencia y de unidad absoluta, y los aos han pasado una factura muy fuerte en este colectivo de expresos sociales. Hablamos de herona, de condiciones muy precarias en las crceles de la dictadura y primeros aos de la transicin. Han debido de morir miles de personas afectadas por esta ley.

Estamos presentes en la querella contra la dictadura. El relator especial de Desapariciones Forzadas de la ONU tiene un dossier muy completo sobre nuestro caso. Es un caso bastante grave de agravio comparativo si tenemos en cuenta la justicia y reparacin que tuvo otro colectivo de afectados por estas leyes, el de homosexuales. El PSOE, como buen partido poltico oportunista que es, se dio cuenta de que en este colectivo tena bastantes votantes y aprob una ley en la que se reconoca la necesidad de hacer justicia y reparacin con este colectivo. Pero olvidando al resto.

La primera vez que estuviste en la crcel fue bajo esta Ley de Vagos y Maleantes, qu pas?

Me detuvieron la primera vez en plena dictadura, en 1967, cuando tena 17 aos. Era prcticamente un mocoso y me aplicaron la Ley de Vagos y Maleantes con tres aos de prisin, sin derecho a ningn tipo de beneficio penitenciario, indulto o libertad condicional, y con el agravante de que, si la direccin de la crcel informaba de que tena mala conducta, podran ampliarlo a cinco aos. Me fui dando cuenta de cmo funcionaba la crcel, de cmo haba un clasismo bastante claro entre determinados presos y cmo la dureza de las leyes castigaba especialmente a los pobres. Sal con otra conciencia, ms madura, pero no del todo poltica. Sal con un odio social bastante fuerte porque entend que haba sufrido la dureza de una ley criminal. Entr como un raterillo y sal convertido en un atracador.

Al principio no tenamos ninguna identidad poltica, aunque en esos aos hicimos amistad con algunos presos polticos y esto influy en el cambio de conciencia. Pero los atracos a bancos que hicimos en esos aos no tenan carcter poltico. Me detuvieron en 1972, al ao y poco de salir en libertad, en un atraco con tiroteo en Madrid, y me aplicaron los dos aos que quedaban de mi expediente de la Ley de Vagos. Estaba haciendo la mili, tena un consejo de guerra pendiente, estaba tambin pendiente del Tribunal de Orden Pblico por tenencia ilcita de armas y me acusaban de la comisin de dos atracos. Al margen de esto, me pusieron dos aos ms de Peligrosidad Social. En esta campaa carcelaria estuve seis aos y aqu s que di el salto definitivo a la toma de conciencia poltica.

Cmo fue el nacimiento de la COPEL?

En 1976, cuando llevaba ya unos cuatro aos de prisin, a raz de la muerte del dictador y la apertura del inicio de la transicin, en la crcel de Carabanchel nos organizamos como la Coordinadora de Presos en Lucha. Fue una etapa muy intensa, muy larga. Tres aos de muy intensa actividad, de autolesiones, de huelgas de hambre, motines, de muchos compaeros muertos En fin, de confrontacin directa con el Estado. Muchas crceles terminaron destrozadas. Ya no aceptbamos el funcionamiento de las crceles sumisamente. Los antidisturbios estaban dentro de las prisiones y el rgimen carcelario cotidiano estaba sometido a una disciplina plenamente militar.

Tras tu experiencia en la COPEL y los aos que estuviste en la crcel te lanzaste a denunciar la prtica de la torturas bajo custodia en 1980. Crees que ha cambiado algo desde entonces respecto a este tema?

Yo creo que se ha tecnificado. Por un lado, el Estado ha tecnificado los instrumentos de tortura y, paralelamente, se ha aceptado de una forma sumisa por parte de la sociedad, bien mirando para otro lado o bien creyendo la versin del Estado sin confrontarla con informes de Amnista Internacional, el Comit internacional contra la tortura, las diversas asociaciones contra la tortura Los medios de comunicacin oficiales han sido un eficaz coro para negar la existencia de la tortura en el Estado en estos aos de democracia.

Yo sal en libertad en 1979 y durante un ao estuve muy activo denunciando la existencia de tortura en las crceles espaolas. Fui uno de los fundadores de la Asociacin contra la tortura en las primeras jornadas que se organizaron en Madrid, en Conde Duque en 1980. La tortura en la actualidad es ms profesional, ms tcnica, ms psicolgica. En estos 30 aos se han suicidado cientos de presos y presas, que se han visto obligados a acabar con su vida por las condiciones tan duras y tan penosas que sufren. En muchos casos son presos y presas muy jvenes, sin la madurez necesaria para enfrentarse a la dureza carcelaria. El informe de la Asociacin contra la tortura en el Estado espaol ao tras ao detalla la comisin de torturas en crceles, comisaras, cuartelillos. Bien es cierto que en los ltimos aos parece que ha disminuido, se siguen produciendo casos de malos tratos.

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Han pasado 40 aos y parece que desde entonces no ha vuelto a surgir un movimiento tan intenso sobre la situacin en las crceles.

En estos aos ha habido varios intentos de organizacin por parte de los presos sociales. La lucha contra el FIES, el sistema de catalogacin de presos en ficheros de especial seguimiento, sometidos a condiciones muy duras, casi peores que en la dictadura: en condiciones extremas de aislamiento, de control, de despersonalizacin, de provocacin, palizas etc.. Durante unos aos tuvieron una confrontacin bastante clara y decidida contra el Estado en las crceles. Y luego surgi tambin una asociacin de presos que se llamaba el APRE [Asociacin de Presos en Rgimen Especial] que tambin tuvo bastantes confrontaciones contra la direccin de las crceles y el sistema judicial.

Fuente: http://www.diagonalperiodico.net/libertades/32458-daniel-pont-queremos-recordar-la-lucha-la-copel-era-legitima.html



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