Portada :: Brasil :: Nuevo golpe contra la democracia: Impeachment contra Dilma
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-12-2016

Cuatro criterios para definir si una movilizacin social es progresiva o reaccionaria

Valrio Arcary
Esquerda Online


Todava no se sabe si, finalmente, Renan Calheiros si permanecer o no presidente del Senado. Renan, que apoy tanto a los gobiernos de Fernando Henrique Cardoso del PSDB, como a los de Lula y Dilma Roussseff, fue apartado de su cargo por decisin de un ministro del STF (Supremo Tribunal Federal), Marco Aurlio Mello. La decisin haba sido preparada por la decisin del mismo STF que lo consider reo en proceso en el que el acusado de peculado, o sea, desvo de dinero pblico, en este caso, para beneficio propio, el pago de una pensin.

La cada de Renan puede aumentar todava ms la confusin poltica entre el activismo de izquierda sobre el sentido de los actos de ayer (domingo 4 de diciembre). Convocadas por Vem para a rua y el MBL (Movimento Brasil Livre) ocurrieron movilizaciones de masas en centenas de ciudades brasileras contra la corrupcin, en apoyo a la LavaJato, contra los presidentes de la Cmara de Diputados y del Senado, Rodrigo Maia y, especialmente, Renan Calheiros, en apoyo al juez Sergio Moro.

Ser que fueron progresivas? Al final, no ayudaron a derribar a Renan?

Ese es el tema de este artculo.

Para comenzar, veamos lo que aconteci. Los dirigentes de las organizaciones que convocaron a los actos de ayer, Vem para a rua y MBL, dejaron claro que no tienen razones para atacar la presidencia de Temer. Aunque todas las informaciones de encuestas disponibles indiquen que, luego de seis meses en el poder, Temer cuenta con poco apoyo: 13%, considera que tiene un buen desempeo, segn el IBOPE (Instituto Brasilero de Opinin Pblica e Estadstica), 39% evala como malo y psimo, 36% como regular. Pese a ello, Temer y sus ministros pudieron dormidos porque, hasta el momento, no fueron blanco de las protestas de ayer.

Los actos contaron con una convocatoria disfrazada de cobertura periodstica de la TV Globo, tal viene ocurriendo en los ltimos aos. Se unieron en las calles los que apoyan la PEC 35 (Propuesta de Enmienda Constitucional) del techo de gastos, con los que defienden la necesidad de una intervencin militar. Pero lo que prevaleci fue el odio al Congreso Nacional y el apoyo a la Lavajato. Fueron, por tanto, reaccionarias tanto como las precedentes.

Aunque en escala mucho menor, los actos de ayer fueron una secuencia de las movilizaciones que alteraron, desfavorablemente para los trabajadores, la relacin social de fuerzas a partir de marzo de 2015, culminando en marzo de este ao 2016, cuando superaron los dos millones en la calles. Esas movilizaciones cambiaron, tambin, la relacin poltica de fuerzas. Sin estas movilizaciones el impeachment de Dilma Rousseff no hubiera sido posible. No quedan dudas que en el primer semestre de 2016 fueron inmensas. Ser grandes significa que lograron entusiasmar a millones, pero no prueba nada, absolutamente, sobre su sentido. Porque ni todas las movilizaciones que son masivas son progresivas.

Hemos argumentado que ellas no son herederas de la irrupcin de protesta popular que explot en las jornadas de junio de 2013. Aunque ya estuvieses presente en junio de 2013 un embrin peligroso y reaccionario que despus se agigant, gan impulso propio y direccin ms clara a partir, sobre todo, de la eclosin de la operacin Lavajato en 2014. Hemos defendido, tambin, que, a la luz de lo que pas en el pas en los ltimos tres aos, debemos concluir que junio de 2013 fue, inapelablemente, derrotado.

Las movilizaciones de ayer, 4 de diciembre, no tienen nada en comn, tampoco, con las movilizaciones por el Fuera Collor, en 1992, o las Directas ya, en 1984. Por qu?

Cules deben ser los criterios para definir si una movilizacin social es progresiva o reaccionaria?. Sugerimos cuatro criterios:

a) El primero criterio debe evaluar las movilizaciones por las tareas que se colocan, o sea, el contenido histrico-social del programa que motiva la movilizacin. Desde el final de 2014, el sentido de estos actos fue, directamente, la lucha por el poder. Sus organizadores pretendan abrir el camino para tomar pose de un gobierno comprometido con un plan de choque riguroso de emergencia liberal. Exigan, en consecuencia, el derrumbe del gobierno de coalicin de Dilma Rousseff, que fue identificado como el responsable por la corrupcin en la Petrobrs. Exigan la prisin de los dirigentes del PT y, en primer lugar, de Lula. La operacin Lavajato aliment las manifestaciones con el combustible inflamable necesario, y los medios se transformaron en la caja de resonancia del tambor de lucha contra la corrupcin para legitimar el impeachment.

(b) El segundo criterio es por el sujeto social, o sea, por las clases y fracciones de clase, o mejor, por el bloque de clases que se movilizan y se unen para realizarlas. No parece controversial, considerados los datos de las encuestas ya disponibles en ocasiones anteriores, afirmar que fueron, esencialmente, manifestaciones de camadas de clase media, muy concentradas, sobre todo, en sudeste y sur de Brasil, aunque aumentadas trabajadores, sectores populares semiproletarios; tampoco hay dudas que fueron manifestaciones de una mayora de edad media, con escolaridad en torno del doble de la media nacional, de una mayora de blancos, y con un peso social de propietarios tres veces mayor de que su expresin en el conjunto de la poblacin. La movilizacin de las camadas medias en torno a un programa reaccionarios, como el que las llev a la calles desde marzo de 2015, es algo que no se vea desde el final de la dictadura.

c) El tercer criterio debe ser una evaluacin de la direccin poltica de las manifestaciones, el sujeto poltico. La direccin de las manifestaciones fueron el MBL, Vem para a rua y Revoltados on line, organizaciones, hasta entonces, casi invisibles, pero muy bien financiadas por grandes empresas nacionales y norteamericanas, e inspiradas por la importancia que las redes sociales demostraron alcanzar desde junio de 2013. Ellas no pueden ser caracterizadas sino como instrumentos de agitacin y propaganda importante. Es importante destacar la presencia de una extrema derecha ultrarreaccionaria al frente, en especial, del MBL y de los Revoltados on line.

(d) El ltimo criterio son los resultados. Cules fueron las consecuencias? El principal resultado de ellas fue la cada del gobierno Dilma Rousseff, abriendo el camino para la pose de Michel Temer con apoyo de una mayora en el Congreso Nacional que garantiz la votacin de la PEC del techo de gastos. Un gobierno que promete la aprobacin de una reforma de la Previsin Social que es un ataque sin precedentes a los derechos conquistados en los aos 80: edad mnima de 65 aos, indiferenciadamente, para hombres y mujeres; desvinculacin del piso de beneficios de prestacin continuada del salario mnimo; 50 aos de contribucin para tener derecho a la jubilacin integral, aumento de 15 para 20 aos de contribucin para la jubilacin proporcional, y de ah de mal en peor. Una vez ms qued demostrado que la lucha contra la corrupcin, una bandera democrtica radical, solo es progresiva cuando los sectores medios son arrastrados por la fuerza social de choque de los trabajadores. Cuando ocurre lo contrario, y la direccin del proceso es burguesa, los resultados son reaccionarios.

La izquierda socialista, o sea, aquellas organizaciones que se posicionaron como oposicin de izquierda a los gobiernos de coalicin con el PMDB, liderados por el PT, comparte entre si una posicin de denuncia intransigente del gobierno Temer y la destruccin de derechos que l intenta implementar, y la denuncia contra la corrupcin, inclusive, la corrupcin generada por los dirigentes del PT.

Pero estamos divididos sobre el tema del papel de la operacin Lavajato y, por tanto, sobre el significado del impeachment de Dilma Rousseff.

Existen dos campos en la izquierda anticapitalista. De un lado estn aquellos que, como nosotros, consideramos que la Lavajato est siendo apoyada desde el inicio, por una fraccin de la clase dominante. Una parcela de la burguesa brasilera convive mal con el arcasmo, o atraso de las costumbres polticas que se perpetan, desde los aos 80. Un anacronismo, especialmente, decadente. Una fraccin ms articulada con un proyecto internacional, sobre todo, del imperialismo norteamericano. Un proyecto vertebrado despus de la explosin de los escndalos que siguieron a la crisis de 2008, y a las secuelas de la desregulacin que favoreci el agigantamiento de los parasos fiscales. Una nueva poltica de empadronamiento de investigaciones del mercado financiero internacional. Una poltica que responde a una estrategia de limitacin al movimiento de capitales de origen oscuro, sobre todo, de China y Rusia, pero que alcanza, tambin, a Brasil y otros pases de la periferia. Una poltica que explica la emergencia de la aprobacin, en los primeros meses del gobierno Temer, de una amnista para la repatriacin de ms de R$150 milones de depsitos, hasta entonces, ocultos en el exterior. Todo eso porque pretenden relocalizar, o por lo menos, reducir el papel de algunas corporaciones que acumularon capital rpida e ilegalmente, a travs de relaciones corruptas con el Estado. Es, en consecuencia, cuando las capas medias salieron a las calles, y se pronunciaron por derribar el gobierno del PT. La movilizacin de las llamadas capas ms altas de la clase media no debe esconder que est por detrs de ellas, y las dirigen.

Las contradicciones entre fracciones burguesas existieron, desde el inicio de la Lavajato, y permanecen. Pero ellas no reflejan la autonoma del ncleo de fiscales de Curitiba o del juez Sergio Moro en relacin a la clase dominante. Ellas expresan y todava traducen la contradiccin entre la necesidad de aplicacin del ajuste fiscal liberal, y la inestabilidad poltica que la Lavajato produjo, hasta ahora, y que ser mucho mayor con la delacin premiada a la Oderbrecht.

Concluimos que el impeachment fue una solucin reaccionaria, y era necesario apoyar las movilizaciones contra esta maniobra jurdica-parlamentaria: la forma que asumen los golpes constitucionales, como ocurri en Paraguay. Defendamos que luchar contra el impeachment no era lo mismo que apoyar al gobierno Dilma. Que era necesario estar contra el impeachment y denunciar, al mismo tiempo, que la estrategia del gobierno Dilma de asumir el programa de ajuste liberal despus de las elecciones de 2014, haca del PT el principal responsable por la ofensiva reaccionaria que, finalmente, derrib a su propio gobierno.

Del otro lado, estn aquellos que perciben la operacin Lavajato como una iniciativa que expresa una crisis institucional del rgimen de dominacin. Algunos hasta apoyan la Lavajato, la mayora no. Algunos hasta se animan a convocar la ida a los actos embriagados de nacionalismo verde amarelo contra la corrupcin, la mayora no. Pero identifican una relativa autonoma del Ministerio Pblico y sectores del Poder Judicial, sobre todo, en la primera instancia, ms permeable a la presin de la furia de la clase media y del odio de la clase trabajadora contra la corrupcin, incendiados por el mal estar social que crece desde junio de 2013, por el desempleo galopante, la reduccin salarial. En consecuencia, no estaban dispuestos a unirse a las movilizaciones contra el impeachment de Dilma Rousseff y levantaban el Fuera Todos hasta el ltimo momento, por tanto, el Fuera Dilma, cuando esta era la exigencia de la mayora de la clase dominante.

No entendieron que la prdida de influencia del PT en la clase obrera no haba sido realizado por el fortalecimiento de la izquierda anticapitalista. No se impresionaban con la ausencia de movilizacin poltica de la clase obrera. No se afectaban por la dificultad de resistencia de los trabajadores ante los ataques frontales del gobierno Temer. Valorizaban los choques entre el Congreso y el Poder Judicial, y no vislumbraban elementos de bonapartismo en la ofensiva burguesa relanzada luego de la cada de Dilma. Subestimaron el significado de la victoria electoral de los partidos que hacen parte de la base poltica de apoyo de Temer en el Congreso Nacional. No alertaron, cuando no ignoraron, sobre el aumento de la influencia de la extrema derecha entre los trabajadores, aunque minoritaria, pero con una audiencia que no exista pocos aos atrs.

En consecuencia, evaluaron como progresivas las movilizaciones contra la corrupcin, incluso siendo una fraccin burguesa quien lidera el protagonismo de la clase media que arrastra la simpata de los trabajadores y del pueblo. Ponderan que existen condiciones, en algn grado, para disputar la evolucin de las capas medias en radicalizacin. Se oponen a la conclusin de que hubo una derrota poltica-social importante en Brasil, que no fue solamente una derrota del PT. Resisten la evaluacin de que acontece una inflexin desfavorable de la relacin social de fuerzas. Al contrario, apuestan que el impacto de la profundidad de la crisis econmica, y la radicalizacin de las capas medias pueden crear obstculos a la continuidad de los planes de ajuste como a la reforma de la Previsin Social.

Resta saber cul de las dos posiciones est pasando la prueba de la historia.

De esa evaluacin depender, en gran medida, el futuro del proceso de reorganizacin abierto por el fin del ciclo de hegemona del petismo/lulismo.

Infelizmente, aquellos que pierdan la brjula de clase naufragarn.


Valrio Arcary es militante del MAIS (Movimiento por una Alternativa Independiente y Socialista) y columnista de Esquerda online (http://esquerdaonline.com.br/). Profesor titular jubilado del IFSP (Instituto Federal de Educacin, Ciencia y Tecnologa de Sao Paulo). Doctor en historia por la USP (Universidad de Sao Paulo). Su ltimo libro es El Martillo de la Historia. Ensayos sobre la urgencia de la revolucin contempornea (Editorial Sundermann, San Paulo, 2016).
Traduccin: Ernesto Herrera
Fuente: http://esquerdaonline.com.br/2016/12/06/quatro-criterios-para-definir-se-uma-mobilizacao-social-e-progressiva-ou-reacionaria/


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