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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-12-2016

Militares chilenos hijos de Fidel

Luis Rojas Nez
Rebelin


Fidel revela por primera vez en el ao 2009 los pormenores de la colaboracin cubana de 1979 con la lucha del pueblo nicaragense que combata contra la dictadura de Anastasio Somoza:

"Una brigada de apoyo fue organizada rpidamente con revolucionarios nicaragenses, salvadoreos, hondureos, guatemaltecos, y uruguayos que se entrenaban entonces en Cuba, y 51 oficiales del Partido Comunista de Chile, 20 del Partido Socialista de ese pas, y ocho del Partido Comunista Uruguayo, formados durante aos en nuestras academias militares, que fueron integrados a esa fuerza con autorizacin previa de sus respectivas organizaciones polticas. Diez mdicas y dos mdicos chilenos, militares todos, formados igualmente en Cuba, fueron enviados al Frente Sur para atender a los heridos de guerra. Los comunistas chilenos, sus compaeros socialistas y los oficiales comunistas uruguayos, como oficiales de carrera, escribieron una pgina imborrable en la historia de Amrica Latina, tarea que prosigui despus de la victoria, junto al esfuerzo solidario e irrestricto de nuestro pas".( Fidel Castro: La Paz en Colombia, Editora Poltica, La Habana, 2009, pp. 128-129)

En marzo de 1972, arriban a La Habana cien jvenes chilenos a estudiar medicina; un mes antes del Golpe Militar de 1973 llegan otros cien estudiantes. Nunca se completaran las quinientas becas ofrecidas a Salvador Allende por Fidel en su viaje a Chile del 10 de noviembre al 4 de diciembre de 1971. El ms largo de Fidel al exterior como estadista.

Desde 1968 el Partido Comunista de Chile haba preparado combatientes en cursos cortos tanto en Cuba como en la ex URSS para misiones de autodefensa y resguardo de dirigentes y de sus locales. Son los llamados Equipos de Seguridad, que por sus misiones definidas en ese entonces, nmero de hombres, capacidades tcnicas, tipo de armamento, no tuvieron ninguna responsabilidad ni posibilidades para defender el Gobierno Popular de Salvador Allende el 11 de septiembre de 1973. La causa de fondo: el PCCh careca totalmente de una concepcin poltico militar que concibiera y apreciara la intervencin violenta de las FFAA, mucho menos previ su devastadora profundidad. Estaba convencido del carcter profesional de stas. En 1974, apenas un ao posterior al Golpe Militar, en momentos en que an el PCCh ni siquiera se haba explicado tamaa derrota, Fidel ─atisbando el futuro─ le plantea a Volodia Teitelboim preparar militares comunistas profesionales a un largo plazo. La Comisin Poltica del PCCh, en ese entonces radicada en Mosc, comparte la propuesta, o simplemente acepta la idea ante el aplastante peso moral de Fidel. Esto ltimo explicara, pocos aos ms tarde, las profundas contradicciones desatadas en ste partido con relacin al papel, lugar y misiones de stos oficiales comunistas y de las formas armadas de lucha en los combates contra la dictadura. As, en abril de 1975, 57 jvenes comunistas, la inmensa mayora estudiantes de medicina y estomatologa, becados en Cuba desde antes del Golpe de Estado, se incorporaron a las escuelas de cadetes de Infantera y Artillera terrestre en La Habana. Slo dos jvenes del exilio reciente formaran parte del grupo.

En 1979, con los oficiales ya graduados y en el ejercicio de sus funciones, el PCCh an careca de proyecto especfico para estos militares, se mantena todava la difusa idea de un futuro donde supuestamente formaran parte de unas nuevas FFAA chilenas sin oficiales fascistas comprometidos con el Golpe Militar. A esas alturas de 1979 los oficiales pioneros tenan el grado de teniente y ejercan el mando en las tropas regulares en igualdad de derechos y deberes que sus homlogos cubanos. Estaban todos repartidos en las Unidades Militares dispersas en los campos de la periferia de la capital. Los jefes cubanos, con un sentido muy singular del internacionalismo y un rigor ejemplarizante en sus funciones, no tenan ninguna consideracin especial con los oficiales chilenos. Saban perfectamente que un da deban combatir de verdad, en condiciones mucho ms complejas que esos simulacros en los campos cubanos con enemigos de ficcin. Ao tras ao, nuevos contingentes de jvenes comunistas, cuarenta a cincuenta promedio, se incorporaban a la Tarea Militar del Partido, como finalmente se le denomin, compensando una desercin constante provocada principalmente por la ausencia de proyectos hacia Chile y, en otros casos, por las duras condiciones de la vida militar.

Al amanecer del sbado 9 de junio de 1979 el alto mando de las Fuerzas Armadas cubanas convoc a todos los oficiales chilenos, comunistas y socialistas, donde tambin estaban las doctoras. Cuando estuvieron reunidos en el teatro de la principal academia militar cubana, un oficial superior sin prembulo alguno les dijo: Han sido convocados por el Estado Mayor a pasar un breve curso en lucha irregular, en el momento oportuno se les darn ms antecedentes de esta misin. La sorpresa fue instantnea y general, al momento fueron agrupados por militancia. Las doctoras recibiran un trato diferenciado. Haba mucho ms de cincuenta comunistas, en los protagonistas no hay consenso si eran 70 o ms oficiales. La diferencia con la cifra dada por Fidel, estriba en que el resto llegara posterior al triunfo de la revolucin, a colaborar en la formacin del nuevo ejrcito y en la defensa de la novel Revolucin Sandinista. No hemos podido conocer las cifras totales de oficiales comunistas que en los aos sucesivos y hasta 1990 de los graduados en Cuba, participaran en esa compleja y costosa guerra irregular.

En esa misma maana del 9 junio el grupo fue trasladado a una de las escuelas de lucha irregular. Sin percatarse, los oficiales haban dejado de ser subordinados de las FFAA. Alejandro Ronda, un Coronel del Ministerio del Interior con aspecto de intelectual, sera en lo adelante el jefe principal. En la escuela les proporcionaron todo lo necesario, al rato ya estaban vestidos con relucientes uniformes de campaa. Hasta ese minuto nadie saba la razn del porqu de ste vertiginoso cambio. Entre todos ellos la ms reiterada especulacin apuntaba hacia Chile. Esa misma noche, en determinado momento fueron conminados a reunirse en una sala de la instalacin; junto a los oficiales comunistas chilenos, tambin estaban los ocho comunistas uruguayos. En un instante Fidel apareci como una tromba. La sorpresa y la emocin fue total, es como se ha dicho tantas veces, cuando entr fue como si en un segundo consumiera el aire de todos. No haba cumplido los cincuenta y tres aos de edad.

Les habl como si los hubiese conocido siempre. En minutos, y sin prembulos, estaba disertando sobre la situacin poltica y militar en Nicaragua. En un mapa puesto con diligencia por uno de sus ayudantes, precisaba los ltimos acontecimientos de los enfrentamientos en todo el pas. Al rato concentr la explicacin en los combates en la frontera sur de Nicaragua. Conoca al detalle la ubicacin de las tropas enemigas y propias, los ltimos enfrentamientos y el curso probable de las acciones futuras. Y as, de manera imperceptible muchos se percataron que Fidel estaba plantendoles la misin. A ninguno de ellos se le ocurri seguir con la metodologa del orden consecutivo de trabajo de un jefe despus que recibe la misin. Fidel concatena los hechos y poco a poco les explica la situacin internacional, dando precisos detalles de las condiciones favorables en Panam y Costa Rica con la causa Sandinista. Esto le permiti abordar las probables vas de entrada para participar en los combates del Frente Sur. Hizo gala de mtodos conspirativos entrelazados con la diplomacia internacional. En cualquier momento y sin vacilaciones comenz a barajar probables lugares, rutas y las cantidades de oficiales por cada traslado. Deben apurarse, seal. Y sin que nadie recuerde con exactitud cada palabra, pronostic un rpido fin de esa guerra, y advirti que con la participacin de estos especialistas, no slo se colaborara en el trmino del conflicto, con ello, asegur, obtendran el prestigio necesario para contribuir en la conformacin de un ejrcito de nuevo tipo. Y as ocurrira con total exactitud. Casi al despedirse les advirti: Sus dirigentes, sus partidos, deben autorizar el cumplimiento de esta misin internacionalista. No es textual, pero es una verdad irrebatible.

Al siguiente da, tambin muy entrada la noche, otra vez y con gran apuro, los oficiales de la escuela los renen en el mismo saln. Todos en silencio y de pi lo vieron entrar jubiloso y como batiendo un papel en sus manos. No poda quedarme con sta noticia, dijo, mientras continuaba sacudiendo el papel. Acto seguido ley un cable llegado desde Mosc, donde por ese entonces radicaba la mxima autoridad de los comunistas chilenos. Definitivamente no caba otra posibilidad, la Direccin del PCCh estaba orgullosa de poder contribuir con sus militantes en la lucha de un pueblo hermano. Con los comunistas uruguayos y los socialistas, que permanecan en dependencias cercanas, ocurrira exactamente lo mismo.

De all en adelante los visit en innumerables ocasiones, no slo para hablar de sus futuras misiones, sino tambin para observar su preparacin combativa en tcnicas de lucha irregular que los oficiales de carrera desconocan. Poco tiempo dur la espera. Cada da la Direccin del Partido de los mismos oficiales formaba los grupos que iran saliendo de acuerdo a las posibilidades de viaje donde el propio Fidel intervena. Los nmeros y nombres cambiaban todos los das para mayor exasperacin de los oficiales. Se constituira una brigada internacional tal cual lo seala Fidel. Salvador, el jefe y Secretario Poltico de los oficiales comunistas, fue designado por Fidel como jefe del contingente. En varias ocasiones se lo llev y lo fue presentando como tal, a cada grupo que conformara la brigada. En los primeros das de guerra, los oficiales chilenos descubriran la presencia en el Frente Sur del entonces Coronel Alejandro Ronda. Sin que nadie se los dijera, se subordinaran a su mando. Todos saban que en este experimentado oficial del Ministerio del Interior y consumado fidelista, estaba la conduccin del Comandante en Jefe.

Finalmente el 16 de junio de 1979, ─y permtanme el testimonio─, los primeros diez oficiales del Partido Comunista partimos hacia el Frente Sur junto a un numeroso grupo de nicaragenses, hondureos y guatemaltecos. Cuarenta en total. Una semana antes y desde otra instalacin haban salido cuatro oficiales del Partido Socialista. Previo a la partida, Fidel se reuni en privado con el pequeo grupo de oficiales comunistas. Habl largo como l suele hacerlo. Me aflige recordar pocas cosas de esas reflexiones, quizs por el impacto sentido al tenerlo al alcance de mi mano; todos a su alrededor, como el padre que les da los ltimos consejos a sus hijos que marchan a la guerra. Se despidi de cada uno con un abrazo. Nunca nos ofreci nada a cambio, a no ser la dicha que otorga el obrar con decoro, tal cual l lo hizo durante toda su vida, respondiendo a los dictados de Mart.

Luis Rojas Nez. Historiador.

*Antecedentes y datos obtenidos:

- Luis Rojas: El Internacionalismo del PCCh, en De la Rebelin Popular a la Sublevacin Imaginada, LOM Ediciones, 2011; Carrizal. Las armas y la violencia en la Rebelin del PCCh (en preparacin)

- En cuanto a los cados en combate, se afirma que fueron 20 los oficiales, entre comunistas y socialistas, fallecidos en Centroamrica. Ver Pascale Bonnefoy y otros: Internacionalistas en la Revolucin Popular Sandinista. Ediciones Brigada 30 Aniversario. 2008.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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