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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-12-2016

El populismo de izquierda

Juan Felipe Gonzlez Jcome
Rebelin


El pasado jueves 8 de diciembre, el peridico El Tiempo public un artculo de Jos ngel Hernndez titulado El auge de los populismos [i] . En dicho artculo, el autor (quien es el director del Departamento de Historia de la Universidad Sergio Arboleda) delimit una serie de crticas aparentemente demoledoras del fenmeno populista, las cuales tenan por base la supuesta defensa de la democracia, de las instituciones liberales y del sistema poltico y econmico dominante. Ahora bien, traigo a colacin este artculo, porque si se detienen en su lectura, podrn encontrar la sntesis de los argumentos utilizados por la clase poltica tradicional para desacreditar cualquier forma de alternativa poltica (incluida, por supuesto, la de la izquierda). A partir de la simple y llana categora de populismo (con su correspondiente caricaturizacin) la llamada centro-derecha pretende liquidar un debate poltico de fondo: la crisis de la sociedad capitalista. Es por esto que a continuacin plantear una serie de proposiciones que permitan impugnar las opiniones de Hernndez y, de esa manera, complejizar esta rica discusin.

En principio, uno de los puntos crticos de la intervencin de Hernndez, radica en su intencin de hallar elementos programticos generales del populismo. Para cumplir con la tarea, propone que el populismo se caracteriza por:

a) el odio a la libertad individual,

b) la idolatra del Estado y

c) la obsesin igualitaria.

A partir de esto, el autor busca sealar que el populismo implica, per se, una forma detestable de rgimen poltico. No obstante, en relacin con esto, pienso que debemos aclarar algo esencial, y es que el populismo no es un proyecto de gobierno, ni mucho menos, una forma de definir un rgimen poltico. En palabras de Laclau, el populismo lo podramos definir ms bien como una forma de hacer poltica o, para ser ms ambiciosos, como una lgica de construir lo poltico. Por ello, la nocin de populismo da cuenta de la manera en que un sujeto poltico (individual o colectivo) logra apelar a la realidad social de la gente del comn para posibilitar la emergencia de un proyecto poltico en especfico. En sntesis, aqu encontramos el primer error conceptual: el populismo no es un programa de gobierno, el populismo es una forma de hacer poltica!

Por otro lado, el autor se escandaliza de que los populistas dividan la sociedad en dos bandos antagnicos; que se delimiten posiciones dismiles de enunciacin poltica. Pues bien, ante esto Hernndez se ha maravillado con el rbol, perdiendo de vista el bosque. En realidad, la particularidad del populismo no es que delimite un ellos y un nosotros (que divida), ya que si nos fijamos bien, absolutamente toda apuesta poltica lleva aparejada una forma de dicotomizacin del espacio poltico. Todas las colectividades polticas, desde las derechas, hasta las izquierdas, definen una interioridad y una exterioridad para disputarse la poltica. A diferencia de lo anterior, el aspecto excepcional del populismo, es que pone de presente que en momentos histricos de crisis, descontentos, inconformidades y desesperanzas, es donde ms se deben encontrar lazos orgnicos con el pueblo (sin entrar a discutir los alcances y limitaciones de esta categora). En consecuencia, aqu deviene el segundo error conceptual: toda forma de accin poltica lleva aparejada una forma de polarizacin del espectro poltico, lo particular u excepcional en el populismo, es que la manera de polarizar-dicotomizar dicho espectro se soporta en una relacin orgnica con la gente del comn.

Finalmente, Jos ngel Hernndez apela al descrdito poltico sentenciando que el populismo cercena la democracia y pone en peligro el continuum de la aclamada tradicin liberal. Detengmonos un momento en esta opinin A mi modo de ver, para juzgar al populismo (como lgica de construccin de lo poltico) se deben tener en cuenta dos criterios esenciales, a saber:

1) la manera como la colectividad poltica apela al pueblo y

2) el objetivo que dicha colectividad poltica persigue a partir de esa relacin orgnica con las masas.

En esta parte, es donde ciertos analistas polticos (incluido Hernndez) han cometido el error imperdonable de equiparar a la izquierda populista con la derecha fascista. Como lo sealamos hace un momento, el populismo es la manera en que, en un momento de crisis econmica, social, cultural e institucional, se logra apelar al pueblo (como actor colectivo) para que juegue un papel importante en la construccin de cambios que logren ser progresivos en materia de derechos, garantas y demandas sociales. Por tanto, la lgica populista es la lgica en virtud de la cual no solamente se incluye a la gente en la discusin poltica, sino tambin, la manera en que dicha inclusin propicia que se eleve la capacidad de decisin poltica de la propia gente. De ah que Chantal Mouffe no vacile en expresar que el populismo es la nica manera de salvar a la democracia, ya que a travs de su prisma se aprecia al pueblo como un autntico actor poltico colectivo que proyecta cambios en la realidad concreta.

Ciertamente, nadie ve algo de esto en la llamada derecha populista (Trump y Le Pen, por poner dos ejemplos palmarios). No vemos democracia, no vemos reflexin poltica de cambio, no vemos amplitud en derechos y garantas civiles y sociales, ni mucho menos una cualificacin poltica de la ciudadana que incite a ampliar los canales de la participacin social en las decisiones institucionales. En fin, la Derecha populista dista mucho de ser semejable a la izquierda populista. Desafortunadamente, su vacua equiparacin solo ha buscado coartar de alguna forma u otra la emergencia de una alternativa poltica de izquierda que haga honor a su identificacin poltica, es decir, que sea autnticamente transformadora.

Entonces la pregunta es: estn la derecha populista y la izquierda populista en el mismo balcn? No, no lo estn y estn lejos de estarlo. Ergo a partir de una forma poltica populista es posible fortalecer un contenido poltico de izquierda? Creo que s, pienso que estas lgicas polticas permiten que, parafraseando a Gramsci, en ciertos momentos histricos los grupos sociales se separen de sus partidos tradicionales y, bajo la delimitacin de propuestas concretas, tengan la posibilidad de identificarse con nuevos sujetos y colectividades polticas que susciten la necesidad de consumar cambios sociales, polticos, culturales, econmicos e institucionales. Con el agregado de que dichos cambios solo pueden materializarse, siempre y cuando esta lgica poltica permita que nuevas voluntades colectivas (antes marginadas) salten a la arena poltica.

En conclusin, no podemos hablar de populismo sin antes precisar sus correspondientes complejidades y matices. No podemos caer en las simples generalidades que solo tienen por propsito cercenar alternativas polticas a la crisis sistmica que hoy por hoy estamos viviendo. El llamado populismo de izquierda debe analizarse como una alternativa (en construccin y en debate) ante la emergencia del fascismo y la hegemona del liberalismo oligrquico (tecnocrtico).

 

Nota

[i] Pueden consultar el artculo de El Tiempo en el siguiente link: http://www.eltiempo.com/mundo/ee-uu-y-canada/el-auge-de-los-populismos-en-el-mundo/16768362

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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