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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-12-2016

El destino de la revolucin solo est en manos del pueblo cubano

Roberto Herrera
Rebelin


Ahora que Fidel Castro Ruz ha muerto, diez aos ms tarde de lo que los detractores de la revolucin cubana hubieran deseado, las preguntas siguen siendo las mismas: Qu pasar en Cuba? Se derrumbar la revolucin al estilo de la Unin Sovitica en 1991?

La burguesa cubana radicada en Miami y los sectores ms duros de la poltica exterior del gobierno de los Estados Unidos todava albergan la esperanza que algn da no tan lejano, la Habana vuelva a ser lo que fue en el pasado antes de la llegada de Fidel Castro al poder en 1959: El centro de operaciones de Charly Lucky Luciano, Santo Trafficante Sr., Meyer Lansky y otros mafiosos de poca monta, y el antro de la prostitucin.

Obcecados en derrotar a la revolucin cubana lo han intentado todo. Absolutamente todo. Empezando por el bloqueo comercial, poltico y diplomtico, pasando por la invasin militar en Baha de Cochinos hasta conjurar y atentar contra la vida de ciudadanos cubanos con actos terroristas y culminar con los planes de la CIA para asesinar al Comandante en Jefe.

Qu ha dejado de hacer la burguesa cubana y el gobierno de los Estados Unidos para derrotar a la revolucin cubana?

Nada. Pero ni a las malas ni a las buenas lo han logrado. No obstante, la amenaza es permanente.

No se puede confiar en el imperialismo, pero, ni tantico as, exclam categrico Ernesto Guevara en 1961 y mucha razn tena el Che. No se puede confiar en nada y nadie. Ni en los cantos de sirenas neoliberales ni en las Circes socialdemcratas que prometen el vellocino de oro a cambio de olvidar la epopeya del Pico Turquino, que es el smbolo del esfuerzo y la perseverancia de un pueblo por alcanzar su verdadera independencia. Es el smbolo de la revolucin.

Eso lo saba Fidel y los que lucharon con l. Hay que estar siempre alerta, pues el enemigo brutal no duerme. Por esa razn, el jefe de la revolucin cubana fue claro y explcito el 17 de noviembre del 2005 en su mensaje a los estudiantes universitarios de la Habana, cuando apel a la audiencia ah presente a reflexionar dialcticamente acerca de las siguientes hiptesis: Es que las revoluciones estn llamadas a derrumbarse, o es que los hombres pueden hacer que las revoluciones se derrumben? Pueden o no impedir los hombres, puede o no impedir la sociedad que las revoluciones se derrumben? Poda aadirles una pregunta de inmediato. Creen ustedes que este proceso revolucionario, socialista, puede o no derrumbarse? (Exclamaciones de: No!) Lo han pensado alguna vez? Lo pensaron en profundidad?.

Efectivamente, las revoluciones pueden derrumbarse. Incluso la cubana.

Cuba no es la Unin Sovitica

En ese mismo discurso Fidel hace un repaso histrico del desarrollo de las ideas de Carlos Marx, Federico Engels y Lenin vistos desde la perspectiva dialctica del desarrollo de la sociedad. Con sentido crtico comenta Fidel en su discurso que: Se pierde todo el sentido dialctico cuando alguien cree que esa misma economa de hoy es igual a la de hace 50 aos, o hace 100 aos, o hace 150 aos, o es igual a la poca de Lenin, o a la poca de Carlos Marx.

Tambin habl Fidel de los errores cometidos en la construccin del socialismo, los propios y los ajenos. Explcitamente se refiri a los cometidos por los revolucionarios bolcheviques, sin mencionar nombres, pues, al fin y al cabo, a buen entendedor pocas palabras bastan. Pero el avezado lector sabe a quin se refiere.

La afirmacin que Cuba no es la Unin Sovitica no es antojadiza ni voluntarista. La historia poltico-econmica, social y multicultural de la Unin Sovitica es muy diferente a la de Cuba y, por consiguiente, las caractersticas particulares de la revolucin fidelista guerra de guerrillas y toma del poder son nicas y no pueden compararse con los de la revolucin de octubre y su posterior desarrollo. Ms all de lo comn ideologa, partido nico, propiedad social a travs del estado de los medios de produccin y la aspiracin por construir el socialismo Cuba no es la Unin Sovitica. Cuba es Fidel y adems, una isla.

El fracaso del proyecto histrico revolucin socialista bolchevique o, dicho en otras palabras, el triunfo de la contrarrevolucin burguesa internacional en la Unin Sovitica, no se debi solamente a la incapacidad poltica de las mximas autoridades o al reformismo de Mijal Gorbachov, sino esencialmente a la acumulacin de errores poltico-econmicos e ideolgicos al interior del partido comunista sovitico a partir de la muerte de Lenin en 1924. Errores tcticos y estratgicos que no se supieron corregir a tiempo.

Por otra parte, el derrumbe del modelo sovitico de desarrollo al socialismo, demostr que la teora marxista, y la leninista acerca del Estado y la Revolucin no pueden aplicarse mecnicamente como si se tratara de un recetario de cocina. Tanto la teora como la experiencia de las revoluciones socialistas son simplemente una gua para la accin revolucionaria, pero no la frmula mgica para resolver los problemas que genera la lucha de clases a nivel nacional e internacional. Por lo tanto, la aplicacin dialctica de la teora revolucionaria en los momentos concretos de desarrollo de la lucha de clases no tiene nada que ver con revisionismo poltico-ideolgico, sino ms bien con el verdadero quehacer poltico revolucionario.

Cmo evitar un posible derrumbe?

Una de las formas para evitar la involucin o reversin de la revolucin as lo postul Fidel es la correccin a tiempo de errores en el trabajo de partido y en la administracin del estado, la rectificacin de tendencias econmicas que conducen a modelos de desarrollo capitalistas y la puesta en marcha de medidas adecuadas para evitar la corrupcin, el despilfarro, el subterfugio, la mentira, los privilegios y la malversacin de los bienes pblicos.

Pero, adems, Fidel aade en su discurso un elemento esencial en la construccin del socialismo: La tica revolucionaria. Muchos de los abusos de poder, la corrupcin y los privilegios derivan de la ausencia de tica revolucionaria y falta de conciencia de clase. Aunque tambin apostilla que no son solamente problemas derivados de la falta de tica revolucionaria de funcionarios de gobierno y miembros del partido, sino que tambin son causa y efecto de un problema econmico todava no resuelto. Fidel est consciente que el desarrollo de las fuerzas productivas tiene que corresponderse con un desarrollo econmico integral del modo de produccin socialista. Pero Fidel tambin deja claro en su discurso lo que l no quiere para Cuba: Un desarrollo capitalista de las relaciones de produccin.

Es precisamente en este punto neurlgico sobre el cual dependen y dependern todos los acuerdos y tratados comerciales bilaterales con los Estados Unidos y la Unin Europea. Parafraseando a Rosa Luxemburg podra decirse que el dilema de la sociedad cubana en el futuro mediato ser elegir entre avanzar hacia la meta socialista o regresar a la barbarie capitalista. Esta ser la encrucijada en los prximos aos en Cuba: Socialismo o renunciar a la herencia de Fidel y el Che (El legado de Fidel y el Che). En Cuba la suerte todava no est echada.

En todo caso, sea cual fuera la opcin revolucin o involucin que el pueblo elija, lo que s qued bien claro en el discurso del 17 de noviembre del 2005 es que el nico sujeto histrico que puede hacer sucumbir la revolucin cubana es el pueblo cubano. Es decir, que el destino de la revolucin solo est en manos del pueblo cubano y de nadie ms.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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