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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-12-2016

EE.UU., Cuba y los Derechos Humanos

Wilkie Delgado Correa
Rebelin


EE.UU. no tiene razn, derecho ni moral para erigirse en defensor de los derechos humanos

En ocasin de un nuevo aniversario de la Declaracin Universal de los Derechos Humanos adoptada el 10 de diciembre de 1948, a la cual ha seguido la aprobacin de muchos otros instrumentos generales y especficos que tienen relacin con estos derechos, debe reconocerse que el asunto est en boca tanto de violadores como defensores de los mismos.

En tiempos recientes, a pesar del supuesto inters con normalizar plenamente las relaciones con Cuba, el gobierno estadounidense y funcionarios de distintas jerarquas, y por supuesto que polticos de toda laya, matizan sus declaraciones con un aadido sobre los derechos humanos en Cuba. Adems, el presidente Obama incluy con realce el tema en su directiva sobre Cuba y se ha permitido introducirlo en la agenda de conversaciones bilaterales. El gobierno cubano ha aceptado el reto para discutirlo, en plena igualdad, y analizar el cumplimiento real en ambos pases.

El gobierno estadounidense desde hace varias dcadas asumi como principio de su poltica exterior este tema, para descalificar a otros gobiernos, para amenazarlos, para sancionarlos y hasta para invadirlos. Ejemplos sobran y son acontecimientos que han estremecido el pasado y constituyen en el presente una realidad cotidiana, sobre lo cual han formado y forman una alharaca en el mundo.

Para ponerle fin o al menos declararla ilegtima expresamente- los pases debieran promover una resolucin en la Asamblea General de las Naciones Unidas que condene y prohba utilizar este tema para la valorizacin y satanizacin, en forma unilateral, de los otros pases por cualquier estado, o bloque, ya que debe ser en el seno del Consejo de los Derechos Humanos de la ONU donde se diriman las diferencias, se promueva la vigencia plena de los derechos y se adopten recomendaciones para la suscripcin de los instrumentos internacionales, teniendo en cuenta la diversidad de los regmenes polticos existentes en el mundo, en ocasin de la rendicin de cuentas o anlisis peridico y universal por pases que se realiza en dicho rgano competente. Y tambin debiera prohibirse su introduccin en discusiones bilaterales, ya que EE.UU. no tiene ese papel, ni ninguna otra nacin o bloque, por ningn fundamento o mecanismo terrenal, y menos divino. Hay que ponerle coto a las pretensiones infundadas de los gobiernos estadounidenses y otros y sus jauras mediticas para ponerle el marbete que slo aplican a los gobiernos cuyas polticas las consideran contrarias a sus intereses, mientras guardan un silencio cmplice, defienden y apoyan con dinero y armas y estrategias a los ms connotados regmenes violadores de los derechos humanos. Habr que citar los muchos casos en que eso ocurri en pocas pasadas y ocurre actualmente en cualquier parte del mundo?

Algunos papanatas pueden creer que EE.UU. es el paraso terrenal para el disfrute de tales derechos, y que, por supuesto, si hablan tanto de los derechos humanos es por que son un dechado en suscribir y ratificar todos o la mayora de los instrumentos legales que se han aprobado para su defensa. Hablan y cacarean tanto al respecto, que no se le podra exigir menos. Pero, cralo o no, slo lo ha hecho en una minora de ellos. Por ejemplo, Cuba, ha firmado y ratificado significativamente mayor nmero de ellos que EE.UU. Si lo dudase le invitamos a que busque en fuentes oficiales de la ONU estos datos. Y en cuanto a su cumplimiento en la prctica, ese criterio de la verdad, existe un mejor saldo y una mayor contribucin en el mundo, expresada en ayuda y cooperacin a otros pueblos.

Adems, la realidad es que una mirada imparcial de cmo se cumplen los derechos humanos en la sociedad estadounidense, derecho por derecho, ofrece un resultado desalentador para una sociedad dominada por una plutocracia avara que, por su misma naturaleza, es ejemplo de cmo se practica la mayor inequidad en el mundo. Y ante esa riqueza enorme acumulada por el pas, su clase plutocrtica y, por supuesto, sus presidentes desde la fundacin de la nacin hasta el presente, todos millonarios y multimillonarios, habra que preguntarse como lo hiciera el escritor portugus Almeida Garret en el siglo XIX: Y yo pregunto a los polticos, a los economistas, y a los moralistas, el nmero de individuos que es forzoso condenar a la miseria, al trabajo desproporcionado, a la desmovilizacin, a la orfandad, a la ignorancia crapulosa, a la desgracia invencible, a la penuria absoluta, para producir un rico.

A mayor abundamiento concreto, en octubre de 2010, la Responsable del Comit de los Derechos de la Niez, Yanghe Lee, hizo un llamado a Somalia y a los Estados Unidos a ratificar la Convencin de los Derechos del Nio, ya que eran estos los dos nicos pases que, desde su aprobacin en 1989, no lo haban hecho, y la cual establece los derechos econmicos, sociales, culturales, civiles y polticos, as como tambin las especiales medidas de proteccin para todas las personas menores de 18 aos de edad.

Despus de seis aos, se habr acordado en el da de los derechos humanos el ilustre Premio Nbel de la Paz y presidente de los Estados Unidos hasta enero de 2017, el Seor Obama, que an est pendiente la ratificacin de la Convencin de los Derechos del Nio? Se habrn acordado los ilustres representantes y senadores de los Estados Unidos que el olvido de la niez es equivalente a la no ratificacin del noble tratado que hace obligatorio el cumplimiento de todos los derechos reconocidos? Se habrn acordado de todos los nios estadounidenses o emigrados, que no merecen tan tamao olvido, en una poca en que se muestran tan alebrestados en aprobar legislaciones discriminatorias y de marginacin para el interior de la nacin, y cuantas leyes pueden concebir para entrometerse en asuntos internos de otros pases y hacerles ms difcil la vida a sus correspondientes pueblos, incluyendo inevitablemente a sus nios? Sabr algo de este asunto el empresario y presidente prximo Donald Trump?

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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