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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-10-2005

Los problemas del gabinete Bush con la justicia
El enemigo, en casa

Txente Rekondo
Gara

La rivalidad interna republicana,acentuada en plena carrera presidencial, esta en el trasfondo de lacrisis. pero los neoconservadores son tenaces y el autor no descarta que desvien la atencion marcando un nuevoobjetivo en la arena internacional.


Tras buscar y sealar enemigos por todo el mundo, la Administracin Bush, y ms concretamente los impulsores de la ideologa neoconservadora, van a descubrir que su principal enemigo se encuentra en casa. Y no slo entre las filas de su rival poltico, el Partido Demcrata, sino que los recientes ataques provienen con casi toda probabilidad de algunos miembros republicanos, disgustados y contrarios hace aos al rumbo que han impulsado los dirigentes neoconservadores.

Ahora que el presidente Bush y su grupo de idelogos haban logrado cerrar el crculo de poder, al controlar todos los soportes institucionales de engranaje poltico del pas, desde diferentes estancias se les lanza un importante pulso que ha situado en una delicada situacin al propio presidente norteamericano y a su estrategia.

Las fuerzas polticas de Estados Unidos ya han comenzado la carrera hacia las prximas presidenciales. Si los demcratas todava no tiene claro quin ser su candidato, dentro del partido republicano los movimientos de unos y otros para colocarse en la carrera de sustitucin de Bush tambin llevan meses producindose. Y si a eso le aadimos las viejas rencillas en el aparato institucional estadounidense contra los neoconservadores, podremos contextualizar mejor la actual situacin.

Estas ltimas semanas no estn siendo muy buenas para la administracin norteamericana. Hace algunos das un antiguo colaborador del antiguo secretario de estado Powell, Lawrence Wilkerson, lanz importantes acusaciones contra el vicepresidente Dick Cheney y el secretario de Defensa Donald Rumsfeld. Posteriormente, otro antiguo cargo, el ex consejero de Seguridad Nacional Brent Scowcroft, tambin se sum a las crticas contra la poltica neoconservadora y sus representantes. Finalmente, los deseos de Bush han sufrido otro revs al tener que rechazar Harriet Miers, la candidatura para la Corte Suprema del propio presidente, ante las fuertes crticas que suscit esa propuesta entre las filas ms conservadoras del propio partido Republicano. .

De Libby a Rove

El ultimo disgusto ha sido la forzada dimisin del jefe de gabinete del vicepresidente, Lewis Libby, tras conocer su procesamiento en el caso Plame. De momento, otra importante figura del emporio neoconservador ha salido tocada. Karl Rove, uno de los principales asesores del propio Bush, sigue bajo investigacin. Lo cierto es que esos dos personajes tienen mucho peso dentro de la actual poltica gubernamental estadounidense. Mientras que Rove planificaba la poltica domstica, Libby era uno de los cerebros de la poltica exterior de Estados Unidos, y uno de los impulsores de la actitud beligerante de Washington con Irn, China, Siria o Corea del Norte.

Ambos han desempeado un papel importante dentro de esa estructuracin y materializacin del pensamiento neoconservador en la esferas del poder norteamericano. En estos momentos queda patente que los todopoderosos neoconservadores tienen muchos enemigos, y que, a raz de los recientes acontecimientos, no estn pasando por sus mejores momentos.

Sin embargo, sera un error menospreciar la capacidad de recuperacin y maniobra de ese grupo ideolgico. Hace algunos aos pasaron por situaciones delicadas para su estrategia. Las luchas entre el Departamento de Estado, cuando Powell estaba al frente del mismo, y el Pentgono, en manos neoconservadoras, o los movimientos que desde la CIA y la DIA se impulsaban para contrarrestar el poder neoconservador, son algunos de esos ejemplos. En esa ocasin, tambin hubo un sacrificado, Richard Perle, considerado como el prncipe en la sombra del movimiento neoconservador, dimiti de sus cargos gubernamentales.

En esta ocasin el cabeza de turco parece ser Lewis Libby, evitando de esa forma que la investigacin llegase hasta uno de sus principales objetivos, el todopoderoso vicepresidente norteamericano, Dick Cheney. Parece que esa es la tnica en la Casa Blanca, cuando un escndalo asedia a los cargos ms altos, se hace necesario buscar un culpable de segunda lnea. En ese sentido se ubicaran tambin las condenas a soldados rasos en los casos de torturas en Iraq.

El tiempo de las maniobras contra la poltica presidencial y contra el propio Bush no ha terminado. De momento, parece evidente que el presidente estadounidense ha salido algo tocado de todos estos acontecimientos, y el proceso judicial puede todava ahondar ms en las heridas del presidente. Los acontecimientos en Iraq son otro ingrediente que dificultan an ms los presagios optimistas en torno al futuro de esa poltica. De todas formas, retomando lo anterior, todava es pronto para vender la piel del oso sin haberlo cazado, y las reacciones de Washington en situaciones parecidas no nos llevan a presagiar nada bueno. No nos debiera extraar que dentro de la esfera internacional, los neoconservadores estn buscando un objetivo para poder desviar la atencin ante los problemas domsticos, y conservar as su privilegiada posicin en la Administracin. En la mente de todos estn los pases que Bush y compaa han situado en ese hipottico eje del mal, y cualquiera de ellos puede ser el objetivo de los prximos das de las maniobras de esos personajes que hoy en da dirigen los destinos de EEUU y condicionan la vida de buena parte del planeta. -

(*) Txente Rekondo forma parte del  Gabinete Vasco de Anlisis Internacional (GAIN).



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