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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-12-2016

El creador Rubn Uceda presenta la novela grfica El corazn del sueo en las jornadas libertarias de CGT-Valencia
Hemos de mirar a las revoluciones del pasado para respirar y cargarnos las pilas

Enric Llopis
Rebelin


Mujeres en el frente. En una de las vietas aparece la miliciana Casilda Mndez, que se presenta ante el lector sujetando un rifle. Somos verdaderos ignorantes en las cuestiones de la guerra Pero nos invade una pasin enorme creyendo que realizamos una accin indispensable para la Revolucin. Afirma en el siguiente dibujo: Por eso estamos aqu; sin otro remedio que improvisar en todo y actuar de manera impetuosa Desgraciadamente el enemigo est preparado y ha fraguado sus planes. En el dibujo contiguo puede verse a la guerrillera en el frente, en medio del estallido de las bombas: La guerra es un duro aprendizaje. Mientras dispara con el rifle al hombro -apoyado en una trinchera- se lamenta porque son muy pocas las milicianas combatientes. En el gorro se la puede identificar como Mendeku.

En otra ilustracin, mujeres campesinas lavan la ropa y unos jornaleros laboran los campos en una colectividad anarquista. Probablemente sea el verano de 1936 en Aragn, Castilla-La Mancha o el Pas Valenciano. El texto explica que ha desparecido el dinero y, por tanto, los egosmos; s que hay, en cambio, mucho entusiasmo: se trabajan las tierras requisadas a los terratenientes junto a otras incultas y abandonadas. Todos aportan su pedazo de tierra, aperos y animales. Los campos, antes yermos, ahora exhiben olivos, vias y almendros.

La novela grfica de 230 pginas El corazn del sueo se ambienta en el verano y otoo de 1936. El autor del guin, diseo e ilustraciones en blanco y negro, Rubn Uceda, ha participado en las XVIII Jornadas Libertarias de CGT-Valncia, dedicadas al 80 aniversario de la revolucin social en Espaa. Editado por Solidaridad Obrera, la primera edicin del libro vio la luz en mayo de 2014. El protagonista del cmic, colectivo, rene a 15 personajes: Durruti, Cipriano Mera, Antoine Gimnez, Garca Oliver, Simone Weil, Soledad Estorach, Casilda la miliciana, Flix Likiniano, Jos Villanueva, Joaquina Dorado Se trata de trabajadores con anhelos revolucionarios, resume el autor. En El corazn del sueo, Uceda ha realizado una tarea previa de documentacin en una veintena de libros, principalmente de memorias y biografas, como Durruti y la revolucin espaola, del histrico anarcosindicalista Abel Paz; o las memorias de Cipriano Mera (Guerra, exilio y crcel de un anarcosindicalista). Otra de las fuentes de El corazn del sueo son los ensayos: La revolucin de los comits, de Agustn Guillamn, o Pioneras y revolucionarias, de Eulalia Vega. A partir de los textos, explica el creador, hace como el cirujano que intenta extraer pequeas perlas de una concha marina: Un relato global a partir de las experiencias vitales y las ancdotas.

Una de las ideas que el libro pretende transmitir a militantes y activistas es que las experiencias autogestionarias no estn exentas de conflictos y contradicciones, pero hay todo un recorrido previo que se hizo en las colectividades de 1936 en Catalua, Aragn o el Pas Valenciano- y que hoy nos puede servir. En cambio, en Madrid se entr en el Gobierno, explica Rubn Uceda. Entre los quince protagonistas de la novela destaca a uno, Cipriano Mera, a quien el creador considera un atleta de la moralidad. Quiere decir con la expresin que este obrero de la construccin y militante anarcosindicalista, que empez a trabajar a los 11 aos, nunca te engaar, y cuando no te cuenta algo es porque realmente no puede. Con todos estos mimbres, el texto ilustrado suma unas 40 presentaciones, sobre todo en Ateneos impulsados por la CNT. Adems, el sindicato de camareros griegos ha realizado una edicin de 500 ejemplares, lo que implica multiplicar por mucho esta cifra en nmero de lecturas, segn ha constatado el autor de El corazn del sueo.

Mientras compone los libros ilustrados, Rubn Uceda, de 44 aos, se gana la vida como trabajador forestal del rea de incendios en TRAGSA. Est afiliado a la CGT. No soy un profesional del cmic, aclara, pero puede expresar, contar y tiene la libertad de elegir los contenidos; de hacer una labor militante, que contribuya a la transformacin social. Pero esto no significa que no quiera dedicarse profesionalmente a la novela grfica: cada libro, de entre 120 y 200 pginas, es el resultado de tres o cuatro aos de trabajo. Antes de El corazn del sueo alumbr novelas como El decapital. Tratado sobre el divino consumo (La Oveja Roja, 2012), que pone de manifiesto el cambio de la cabeza y el corazn por una tarjeta de crdito.

En otro cmic, Vahdos (2008, Klinamen), un alegato de la vida sin mquinas y fuera de la urbe. En Versoetas, comparte sus vietas con los versos del filsofo y poeta Jorge Riechmann. Otra de las novelas de Rubn Uceda aborda los nudos del camino que represent la Transicin espaola, entre 1969 y 1981. No se trata de un trabajo complaciente: dedica ocho apartados al atado y bien atado y siete a poderosos funcionarios o pretorianos. Pero tambin a las asambleas de mujeres, la autonoma obrera, los hechos de Vitoria-Gasteiz, la Barcelona libertaria, las comunas, el militante comunista o Nuklearrik Ez.

El lector de El corazn del sueo puede recrearse en las vietas de Durruti en un mitin en Barcelona, entre pancartas de la CNT, la FAI, las Juventudes Libertarias y otras que representan al ramo (anarcosindicalista) de la construccin. El camarada Buenaventura Durruti arenga a las masas: Vuestra presencia en este mitin y la ma en esta tribuna! Debe mostrar claramente a estos cabrones de la burguesa y el Gobierno! Uceda destaca cmo en 1936 se produjo un vaco de poder en la zona republicana, y florecieron las colectividades. Hasta los aos 70 no se empez a hablar de autogestin, aclara en las XVIII jornadas libertarias de CGT-Valncia. Se refiere a las colectivizaciones en el campo, la industria y los servicios, tambin su novela ilustrada sobre la revolucin de 1936 es coral; sin embargo, alumbrar un cmic recarga los esfuerzos en el autor, en el trabajo individual. Antes de su dedicacin a las novelas ilustradas, Rubn Uceda particip en proyectos colectivos como Bajo el asfalto est la huerta! y otros. En la poca escaseaban las iniciativas de agricultura autogestionada y sostenible, que hoy proliferan. Pens entonces que muchas veces estamos en nuestros pequeos chiringuitos y nos hace falta dar un salto colectivo; adems tenemos discusiones y enfrentamientos en nuestros espacios. Estas experiencias avivaron la necesidad de encontrar referentes. Y apareci el 36

Pese a las limitaciones y contradicciones, se demostr que el modelo de autogestin puede extenderse a toda la sociedad; en los aos 70 se promovi la recuperacin de estas iniciativas, pero despus el proceso se estanc, explica en la mesa redonda titulada Se hace la revolucin caminando. El ilustrador quiso contarse esta idea y mediante el cmic- difundirla a otros. As poda, adems, configurar un relato diferente al de quienes controlan el poder, que a travs de pelculas, ensayos y novelas transmiten la imagen de los violadores, borrachos y caticos colectivizadores anarquistas. El problema es que ms de una vez los activistas libertarios se han comido el retrato oficial, advierte.

As, frente a los discursos de la criminalizacin, se plante dos objetivos: una mirada larga, que nos permita cargar las pilas y respirar; y tambin emocionar, porque Rubn Uceda reivindica la funcin tradicional del arte: Si uno ha de contar el colapso ambiental o financiero, puede hacerlo a palo seco o de mala manera, pero el arte te permite que lo hagas con belleza. De lo contrario, no llegamos ni a la vuelta de la esquina. Se trata de relatos (grficos) que buscan la verdad revolucionaria (siempre lo es), como alternativa a los que genera la izquierda keynesiana y desarrollista. Necesitamos esa otra perspectiva, tras 5.000 aos de guerra y patriarcado. Pero matiza, hay muchas cosas que contar, no slo la revolucin anarquista. Coincide con el revolucionario anarquista Salvador Segu, cuando afirmaba que slo vive quien lucha, porque las lagunas estancadas estn muertas: las ideas, como la sangre viva, siempre han de estar en circulacin

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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