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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-12-2016

La inclaudicable dignidad de Delcy Rodrguez

Carlos Aznrez
Resumen Latinoamericano / Telesur


Hay hechos, imgenes, gestos que sirven a la perfeccin para graficar lo que significa la intolerancia, la bestialidad de ciertos individuos, incluido la buena dosis de fascismo que circula por sus venas. La Argentina actual est infectada de esas y otras lacras. Responden al tiempo poltico que ha cado como un golpe de maza sobre los hombros de sus habitantes. No alcanza con decir tarifazo, inflacin que se desborda mes a mes, despidos al por mayor, destruccin de programas, instituciones y servicios comunitarios. Todo ello sazonado con protocolos represivos, detenciones arbitrarias, amenazas y otras enojosas variantes de ataque directo a los derechos de cada persona. S, se sabe que el capitalismo que hoy impera no puede andarse con sutilezas. Es transparente en su brutalidad. Y a partir de all, proclama ser impune y no preocuparse por ello.

Toda esta introduccin no alcanza para transmitir la vergenza ajena que se pudo sentir este pasado mircoles frente al tratamiento hostil y violento que sufrieron la Canciller venezolana Delcy Rodrguez y su par boliviano David Choquehuanca. El resultado no pudo ser ms lamentable: en nombre de querer impedir que Venezuela participara en la reunin del Mercosur (entidad que para ms datos, preside desde hace meses) la denominada Triple Alianza + uno (Argentina, Paraguay, Brasil + Uruguay) opt por mandar a sus bulldogs a cortar el paso de una ministra que adems de ser insobornable discpula de Hugo Chvez, es mujer con agallas y dotada de una conciencia poltica digna de imitar, y del canciller boliviano, brazo fundamental en poltica exterior del gobierno de Evo Morales.

Delcy saba muy bien que poco poda esperarse de su concurrencia a una reunin de cancilleres de pases gobernados por dos mandatarios golpistas, otro que es furioso integrante de la derecha ms cerril y socio dilecto de ilegales empresas of shore y un cuarto, individuo de comportamiento taimado, de esos tpicos que suelen subir por izquierda y bajar por derecha. Sin embargo, Venezuela Bolivariana es todo lo contrario a lo que Washington y los medios hegemnicos propagandizan. La Patria de Bolvar y Guacaipuro tiene tal apego a la legalidad, que impuso que la Canciller no se arredrara ante los posibles desprecios que podra sufrir y se dispusiera a reclamar dilogo y una mejor explicitacin del comportamiento expulsivo adoptado por sus otros agresivos colegas.

En el peor de los escenarios imaginados podan caber todo tipo de chicanas y actitudes de desconocimiento del rol importantsimo que viene jugando Venezuela en lo que hace a la integracin regional, pero de all a que se pudiera pensar en lo que realmente ocurri hay un largo trecho. Es verdad que Macri no lleg por un golpe de Estado, pero a partir de su instalacin en el gobierno no se puede dudar que hay golpes para todos y todas. Eso mismo habr pensado la valerosa Delcy Rodrguez (digna hija del fundador de la Liga Socialista venezolana, Jorge Rodrguez, quien fuera asesinado por la polica poltica en 1976) cuando junto con Choquehuanca y arropada por los vtores y consignas de una multitud de manifestantes de organizaciones populares argentinas, intent traspasar un nutrido contingente de policas federales armados de pistola, cachiporras y escudos que le cortaron el paso. De nada sirvi que se diera a conocer como la Canciller de Venezuela para evitar que sobre ella cayeran golpes, violentos zarandeos e incluso patadas para su comitiva diplomtica. Tampoco sali airoso el ministro de Bolivia que fue empujado y maltratado ostensiblemente. Pero Delcy es Delcy y como a cualquier mortal del Bravo Pueblo no se la detiene fcilmente. No retroceder ni para tomar impulso habr pensado en el medio del tumulto, mientras los federales repartan escudazos y golpes a montones. Sigui para adelante, y una vez traspasada la muralla de uniformados gir sobre sus pasos y mirando a los compaeros y compaeras que gritaban Venezuela es Mercosur, levant primero el puo y luego hizo el saludo de la victoria, con una sonrisa que no pudieron quitarle de su rostro en ninguno de los tristes momentos que tuvo que vivir.
En el interior de la Cancillera no le fue mejor a la combativa mujer bolivariana. All, un tpico y servil hombre de la Seguridad intent convencerla de que (como dijo la ministra argentina recomendada por la Embajada de EEUU, Susana Malcorra) no estaba invitada a la reunin. Delcy puso primera, y eludi que la tomaran del brazo, lleg hasta la sala de reuniones, donde los sbditos brasileos, argentinos, paraguayos y uruguayos del Imperio se disponan a deliberar, y de paso deglutirse los sadwichitos y pasteles, adems de beberse el t y los jugos que posaban sobre la mesa. Al ver a ingresar a los dos cancilleres de la dignidad, sin mediar palabras se pusieron de pie e hicieron mutis por el foro, como si hubieran visto al mismsimo Belceb.

Si no fuera trgico para nuestros pueblos, todo lo relatado servira de guin a una pelcula, pero la realidad es otra. Por el maltrato policial sufrido, la ministra Rodrguez hoy exhibe un brazo entablillado, lleno de moretones. Lo que en otro siglo hubiera derivado en una guerra, en Macrilandia solo produjo otra provocativa declaracin de Malcorra, donde justifica el accionar policial. No es exageracin decir que cualquier observador desprevenido podra pensar, sin temor a equivocarse, que si a una ministra le magullaron un brazo por querer transitar libremente, qu le puede esperar a una ciudadana o ciudadano comn de este pas.

A pesar de lo ocurrido, Delcy Rodrguez y tambin Choquehuanca, deben saber que los argentinos y argentinas se sienten orgullosos de su rebelde comportamiento. De saber decir las cosas por su nombre, de no dudar en qu sitio colocarse cuando se juegan los destinos de la integracin de los pases del continente. De ser chavistas, bolivarianos, revolucionarios. Pasarn los aos y cada vez que alguien opte por rebelarse frente a la opresin y alistarse en el campo de los que pelean por la emancipacin de los pueblos, seguramente recordar para animarse, esa imagen de Delcy, magullada pero entera, con su puo en alto apuntando al cielo. Invicta, como su padre.

Fuente: http://www.telesurtv.net/bloggers/La-inclaudicable-dignidad-de-Delcy-Rodriguez-20161215-0004.html



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