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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-12-2016

El feminismo ayuda a resistir la sequa en el nordeste de Brasil

Mario Osava
IPS


"Este huerto cambi mi vida", dice Rita da Silva (a la derecha, de amarillo), en el Asentamiento Primero de Mayo, donde viven 65 familias. Un grupo de mujeres se organiz para cultivar colectivamente hortalizas y frutales para consumo de la comunidad y la venta en la feria de Carabas, una ciudad cercana del Nordeste de Brasil. Crdito: Mario Osava/IPS

CARABAS, Brasil, 14 dic 2016 (IPS) - El huerto cambi mi vida, resumi Rita Alexandre da Silva, en el Asentamiento Primer de Mayo, en que 65 familias consiguieron tierras para sembrar desde 1999, en este municipio del estado de Rio Grande do Norte, en la regin del Nordeste de Brasil.

Ella forma parte del grupo de mujeres que se organiz en 2001 y adopt como identificacin la consigna Unidas para vencer, con el objetivo de tener sus propias actividades productivas, reafirmar sus derechos y enfrentar el machismo.

Yo viva solo entre la casa y la labranza, sin derecho a salir, ir a la ciudad. Con el huerto empec a ir a la ciudad para vender nuestros productos en la feria, con la oposicin del marido y del hijo mayor, record Da Silva a IPS.

Traer dinero a la casa, cuando el marido estaba enfermo, ayud a doblegar la resistencia de los varones. Hoy mi hijo, ya casado, tiene otra actitud hacia su pareja, celebr.

Con 60 aos y tres hijos ya adultos, ella comparte con otras cinco mujeres del asentamiento el cultivo de cilantro, lechuga, cebolla, tomate, mandioca (Manihot esculenta, yuca), papaya, coco y otras hortalizas y frutas, en una hectrea de tierra colectiva del poblado.

La dificultad es el transporte de los productos hasta la ciudad de Carabas, a 22 kilmetros de distancia. Pagan cerca de 25 dlares por un vehculo contratado y tambin costean el mantenimiento y la limpieza del quiosco de venta.

No dormimos en la vspera, despertamos a las dos de la madrugada para estar en la feria todos los sbados, cont Antonia Damiana da Silva, de 41 aos y con cuatro hijos.

Pero nuestra vida cambi para mejor, comemos lo que producimos, sin venenos, y somos otras personas, ms libres, decidimos que hacer y lo comunicamos a los maridos, sostuvo.

El asentamiento congreg en el lugar a familias campesinas que vivan en los alrededores, sin tierra propia. Fue el resultado de la ocupacin de un predio improductivo por dos veces. El primer intento, en 1997, dur 18 das pero se frustr por una orden judicial de expulsin, en respuesta a una demanda de los propietarios.

Parte de la agrovilla donde viven las 65 familias del Asentamiento Primer de Mayo, un oasis de verde vegetacin en medio de la grave sequedad provocada por cinco aos sin casi lluvias dentro de la caatinga, el semirido bioma exclusivo del Nordeste brasileo. Crdito: Mario Osava/IPS

Dos aos despus una nueva ocupacin logr que el Instituto Nacional de Colonizacin y Reforma Agraria destinara la tierra a los campesinos, asignando a cada familia 13 hectreas y buenas viviendas en la agrovilla. Adems obtuvieron un rea comn para la cra de animales, la sede de la asociacin comunitaria y el huerto.

La agrovilla identifica en Brasil a los asentamientos rurales establecidos en reas aisladas, donde viviendas e instalaciones comunitarias y de servicios se concentran en las cercanas de las parcelas, en una solucin adoptada dentro de la reforma agraria en el pas, que brinda a los campesinos ventajas urbanas, como escuela puestos de salud y en ocasiones saneamiento.

La sequa que ya se prolonga por cinco aos en el interior semirido del Nordeste brasileo se nota en la vegetacin gris, aparentemente muerta, de casi todo el bioma exclusivo de Brasil, denominado caatinga. Pero sus rboles bajos y retorcidos, ms bien arbustos, suelen enverdecer algunas horas despus de una simple llovizna.

El Asentamiento Primer de Mayo surge en el paisaje casi como un oasis, por el verde de sus rboles y el huerto. All convergen pjaros y otros animales.

Los cultivos tradicionales de las familias, en general de maz y frijol, se perdieron por la sequa. Pero sigue productivo el huerto, irrigado con agua de un pozo y manejado segn principios del agroecologa, como la diversidad de siembras y el mejor uso de todos los recursos naturales, incluso la paja.

Para eso cuentan con asistencia tcnica y apoyo de Diacona, una organizacin social sin fines de lucro compuesta por 11 iglesias de confesin evanglica, de fuerte actuacin en el Nordeste.

Parte de la agrovilla donde viven las 65 familias del Asentamiento Primer de Mayo, un oasis de verde vegetacin en medio de la grave sequedad provocada por cinco aos sin casi lluvias dentro de la caatinga, el semirido bioma exclusivo del Nordeste brasileo. Crdito: Mario Osava/IPS

El ingreso aportado por el huerto empodera las mujeres, especialmente en esa poca de agricultura tradicional inviable.

Aun as el Grupo inicialmente compuesto por 23 mujeres se redujo a seis, que se turnan para cuidar del huerto y vender la produccin en la feria de Carabas. Las dificultades de comercializacin y el machismo dentro de los hogares, tan presente como poco mencionado, estimularon las deserciones.

El huerto irrigado sin desperdicio de agua es una forma de produccin promovida por la Articulacin Semirido Brasileo (ASA), un movimiento que congrega cerca de 3.000 organizaciones sociales del Nordeste, como asociaciones de variados tipos, sindicatos, entidades religiosas y no gubernamentales.

Convivencia con el semirido es su orientacin bsica, en oposicin a la vieja poltica oficial de combate a la sequa que acumul un fracaso tras otro, al construir grandes embalses, acueductos y canales que no ofrecen soluciones a la poblacin ms vulnerable, los campesinos pobres y dispersos.

El Asentamiento Primer de Mayo fue una de las ocho experiencias visitadas por participantes en el Encuentro Nacional de ASA, que reuni unas 500 personas del 21 al 25 de noviembre en Mossor, otra ciudad de estado de Rio Grande do Norte, a 80 kilmetros de Carabas.

Sin feminismo no hay convivencia con el Semirido, sostienen los integrantes de ASA, al explicar su apoyo a la organizacin de Grupo de Mujeres y a otras iniciativas a favor de la equidad de gnero en las comunidades rurales.

El contraste entre el verde el huerto cultivado por mujeres del Asentamiento Primer de Mayo y la sequedad de los alrededores, en el estado de Rio Grande do Norte, en el Nordeste de Brasil. Crdito: Mario Osava/IPS

Las tecnologas sociales que impulsan esa convivencia son en general abrazadas con ms rapidez y determinacin por las mujeres.

Damiana, por ejemplo, cuenta con un arsenal de recursos en el patio trasero de su casa para afirmar que disfruta de una vida maravillosa.

Un biodigestor, alimentado con las heces de sus pequeos animales, le asegura el gas para su cocina. En el pueblo hay otras 10 casas con esa tecnologa, consistente en contenedor cerrado hermticamente donde se fermentan desechos orgnicos hasta producir gas metano y fertilizantes naturales.

El bioagua, una cadena de filtros que limpia el agua servida de su casa, permite la reutilizacin en el huerto y los frutales. Adems ella cra peces en un pequeo estanque de tres metros de dimetro. La especie escogida es la tilapia azul (Oreochromis niloticus), proveniente del ro Nilo, muy productiva en la piscicultura.

Vanusa Vieira, de 47 aos y dos hijos, es otra participante en el Grupo que cultiva el huerto colectivo, aunque reconoce que le gustan ms los animales. Adoro la cra, no logro vivir sin animales, los cuido desde la madrugada a la noche, confes a IPS en un patio con aves, chivos y una vaca.

Aprend con mi padre y mi madre, que tenan su ganado y gallinas, justific. Ahora que tiene su casa con un patio grande puede tener su aviario y corrales.

Pero paga el precio de esa aficin. Con la sequia tuvo que reducir su rebao. El maz se encareci demasiado y el agua escasea, explic. La miel que ha sido otra produccin importante se paraliz porque los bosques estn secos y sin flores, despus que nos ayud a comprar una camioneta para la familia, cont Vieira.

Los pequeos animales, como chivos y ovejas, que logran sobrevivir con alimentos y agua limitada, constituyen de todas formas un recurso que ayuda a convivir con las prolongadas sequias como la que azota el Nordeste brasileo desde 2012.

A paliar esa sequa contribuye tambin que las familias de la agrovilla reciben un pequeo subsidio del programa social Bolsa Familia, destinado a los ms pobres de este pas de 202 millones de habitantes. Adems, algunos varones trabajan como jornaleros para ampliar los ingresos ante la cada de la produccin de sus parcelas.

Editado por Estrella Gutirrez

Fuente: http://www.ipsnoticias.net/2016/12/feminismo-ayuda-a-resistir-la-sequia-en-el-nordeste-de-brasil/



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