Ella ha sido, es cierto, una presidenta inhbil, que escuchaba sin or, que no supo establecer un dilogo mnimamente fluido con el Congreso y los polticos en general. Y tambin ha sido la presidenta que, sin prueba alguna de que haya cometido irregularidad, fue destituida, a nombre de la moralidad, por una pandilla de corruptos ineptos, de bucaneros que amenazan con llevar el pas a sepultar su pasado y fulminar su futuro.

Este es un ao que se ir sin dejar casi ningn buen recuerdo. Y sobran indicios que los tradicionales deseos de Feliz Ao Nuevo sern meramente simblicos: 2017 viene con todos los ingredientes para ser otro ao de infelicidad nacional. Sern ms das y das de torbellino e intranquilidad, de inestabilidad poltica y desastres econmicos y sociales.

Das y ms das en que el pas vivir la exasperante angustia de saberse en un laberinto obscuro, del cual, si logra escapar, caer en callejn sin salida.

Cmo reinventar el futuro, cmo reinventarse como pas?

No, no se trata de pesimismo: se trata de ser realista. Con hechos y datos concretos no se debe discutir. Cuando el escenario poltico es desalentador y el panorama econmico es asombroso, cuando la justicia se muestra irremediablemente injusta, politizada, y la poltica, judicializada, cuando una manga de pandilleros se instala en el poder bajo el silencio cmplice de las clases medias idiotizadas por los grandes medios de comunicacin, hay que cuidarse.

Las elites agrupadas alrededor de un partido poltico que miente hasta en el nombre - PSDB quiere decir Partido de la Socialdemocracia Brasilea, y de socialdemcrata no tiene ni barniz de resquicio de vestigio - lograron conquistar el poder que les fue negado en cuatro elecciones seguidas.

Los verdaderos artfices del golpe, el playboy provinciano Acio Neves, senador de la Repblica, y el ex presidente Fernando Henrique Cardoso, movieron a un ttere de palabreado pomposo y ausencia total de tica, Michel Temer, para el lugar de Dilma Rousseff. El golpe ha triunfado.

Todos satisfechos? No, no y no.

Temer, el ilegtimo, arm una especie de sindicato de mediocridades, una pandilla desclasificada a que l llama de ministerio, de gobierno. Y termin de hundir una economa que ya vena malherida.

De manera tan acelerada como indecente, est destruyendo el pas. Sus reformas son la alegra del capital. Quiere destrozar el sistema de jubilaciones, destrozar todo lo que se construy a lo largo de los aos de Lula da Silva y de Dilma Rousseff.

Imponer un tope a los gastos pblicos suena a algo necesario y urgente en un pas cuya economa padece dficits fiscales peligrossimos. El problema es que la medicina prescripta matar al enfermo.

Recortes de gastos pblicos? Bien, se puede discutir. Pero cuando se considera que presupuestos de educacin y salud pblicas son gastos, y no inversiones sociales, todo se complica.

Para eliminar el dficit se podra, por ejemplo, actuar frente a los grandes autores de olmpica evasin fiscal, o tributar las grandes fortunas, o incluir en el tope del gasto pblico los miles de millones que se pagan de inters de la deuda pblica.

Se podra, por supuesto. Y tambin para evitar esa posibilidad se dio el golpe. Si se puede volver a espoliar a los espoliados de siempre, a despreciar a los despreciados de siempre, para qu amenazar a los dueos del dinero y de todo.

Mi pas sigue siendo el reino de la desigualdad y de los abusos. A lo largo de trece aos se luch para cambiar ese escenario. A veces con logros incontestables, a veces con equvocos absurdos. Ahora, ni eso.

El ao melanclico llega a un melanclico final. Es la peor recesin de al menos los ltimos 35 aos. Muchos analistas dicen que la peor recesin de la historia de esa repblica, o sea, de los ltimos 127 aos.

Son 12 millones de desempleados, en una economa agnica. Proyecciones cautelosas indican que sern al menos 15 millones en 2017.

La generacin que vivi el golpe militar de 1964, las generaciones que vivieron y crecieron bajo los 21 aos de dictadura, se crean inmunes a repetir lo vivido. Y lo estn repitiendo. Y peor: de manera desalentada.

Duermen a la intemperie, con sus sueos deshechos, con las esperanzas transformadas en harapos. Esperanzas baadas por la luz de un sol negro, opaco, que ni alumbra ni calienta.

Excepto por un sector de la poblacin: los jvenes. Los jvenes estudiantes. Y tambin por algunos valiosos veteranos de batallas pasadas que perdieron todo, o casi todo: no perdieron, por tercos y por dignos, la esperanza.

No, no: 2016 no dejar buenos recuerdos. Y 2017 se anuncia como un ao siniestro, asustador.

Pesimista, yo? No, no: realista. Es un cuadro gris, feo.

Pero he sobrevivido a otros temporales. Mi pas tambin, mi pas tambin. Y as seguiremos.

Fuente: https://www.pagina12.com.ar/9437-adios-2016-que-sera-de-2017