Portada :: Mundo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-12-2016

Una tercera guerra mundial con diversos frentes

Pablo Jofr Leal
Rebelin


Las agresiones contra Siria, Irak, Yemen y Libia, fundamentalmente, se han convertido en parte de los frentes ms importantes de lo que es ya una realidad: la Tercera Guerra Mundial.

Una Guerra de alcance planetario, que adems presenta otras reas de conflictos, como es el caso de la regin del Donbaas, que soporta una guerra de acciones militares y permanente tensin poltica y social desde abril del ao 2014 principalmente en las regiones de Luganks y el Donetsk, autoproclamadas como Repblicas Populares. Ello, tras los hechos que desencadenaron el derrocamiento del ex Presidente Ucraniano Viktor Yanukovich en febrero del ao 2014, a manos de los movimientos proeuropeistas e influenciado tambin por la decisin de los habitantes de la Pennsula de Crimea de volver al seno de Rusia, uno de los factores esgrimidos, para sancionar a la Federacin Rusa.

El otro conflicto de envergadura, pero este sin llegar an al enfrentamiento armado, sino ms bien con declaraciones y conductas que tienden a probar la paciencia del rival, es el que se tiene su campo de accin en el Mar Meridional de la China, que a la luz de los ltimos hechos desplazamiento de fuerzas navales, instalacin de armas en las territorios en disputa e intensificacin de ejercicios blicos - la pueden convertir del polvorn actual a una explosin de consecuencias catastrficas. Para Estados Unidos, las reclamaciones chinas son inaceptables y el Almirante Harry Harris, jefe del mando del Pacfico seal que no permitiremos que nadie, lase China, acabe con los dominios compartidos de modo unilateral, independiente de cuantas bases se construyan en las islas artificiales del Mar de China Meridional. EE.UU. ha denunciado recurrentemente las reclamaciones territoriales martimas de China, mientras esta denuncia los intentos de Washington por dominar las aguas de la regin.

Las conflagraciones a las que hago referencia involucran, directa o indirectamente, cerca de 70 naciones un tercio del total de pases que conforman el planeta - ya sea en la agrupacin de Coaliciones lideradas por potencias occidentales u otras que actan en funcin de sus intereses regionales pero avaladas por Washington y la OTAN, como es el caso de las Monarquas, que encabezadas por la Casa al Saud agreden a Yemen, Bahrin y apoyan financiera y militarmente a los grupos terroristas takfir Daesh, Fath al Sham, Ahrar al Sham, Al Qaeda, Boko Haram - que operan en Oriente Medio, el Magreb y Asia Central. En esta consideracin de Alianzas Militares, adquiere importancia el denominado Eje de la Resistencia creado a partir del ao 2006 - para enfrentar la agresin sionista contra El Lbano y que reuni en principio a Siria, el Movimiento Hezbol, la Repblica islmica de Irn y grupos palestinos. Sumando, posteriormente, a medida que el despertar islmico sacuda los cimientos de las sociedades rabes, a la Repblica de Irak, al Movimiento Yemen Ansarol y la participacin como aliado estratgico de la Federacin Rusa.

Sostengo, que si bien es cierto la defensa de Siria e Irak contra la agresin terrorista y los pases occidentales junto a sus socios turcos, sionistas, saudes y de las Monarquas Ribereas del Golfo Prsico, parecen ser el centro de la actual situacin en Oriente Medio, el gobierno de Irn y sus lderes polticos y religiosos han dejado claro que la lucha del pueblo palestino por su autodeterminacin es y seguir siendo el Eje de la Resistencia y ello no es negociable. Esto, en un marco donde varios de los pases rabes, que solan apoyar la causa palestina se han plegado a los objetivos de agresin de occidente, traicionando a sus propios pueblos, que ven en la resistencia palestina su propio esfuerzo personal de lucha contra los poderes monrquicos corruptos y un occidente que desprecia los valores y principios del Islam.

Si bien es cierto ese eje centrado en Palestina tiene su impronta innegable, la batalla por la soberana siria y la reconquista de las regiones y ciudades de Alepo, Palmira y su lucha por el derecho a existir, a pesar de los intentos de fragmentacin que Occidente, el terrorismo takfir y pases como Turqua, Arabia Saudita y la entidad sionista desean ver concretada. As, la toma de Alepo, la derrota de las bandas terroristas y con ello el apoyo wahabita, del sionismo y del imperialismo representa una noticia de importancia capital, de envergadura. Un smbolo de la resistencia contra los enemigos de los pueblos. La reconquista de Alepo es un paso gigantesco en el objetivo de liberar a Siria de todas las fuerzas terroristas y mercenarios que la han invadido desde marzo del ao 2011. La liberacin de Alepo permite hacer fracasar la poltica belicista de occidente y ver que es posible derrotar a un enemigo por muy poderosos y avalado parezca. En esa labor no hay tregua que valga, hay que destruirlos hasta el final.

Frente euroasitico

Una de esas regiones calientes en el mapa mundial de conflictos, es el que denominar el Frente Euroasitico, que se vislumbra con la contienda entre el gobierno de Kiev con las fuerzas separatistas prorrusas de la regin del Donbaas en el sudeste ucraniano. Una guerra, que no slo enfrenta al gobierno ultranacionalista de Kiev con las fuerzas populares de las regiones de Jarkov, Donetsk y Luganks, sino tambin, en el plano ms global, a la Federacin Rusa contra la Organizacin del Atlntico Norte OTAN en materias de acusaciones respecto a los apoyos brindados a sus aliados, ya sea de Kiev en el caso occidental o de las regiones separatistas en el caso de Mosc.

Ello ha derivado en una fuerte tensin regional, acrecentada por la decisin de la OTAN de ampliar su accin, radio de influencia, los pases adherentes a las fronteras con Rusia y el apoyo incondicional al gobierno de Petro Poroshenko. La situacin en las regiones del sudeste ucraniano visualiza a un Estados Unidos avalando las incursiones militares del gobierno golpista de Kiev que busca, al mismo tiempo, el apoyo europeo para consensuar una poltica de cerco contra el gobierno de Vladimir Putin. No en balde tanto Estados Unidos como la UE brazo poltico de la OTAN han prorrogado las sanciones contra Rusia en un claro acto de hostilidad el pasado jueves 15 de diciembre. Al mismo tiempo desarrollan ejercicios blicos en la frontera con Rusia, trasladan sistemas de misiles, tropas y aviones.

Otra de las regiones que vive un conflicto ya crnico es Afganistn. Una guerra iniciada hace 15 aos por Estados Unidos y sus socios ms incondicionales entre ellos la inefable Inglaterra del ex primer Ministro Tony Blair, David Cameron y una mujer que no le va en zaga en su sometimiento a Washington: la conservadora Theresa May . Una invasin iniciada con el pretexto de derrotar a las fuerzas del taliban y capturar al lder del movimiento extremista Al Qaeda, Osama Bin Laden, acusado de los atentados del 11 de septiembre del ao 2001. Un conflicto latente, que ha incrementado la presencia terrorista, el cultivo de la adormidera y la produccin de herona y un fracaso rotundo a las polticas guerreristas de occidente.

Se une a lo mencionado la presencia, cada da ms numerosa de fuerzas takfir ligadas a Daesh, que ha fortalecido su posicin en Afganistn con la creacin del denominado Emirato de Jorasn, como una provincia de su artificioso y meditico califato. Segn los planes anunciados por los terroristas de Daesh, este Emirato se conforma con territorios afganos de Paquistn e incluso mencionan que la regin oriental de la Repblica Islmica de Irn es parte de sus objetivos, lo que ha determinado que el gobierno de Tehern incremente la vigilancia y control de su frontera con Afganistn con la eliminacin resuelta de toda amenaza terrorista transfronteriza. No hay posibilidad alguna de aceptar presencia terrorista en la frontera de Irn han declarado sus autoridades, que se concreta con la realidad de un pas que dentro del concierto regional de inestabilidad desarrolla su poltica soberana, independiente y en paz. No aceptar presencia terrorista implica combatirla y en ese papel Irn ha mostrado cmo hacerlo en su frontera como en el apoyo a la lucha de liberacin en Siria e Irak.

La agonizante administracin estadounidense y la OTAN, que como borrachos porfiados, ciegos y sordos frente a lo que se presenta ante sus sentidos se resisten a admitir, que ya nada tienen que hacer en las tierras que no han sido conquistadas por ningn ejrcito invasor a lo largo de dos mil aos. La Guerra, en esas condiciones, es el opio para el pueblo, tanto afgano como para el estadounidense e incluso para los Britnicos, que han vuelto a enviar tropas al pas asitico. Uno porque lo paga con su sangre y los otros, principalmente con sus impuestos. Una Gran Bretaa decidida a impulsar su presencia tanto de Asia Central como en Oriente Medio a travs de una poltica de apoyo activo de su Primera Ministra Theresa May a las Monarquas feudales del Golfo Prsico, incrementando su presencia militar y estableciendo la Base Naval de Mina Salman en Bahrin adyacente a la estacionada V Flota de los Estados Unidos.

Una Theresa May que se ha unido al coro de los enemigos de Irn, que vislumbra a Tehern como una amenaza para Oriente Medio y Asia Central, sin hacer la mnima autocrtica al papel vergonzoso cumplido por Londres en la agresin contra Siria, Yemen, Irak, Afganistn, la complicidad con la entidad sionista contra el pueblo palestino. Una Gran Bretaa cmplice de los crmenes ms deleznables que conozca la humanidad tras el fin de la Segunda Guerra Mundial. La Sra. May, junto a Barack Obama, Angela Merkel, Francois Hollande, los gobiernos de Espaa e Italia representan la cara de la hipocresa, la doble moral en materia del respeto al derecho internacional. Violadores de los derechos humanos de millones de habitantes de la tierra en todos los confines donde sus ambiciones los llevan.

Un Theresa May que lo mismo defiende al sionismo de Netanyahu, que al wahabismo de la Casa al Saud, que mira para el otro lado cuando se habla de la agresin contra Siria, que se niega a criticar al gobierno estadounidense, en su papel de violador de los acuerdos nucleares del G5+1 con Irn y los compromisos asumidos. Theresa May cumple el papel que ha tenido su pas desde el fin de la II GM, un simple apndice de las posturas blicas de su primo estadounidense. Un simple pen a la hora de decidir su participacin blica en los distintos frentes mundiales, aunque ello signifique poner en peligro la dbil relacin entre nuestras naciones y ver morir a millones de seres humanos, ya sea por intereses geoestratgicos, petroleros, gasferos o simplemente mantener un papel de potencia venida a menos, que se desarrolla al amparo de las rdenes de Washington. A la hora de la dignidad miremos a Palestina, al Sahara occidental, a Siria, Irak, a Yemen, a Bahrin. Si el concepto es el de ignominia, servilismo e inmoralidad el trofeo mayor lo llevan los gobiernos de Washington, Gran Bretaa, Pars, Berln, Roma, Ankara, Tel Aviv, Amman, Riad, entre otros.

Frente magreb

Otra de las regiones donde los contenciosos estn a la orden del da es es el Frente Magreb, donde sobresale por la importancia regional y sus ramificaciones en materia de la participacin de potencias extrarregionales y temas de inmigracin, la guerra de fragmentacin en Libia. Un conflicto que no puede quedar fuera del ranking como parte de estos estallidos blicos de corte global, donde tiene activa participacin las fuerzas militares de Francia e Inglaterra, con el aval de la OTAN y la poltica militar del Leading From Behind de Washington. Impulsada desde la primera administracin del pronto ex mandatario estadounidense Barack Obama, impulsado por la accin directa de la ex Secretaria de Estado y derrotada candidata presidencial, Hillary Clinton.

La consolidacin de la base de operaciones del Movimiento extremista takfir EIIL Daesh en rabe ha intensificado el aparente objetivo internacional occidental de acabar con una crisis Libia, que implica tener tres distintos gobiernos tras una intervencin occidental que destroz el pas tras el derrocamiento y ajusticiamiento del ex lder libio Muamar Gadaffi. La crisis en Libia no tiene la pretensin de terminar o avanzar hacia la democracia representativa sino que balcanizar de tal forma al pas que termine siendo despedazado y repartido sus despojos entre occidente y sus compaas transnacionales hidrocarburferas. Aceptando el compartir el territorio con grupos takfir, que buscarn otros escenarios donde desarrollar su poltica criminal bajo el manto protector del wahabismo, el sionismo y la poltica hegemnica de occidente.

Al sur de este Frente Magreb el panorama de guerras ofrece adems otros escenarios de conflictos de baja intensidad guerras olvidadas en el anlisis internacional - en pases como Somalia, Eritrea, Darfur en Sudn, Guerra Civil en el Congo que en 20 aos ha generado cuatro millones de muertos - la denominada Cuenca del Lago Chad que involucra a Nigeria, Nger, Chad y Camern, que se enfrentan desde hace un lustro a la fecha a la amenaza del grupo takfir Boko Haram y sus propias contradicciones internas. Adicionemos a ello el irresuelto conflicto entre las aspiraciones de autodeterminacin del pueblo saharaui en el Shara occidental, ocupado por la Monarqua Marroqu desde el ao 1975 a la fecha y que ha implicado el destierro de la mitad de la poblacin Saharaui, que malvive en campamentos de refugiados en la zona de la hamada argelina en Tindouf y la otra parte de la poblacin que vive tras el muro construido por Marruecos en los territorios ocupados.

Frente Lejano Oriente

Sostengo que el Mar Meridional de la China es otro de los escenarios de confrontacin, de enorme rivalidad entre las grandes potencias, principalmente entre China y Estados Unidos y los pases aliados de Washington - en la medida que los gobiernos estadounidenses se oponen a las reivindicaciones territoriales de China, con relacin a la disputa de las islas y peascos denominados por China como Diaoyu y por Japn como Senkaku, situados en un estratgico tringulo signado por el nordeste de Taiwn, el este de China y el sudoeste de Okinawa. Adicionemos la disputa por las islas Nansha, denominadas as por China y que Estados Unidos llama islas Spratly. Islas que China reconoce como suyas y por ello ha instalado un sistema de defensas y monitoreo por radar. El portavoz del Ministerio de Exteriores de China, Geng Shuang, el da viernes 16 de diciembre seal que las Nansha son territorio inherente de China y la construccin de instalaciones de China en su propio territorio es completamente normal le guste o no Japn y Estados Unidos.

Este contencioso muestra que la historia de desacuerdos entre China y Japn con la presencia permanente de Estados Unidos - no se detiene y que los intereses geopolticos, econmicos y de intensificacin del espritu nacionalista de ambas naciones, son una peligrosa realidad. nase a ello la presencia de objetivos geopolticos de Estados Unidos y su irreductible poltica de alianzas con rivales tradicionales de China: Filipinas, Corea del Sur, Australia y Japn. La disputa en el Mar Meridional de la China representa un escenario de fuerte tensin, en una de las vas navegables con mayor trnsito del mundo, con riquezas en recursos pesqueros y reservas de gas y petrleo, que la convierte en una zona de conquista y muy posible escenario blico en el breve plazo.

No olvidemos tambin un viejo conflicto que enfrenta a Rusia y Japn por el dominio de las islas Kuriles y que mantiene an en discusin el tratado de paz del ao 1956 entre amabas naciones y que se ha puesto de nuevo en el tapete tras la visita del presidente ruso Vladimir Putin a Japn. Vista de Estado efectuada entre el 15 y el 16 de diciembre con el enojo evidente de Washington que no ve con buenos ojos este acercamiento entre Tokio y Mosc al amparo de las polticas de sanciones que se tiene contra Rusia por parte del G7-. La conversacin entre Putin y el Primer Minstro Nipn, Shinzo Abe quien catalog de visita histrica la de Putin a su pas - vers en el establecimiento de un acuerdo de paz y la resolucin de la disputa territorial que ambos pases mantienen desde hace dcadas en torno a las islas Kuriles, de las cuales Japn reclama la soberana sobre cuatro de ellas que al paso de los aos se manifiesta en al menos obtener la cesin de dos de estas islas -. Se consign por medios internacionales, que hasta el momento, Tokio afirmaba que solo discutira un tratado de paz despus de recibir todas las islas. Por su parte Mosc declar que est dispuesta a discutir el tratado pero sin condiciones previas.

Rusia y Japn no han firmado un tratado de paz en los 70 aos desde el final de la Segunda Guerra Mundial, debido a la disputa por cuatro pequeas islas en el Pacfico, las llamadas islas Kuriles del Sur por Rusia, y Territorios del Norte por Japn. Sin embargo, ambos pases acordaron comenzar consultas sobre posibles actividades econmicas conjuntas en las citadas islas, tomadas por Rusia y reclamadas por Japn. Las dos partes coincidieron en que las actividades conjuntas se realizarn "bajo un marco especial", lo cual representar un paso importante hacia delante para alcanzar un tratado de paz entre los dos pases, segn un comunicado conjunto emitido tras el encuentro de los lderes de ambas naciones.

En un trabajo sobre el conflicto en la zona del Mar Meridional de la China, defend la idea que una las razones principales que explican este conflicto hasta ahora diplomtico, poltico y algunas escaramuzas militares que vemos tras las reivindicaciones tanto de China como de Japn, se encuentran y tienen como base como base la tercera Convencin de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar de 1982, UNCLOS, por sus siglas en ingls. Esto, pues para China, UNCLOS implica una serie de desequilibrios, que explican su percepcin de estar sometido a un cerco geogrfico, econmico y militar inaceptable. UNCLOS signa un estatus de Zona Econmica Exclusiva (ZEE) a las zonas martimas situadas entre 370 y hasta 650 kilmetros alrededor del territorio insular de un pas. Gracias a su soberana sobre todo un rosario de islas, islotes y rocas del Pacfico - Izu, Ogasawara, Okinotorishima, Minami - situadas hasta casi 2.000 kilmetros de distancia de Tokio, Japn adquiere la soberana de una enorme y rica zona econmica dotada, no slo de recursos pesqueros, sino hidrocarburferos y de relevancia geopoltica.

Ello implica, por ejemplo, que Japn, con una superficie 25 veces ms pequea que China posea derechos de ZEE sobre 4.5 millones de kilmetros cuadrados, la novena mayor del mundo y China slo 900 mil km2, ocupando el puesto nmero 31 entre Maldivas y Somalia. Para China, esta realidad implica constatarse encerrada encajonada segn sus palabras, como resultante de la combinacin de las zonas martimas de Filipinas, Estados Unidos - por su presencia dominante en Guam, Palau, Carolinas y otras islas del Pacfico - adems de Japn y Corea. Hablamos entonces, no slo de un mapa econmico, sino que principalmente geopoltico, donde la posesin de unos cuantos peascos e islotes sin habitantes y que apenas se elevan sobre el mar, significan la posibilidad de salir del enclaustramiento.

Sea en Eurasia, en el Magreb, en el Lejano Oriente, en Asia central u Oriente Medio, el mundo se debate en una serie de conflictos que mantiene al menos a una tercera parte de sus pases enfrascados en contiendas blicas, agresiones, invasiones, apoyos a grupos terroristas y disputas territoriales con el peligro de estallidos violentos. Un mundo que da a da est en pugnas, acompaadas de una lucha ideolgica, meditica, donde lo que se presenta para una parte importante de la humanidad, a travs de los ojos interesados de occidente y sus aliados es aquello que obedece a los inters econmicos y polticos de Washington y sus aliados.

Por ello, a la par de esta Tercera Guerra Mundial que se disputa con vehemencia y resultados mortales para millones de seres humanos, el desplazamiento migratorio forzado de 65 millones de personas, la destruccin de pases y su fragmentacin, la destruccin de siglos de cultura, el expolio de su riquezas naturales, hay otra guerra que se libra a la par: una guerra comunicacional donde tambin existe un eje de la resistencia que da dura batalla a los poderes hegemnicos y monoplicos: Hispantv, Rusia Today, Telesur, Al Manar, Sana, Sputnik, Xinhua, junto a medios independientes en el seno de las sociedades occidentales, que sacan a la luz aquello que no se muestra, que no quieren que se vea, aquellos hechos que visualizan el papel criminal de sus gobiernos, que muestran al mundo que las guerras no son por cuestiones religiosas, ni por la presencia de uno u otro dictador, sino que las guerras de agresin ocultan el objetivo de seguir hegemonizando al mundo bajo la gua de unos pocos.

Un objetivo miserable, as ello signifique la muerte de 470 mil sirios, un milln de iraques, el genocidio del pueblo palestino, la muerte de 10 mil yemenes, el exilio forzado de 200 mil saharauis y la poltica de ocupacin para otros 200 mil en sus territorios. Que ese afn de dominio implica sancionar, bloquear y castigar con medidas de todo ndole a unos pocos por desarrollar soberanamente sus polticas nucleares pacficas e independientes y mirar para el lado cuando los violadores del derecho internacional demuelen casas, asesinan jvenes, construyen asentamientos ilegales en territorios ocupados, impiden el retorno de millones de refugiados y apelan a un victimismo hipcrita. La Tercera Guerra Mundial est en pleno desarrollo y en esta contienda no hay posibilidad de declararse neutral.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter