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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-12-2016

Repblica Dominicana
La marca de la ultraderecha en el sistema poltico

Lilliam Oviedo
Rebelin


La ultraderecha ha dirigido el quehacer de los gobiernos en Repblica Dominicana desde septiembre de 1963, y es predominante en el sistema poltico nacional.

En materia de accin poltica, la influencia de los sectores retrgrados se puso de manifiesto en el inicio de la presente semana, cuando el Congreso aprob el establecimiento de sanciones penales para toda mujer que d un paso hacia la interrupcin de su embarazo y para toda persona que colabore con ella en tal sentido.

En el ao 2010 el sistema de partidos se puso de acuerdo para incluir en la Constitucin la proteccin al feto. La aprobacin en el Congreso del Cdigo Penal es la culminacin de la tarea asignada a los congresistas por el Opus Dei y por grupos oligrquicos que se han posicionado a partir de la prctica religiosa.

El posicionamiento de la Iglesia Catlica en las esferas de poder (refrendado en el Concordato firmado en 1955 y afianzado con el poder econmico y la influencia adquirida a travs de la propiedad de diversos negocios, sobre todo centros escolares) ha sido decisivo.

Grupos feministas solicitan al presidente Danilo Medina observar la ley en lugar de promulgarla, pero la promesa de avance no es creble, dado que en el ao 2014 la inclusin de un prrafo en el cual se propona legislar sobre el aborto (acaso abriendo la posibilidad de autorizarlo en ciertos casos) hizo que Medina devolviera al Congreso la pieza.

Los rancios grupos oligrquicos alineados con la Iglesia dirigen a los representantes del mal llamado sistema de partidos en este accionar misgino. Esgrimen un dogmatismo religioso de factura medieval y contribuyen a la continuidad del sistema patriarcal y del sexismo, componentes importantes del esquema de dominacin.

Indolencia y exclusin

La violacin a los derechos sexuales y reproductivos atenta contra la salud de las mujeres, amenazando sobre todo a las mujeres pobres, las que acuden al sistema pblico.

Es una indignante manifestacin de indolencia del sistema poltico y sus representantes, pero no es la nica. Qu decir, por ejemplo de la vulnerabilidad en que viven miles de familias a pesar de los alardes de progreso en la propaganda oficial?

La manipulacin de los grandes medios ha contribuido a acallar el escndalo, pero no por ello deja de ser indignante el hecho de que en un pas cuya economa ha crecido durante casi un cuarto de siglo, un sistema frontal y una vaguada causen 15 muertes, destruyan 121 viviendas y dejen incomunicadas 69 comunidades. Eso ocurri en Repblica Dominicana debido a los recientes aguaceros.

Por qu tanta gente vive en condiciones de vulnerabilidad en un pas con una economa en crecimiento? El presidente Danilo Medina, los ex presidentes Hiplito Meja y Leonel Fernndez, igual que los dirigentes partidarios que han sido funcionarios en los gobiernos de las ltimas dcadas, tienen el deber de responder a esta pregunta.

Los organismos internacionales reconocen que el crecimiento econmico no ha sido inclusivo. Cmo podra serlo si entre los factores de acumulacin de capital siguen ocupando un importante lugar el salario deprimido, el desconocimiento del derecho de asociacin y la restriccin del acceso a los servicios bsicos?

Si en los ltimos dos aos la economa dominicana ha crecido en mayor medida que otras economas continentales y en el perodo 1992 -2014 el promedio de crecimiento por ao fue mayor del 5 por ciento, cmo se explica que la educacin pblica sea de nfima calidad y el sistema de salud sea deficiente?

Gobiernos en esencia ultraderechistas han actuado al servicio exclusivo del capital. En momentos de crisis imponen austeridad a las mayoras y en momentos de auge las excluyen de los beneficios.

El compromiso de clase

La ultraderecha se sirvi de los tres partidos que han tenido representacin mayoritaria en el Estado y puso su marca en ellos y en sus dirigentes. Serviles han de ser, para poner el sello de legalidad a la accin imperialista en el mbito nacional. Indolentes tambin, para garantizar la reproduccin de los capitales y preservar los privilegios de la clase dominante.

El hoy despedazado Partido Reformista Social Cristiano y los fusionados Partido Revolucionario Dominicano y Partido de la Liberacin Dominicana, han encabezado gobiernos que cumplen el encargo de ahogar en sangre las protestas de carcter masivo.

El PRSC, con Joaqun Balaguer a la cabeza, estimul con prebendas, salario deprimido, permisividad para la apropiacin indebida de riquezas y otros nada limpios recursos la unificacin de la clase dominante, adems de desatar una verdadera cacera contra los grupos progresistas y revolucionarios.

El PRD, durante el gobierno de Salvador Jorge Blanco, reprimi con saa las protestas de abril de 1984, y pas sobre ms de 200 cadveres para imponer las polticas fondomonetaristas.

El Partido de la Liberacin Dominicana, hered de sus antecesores en el gobierno la insercin en el pacto de impunidad que ha encubierto el saqueo al Estado, y tambin asumi las lneas maestras trazadas por la ultraderecha.

Adems de reprimir las protestas, los dirigentes del PLD han hecho importantes aportes a la clase dominante en materia de manipulacin ideolgica, pues han orientado el soborno y las prebendas sobre todo hacia el pago del activismo propagandstico.

Eso explica que Leonel Fernndez y Danilo Medina estn hablando de reeleccin y promovindose a travs del reparto de limosnas navideas en lugar de responder por el despojo de que han sido objeto los sectores populares en los ltimos aos.

Debido a los pactos y las pugnas, y respondiendo a la necesidad de montar cada cuatro aos un espectculo electorero, el sistema poltico ha cambiado de fisonoma. La alianza con el PLD (casi fusin) termin de dividir al PRD surgiendo el Partido Revolucionario Moderno, PRM, cuyos dirigentes tienen la misma marca que sell su ejercicio en los grupos anteriores. Nada nuevo representa Hiplito Meja, y a Luis Abinader cabe definirlo como un neoliberal confeso, tan partidario de la privatizacin como Leonel Fernndez y Danilo Medina y tan demagogo como Hiplito Meja.

De lo podrido no puede emerger lo nuevo. Los grupos que en 1963 derrocaron el gobierno constitucional encabezado por Juan Bosch, se oponen hoy al avance poltico.

Es ese sistema el que condena el aborto y elabora mensajes navideos y propaganda electorera sobre los destrozos y sobre el luto que dejaron las recientes inundaciones.

Son esos dirigentes, millonarios y divorciados de las mayoras, quienes se adhieren a un sistema criminal y podrido.

La Polica ha matado (cifra del Consejo Nacional de los Derechos Humanos) 200 civiles en lo que va de ao, el 70% de ellos con edades de entre 18 y 30 aos, porque las ejecuciones extrajudiciales (adems crueles probadamente ineficaces como mtodo para combatir el crimen) forman parte de una poltica de Estado. Ni los gobernantes ni la falsa oposicin se pronuncian sobre esto.

El avance poltico ha de lograrse en lucha contra este injusto sistema y condenando a sus dirigentes, no en asociacin con ellos Es preciso aniquilar los proyectos de la ultraderecha El peculado y la sangre dejan manchas imborrables


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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