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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-12-2016

Independientes de qu y liberales para qu?

Armando B. Gins
Rebelin


Medios independientes e ideologa liberal son conceptos que gozan de la presuncin de inocencia en trminos polticos sea cual fuere el contexto en que se mencionen. Ser independiente y ser liberal abre puertas all donde se vaya, funcionando como etiquetas positivas casi inatacables.

Las dos palabras remiten a universos clidos donde la democracia reinara sin parangn ni lmites sociales o de expresin o de pensamiento. Tambin son citadas como prueba del algodn inefable para trasladar la idea de que un pas o rgimen adolece de pedigr democrtico o lo tiene sin discusin.

Sin embargo, detrs de ambos conceptos suelen esconderse intereses muy concretos de grupos de poder con nombres y apellidos y polticas de clase determinadas, siempre escoradas hacia las elites y lo que se ha convenido en llamar economa de mercado.

Cuando se trae a colacin la falta o pluralismo de medios independientes de comunicacin o se aade liberal a ideologas conservadoras o socialdemcratas es necesario ponerse en alerta porque ser ms que probable que intenten colarnos intereses ocultos tras su enunciacin aparentemente neutral.

Resulta conveniente sealar que un medio de comunicacin no es ms que una empresa que elabora noticias como mercanca perecedera que tiene que vender al pblico en competencia con otros que persiguen el mismo fin. Y que su fuente de financiacin, adems de la venta al lector, son otras empresas de diferentes sectores que pagan por enlatar sus mensajes mediante la publicidad.

Por tanto, un peridico, una cadena de televisin y una emisora de radio se deben a sus lectores, cada vez en menor cuanta, y a sus anunciantes, casi siempre marcas potentes a escala internacional.

Forma parte de la sabidura popular que morder la mano que te da de comer no es nada aconsejable. Por tanto, criticar con informaciones independientes y veraces a los propios anunciantes no es la mejor poltica editorial a seguir.

Pero el asunto se complica ms cuando se conoce que para iniciar una aventura empresarial de cierto calado en el sector de la comunicacin es imprescindible contar con un capital considerable, situacin accesible a muy pocos: millonarios, bancos, fondos de inversin, multinacionales, grandes emporios e instituciones similares. Este hecho no admite controversia alguna: para levantar un gran medio es indispensable posee un enorme capital inversor.

De lo reflejado se deduce que la hermosa independencia no existe, solo hay intereses comerciales, polticos e ideolgicos, todos juntos en la mayora de las ocasiones.

Las noticias nunca remontan hacia la opinin pblica de manera virginal, antes son elaboradas desde una perspectiva ideolgica que busca un rendimiento doble tanto de beneficio empresarial como de rdito poltico. La sacrosanta objetividad tiene miles de factores que adulteran su esencia hasta transformarse en informacin til para ser consumida.

Sin duda que es buena la pluralidad en los medios de comunicacin, si bien cabra preguntarse quines la conforman en nuestras sociedades capitalistas de Occidente. Un somero repaso de los dueos nos indica que en los consejos de administracin de los principales mass media no se sientan ni las ideas de izquierda (salvo excepciones en webs digitales emergentes hace casi nada), ni los sindicatos, ni las asociaciones civiles crticas con el sistema o simplemente reivindicativas, ni las minoras de cualquier signo o condicin. En suma, ni la clase trabajadora ni la clase media marcan la pauta o inciden expresamente en la lnea editorial de los medios de comunicacin ms importantes del mundo libre.

Es la clase alta, corporativa y transnacional la que ofrece su visin de los hechos y crea la realidad que merece ser considerada como noticiable. A ello hay que agregar que los profesionales de los medios son asalariados de las empresas de comunicacin, es decir, estn sujetos a relaciones laborales como un albail o una operadora de telemarketing: si no obedecen rdenes, su empleo puede irse al garete. Hay multitud de ejemplos al respecto. De ello rezuma que la autocensura es un formidable agente interno para atenuar su independencia formal como periodista.

Existe pluralidad de cabeceras. Resulta ms que evidente. Pero no hay pluralidad real de opiniones ni de lneas editoriales dispares ni est representada la inmensa mayora de la gente, que pertenece a la clase trabajadora: todo es puro negocio y guerra comercial entre emporios rivales y juego poltico de los ms seeros intereses del capital internacional.

En breves palabras: la independencia es un velo ideolgico y multicolor para construir consenso de masas alrededor del orden establecido.

Respecto al vocablo liberal sucede algo parecido. Liberal y libertad se aman con arrumacos superficiales igual que un matrimonio de conveniencia, esto es, sobreviven como pueden de ese primer impulso ertico que les puso en contacto. O sea, viven de las rentas.

Para edulcorar las ideas regresivas de las opciones de derechas ms rancias y casposas, los polticos profesionales suelen acomodarse en el liberalismo con el propsito de elevar su categora ideolgica. Oiga que yo soy liberal, de esta manera se envuelven en un halo mtico prcticamente a prueba de razones y argumentos ms que slidos y coherentes. Cualquier hecho nocivo o de ndole cuestionable o negativa que les tenga como protagonistas estelares cede ante la magia primitiva del liberalismo. As, en general y a lo bruto.

Nadie se para a pensar qu significa ser eso de liberal. Polticamente hablando podra traducirse como tolerante con las opiniones o actitudes ajenas, dialogante y emptico con las posturas no coincidentes con la propia, elegante en las maneras personales y respetuoso en el trato privado. Otra cosa sera sumergirse en sus acepciones de carcter econmico: libre mercado sin restricciones a la mano annima que distribuye recursos de forma arbitraria, nada de Estado ni de polticas sociales, todo privatizado, cero pblico (salvo la socializacin de las prdidas).

En cualquier caso, las profundidades del liberalismo nada importan en el uso como tal de la palabra liberal. Es lo que evoca en el inconsciente colectivo lo nico que pretenden: suena bien, dispara emociones irracionales de libertad, huele a consumismo sin trabas. De ese sentimiento a flor de piel se valen las derechas montaraces y recalcitrantes para salvar sus desmanes polticos y salir indemnes de sus tropelas y corrupciones venales y sistmicas.

En esta lid de requiebros semnticos tampoco le falta aficin a las izquierdas nominales y parlamentarias. Cuando son acusadas por sus pares del espectro derechista de poner demasiado nfasis en polticas o ideas, aun por tmidas que se manifiesten, de impacto social o pblico (inversiones estatales o coberturas para favorecer la cohesin y vertebracin social en educacin, sanidad o en materia laboral), esa mala conciencia de izquierdas quiere quitarse todo vestigio de radical, comunista o socialista tapndose las vergenzas con la seda de, oiga, espere, yo soy tanto o ms liberal que usted. Y aqu se acaba la polmica. Todos y todas liberales. Hay algo ms bonito que ser liberal?

Mucho cuidado con la independencia de la prensa y con el liberalismo de los profesionales del ruedo poltico. Viven de comprar gatos y venderlos por liebres. A buen catador, sobran las especias.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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