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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-12-2016

Uruguay
El cuarto intermedio frentista como expresin del malestar interno

Emilio Cafassi
La Repblica


El an abierto Congreso Rodney Arismendi del Frente Amplio uruguayo (FA) debera ser un punto de inflexin en su rica historia, no slo por el carcter trascendente de la iniciativa que lo convoc -nada menos que la reforma de la constitucin nacional- sino adems por la oportunidad que inaugura para repensar crticamente su arquitectura organizativa y fundamentalmente sus canales de comunicacin. El cuarto intermedio finalmente resuelto luego de un fuerte contrapunto de argumentaciones fue tanto una expresin de la necesidad de continuacin de los debates, cuanto un sntoma del malestar al interior de la fuerza poltica, que contrasta con el exultante y acrtico discurso del Presidente Miranda. No podra ser de otro modo: los comits de base, estn expuestos a la ms inclemente intemperie organizativa, librados a su propia suerte e iniciativa y obligados a intervenir sin lneas directrices ni estmulo a la elaboracin poltica. Cuando por impulso propio producen documentos, realizan actos o desarrollan luchas, carecen de canales para reflejarlos o influir en decisiones del conjunto.

Se podr argumentar que existen mediaciones a travs de los sectores polticos, por integrar instancias de direccin regular establecidas estatutariamente de manera proporcional a su peso electoral. Podran, si sus militantes estn insertos en los comits, arrimar algo de informacin y a la vez retransmitir las iniciativas. Pero si lo que constituira un mecanismo eventual y hasta excepcional, deviene nico canal entre bases y dirigentes, es explicable la desercin de la militancia independiente, tanto como el afn cooptativo y cierto canibalismo de buena parte de los grupos polticos sobre los cada vez ms escasos participantes. En suma, la orfandad organizativa contribuye parcialmente a explicar el crecimiento de la militancia sectorizada en detrimento de la independiente, que de conjunto desembocan en un empobrecimiento general, tanto cuantitativo cuanto cualitativo. Afortunadamente muchos de esos militantes independientes, encontraron cobijo y hospitalidad en los movimientos sociales y civiles como el feminismo, el PIT-CNT, el movimiento de DDHH, etc., que tanto han enriquecido programticamente al FA, cuanto reorientado parcialmente la poltica gubernamental. Pero los comits de base, conforman un extenso delta cruzado por ros de silencio e incomunicacin.

Los ejemplos sobran: los mails que con diferencia de meses enva la Unidad de Comunicacin son directamente risibles. Slo informan de alguna actividad aislada, incluyendo la de gobierno. Que me los manden no es un problema, aunque no aportan nada, pero que el comit Morroni que integro no reciba nada de esa instancia, prueba el aislamiento al que aludo. En otro orden, con ms de un mes de antelacin, ese mismo comit entreg en mano al presidente trece preguntas impresas sobre la organizacin y funcionamiento del Congreso, ante la inexperiencia de sus participantes, que dificulto que fuera exclusiva. Jams fueron respondidas y los delegados inexpertos de decenas de comits, tuvimos que ir aprendiendo sobre la marcha la mecnica de funcionamiento e intervencin. De este modo, un militante frentista debera ir formndose osmticamente.

El FA carece de una publicacin interna o pblica que informe, organice a sus bases o les d lugar para exponer sus inquietudes, cosa que sin embargo tienen en diversa medida los sectores polticos integrantes. Pero posee una pgina web que prcticamente sin costo, ni lmite de magnitud, podra cumplir buena parte de esa funcin vacante. Sin embargo, sospecho que debe ser la peor pgina del universo poltico. En primer lugar porque se estanc en el formato web de fin del siglo pasado, anterior a la web 2.0 que inaugur la interactividad, de la que sta carece. Baste ver por ejemplo la indigencia informativa y documental, la desactualizacin e inclusive la rotura de links a los incompletos documentos fundacionales. Al punto que en la pestaa participacin que invita a suscribirse a un boletn de noticias (algo an unidireccional) se informa que prximamente encontrars el formulario para suscribirte. No hay all nombres de los representantes electos, ni sus mails para comunicarse y menos an los mails de los comits de base, pera que interacten entre s. Slo una breve descripcin genrica de las funciones de cada estamento.

Uruguay debe ser el pas con mayor desarrollo de la tecnologa informtica y con la mayor penetracin de conectividad y utilizacin de internet por habitante de Amrica Latina. Una oportunidad nica no slo para aprovechar esa ventaja, sino tambin para experimentar e innovar. La explicacin de la parlisis, no ser la falta de programadores. Al contrario, entre la militancia frentista debe haber un ejrcito de ellos. La razn hay que encontrarla en la anodina concepcin poltica de la organizacin y la comunicacin. Por supuesto que producir el cambio indispensable de esta herramienta llevar tiempo y mucho trabajo. Pero tampoco habra que encararlo desde cero porque hay excelentes experiencias que bien pueden servir como modelo a perfeccionar.

Particularmente el desarrollo que viene haciendo el Partido de la Red en Argentina que tangencialmente mencion en un artculo previo. En el ao 2013 se present a elecciones legislativas en la ciudad de Buenos Aires, proponiendo que sus representantes votaran las resoluciones que la ciudadana le indicara mediante una votacin electrnica previa en un entorno informtico en el que podan no slo conocerse los proyectos de ley sometidos a compulsa, sino argumentar y debatir en el seno del sistema. Personalmente los vot porque a pesar de la neutralidad que exhiban y considero inaceptable para un partido poltico (que actualmente han revisado) aportaban aire crtico a la autonomizacin de los representantes y a la corrupcin estructural de la clase poltica argentina. Lamentablemente no logr acceder a un escao, difundiendo de este modo la experiencia. El software que desarrollaron y continan perfeccionado desde la fundacin Democracia en red -cuya delimitacin con el partido me resulta difusa- es libre, es decir de cdigo fuente abierto y fue utilizado por experiencias sumamente atractivas, como por ejemplo, Podemos en Espaa, o actualmente el presupuesto participativo de la ciudad argentina de Rosario, adems de aplicarlo a su propia organizacin. Como todo sistema informtico, tiene vulnerabilidades en materia de seguridad, pero sobre todo an requiere de computadoras tradicionales porque no ha llegado a desarrollarlo como aplicacin para celular que es hoy la computadora ms extendida y de uso sencillo entre las poblaciones. Pero hara muy bien el FA en reparar en estas experiencias e inclusive tomar contacto.

Personalmente lo he hecho y me encontr con un grupo de jvenes, profesionales universitarios destacados, algunos ex alumnos mos en la Universidad de Buenos Aires, enormemente creativos, dispuestos y ejecutivos. Pueden dar la impresin de cierta exterioridad a las tradiciones de las izquierdas y progresismos, entre otras cosas porque no hacen esfuerzo en vincular sus actividades y propuestas con las luchas y demandas histricas, ni por revisitar la filosofa y teora poltica, an en la esfera especfica su inters como son los derechos ciudadanos y la distribucin del poder. En materia de documentos y definiciones son minimalistas y acotados. Si bien se concentran en el nudo gordiano de la democratizacin de la sociedad, se cien a los mecanismos de democracia directa y al cuestionamiento profundo de la representacin, sin desarrollar otros aspectos complementarios del objetivo estratgico como la rotacin, la revocabilidad, la desprofesionalizacin o la restriccin de beneficio personal del representante, entre otras omisiones. Inclusive corren el riesgo de obstaculizar su objetivo al proponer la delegacin de la opinin en expertos ante el desconocimiento de algn tema, lo que reconcentrara el poder en el especialista.

Pero su contribucin concreta al estmulo de la participacin es sumamente encomiable tanto como dbilmente reconocida. No slo han tenido escasa prensa, sino el infortunio de que dos de sus miembros instalados en San Francisco -pareja entre s- fueran entrevistados por el diario La Nacin en su edicin del 30 de setiembre. All someten a los tan interesantes esfuerzos de este colectivo militante a un verdadero papeln. En uso de una extrema soberbia dicen haber creado una organizacin para reinventar la democracia, plantendose una tesis futurista en torno a internet. Se basan para ello en lo mejor de las propuestas del Partido de la Red, aunque en este caso, extienden el alcance apoyndose materialmente en una financiadora de startups. No slo se atribuyen la reinvencin sealada sino que l dice haber creado personalmente el partido y hasta bromea que con el fin de levantarse a su compaera. Tal democracia reinventada, ni podra ser inscripta en corriente terica alguna, ni surgira de la evolucin de la relacin entre tecnologa y sociedad ni de las luchas por su conquista, sino slo del personalismo e inventiva de dos autores ignorantes de todo ello.

Pero en cuanto a Democracia en red, una vez sobrepasada cierta ajenidad que puede resultarnos a los viejos el uso de algunos significantes de reverberacin corporativa, o las renovaciones que porta todo lenguaje juvenil, la experiencia merece ser considerada como una iniciativa militante y desinteresada en el arduo y convergente camino de la distribucin del poder decisional.

A pesar de que ellos se llamen pares entre s, los concibo compaeros.

Emilio Cafassi. Profesor titular e investigador de la Universidad de Buenos Aires

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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