Portada :: Cuba :: Hasta siempre Comandante!
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-12-2016

De regreso con Fidel hasta el fin de todos los tiempos

Lidia Fagale
Rebelin


En esas nueve lunas, la ltima roja, Cuba fue la imagen de una conjuncin entre lo real maravilloso y esa inesperada alteracin de la realidad, una revelacin privilegiada, una iluminacin inhabitual, una fe creadora de cuanto necesitamos para vivir en libertad; una bsqueda, una tarea de otras dimensiones de la realidad, sueo y ejecucin, ocurrencia y presencia", una definicin de Alejo Carpentier que ocupa el lugar de mi falta de palabras que rechazan ser apenas parte de una crnica, que no desean ser reducidas a retazos de una noticia. Muri Fidel, un hombre de carne y hueso que hizo realidad las utopas negadas por siglos a millones de seres humanos.

Fui a esa tierra revolucionaria que es Santiago de Cuba. Un lugar donde todas las generaciones convergen en un mar inmenso de agradecimiento al Comandante. All y tambin en La Habana los jvenes estudiantes saben que Fidel pens en ellos antes que nacieran. Vio el futuro apenas baj de las sierras y recorri el camino de la gloria.

Casualidad o no, aquel 25 de noviembre Fidel volvi a su barco revolucionario como lo haba hecho hace ms de medio siglo atrs y transform el mar en tierra y la volvi a transitar con el mismo polvo de sus huesos. Fidel es Cuba. Cuba es Fidel. Fidel soy yo era el grito que rompa el paradjico silencio devenido en un estallido de dolor.

Y atraves los cuerpos de cada cubano y se qued en ellos esperando como un nio ser acunado en las ideas que hoy nos deja para defenderlas hasta el final.

Fueron nueve lunas, un embarazo que volvi a parir el sentimiento revolucionario de Fidel y Mart en millones de cubanos. No creo en la magia, pero s en esa conjuncin de la que nos habla Carpentier, cuando lo real maravilloso, es tan real que impacta inicialmente como metfora, pero deviene en pura realidad concreta, tangible. Fidel existe como existe el perseverante deseo de autonoma e independencia del pueblo cubano.

Ese sincretismo cultural que navega como el Granma buscando convertir el deseo, la promesa en realidad. All estn todas las creencias que vienen de lejos, de pocas de esclavitud y de dolor, de velas que protegen, de inciensos que buscan ahora mezclarse con las cenizas de Fidel, de otras que lo resucitan en sus ideas, de aquellos que sin dogmatismos hicieron prctica de un marxismo particularmente cubano. De todos aquellos que convergen en esta gesta heroica que se llama revolucin.

Dicen que es poca de Cocuyos, de esos bichitos que en la noche iluminan los campos y los ojos. Ojal que esa luz que vio Fidel en su infancia en Birn se esparza en cada rincn de esta tierra llevando el mensaje de un hombre que existi para hacernos ms felices.

***

Mi ms profundo agradecimiento por haberme permitido compartir fraternalmente el saludo final al Comandante Fidel Castro Ruz a todos los compaeros de la Unin de Periodistas de Cuba en La Habana, Camagey y Santiago. Mi abrazo fraternal por la solidaridad recibida a todas las compaeras y compaeros del Hotel El Costillar del Rocinante

 

Lidia Fagale -Secretaria General de la UTPBA



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