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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-10-2005

Un safari para Teddy Roosevelt

Higinio Polo
El Viejo Topo


Para Rosa Senserrich

Teddy Roosevelt fue un presidente norteamericano, hoy olvidado por la mayora de sus compatriotas, que, sin embargo, inspira ahora a los ms duros halcones del gobierno de su pas. Fue un hombre serio, un patriota, un tipo que populariz el sombrero panam posando en el canal que haba robado a Colombia, un prcer que tiene un ro bautizado con su nombre en el Brasil, y a quien, para honrarlo, convirtieron su casa neoyorquina en un museo de sus recuerdos y de las glorias de los Estados Unidos. Pero si la poblacin lo ha olvidado, no lo han hecho los ms celebrados pensadores y estrategas del duro capitalismo de nuestros das, que citan a Teddy Roosevelt con frecuencia. Henry Kissinger (ya saben, uno de los artfices del ms sanguinario imperialismo norteamericano, que aneg de sangre el Vietnam) mantiene en su libro Diplomacia que Teddy Roosevelt fue el primer presidente que insisti en que el deber de los Estados Unidos era hacer sentir globalmente su influencia, y relacionar al pas con el mundo en trminos de un concepto de inters nacional. Kissinger acepta que Roosevelt impuls la interpretacin ms intervencionista de la Doctrina Monroe, y, pagado de s mismo, sostiene que Roosevelt tuvo en las relaciones internacionales una sutileza que no mostr ningn otro presidente de los Estados Unidos, y a la que slo se acerc Richard Nixon. Construyndose su propio pedestal histrico, Kissinger omite, con modestia de colegial, que los asuntos exteriores del corrupto y carnicero Nixon estaban bajo su direccin, como secretario de Estado de su gobierno que era.

No es ninguna casualidad que, hoy, desde Kissinger hasta Kagan, pasando por Wolfowitz o Hungtinton los crculos de la nueva derecha norteamericana, los bautizados neocons se inspiren en el viejo Teddy Roosevelt. Roosevelt impuls un nuevo imperialismo norteamericano, pero no lo cre. De hecho, su poltica exterior bebi de la que haba diseado William Henry Seward, secretario de Estado con Abraham Lincoln y con Andrew Johnson. En aquellos aos sesenta del siglo XIX, Seward cre las bases de la construccin del imperio norteamericano, con la vista puesta en los mercados asiticos, el control del Caribe, el proteccionismo y la captacin de inmigrantes como mano de obra barata. Seward logr comprar Alaska, y controlar las Midway, consolidando para Estados Unidos la zona de Hawai. Tena, incluso, la idea de que Washington podra forzar a Canad y Mxico a integrarse en la Unin. Era demasiado ambicioso.

Roosevelt tambin lo fue. Era un hombre educado, burgus, que no tena remilgos a la hora de actuar, y mantuvo siempre una marcada inclinacin por la naturaleza, la vida salvaje, la caza y las expediciones a tierras ms o menos incgnitas. Miembro del Partido Republicano, era tradicional y conservador, aunque algunas de sus decisiones polticas suscitaron la simpata de un vago movimiento que, a principios del siglo XX, en Estados Unidos, fue calificado de progresista: una mezcla de un nuevo nacionalismo que, para Roosevelt, deba regular los monopolios, y de las posiciones tradicionales del partido republicano. Crea en la superioridad racial del hombre blanco y en la expansin inevitable de su poder: la corriente intelectual del darwinismo racista acompa, en su presidencia, al nuevo imperialismo norteamericano. As, Roosevelt organiz la intervencin norteamericana en Cuba, en 1898. Fue vicepresidente con William McKinley, y accedi a la mxima representacin en 1901: sera presidente hasta 1909. Con l, se consolid la poltica imperialista norteamericana, que llev a impulsar la separacin del istmo de Panam de Colombia, en 1903, para construir el canal, que fue concluido en 1914. Partidario de la utilizacin de la fuerza en las relaciones internacionales, con su presidencia se populariza la diplomacia del dlar y del gran garrote, el big stick con que los Estados Unidos amenazarn al resto del mundo durante todo el siglo XX. Hasta hoy.

Era, tambin, un hombre previsor. Roosevelt crea en la necesidad de una nueva frontera para los Estados Unidos, tal como la haba definido Frederick Jackson Turner: eso implicaba iniciar la expansin norteamericana por el mundo. Y eso hizo Roosevelt. En 1903 forz a Estrada Palma, el primer presidente cubano, impuesto por Washington, a firmar la concesin perpetua de la base de Guantnamo, y mand expediciones militares al Caribe. Tras la imposicin a Cuba de la enmienda Platt, aprobada por el Congreso norteamericano en marzo de 1901 y aadida como apndice a la Constitucin cubana del mismo ao, fue Roosevelt el encargado de poner en marcha su aplicacin efectiva, lo que limitara la soberana cubana durante dcadas. Ese ao Roosevelt impuls una rebelin en Panam, a la que apoy con tropas, para conseguir la secesin de Colombia y la independencia de Panam: quera construir un canal para comunicar el ocano Atlntico con el Pacfico, en la que fue una de sus ms importantes decisiones de poltica exterior. En 1904 decidi ocupar Santo Domingo, aadiendo el clebre corolario Roosevelt a la vieja doctrina Monroe: segn l, Estados Unidos poda verse obligado a ejercer funciones de polica internacional e intervenir militarmente en otros pases. Eran tiempos duros. Son los aos de los que nos habla Upton Sinclair en La jungla, los aos de la carne podrida que vendan los mataderos de Chicago, y de la ms cruel explotacin de los obreros norteamericanos.

Teddy Roosevelt tena la pretensin de convertir a Estados Unidos en una potencia mundial y puso as las bases del imperio. Intervino en las disputas europeas por el reparto de Marruecos, llegando a presidir la Conferencia de Algeciras que, adems de poner a Marruecos bajo control internacional, y de concretar su reparto entre Francia y Espaa, facilit el comercio norteamericano en la zona. Particip, adems, en las negociaciones entre la Rusia zarista y el Japn, en la guerra de 1905: consciente de la debilidad militar norteamericana en esa parte del mundo, Roosevelt quera frenar la expansin rusa y favorecer al Japn. Lo consigui. El Tratado de Portsmouth sancion as la derrota rusa y el creciente podero japons. Por su mediacin en el conflicto, le fue concedido el Premio Nobel de la Paz, en 1906. Estaba satisfecho: un presidente norteamericano consegua un premio de gran prestigio internacional, aunque acept la ocupacin japonesa de Corea, que tantos sufrimientos y nuevas guerras traera.

A la vista de esa trayectoria, no es de extraar que su presidencia inspire hoy a los ms duros militaristas de Washington, que ilumine a quienes han elaborado la tesis de las guerras preventivas y de un nuevo siglo americano. Porque las ideas imperialistas desarrolladas por Frederick Jackson Turner, Thayer Maham y Brooks Adams iban a estar, desde esos aos de la presidencia del primer Roosevelt, en el centro de la poltica exterior norteamericana. Era, adems, un hombre consecuente: cuando todava iniciaba su carrera poltica, el propio Roosevelt acudi a luchar a Cuba, al frente de sus Rough Riders, un regimiento de caballera que l mismo haba creado para luchar contra Espaa. Entonces, Washington proclam que intervena en Cuba por razones humanitarias y para proteger a los ciudadanos e intereses norteamericanos, recurriendo a un lenguaje y unos pretextos que sigue utilizando hoy.

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La ciudad de Nueva York honra a Teddy Roosevelt: all naci y fue gobernador del Estado, y an se encuentran en Manhattan algunas huellas de su vida. En la taberna McSorley, en la calle 7, por ejemplo, est un retrato suyo, que le otorga el rango de vicepresidente. As ha quedado para la historia, al menos en ese lugar. Puede seguirse su vida en diferentes obras: disponemos, entre otras, de una biografa escrita por Natham Miller. Sabemos, as, que Roosevelt proceda de una familia de races holandesas y que estudi en Harvard. Su primera esposa, Alice Hathaway Lee, muri a los cuatro aos del matrimonio, y, dos aos despus, Roosevelt se cas con Edith Carow. Roosevelt tena en ese momento menos de 30 aos e inici entonces su ascensin poltica. McKinley le nombr despus subsecretario de Marina, desde cuya responsabilidad Roosevelt empieza a preparar la guerra contra Espaa de 1898. Haca tres aos que Washington haba elaborado un plan para apoderarse de las colonias espaolas de Cuba, Puerto Rico y Filipinas. Tras ser gobernador, lleg a la presidencia del pas, despus del asesinato de McKinley, liquidado en septiembre de 1901 por el desconocido anarquista Len Czolgosz, un hijo de emigrantes polacos. El asesinato, en el que se quiso involucrar a la legendaria Emma Goldman, sin conseguirlo, cre una terrible convulsin en Estados Unidos, y Czolgosz, juzgado con extrema celeridad, fue condenado a muerte y ejecutado en la silla elctrica al mes siguiente.

En Nueva York, en el 28 Este de la calle 20, est la casa de Teddy Roosevelt, que el municipio cuida con esmero. All naci y vivi el viejo presidente, oscurecido, dcadas despus, por el Roosevelt del New Deal y de la Segunda Guerra Mundial. Sub al primer piso, por una escalera de madera que cruja. En una sala, se vea un len disecado, una cabeza de oso y una silla de montar, recuerdos de sus caceras. Roosevelt fue a frica con la Smithsonian African Expedition, algunas de cuyas escenas pueden verse en las salas, junto a un mapa de la expedicin Roosevelt-Rondon al Brasil, en 1914. Hay fotografas de un grupo de camellos, y un salacot colonial. Me fij en los dos volmenes escritos por l: African Game Trails. Al lado, destacaba una partitura de Lajos von Serly, con un dibujo representando a Roosevelt, armado con carabina, y con el pie puesto sobre un len muerto: se titula Roosevelts Grand Tiumphal March, y est dedicado al expresidente, a su vuelta de frica y Europa, que tanto eco tuvo en la prensa. En otras imagnes se ve a Roosevelt con salacot, o con sombrero ante un elefante muerto. Y a dos negros, que tienen colgando de un palo a un leopardo vivo. En esa sala, la principal de la casa, se recogen otros aspectos de su vida de cazador: est presidida por un gran leo donde Roosevelt est retratado con suma dignidad, y hay tambin una mesa de tapete verde, y, al lado, una antigua y rara bicicleta esttica, con una sola rueda, y dos enormes pieles de cebra. Era todo un personaje, aventurero clebre, prcer de la nacin.

Vi otras salas, donde vivan los Roosevelt, con tapizados oscuros, sillones y canaps de color verde, opresivos, y una chimenea con un reloj y dos obeliscos, al gusto burgus de la poca. En una vitrina cerrada, se disponen los libros, de historia, paleontologa, agricultura, zoologa, poltica, historia de Grecia; all estn incluso los Spanish Papers, de Irving. Tambin, la Historia de Roma, de Gibbon, y una historia de Napolen. En el comedor, dispuesto para doce comensales, hay sillas de madera labrada, tambin oscura. Otra chimenea, de mrmol, con un gran espejo, y tres ventanales con cortinones verdes, oscuros: qu obsesin por la oscuridad. Un armario con vajilla expuesta, otra vez verde, de bordes dorados y flores en el centro de los platos. El suelo, de moqueta, verde oscura. Es un conjunto opresivo, aunque luzca la vajilla inglesa.

Un hombre gordo, con uniforme del Nacional Park Service, me explic los detalles de la casa, satisfecho de las gloras del pas, convencido de la grandeza de Roosevelt. Mientras yo lo escuchaba, distrado, vi otra sala, que da a la calle. Hay una chimenea con un gran espejo de marco dorado. Un piano con una partitura: es msica dedicada a un oscuro reverendo. Junto a ello, un armario expositor, con dos objetos ridculos: un huevo de color rosa, y una campana de vidrio con unas figuritas dentro. Las paredes tienen papel pintado, de flores y arquitecturas ornamentales. Hay dos sofs de color azul cielo, con sus sillas a juego, tambin tapizadas en azul, y los cortinones son del mismo color. Una lmpara de lgrimas en el centro, y, sobre la chimenea, unas cermicas chillonas.

Arriba, estn las habitaciones de la familia. En una, veo una cama individual, con una cunita al lado que tiene baldaquino con mosquitera, y una chimenea con un leo que muestra el retrato de una mujer. En la repisa de la chimenea, perritos de porcelana, y ovejas, horribles. Una mueca de porcelana est dispuesta sobre una pequea silla. El papel oscuro hace la habitacin opresiva, pese a que todo indica que deba ser de una nia. Hay tambin, un tocador, con espejo, y un balancn. Entre dos habitaciones, en el espacio que las comunica, hay un lavabo. Desde aqu, se entra en la gran habitacin con el lecho matrimonial, severo, y una chimenea, un secreter, un armario de luna, y un tocador. El espantoso gusto burgus de principios del siglo XX. En el secreter-escritorio, veo un diario, cerrado, de 1885, y unos tinteros, con pluma de ganso. Una jofaina para lavarse. An, al lado, otra salita, donde destaca un cuadro con las firmas de los ministros de Roosevelt. Veo a un olvidado, y curioso, Charles J. Bonaparte, de Marina. Hay tambin libros de Roosevelt: Ensayos literarios, Problemas americanos, Recuerdos africanos, y alguna biografa.

En otra sala, de la planta baja, sus recuerdos polticos, fotografas de orador, una autobiografa. Se ve, incluso, una placa de unos Havana Cigars, que le hicieron con su efigie, y, dentro de la caja, dos puros. Aqu estn algunas imgenes de la guerra de Cuba, de espaoles, y de un ataque del 1 de julio de 1898, en Santiago de Cuba. Es curioso que ocupen ms espacio sus objetos de cazador y explorador que sus recuerdos polticos.

* * *

Me haba encontrado con Roosevelt en otra ocasin, en Nairobi. All vi algunas imgenes de aquel hombre elegante partidario de hablar suavemente y llevar un gran garrote, frase que utiliz para definir la poltica exterior que deba impulsar Estados Unidos. En el Stanley hotel se halla un bar que frecuentaba, aunque hoy le han cambiado el nombre. Se llamaba Safari bar. Ahora, pueden verse all fotografas de poca: la visita del prncipe de Gales, llegando a Nairobi, a Hemingway posando con unos amigos, tras haber cazado cuatro astados, o a Karen Blixen ante el porche de su casa, en 1931, y, en otra, disparando, tambin delante de su casa. Hay imgenes del tendido del ferrocarril de Uganda, con los obreros indios trabajando, todos con turbante. Pero las mejores fotografas son las del safari de Teddy Roosevelt. Son nicas. Puede verse en ellas a Roosevelt sentado delante de los parachoques de una locomotora, con otros tres amigos. Sonren, estn satisfechos. En otra, se ve un ricksaw tirado por un negro, en donde lleva a dos tipos, con salacot, traje y corbata.

All, al lado del Stanley, est el Norfolk hotel, el lugar desde donde Teddy Roosevelt inici su gran safari, el mayor de la historia, que dur casi un ao. Es un hotel de lujo, de estilo Tudor, con ladrillo rojo. Aqu se alojaron los miembros de la expedicin del presidente, entre ellos algunos clebres exploradores. Fue inaugurado en 1904, segn vi en una felicitacin del hotel, de 1946, que presuma de sus 42 aos de servicio. El bar estaba envuelto en melodas europeas de siempre, y los sillones de mimbre, con cojines azules, dan la nota extica y africana: recrear frica en el mismo continente. Tras el mostrador, un cuadro muestra a tres askaris con gorros rojos, que acompaan a una mujer con salacot, y los ventiladores del techo alejaban el agobio del calor de la media tarde. El restaurante est dedicado a Lord Delamare, gobernador britnico de Kenia, y es el ms selecto de Nairobi, el que rene hoy a los embajadores y a los ricos occidentales residentes en la capital de Kenia. All, los clientes hablan de safaris, mientros los camareros sonren con sus bandejas, y los ventiladores del techo van a velocidades diferentes, adaptados al gusto de los comensales.

Las paredes del bar estn pintadas de amarillo, y, en ese momento, serva las mesas un negro vestido con una casaca blanca, inmaculada. Tras el vestbulo, se vea un gran patio ajardinado, con aspecto britnico, al que dan las habitaciones, y un cuidado csped. Dentro, se ven algunas fotografas del hotel en los aos treinta, de color sepia, entre sofs tapizados de verde y lmparas de tela en las mesitas. Me llam la atencin una fotografa, del centro de Nairobi, en 1940, con un autobs y un gran termmetro. En otras, se ve a una seorita (tal vez Osa Johnson), montada sobre una cebra, con pantaln corto y sombrerito. Y, en otra, los coches de la expedicin Baboona, cargados hasta los topes: distingo al menos ocho vehculos. En una imagen, hecha por Osa Johnson, se ve un coche arrastrado por las acmilas, para vadear un ro: era la forma de hacer safaris, hace casi un siglo. En otra, se ve la parada ring, de octubre de 1928, con el prncipe de Gales y Beryl Markham. Y, finalmente, se ve al propio Roosevelt, ante el campamento plantado del safari, al lado de una gran bandera norteamericana, junto con otros tres tipos, uno de los cuales maniobra con una carabina. Hay algunas imgenes realizadas por el propio Roosevelt: en una, se ve una tienda de campaa, con la bandera norteamericana. Era un patriota.

En el restaurante Ibis se ve una fotografa de Roosevelt, con la carabina, ante un gran len muerto. Lleva puesto el salacot, y est serio, con su bigote blanco con las puntas hacia abajo, vestido de cazador, con el cinturn lleno de municiones. No se ve nada ms: Roosevelt y el len. Me sent en uno de los sillones de mimbre, viendo la entrada y la recepcin, ante la fotografa de un cazador que estaba apoyado con indolencia en la capota de lona de su coche, estacionado en una pista de tierra, ante el lago Nakuru. Era una fotografa de 1940: aquel tipo estaba all, tranquilo, mientras el mundo estaba en guerra. Tras el mostrador del vestbulo, haba tres cuadros: uno, mostraba una fila de ricksaws, y los otros dos a seoritas con parasoles. Yo estaba anotando en una servilleta de papel, y, entonces, se sent el pianista, me sonri y empez a tocar una meloda pizpireta, alegre, que saltaba entre los comensales del restaurante. All no aparecan los problemas de Kenia, de frica, y el mundo poda seguir girando, sin preocuparse.

Intent imaginar las escenas del safari. La caravana de Roosevelt, anota la biografa oficial de la Casa Blanca, se realiz en 1909, tras dejar la presidencia. Sali desde el Norfolk con novecientos porteadores, dicen, cargado de carros con los elementos necesarios, y llevando hasta tractores para arrastrar los vehculos por la sabana. Iban a cazar. Eran los dueos de Kenia. Cuentan que entre Roosevelt y su hijo mataron a ms de quinientos animales, entre ellos nueve rinocerontes blancos, que estaban al borde de la extincin. Una carnicera, justificada por los animales que se enviaron despus al Smithsonian de Washington.

* * *

Termino. Lo que los historiadores norteamericanos han dado en llamar el cierre de la frontera norteamericana en la dcada final del siglo XIX, tras haberse apoderado Estados Unidos de buena parte de las tierras continentales de la Amrica del Norte, que fueron arrebatadas a sangre y fuego a los pueblos indios o a Mxico, contribuy, junto con la crisis econmica de esa dcada, a que los gobiernos de Washington impulsaran una poltica imperialista que ya mostraba ambiciones mundiales. Ah estaba nuestro Teddy Roosevelt, el cazador. Es tentador, aunque no tenga ninguna validez cientfica, relacionar esos hechos de hace un siglo, con la oportunidad que supuso para Washington la desaparicin de la Unin Sovitica y, a finales del siglo XX, el inicio de una nueva crisis para Estados Unidos, ligada al lento pero constante declive de su potencia econmica. Hay ms coincidencias. Es curioso, pero los propios anarquistas norteamericanos desconfiaban de Len Czolgosz, el anarquista polaco que mat a McKinley, y, hoy, todava no sabemos qu se esconde tras esa fantasmal red de Al-Qaeda que protagoniz el 11 de septiembre de 2001. No pretendo jugar con teoras conspiratorias: sera ridculo pensar que quienes elaboraron el Proyecto del Nuevo Siglo Americano los crculos acadmicos de las Fundaciones y universidades norteamericanas, relacionados con la gran empresa y con la industria armamentstica, los Cheney, Wolfowitz, Rumsfeld y otros semejantes cuentan con la maldad suficiente y la sutileza intelectual de entretenerse con laberintos de ingenio mientras preparan las nuevas guerras imperialistas, las guerras preventivas del moderno intervencionismo colonial. Pretendo apenas mostrar una extraa simetra, un oscuro juego de la historia, que lleva a relacionar el 14 de septiembre de 1901, el da que muri McKinley y pas a ser presidente Roosevelt, el hombre que lanz la poltica del gran garrote y del moderno imperialismo norteamericano, con el 11 de septiembre de 2001, un siglo despus, con otro atentado, el de las Torres Gemelas, que dio a George W. Bush (un presidente que tantos puntos en comn tiene con el viejo Roosevelt) la oportunidad de lanzar otra escalada imperialista en el mundo. Tal vez, para ellos, el mundo y la vida se reducen a una cuestin de caceras. El mundo era un safari para Roosevelt, y se ha convertido tambin en una carnicera para Bush.



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