Portada :: Cuba :: Hasta siempre Comandante!
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-12-2016

Con permiso de Fidel

Patricio Montesinos
Rebelin


An en medio de la tristeza que embarga al pueblo cubano por la partida fsica de Fidel Castro, vale la pena hacer una reflexin, claro, con permiso del lder histrico que construy en la mayor de las Antillas la ms grande Revolucin de la Patria Grande.

Tuve la oportunidad de estar presente en la tierra de Fidel, que es tambin la ma, por esos das en que el Comandante en Jefe, como le siguen y seguirn llamando sus compatriotas y todos los agradecidos de este mundo, regres a las montaas del oriente de Cuba, y en su larga y conmovedora cabalgata fue despedido y arropado por millones de hombres, mujeres, ancianos, nios, nias y jvenes.

Fue verdaderamente impresionante el mar de personas, negras, blancas y mestizas, que entre sollozos, vtores, halagos, fotografas y banderas dijeron adis a un gigante revolucionario de esta y la pasada centurias, y que no solo es de la nacin caribea, sino de todos los seres humanos dignos de Nuestra Amrica y del planeta tierra.

Pero hubo algo que particularmente estremeci y hasta sorprendi a no pocos, y fue la reaccin espontnea de las nuevas generaciones de cubanos que por sus edades no tuvieron la oportunidad de ser testigos de las incontables gestas libradas por Fidel, aunque las conocen muy bien a travs de sus padres y abuelos.

Los Pinos Nuevos de la Isla -parafraseando a Mart- salieron espontneamente a las calles, con sus propias y frescas consignas e iniciativas, tomaron carreteras y plazas, y derramaron lgrimas como sus progenitores, al paso de Fidel en su trayecto victorioso hacia su nuevo cuartel general, una modesta roca junto a donde reposa el Hroe Nacional Jos Mart, protegida por la combativa e histrica Sierra Maestra.

Pareca que el invicto Comandante de Comandantes les estuviera mostrando a sus hijos el camino a transitar hacia futuros triunfos de la Revolucin de la mayor de las Antillas que comand desde el 1 de enero de 1959.

A su vez, la reaccin de los Pinos Nuevos de Cuba fue como una promesa hecha a Fidel de que su abnegado pueblo continuar su legado y defender la soberana y la independencia que heredaron gracias a la lucha de la llamada Generacin del Centenario y de los hroes de las guerras libertarias contra el colonialismo.

Constituy, al mismo tiempo, una respuesta contundente a escasos adversarios, descolocados o ilusos, que apostaron siempre frustradamente a que con la desaparicin fsica de su lder, la Revolucin en el decano archipilago caribeo temblara y se ira a bolina.

Los cubanos, y muy especialmente los jvenes, repiten hoy ms que nunca que todos son Fidel, que su eterno Comandante en Jefe se ha multiplicado en millones, y que desde la eternidad ser mucho ms peligroso para los enemigos de su Patria porque el ejemplo, las ideas y convicciones que dej ya se transformaron en banderas y escudos inquebrantables.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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