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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-12-2016

Anlisis de coyuntura electoral
Entre la inercia y el desencanto

Montecristi vive
Rebelin


Incertidumbre. Esa sola palabra resume el panorama poltico-electoral del Ecuador a dos meses de las elecciones de 2017. En efecto, pocas veces en la historia nacional se tienen tan pocas certezas sobre el escenario electoral faltando poco tiempo antes de concurrir a las urnas. Al margen de las declaraciones triunfalistas de algunos candidatos a la Presidencia de la Repblica, la mayora de ellas sustentadas en encuestas cada vez ms inverosmiles, la indecisin mayoritaria del electorado es la que marca la pauta poltica del momento. Esta situacin coyuntural es el resultado de la vulnerabilidad estructural de la poltica ecuatoriana, caracterizada por los lmites de la organizacin partidaria, de los movimientos sociales, de las formas institucionales y legales, y que se ha profundizado durante la etapa caudillista autoritaria de Rafael Correa.

El fracaso de los sondeos constituye un primer elemento de desorientacin general. Y no por lo que ha sucedido recientemente en otras regiones del mundo, sino por lo que sucedi en nuestras propias narices en las elecciones de 2014. Adems, la confirmacin del vertiginoso descenso del apoyo electoral al rgimen no se da slo por una informacin estadstica, sino que se refleja en una decisin poltica del propio gobierno: la negativa del corresmo a procesar dos consultas, una por el Yasun y otra por las mal llamadas enmiendas constitucionales. Con o sin encuestas, el gobierno est perfectamente consciente de su debilidad. Hoy es evidente que, con la crisis econmica y sus secuelas, y con la corrupcin galopante, el apoyo al oficialismo es mucho menor. Tal vez no tan grave como para dejarlo fuera de la segunda vuelta en febrero de 2017, pero s como para empujarlo al infierno de la derrota en abril.

Esta prdida de popularidad no implica, sin embargo, el endoso de votos a algn binomio de la oposicin en particular. La creciente negativa de la gente a votar por Alianza Pas se traduce en la persistencia de un alto nmero de indecisos, mas no en un alineamiento electoral. La gente sigue esperando por la alternativa ganadora para volcarse en su favor. A diferencia de 2013, cuando las cartas estaban echadas desde el inicio, hoy el ingreso a la segunda vuelta asoma como crucial.

La opacidad que recubre a los grupos de poder econmico es la segunda causa de incertidumbre electoral. La vieja lgica de confrontacin de intereses concretos (v.g. entre exportadores e importadores, entre terratenientes serranos y comerciantes costeos, entre especuladores financieros e industriales proteccionistas) ha cedido paso a una complejidad capitalista tan extrema y voluble que torna difcil definir una relacin entre sectores econmicos y representacin poltica. El ltimo esquema medianamente estructurado (Izquierda Democrtica, Democracia Popular, Partido Socialcristiano y Partido Roldosista Ecuatoriano) sucumbi ante la arremetida de fuerzas caracterizadas por su funcionalidad coyuntural y por la accin del caudillismo populista. Ahora la mayora de partidos, empezando por Alianza Pas, son una amalgama de intereses cruzados que procesan sus diferencias en los cotos cerrados de la esfera privada, de acuerdo con negocios transitorios. Por eso tambin el espacio pblico-poltico por excelencia, es decir la Asamblea Nacional, ha quedado convertido en un mero simulacro.

La reciente confrontacin del gobierno con el banquero Fidel Egas, a propsito del incremento del encaje bancario, refleja este clima de ambigüedad. En efecto, pareciera que la ofensiva del rgimen se particulariza en el Banco Pichincha ms que en el sector bancario en general; y no porque sea el banco ms grande del pas, sino porque sus principales accionistas estaran vinculados a determinadas opciones electorales. Por qu el gobierno ataca al Banco Pichincha y no al Banco de Guayaquil? Ah es cuando la sospecha de un pacto de trastienda entre Rafael Correa y Guillermo Lasso cobra una vez ms fuerza. La finalidad sera consolidar un modelo econmico articulado a nuevas formas de acumulacin transnacional del capital financiero (los extractivismos, la maquila de alta tecnologa, los Tratados de Libre Comercio) donde otros grupos oligrquicos no coinciden.

Lasso o la impotencia electoral del empresariado

En el contexto anteriormente descrito se explican las permanentes presiones de ciertos grupos empresariales de derecha que recuerdan a la vieja oligarqua para que Cynthia Viteri decline su candidatura. La posibilidad no asegurada de endosarle los votos socialcristianos a Guillermo Lasso parece ser la nica medida para sacarlo del anquilosamiento en que ha cado su candidatura. A las limitaciones inherentes al candidato hay que aadir el fraccionamiento de la derecha, ubicada fuera y dentro del gobierno de Correa.

La imposibilidad de forzar un pacto estratgico entre CREO y los socialcristianos (Madera de Guerreo) plante un serio dilema a los sectores del empresariado, sobre todo guayaquileo, que apuntan a un recambio poltico. Lasso no les garantiza el triunfo, lo cual, en buen romance, les obliga a una negociacin con los grupos econmicos nuevos y viejos florecidos a la sombra del corresmo. La posibilidad de redefinir la hegemona se desvanece.
La displicencia con que Jaime Nebot ha respondido a estos apremios por la unidad de la derecha tiene una explicacin muy simple: el control de la alcalda de Guayaquil sigue siendo una fuente de poder importante y decisiva. Nebot al contrario de Lasso puede darse el lujo de no llegar a Carondelet. En tales circunstancias, la candidatura de Cynthia responde a la necesidad de alcanzar una influencia nacional indispensable para proteger y apuntalar un poder local crucial.

Alianza Pas o la descomposicin de la poltica

La conflictividad interna de AP puede alcanzar ribetes dramticos de aqu a poco. Las dificultades para definir un binomio y elaborar las listas de asamblestas, cuyo clmax se produjo 48 horas antes de inscribir las candidaturas, anticipan un fraccionamiento de difcil pronstico, en particular si este movimiento experimenta una derrota en las urnas.

En efecto, la escasez de recursos ya no alcanza para tapar las desavenencias y contentar a todos. Algo queda en claro de este callejn sin salida: no fue el liderazgo de Correa el que mantuvo la cohesin del proyecto: fue la plata. En este sentido, la incidencia actual del caudillo es producto de un mensaje tan claro como prctico: asegurar la continuidad de un proyecto que ha logrado una hbil combinacin entre corrupcin e impunidad. Es ah donde Correa ancl la conexin con los cuadros del partido y los funcionarios afines a la argolla ntima, quienes terminaron forzando un esquema electoral en el cual Lenn Moreno fue relegado a un papel secundario. No tiene ni medio amigo en las listas para asamblestas.

Cul es el principal objetivo de Correa? Si no se llega a la Presidencia su candidato, hay que impedir que la prxima Asamblea Nacional eche abajo al menos dos normas constitucionales: la reeleccin ms de dos veces y la muerte cruzada. Sobre todo sin la primera, Rafael Correa quedar condenado al ostracismo definitivo. No hay que descartar que la amenaza de regresar por cualquiera de estas dos vas haya sido el argumento ms contundente para chantajearles a los morenistas. O se someten ahora, o se atienen a las consecuencias maana!

Esta situacin tambin explica que Moreno haya aceptado una consulta popular tan riesgosa, como las del mal llamado pacto tico. Todo hace presagiar que el efecto ser catastrfico para el binomio oficial: ser el llamado a votar en contra de todo lo que huela a corresmo El gobierno no tiene la calidad tica para plantear el tema de los parasos fiscales teniendo entre manos a varios de sus militantes con depsitos o empresas en los parasos fiscales, empezando por el Fiscal General. Igualmente, hablar de tica mientras se destapan cada vez ms casos de corrupcin es una grosera tomadura de pelo. Finalmente, con esta consulta simplemente no desaparecern las prcticas de esconder recursos en los parasos fiscales en la medida que se fortalecer la figura de los testaferros.

El colapso de las candidaturas locales de AP en 2014, como consecuencia de la irrupcin de Correa en la campaa, an est fresco. Y eso puede repetirse en las actuales elecciones. Ahora, adems de introducir una figura desgastada y abombante como la de Correa en media campaa, el oficialismo proyecta una imagen de sometimiento de Moreno que ser lapidaria en el prximo proceso electoral. Correa en campaa, al contrario de lo que suponen sus adlteres, restar votos. Con justa razn la gente empieza a preguntarse quin mismo gobernar en caso de que AP triunfe.

En realidad, ms all de los desaciertos propios de un proyecto que perdi la iniciativa de manera ms acelerada en la medida que se quedaba sin dinero, es posible detectar una cierta indolencia de la cpula corresta respecto de su candidato a la Presidencia. No se observa mayor empeo en triunfar como antao, aunque s en conservar fichas claves del poder del Estado (Contralor, Procurador, Fiscal General, Defensor Pblico y un importante bloque en el parlamento). Desde la lgica caudillista de Correa, un gobierno de AP desprestigiado por la crisis econmica pone en serios apuros su eventual regreso. Un gobierno de Lasso parece ms conveniente a Correa, sobre todo si pactan de facto la impunidad frente a los actos de corrupcin.

En este contexto es complejo entender la ltima bronca del gobierno con la cpula militar. El estamento militar es indispensable para una eventual manipulacin de los resultados electorales (adems de que constituye una significativa fuente de votos). Cualquier arreglo poltico al que quiera llegar el rgimen depende de la posibilidad de asegurar ciertos resultados y no otros. Por ejemplo, favorecer a Lasso en desmedro de Moncayo. No es suficiente con mantener el control informtico del proceso a travs de la empresa Telconet, ni contar con un Consejo Nacional Electoral afn. El control fsico de las papeletas es imprescindible, y para ello se necesita de la incondicionalidad de los militares. El reciente recambio de la cpula militar puede ser una forma desesperada de buscar esta incondicionalidad, sobre todo luego de las crticas y la inconformidad expresada sucesivamente por los anteriores mandos a propsito de medidas como la intervencin al ISSFA, la reasignacin de funciones, la poltica salarial, etc.

Cuatro iniciativas reflejan lo que podra ser la estrategia del gobierno en la actual coyuntura: la ley de plusvala, la consulta popular por el pacto tico, el incremento del encaje bancario y la firma expedita del TLC con la Unin Europea. Con las tres primeras la intencin sera activar resortes ideolgicos populistas respecto de una supuesta confrontacin entre ricos y pobres, mientras que la firma del TLC apunta a vender la idea del xito en el comercio exterior y las supuestas ventajas del acuerdo: empleo, produccin, exportacin, etc.
Al mismo tiempo, el rgimen tiene que lidiar con situaciones adversas, como el caso de la agresin de gnero propiciada por el director del diario El Telgrafo o la represin a las comunidades shuar de la Amazona. Estos hechos van a ser aprovechados por la oposicin en la campaa electoral, y seguramente implicarn un costo para el oficialismo.

Dnde qued Avanza?

La falta de candidato a la Presidencia ha implicado la potencial desaparicin de Avanza del escenario electoral nacional. La que fuera la segunda fuerza poltica luego de las elecciones de 2014 qued atrapada entre sus disputas internas y el ingenuo manejo de las alianzas electorales. Pretender imponerle condiciones a un viejo poltico como Jaime Nebot fue un despropsito (no tan absurdo como el que protagoniz Pal Carrasco, quien ni siquiera tena un partido registrado como para hacer el amague; ah puso en evidencia su visin absolutamente parroquiana de la poltica).

No hay que minimizar, sin embargo, la potencialidad local de Avanza. Sus estructuras electorales provinciales siguen aparentemente intactas. Lo que no est claro es el papel que cumplir su bloque legislativo en el prximo perodo. Su reciente ubicacin en la oposicin a Correa, luego de un largo maridaje, no implica necesariamente una postura poltico-ideolgica clara. Avanza podra llegar a ser el partido bisagra de las futuras alianzas mviles en la Asamblea Nacional. Todo depender del nmero de asamblestas que consiga.

Moncayo o la inocuidad del discurso

La candidatura del general Paco Moncayo, que arranc con mucha fuerza y expectativa, no ha logrado despegar debido a errores intrnsecos a su estrategia electoral. La prdida de identidad y coherencia ha derivado en la exclusin temporal de aliados importantes y la prdida de cohesin de sus propias filas. Haber subordinado el discurso poltico al marketing contradice las propias posibilidades del candidato: Moncayo no puede ser presentado como un producto publicitario. Ni su trayectoria, ni su condicin de exitoso militar (retirado), ni su imagen, ni su edad lo permiten. Moncayo, quien sin duda tiene una gran capacidad de liderazgo y una visin estratgica de largo plazo, requiere de un discurso serio, responsable y convincente que le diferencie de los otros binomios opositores y del binomio gubernamental, al tiempo que asegure a los sectores populares y medios que su gobierno ser capaz de protegerles frente a las amenazas que se avecinan como consecuencia de la crisis econmica. Son sectores que estn aterrorizados ante la posibilidad de perder lo que han conseguido en estos aos de bonanza. Las medidas tomadas por el gobierno de Correa en estos dos ltimos aos son apenas la antesala de lo que se puede venir a futuro.

Una parte considerable del extravo de la campaa de Moncayo radica en su alejamiento de los espacios amplios y diversos que lo auparon durante ms de un ao, un acercamiento a sectores de la derecha como condicin para un triunfo electoral y el consiguiente alineamiento con un solo partido: la Izquierda Democrtica (ID). Hoy, el general aparece como candidato de ese partido antes que del Acuerdo Nacional por el Cambio, o de los movimientos sociales que lo proclamaron mucho antes que la ID alcanzara su registro en el CNE. Y la principal desventaja es que la reinscripcin de este partido no aparece como una renovacin sino como una resucitacin. En la prctica, la ID aplica estrategias electorales aejas. Como la alianza con Centro Democrtico.

En trminos numricos, esta alianza ha implicado un costo electoral significativo en el principal bastin electoral de Moncayo: Quito y las ciudades de la sierra. Todo a cambio de una improbable penetracin en el electoral guayaquileo. En efecto, Jimmy Jairala tiene que competir con cuatro grandes aparatos electorales en sus zonas de influencias: CREO, AP, PSC-MG y el roldosismo de Dalo Bucaram. Y la torta es demasiado pequea para tanto invitado. No habra compensacin para la prdida sealada.
Dalo y las reminiscencias del factor sorpresa.

Si algo caracteriz al roldosismo fue su capacidad para la sorpresa. Su manejo del voto oculto o vergonzante ha sido destacado. No es casual que hasta ahora sobreviva en la figura de uno de sus ms conspicuos representantes. Poco importa el cambio de denominacin y de estilo: Dalo (empezando por su nombre) es hijo de Abdal. Con dos ventajas adicionales: es el nico candidato conocido joven, y combina el populismo emocional con la mesura religiosa. Su fundamentalismo cristiano le permite poner distancia con los excesos y vulgaridades de su padre, pero sin alejarlo del imaginario populista de amplios sectores sociales.

Aunque ahora resulta poco probable que esta candidatura se instale en la segunda vuelta, no se debe desechar la posibilidad de que alcance un importante porcentaje de votos. La pregunta, entonces, es: a cul de los candidatos ms opcionados les afectar, es decir de dnde morder votos Dalo Bucaram?

Tres fuerzas tienen el perfil para un posible desgrane en favor de Fuerza Ecuador: CREO, PSC-MG y AP. Las dos primeras por su identidad regional; AP por su condicin hegemnica (obtuvo 30% de apoyo en Guayaquil en las elecciones de 2014). No sera una sorpresa que, a medida que avanza el proceso electoral, Dalo se convierta en el blanco de los ataques frontales o vedados de estos tres partidos.
Una inmensa cantera de votos.

Dos fenmenos se pueden percibir en la actual coyuntura electoral: los indecisos y los desencantados. Y una diferenciacin de ambos universos es de difcil deteccin desde las encuestas. La nica prediccin posible, en tales circunstancias, es que habr segunda vuelta (a menos que la manipulacin electoral logre torcer la voluntad popular). Tambin se puede afirmar que muchos indecisos no votarn por el binomio del oficialismo. Por simple deduccin: si luego de diez aos de clientelismo, propaganda y demagogia el corresmo no ha logrado adherirlos, difcilmente lo har ahora. En ese sentido, AP cuenta nica y exclusivamente con su voto duro, que bordeara el 30%. Es posible que se incremente el porcentaje de votos blancos y nulos precisamente por aquellos indecisos que no sabrn finalmente por quin votar. La clave para las dems candidaturas, fundamentalmente las tres del pelotn principal, radica en canalizar ese enorme caudal de votos, que seguramente bordeara el 50% de los electores.
Por otro lado, bastar con que uno de estos binomios empiece a posicionarse como la alternativa al corresmo para que la avalancha de apoyos se produzca. Ya ocurri en 2014 con la disputa por las alcaldas y prefecturas claves. No sera extrao que incluso una candidatura de la oposicin llegue adelante en la primera vuelta en febrero de 2017.
En sntesis, la incertidumbre caracteriza a un proceso electoral sometido a una inercia desesperante. Mientras tanto, en el pas real, la corrupcin, el desempleo y la violencia extractivista comienzan a caldear los nimos de la sociedad, sin que las candidaturas presidenciales o de asamblestas logren sintonizarse con esta dura realidad.

Diciembre 18, 2016

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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