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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-12-2016

Siria
Rusia e Irn juegan y ganan

Augusto Zamora R.
Rebelin


La recuperacin de Alepo por las fuerzas del gobierno sirio, apoyadas por Rusia, era hecho cantado. Desde la irrupcin, en septiembre de 2015, de las fuerzas aeroespaciales rusas en la guerra, no ha cesado Damasco de recuperar territorio y quebrantar a las fuerzas opositoras apoyadas por EEUU, Arabia Saudita, Qatar y hasta hace pocos meses- Turqua. No pareca dispuesta Rusia a perder al nico pas aliado con costas en el mar Mediterrneo que le quedaba. Tampoco iba a vacilar Irn por razones no menos poderosas, como ser el gobierno sirio, adems de su nico aliado chiita sin influencia de EEUU, el nico que limita con Lbano, sede del ms potente movimiento armado chiita, como es Hezbol. Rusia e Irn, en fin, compartan la voluntad de defender sus intereses contra la poltica de expansin de la OTAN, dirigida a expulsar a estos dos pases de Oriente Prximo y a privarles de prcticamente toda influencia en esta regin.

No es balad el tema. Siria es el nico pas desde el cual puede Rusia proyectar su poder en el mar Mediterrneo, desde la base naval de Tartus y la area de Jmeimim. El pasado 17 de octubre, Rusia y Siria firmaron un acuerdo que cede a Rusia, por 49 aos, la base de Tartus, que ser transformada en una base naval permanente rusa. Al tiempo, Rusia ampliar Jmeimim con la construccin de una nueva pista de aterrizaje, para desplegar un contingente areo mayor y permanente, desde el cual operar y vigilar a las fuerzas de la OTAN en el Mediterrneo. Tartus y Jmeimim tienen, para Rusia, un valor incalculable, ms ahora que la OTAN, desde Bulgaria y Rumania, ha alcanzado su mayor nivel de proyeccin y amenaza sobre el mar Negro y el flanco sur de Rusia.

La OTAN intent, en 2013, tumbar a Bashar el Asad como haba hecho en 2011 con Gadafi, en Libia, disfrazando su poltica tardo-imperialista de defensa de la poblacin. Si Rusia hubiera seguido gobernada por el alcohlico Yeltsin y no por Vladimir Putin, lo habran conseguido y, con ello, habran expulsado a Rusia -puede que para siempre- del mar Mediterrneo. Putin entendi el desafo y plant cara con una firmeza tal que dej pasmada a la OTAN. En 2013 qued establecido el estado de guerra entre Rusia, Irn y China, por una parte, y la Alianza Atlntica por otra, guerra subterrnea, srdida, pero no menos implacable. Hasta septiembre de 2015, la OTAN fue ganando esa guerra, merced al flujo incesante de armas que llegaban a rebeldes y yijadistas islmicos desde territorio turco, procedentes de EEUU, Israel, Qatar y Arabia Saudita. Pero ese septiembre de 2015 Putin decidi intervenir con sus fuerzas aeroespaciales, decisin que dio un vuelco inesperado y determinante al conflicto. Como antes en Georgia, Crimea y Donbs, Putin intervena para ganar y ganar sin ningn gnero de duda.

Aliado inestimable era Irn, urgido de impedir que el eje chiita Tehern-Bagdad-Damasco-Hezbol fuera dinamitado en su territorio ms estratgico, como era Siria, nico aliado con fronteras con Israel y Lbano. Lbano es Hezbol, el ms temible vecino de Israel, pas que alent ms que nadie la destruccin de Siria y est viviendo la recuperacin de Alepo como su mayor derrota en esta guerra. Sin control amigo sobre Siria, las posibilidades de Irn de respaldar a Hezbol se reduciran casi a cero, como demuestra la dificultad de apoyar militarmente a los rebeldes hutes en Yemen, que combaten contra Arabia Saudita. Tambin perdera Irn toda posibilidad de construir cuando haya paz total- el soado gasoducto, que lleve hasta el Mediterrneo el gas iran.

China no es un actor menor, aunque se ha esforzado en mantener un perfil bajo, casi invisible, pese a enviar armas, instructores militares y hacer causa comn con Rusia en el Consejo de Seguridad de NNUU. El inters chino es claro, pues Siria constituye la salida natural al mare nostrum de los pases de Oriente Medio, Asia Central y, por supuesto, de la propia China. En febrero de 2016 se inaugur una nueva lnea frrea que la une con Irn, como parte del mega-proyecto chino de Nueva Ruta de la Seda, que est construyendo la mayor red de infraestructuras del mundo para abrir Eurasia al comercio e inversiones chinas. La continuacin natural de la va frrea chino-iran es Damasco y los puertos sirios del Mediterrneo. Dadas los alcances geoestratgicos, econmicos y comerciales de la Nueva Ruta de la Seda, China requiere una red de pases amigos que no sean susceptibles de obstruirla por presiones de EEUU o la Unin Europea. En caso de conflicto armado, la Nueva Ruta de la Seda garantiza a China acceso a casi todo el continente euroasitico, sus economas, recursos y puertos. EEUU podra controlar el mar, pero China (y Rusia) controlaran el territorio euroasitico y se aseguraran el control de los vastos recursos de todo tipo de poseen. Por dems, Siria es buen sitio para la retaliacin china en su pugna con EEUU: lo que EEUU apriete en el Mar de la China puede China devolvrselo apretando cuanto pueda en Oriente Medio y Prximo.

El mundo est en guerra. No las guerras controladas de la Guerra Fra, donde cada superpotencia poda imponer sus intereses dentro de su rea de influencia, sin enfrentar ms que formales protestas de la otra superpotencia. Una guerra de reajuste de poderes entre grandes potencias, ms prxima al siglo XIX que a la segunda mitad del XX. Con una enorme particularidad. Por vez primera en 500 aos, este reajuste no tiene como actores a un grupo de grandes potencias europeas. Sus actores son extra-europeos, con la singularidad de Rusia que es al tiempo- potencia insoslayable en Europa y potencia insustituible en Asia Central y el Lejano Oriente. Ahora Europa es un simple, mero y memo espectador, cuyo papel baila entre el son de EEUU y el temor que provoca la gigantesca, inmanejable, odiada, admirada e inaudita Rusia, el pas-continente donde naufrag la Grande Arm napolenica y se hundi la maquinaria nazi. Del declive de la hegemona occidental da fe un hecho: la reunin, en Mosc, de los ministros de Exteriores de Rusia, Irn y Turqua para tratar sobre Siria. Ni EEUU cuenta ya.

De Europa el nico pas que juega y parcialmente- es Alemania. La nica potencia econmica y poltica europea, sin embargo, sigue, como hace un siglo, cautiva de su geografa y sus limitaciones energticas. Geogrficamente, porque ha vivido enclavada en un espacio rodeado de otras potencias, que se han unido para derrotarla cuando ha querido ampliar su rea de influencia. Energticamente, porque carece de esos recursos y debe buscarlos en territorios fuera de su control. Rusia es hoy, como hace cien aos, el rival a batir pero, como hace cien aos, Alemania necesita del petrleo y del gas rusos. Ucrania es su gran frustracin. Intento independizarla para satelizarla en las dos grandes guerras mundiales y fracas. Lo ha intentado ahora con el Maidn y lo nico que ha logrado es aproximar la posibilidad de una Tercera Guerra Mundial. Lo nico que puede hacer Berln para seguir siendo potencia dominante europea no mundial- es adecuarse a Rusia y olvidarse ya para siempre- de Ucrania como satlite. Ha sido y ser parte del mundo eslavo, al que pertenece, como rusa o rusohablante es la mitad de su poblacin.

Turqua parece haber entendido las nuevas reglas del juego. Ha pasado, en escasos meses, de promover el derrocamiento de Bashar el Asad a cooperar estrechamente con Rusia en la guerra contra el Estado Islmico. Turqua es un pas en medio de la nada. No es europeo, no es rabe, no es eslavo. Sus pueblos hermanos estn en Asia Central, lejos de su alcance. El vecindario le es hostil, de Grecia a Irn, pasando por sirios e iraques. Tiene al enemigo en casa los kurdos-, que tambin habitan en tres pases vecinos. Erdogn est viendo en Putin y en Rusia un aliado ms estable que la UE y EEUU, para quienes es un socio incmodo e impredecible. Su mayor prioridad, ahora, es combatir a los kurdos, que, con Rusia e Irn, han sido los mayores beneficiarios del conflicto sirio. La inflexin turca se dio con el derribo del cazabombardero ruso en noviembre de 2015 y en la dursima reaccin del Kremlin que, como respuesta, daba apoyo a los kurdos, aviso de lo que podra pasar si Rusia decida armar a ese pueblo.

Siria es la guerra geopoltica por excelencia y todo lo que se haga desde la OTAN o Europa para prolongarla lo nico que har es prolongar la agona del pueblo sirio. El nuevo presidente de EEUU, Donald Trump, puede que haya entendido la situacin y trabaje en esa lnea a partir del 20 de enero prximo, cuando tome posesin del cargo. Independientemente de ese hecho, Rusia, Irn y Damasco harn cuanto puedan para consolidar su triunfo en Alepo y extenderlo a otras zonas en manos rebeldes. La meta, lgica e irrefutable, militar y polticamente, es convertir la guerra siria en irreversible a favor de sus intereses. Rusia e Irn jugaron y ganaron. Hora es de cerrar este captulo, por una mnima piedad y compasin con el pueblo sirio.

 

Augusto Zamora R., autor de Poltica y geopoltica para rebeldes, irreverentes y escpticos, Foca, 2016.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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