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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-12-2016

La dificultad de una poltica para la gente

Javier Echeverra Zabalza
Rebelin


Cuando hablamos de poltica nos solemos referir habitualmente a la actividad relacionada con el gobierno de las administraciones pblicas de los estados. Pero poltica tambin es la actividad que llevamos a cabo cualquier persona o grupo con la intencin de contribuir a la organizacin y gobierno de cualquier aspecto de la vida social. Se trata de una actividad imprescindible para vivir en sociedad y se entiende que debe estar enfocada al bien comn. El problema es que los poderes reales (financieros-econmicos-polticos) tienen como objetivo sus propios intereses particulares, que son contradictorios con el inters general.

En la base de la poltica estn las ideas sobre qu hacer y cmo. Pero las ideas estn encarnadas en las personas, no son etreas. Las ideas las debatimos las personas, y a veces cambiamos o matizamos nuestras ideas en el proceso de debate. Por otra parte, las ideas estn muy relacionadas con los intereses, tanto individuales como de grupo (clase, gnero, raza, sector). En base a las ideas e intereses, las personas nos juntamos en grupos (partidos, sindicatos, asociaciones) para defenderlos en la sociedad. Un conjunto organizado de ideas e intereses referido a una sociedad concreta constituye un proyecto socio-econmico-ideolgico-poltico. Lgicamente la defensa coherente de esos proyectos slo la pueden hacer las personas que los comparten.

Sin embargo, hay una forma de hacer poltica que separa proyectos, por un lado, y personas que los van a defender y poner en prctica, por otro, de manera que estas personas no tienen por qu estar de acuerdo con los proyectos, ideas o intereses que gestionan. Esta forma de entender la poltica es muy comn hoy en da. Se trata de la concepcin de la poltica como simple administracin. Quienes se dedican a la poltica con ese enfoque adoptan un rol de gestores o mercenarios: defienden las ideas, intereses y proyectos de aquellos a quienes sirven. Esta forma de concebir la poltica interesa a los poderes fcticos, ya que su objetivo es instaurar un consenso social en base a sus proyectos e intereses.

Frente a esta forma de entender la poltica est la de quienes la concebimos como una actividad encaminada a conseguir cambios reales en beneficio de la mayora social. Este otro enfoque est basado en el tratamiento de los conflictos con los que nos encontramos diariamente de una manera transformadora y favorable a la mayora. La cadena de transformacin social responde a la siguiente cadena: sufrir, saber, querer, poder. Es decir, para plantearnos un cambio necesitamos sufrir una determinada situacin, bien sea en carne propia o por empata; tenemos que conocer las causas de ese sufrimiento y las formas de superarlo; necesitamos voluntad para afrontar esas causas y asumir las consecuencias que se pueden derivar del enfrentamiento con quienes las han generado; y por ltimo, tenemos que acumular suficiente poder como para encarar con xito los cambios que se necesitan. El conflicto, abordado con este enfoque transformador, es la base de esta concepcin de la poltica.

Por otra parte, para defender los intereses, ideas y proyectos en una democracia pluralista, utilizamos los discursos y la movilizacin social; pero tambin se usan a veces maniobras, presiones, golpes de mano, insidias, aunque se salten las reglas del juego democrtico. Normalmente, en los discursos se utilizan argumentos supuestamente encaminados al bien comn, los cuales tratan de esconder muchas veces intereses particulares inconfesados: siempre nos quieren hacer creer que sus ideas e intereses son los que ms nos benefician. Es lo que conocemos como manipulacin. Y aqu es donde juegan un papel fundamental los grandes medios de comunicacin, actualmente en manos de los poderes fcticos. Tratan de mostrarnos una realidad y unas motivaciones que no se corresponden con el mundo real, para que no actuemos en contra de esos poderes. Y, por otro lado, tambin debemos tener en cuenta las instituciones de socializacin (educacin, televisin, consumo, determinado uso de nuevas tecnologas), que fomentan el individualismo, el aislamiento, la competencia, la sumisin y provocan una fuerte corriente en favor de la reproduccin del sistema y sus valores. La conclusin es que los poderes reales tienen todo tipo de medios para imponer sus intereses, mientras que quienes propugnamos una poltica para la gente slo podemos contar con ella. Por tanto, si no ganamos la mayora social (hegemona), no son posibles cambios sustanciales.

Otro elemento de complejidad es el problema de los fines y los medios. Una poltica para la gente no se puede hacer con cualquier tipo de medios. Implica, adems del objetivo del bien comn, una democracia profunda y lo ms transparente y participativa posible. Quienes hacen poltica para las lites lo tienen mucho ms fcil: su objetivo es la mxima acumulacin de riqueza en el menor tiempo posible y con cualquier tipo de medios. Por ltimo, y sin pretender ser exhaustivo, estara la difcil valoracin colectiva de la correlacin de fuerzas para abordar adecuadamente la tensin entre utopa y posibilidad, de manera que se consiga el mayor cambio posible sin que se rompa la cuerda.

Ante tal complejidad, la mayora de la gente suele perder la confianza en la veracidad de los discursos, y desiste de tratar de entender lo que pasa y de implicarse en cambiar la realidad. Una manera de defenderse ante esto es aferrarse a algn tipo de brjula que le permita orientarse y a la vez sentirse parte de un grupo. Normalmente eso suele hacerse a travs de la fidelidad y confianza con lderes y partidos. Por tanto, en amplios sectores de poblacin la poltica est muy simplificada: se reduce en gran medida a la adhesin a un lder o partido; incluso aunque sus polticas les perjudiquen. Buscarn justificaciones para seguir manteniendo esa fidelidad. Sin embargo, hay momentos histricos en que las sacudidas que padecemos son tan grandes que nos hace replantearnos las fidelidades. Vivimos uno de ellos.

A las lites les interesa que pensemos que sus polticas son las que ms se adecan al bien comn y que es malo que la gente haga poltica. Pero saben que, en cuanto ese enfoque de la poltica cambie en amplios sectores, su dominacin correr un grave riesgo. Por eso es tan importante ser cada vez ms conscientes e implicarnos cada vez ms gente en el cambio social; sin desanimarnos porque tambin veamos deficiencias en la poltica liberadora. La madurez poltica tambin vendr de la mano de la incorporacin de ms gente consciente a la tarea del cambio sociopoltico.

Muy difcil. Pero no slo es posible; adems, es absolutamente imprescindible si queremos detener la deriva fatal en la que nos encontramos.

  Javier Echeverra Zabalza, miembro de Podemos Ahal Dugu

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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