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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-12-2016

Trabajar menos, ganar ms

Juan Francisco Martn Seco
Contrapunto


Entre las mltiples leyendas acerca del origen del ajedrez se cuenta aquella que atribuye su creacin al brahmn Sessa Ibn Daher como respuesta al encargo de un raj indio. El raj qued tan encantado con el invento que prometi conceder al brahmn como recompensa lo que le pidiese. Al principio la demanda pareca muy modesta, tan solo que colocase un grano en el primer cuadrado del tablero, dos en el segundo, cuatro en el tercero, ocho en el cuarto y as sucesivamente en las restantes casillas. Cul no sera la sorpresa del raj y de los que le rodeaban al comprobar que le resultaba imposible cumplir su promesa porque la cantidad de grano a entregar era de 18.446.073.709.551.615, suma que no estaba a su alcance conceder.

La leyenda, desde luego, es de dudosa veracidad, pero tiene la virtud de poner el acento en el cambio profundo que experimenta cualquier cantidad por pequea que sea cuando se la somete a un proceso acumulativo de un nmero suficiente de trminos. Somos poco conscientes de las transformaciones sociales y econmicas que acaecen a medio y a largo plazo debidas a los incrementos de la productividad, aun cuando las tasas anuales promedios sean relativamente reducidas (1; 1,5; 2%). Ciertamente estos incrementos son fruto del desarrollo de la tcnica, de la ordenacin del trabajo e incluso de las condiciones sociales e institucionales, y diferentes, por tanto, en las distintas pocas y sociedades.

Uno de los aspectos ms interesantes del libro de Thomas Piketty, "El capital en el siglo XXI" -pero tambin quizs uno de los que menos se han resaltado- es el esfuerzo que realiza para obtener series histricas de determinadas magnitudes remontndose de manera estimable en el tiempo. Entre las variables que estudia se encuentra la elevacin de la renta per cpita como resultado del incremento de la productividad, anlisis del que se deducen importantes conclusiones.

El PIB por habitante apenas creci hasta 1700, con lo que tampoco se modific sustancialmente el nivel econmico y el gnero de vida de las sociedades. La realidad econmica comienza a modificarse de forma notable a partir de la Revolucin Industrial. En la Europa occidental la renta per cpita pas de 100 euros mensuales en 1700 a ms de 2.500 euros en 2012, con un crecimiento anual promedio del 1%. Por supuesto, la evolucin no ha sido homognea a lo largo de todo este tiempo. En el siglo XVIII el crecimiento fue tan solo del 0,2% anual, elevndose al 1,1% en el siglo XIX y al 1,9% en el siglo XX. El poder adquisitivo promedio en Europa se increment escasamente entre 1700 y 1820, sin embargo se multiplic por dos entre 1820 y 1913, y por seis entre 1913 y 2010.

Las cifras sealadas en el prrafo anterior son inferiores en realidad a los aumentos en todos estos aos de la productividad (produccin por hora trabajada), ya que los trabajadores a la vez que conseguan retribuciones mayores se mostraban dispuestos a sacrificar una parte de ellas a condicin de trabajar menos horas (jornadas ms cortas, ms festivos, fines de semana ms largos y mayores vacaciones). Es decir, compraban ocio, cambiaban dinero por poder disponer de ms tiempo libre.

Centrndonos en la segunda mitad del siglo XX, en Europa la produccin por habitante creci anualmente como media el 3,4% en el periodo 1950-1980, mientras que entre 1980 y 2012 lo hizo a una tasa promedio de 1,8%. Hay quien interpreta, comenzando por el mismo Piketty, que esta desaceleracin obedece a la incapacidad de la economa para mantener el incremento de la productividad a una tasa elevada, de modo que con el tiempo esta termina ralentizndose. No parece que haya nada en la Historia que rubrique tal pretensin. Ms bien los incrementos de la renta per cpita han sido por trmino medio cada vez ms elevados, lo cual parece lgico si se observa que la velocidad a la que se producen los cambios cientficos y tecnolgicos es en cada poca mayor que en la anterior.

El periodo 1980-2013 es, muy posiblemente, una excepcin que tiene su causa no tanto en las condiciones cientficas y tecnolgicas, sino en el modelo de organizacin econmica, basado en la globalizacin y en la deflacin competitiva. No es el objetivo del presente artculo ahondar sobre este tema, aun cuando puede ser interesante hacerlo en el futuro. Ahora se trata ms bien de tomar conciencia de que a lo largo del tiempo, con tasas ms o menos elevadas, la productividad se incrementa y en consecuencia la produccin por habitante tambin. A una tasa de crecimiento del 1,5% la renta per cpita casi se duplica en 40 aos, y en ese mismo periodo si el incremento promedio es ms modesto, el 1%, esta ltima variable crece un 50%. En cualquier caso la conclusin es que los incrementos de productividad elevan sustancialmente el nivel de vida de las sociedades y de sus habitantes. Podemos afirmar que por trmino medio somos cada vez ms ricos, por lo que se viene abajo el famoso discurso de la austeridad y ese intento de convencernos de que ahora no es posible lo que ayer s lo era.

El quid de la cuestin se sita en el trmino promedio, ya que no asegura que todos vayan a beneficiarse del incremento en la misma cuanta: lo lgico sera que si en un determinado periodo la renta media ha crecido el 50%, todas las rentas, incluyendo los ingresos del Estado, se elevasen en ese mismo porcentaje. No ha sido as. En los 35 ltimos aos el excedente empresarial se ha incrementado bastante ms que la media, en detrimento de las rentas del trabajo. El mejor modo de comprobarlo es constatar la evolucin de los costes laborales unitarios en trminos reales (salarios reales divididos por la productividad) que desde el ao 1980 se han reducido en 15 puntos en la Europa de los 15, y en 19 en Espaa. Esta magnitud disminuye cuando los salarios reales crecen menos que la productividad, es decir, la distribucin de la renta se modifica a favor de los ingresos empresariales y de capital.

Hay un segundo factor a considerar: histricamente los trabajadores se han apropiado del aumento de productividad a travs de un aumento de retribuciones, pero tambin mediante una reduccin de las horas trabajadas: disminucin de jornada, ms fiestas, fines de semana ms largos, mayores vacaciones, incluso por un adelanto de la edad de jubilacin. Tampoco esto ha ocurrido en los ltimos 35 ltimos aos, durante los cuales en muchos casos las horas de trabajo ms bien se han incrementado.

El aumento de la produccin por hora trabajada debera permitir que todos los trabajadores cobrasen ms y trabajasen menos. Lo contrario de lo que afirmaba un malogrado presidente de la patronal. Que trabajasen menos, bien en cada jornada bien a lo largo de toda la vida, con una jubilacin digna. Pero todo esto es posible tan solo si la renta se distribuye adecuadamente y nadie se apropia en exclusiva del incremento de la productividad. Cuando se produce lo contrario y va a engordar nicamente a las rentas de capital y empresariales, los trabajadores por trmino medio trabajan ms cobran menos y disfrutan de peores y ms reducidas prestaciones pblicas.

www.martinseco.es

Fuente: http://www.republica.com/contrapunto/2016/12/08/trabajar-menos-ganar-mas/



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