Portada :: Cuba :: Hasta siempre Comandante!
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-12-2016

Cuba, Fidel y la batalla contra la desigualdad

Rafael de la Garza Talavera
La digna voz


El reciente fallecimiento de Fidel Castro ha provocado innumerables reflexiones sobre la dimensin de su legado para Cuba y el mundo. En general, se pueden clasificar entre las positivas y las descalificaciones liberales, stas ltimas siempre atentas para difundir la supremaca de su libertad por sobre todos los dems valores; por su parte, las primeras se mueven en el marco de la defensa de la soberana cubana y su eficaz resistencia al imperialismo yanqui hasta su importancia en la historia de Latinoamrica y del mundo, sobre todo al hacer visible la necesidad y posibilidad histrica de defender el legado de Bolvar y Mart. En todo caso, aqu se pretende sealar que un rasgo fundamental de la revolucin cubana est representada por su terca defensa de la igualdad, aun a costa de limitar libertades, lo que le vali la descalificacin de las buenas conciencias liberales y la crtica de los desencantados de la revolucin.

Un rasgo central de las sociedades latinoamericanas desde la conquista y hasta nuestros das es sin duda la desigualdad. Los virreinatos establecieron una segregacin de hecho, que operaba por encima de leyes especiales, a pesar de la graciosa concesin de la corona de considerar a los habitantes originarios como sbditos con derechos y personalidad jurdica. En realidad, los tres siglos del colonialismo implantaron una sociedad de castas que, con reformas y constituciones se ha mantenido hasta la fecha en prcticamente todo el subcontinente.

Los procesos independentistas y el consecuente surgimiento de estados liberales paradjicamente profundizaron la marginacin y la desigualdad gracias al despojo sistemtico de tierras comunales pero eso s, con la marca de la casa: las libertades y la inconsistente igualdad ante la ley. Surgieron as conflictos que se mantienen hasta hoy, como el de la nacin mapuche en contra del estado chileno, el cual una vez consumada la independencia se dedic a despojar de tierras a los mapuches para otorgrselo a inmigrantes europeos con todas las ventajas, profundizando la desigualdad y la marginacin no slo entre los herederos de Caupolicn sino entre la mayora de la poblacin. Hoy por hoy, Chile junto con Mxico son campeones de la desigualdad en la regin y la tendencia se fortalece. Es por eso que se puede decir sin faltar a la verdad que los estados liberales en Latinoamrica profundizaron la desigualdad heredada por la colonia. Ya ni para que mencionar a los estados neoliberales contemporneos, que han sistematizado el despojo y la depredacin a niveles nunca vistos en el pasado.

El caso de Cuba no es una excepcin pero habra que agregar que la isla fue la ltima en independizarse de Espaa aunque slo para caer en las garras de los Estados Unidos y el colonialismo moderno. Y si bien Cuba no fue un estado libre asociado como lo es Puerto Rico, sus recursos naturales y humanos estuvieron siempre en funcin de los intereses yanquis. Slo con la revolucin cubana en 1959, la larga noche colonial en Cuba dio paso a la independencia. Pero en lugar de conformarse un estado liberal surgi un estado que con el liderazgo de Fidel se encamin por los rumbos de un socialismo de estado que, al contrario del resto de los estados latinoamericanos, poco a poco fue alejndose de la defensa a ultranza de la libertad para poner el centro el valor de la igualdad, identificando claramente que la nica manera de romper con la marca de nacimiento de los pueblos latinoamericanos era precisamente liberar de la desigualdad y la marginacin a la mayora de la poblacin.

Fue as como la revolucin cubana promovi las nacionalizaciones de los bienes de las compaas extranjeras, el reparto de casas y departamentos a los que las alquilaban , la reforma agraria y sobre todo, el orgullo de Cuba: sus sistemas de salud y de educacin que son por mucho los mejores del continente. Porque la igualdad es un medio y no un fin en s mismo para arribar a un mundo ms justo. Slo a partir de generar condiciones de igualdad se puede lograr una sociedad ms justa. No se trata de que todos tengan lo mismo sino que todos tengan una oportunidad para desarrollar sus capacidades partiendo del mismo lugar. Y si es necesario limitar libertades para lograrlo no se puede dudar ni un instante pues de otro modo se repetir indefectiblemente el crculo vicioso que invierte la cuestin y que dicho sea de paso, es impulsado vehementemente por los dueos del dinero: el sacrificio de la igualdad para garantizar la libertad de unos cuantos.

Al respecto, los liberales en general no dudan en aceptar que el costo de la libertad debe ser pagado incluso con la vida de los que no estn listos para definir prioridades, o que se empecinan en poner primero a la igualdad. As es como por encima de la vida de millones est la libertad de unos cuantos para hacer lo que les venga en gana, con la promesa de que tarde o temprano dicha libertad ser patrimonio de todos. No es este el lugar para profundizar sobre temas axiolgicos pero lo que est claro es que el sueo liberal no slo ha marginado a la inmensa mayora de la poblacin mundial sino que ha puesto en entredicho la sobrevivencia de la humanidad y del planeta. El fundamentalismo del mercado, esa quimera tan til a los poderosos, se basa precisamente en la libertad de los agentes econmicos a costa de lo que sea. Y sin embargo lo nico que se puede observar es una mayor concentracin de la riqueza en pocas manos, lo que redunda en una mayor desigualdad.

Se argumenta que la revolucin cubana no sac de la pobreza a la poblacin aunque sin mencionar el bloqueo econmico que an persiste. Pero al respecto es necesario distinguir entre la pobreza y la desigualdad: la primera concierne sobre todo con el nivel de consumo mientras que la segunda tiene que ver con las posibilidades de vivir con dignidad, ms all de cuanto se pueda comprar. La pobreza limita el consumo pero la desigualdad deshumaniza. Tal vez por ello el pueblo cubano siga siendo un pueblo pobre como lo son todos los pueblos latinoamericanos habr que reconocer- pero solidario y consciente de su dignidad, sobre todo en un mundo en donde el consumo de mercancas intiles es sinnimo obligado de libertad.

Sin duda que el balance de los logros y fracasos de la revolucin cubana y del liderazgo de Fidel est por hacerse por el propio pueblo cubano y no por los que desde afuera promueven la libertad capitalista a costa de lo que sea. Sin embargo, es necesario subrayar que el pueblo cubano ha logrado resistir por medio siglo al imperialismo yanqui y su libertad como valor superior para seguir cultivando el valor de la igualdad contra viento y marea. Sin duda que este hecho ha exasperado a los dueos del dinero y sus lacayos, que desde sus trincheras acadmicas o polticas han descalificado semejante esfuerzo, negando que tenga algn valor o peor an que no ha servido para nada.

El tiempo pondr en su lugar el legado del valiente pueblo cubano y su insistencia en crear un pas en donde, gracias sobre todo a los fundamentos del sistema mundo en el que vivimos, existe la pobreza pero la batalla contra la desigualdad es permanente. Cuba es sin duda la nacin menos desigual del continente. Y en eso Fidel tuvo mucho que ver, nos guste o no.

Fuente: http://lavoznet.blogspot.mx/2016/12/cuba-fidel-y-la-batalla-contra-la.html



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter